Ahhh que maravillosa semana espero que la hayan pasado bien, es hora de escribir! MUCHAS nada gracias por los reviews! Los leí con mucho aprecio de verdad, si pudiera abrazarlos lo haría n_n Fueron muy valientes al escribirme y mostrarme su apoyo! Y bueno, a estas alturas si sigues leyendo eres un pequeño pervertido como todos nosotros XD
ADEVERTENCIA: Homosexualidad, heterosexualidad, promiscuidad, mal lenguaje, licantropofilia, magofilia y chocolatopornografía. El propósito de éste fic es únicamente el de entretener, los personajes y su universo no me pertenecen.
Marcando el territorio
Sirus Black se despertó pegajoso y acalorado. La sensación pulsante entre sus piernas se iba perdiendo. Debería sentirse satisfecho con el sueño tan vívido en el que había estado involucrado hace unos minutos. La realidad es que le costaba mucho admitir que había tenido un sueño húmedo acerca de uno de sus mejores amigos. Todo por culpa de ese beso…
¡Ya deja de hacerte el difícil! ¡Tú me gustas y acepta que yo te gusto de una buena vez!
Es lo que le había dicho Moony hace unos días y tenía razón. Había tenido razón todo este tiempo pero Black era demasiado testarudo como para aceptarlo sin complicación. Black siempre tuvo sentimientos más allá de la amistad por el licántropo. Había algo que le atraía no estaba seguro si era su físico esbelto, su carácter comprensivo o ese aroma tan particular. Era un todo, pero siempre trató de ver sus sentimientos como si fueran simple admiración en lugar de atracción. Anoche lo había confirmado, le gustaba su amigo y era hora de…
–Padfoot, si ya acabaste de masturbarte, ¿te puedes apurar a vestirte?
– No Prongs creo que voy por otras tres rondas más. – Se Burló Sirius.
–¡Ya me quiero ir a Hogsmeade con Lily!
–Y a todo esto, ¿qué vamos a ganar Moony, Wormtail y yo? Después de todo si no vamos contigo Lily te dejará plantado.
– Hijo de…bueno Paddy, pensé que sería un favor. Pero ya que insistes les puedo dar estas fotografías me mí autografiadas –. Sirius rodó lo ojos ante la respuesta de James– ok, ok, te puedo dar estas fotografías de Moony con poca ropa.
–¡A ver! – Black las arrebató del chico con lentes. Eran fotografías de Moony durmiendo en ropa interior o paseándose en su traje de baño. Los colores se le subieron al rostro.
–Sabía que ibas a hacer esa cara de pervertido– Dijo James.
–¡El pervertido eres tú! No quiero que le vuelvas a sacar fotos sin su permiso. –Sirius furioso guardó las fotografías en su mesa de noche, bueno, sería un desperdicio romperlas…
–Entonces Padfoot, si Moony también va a venir quiere decir que tú también tienes una cita.
James sonrió pícaramente y Sirius lo fulminaba con la mirada. –Eres muy obvio Sirius, te gusta, pero esta vez tienes mucha competencia así que no lo pierdas. –Finalizó James antes de salir del cuarto.
Hogsmeade estaba más ruidoso que de costumbre, gracias al inusual clima cálido provisto por el sol y la luna, los visitantes no necesitaban buscar refugio dentro de las tiendas. James, Peter y Lily caminaban ligeramente adelante, Moony colgado del brazo de Sirius hacía que se retrasaran un poco. A Sirius no le incomodaba, de hecho estaba disfrutando de la compañía del lobito.
Moony se adhería lo más posible al cuerpo de Sirius, habían ocasiones en que el castaño le pegaba la nariz al cuello, como si tratara de olfatear la sangre que era bombeada por su yugular. Después de eso le sonreía coquetamente. Black sentía sus pantalones cada vez más ajustados y una creciente necesidad de tener cerca a su amigo. Le encantaba verlo tan animado a pesar de que se veía físicamente cansado.
Como Merodeadores al fin estaban pasando tiempo juntos, hasta Lily se estaba divirtiendo con las bromas tontas de los chicos. A media tarde decidieron ir a Las Tres Escobas para beber unas cervezas de mantequilla. Sirius aprovechó que todos estaban entretenidos para salir del establecimiento.
Le preocupaba el deterioro físico que mostraba Moony así que encontró una tienda de Multivitamínicos y otras pociones. Ahí compró varios frascos de vitaminas, galletas integrales y todo tipo de productos nutritivos. Y unas barras de chocolate, por supuesto. Metió todo a su mochila y regresó a Las Tres Escobas.
¡Oh! James estaba besando a Lily, ¡bien hecho! James se había esforzado mucho toda la mañana por mostrarle su verdadera personalidad a Lily fuera de su habitual arrogancia. Estaban solos en la mesa, pero, ¿dónde estaba Moony?
Al fin lo encontró cerca de la barra pero estaba con un hombre de apariencia tosca. El tipo era enorme, calvo con una barba bastante tupida y sus musculosos brazos cubiertos de tatuajes. El desconocido tenía las manos alrededor de la cintura de Moony y ambos estaban con los ojos cerrados. Era muy extraño, parecían estar en una clase de trance olfateándose y frotándose. Black tiró su mochila y se aproximó rápidamente a la barra.
– ¡Oye pelón! Ve a pulirte la cabeza a otro lado. – (¿Es eso doble sentido?)
Ninguno de los dos le hizo caso. Sirius tomó a su amigo de la mano y trató de alejarlo del hombre. Algo no andaba bien.
– Vámonos Moony…
Moony seguía aferrado al desconocido pero abrió los ojos lentamente y le sonrió. –Siri…
La sonrisa del más pequeño se disolvió, parecía confundido, miraba a Sirius y luego al otro hombre, como si tratara de decidir. El hombre sostuvo con más firmeza a Moony.
–Búscate a tu propio beta mocoso.
¿Beta? Sirius levantó la cabeza para encarar al hombre más alto y se encontró con un par de ojos amarillos destellando peligrosamente. Ay no…un hombre-lobo ¡UN ALFA!
PELIGRO
–Moony, ven conmigo por favor.
–Pero Siri…está bien. – El lobito sonrió y se quitó las manos del otro hombre. Lo bueno es que en su estado de lobo era físicamente muy fuerte.
– ¡DIJE QUE NO! – Gritó el alfa tratando de retenerlo, Moony y él forcejearon. – ¡VAS SER MI BETA!
–¡Me quiero ir con Sirius! Yo quiero que él sea mi alfa no tú. Eres viejo, malo, feo, ¡te odio!
Insultar así a un lobo alfa era MUY PELIGROSO – ¡Moony basta!
Ojalá Sirius nunca hubiera dicho eso, Moony dejó de empujar al hombre y regresó a su estado normal. ¡ Remus Lupin no sabía lo que estaba pasando! Sólo pudo ver a un enorme tipo que lo tenía agarrado del el cuello. Sirius y otros comensales sacaron sus varitas.
El poderoso antebrazo izquierdo del alfa oprimía la garganta del estudiante de Hogwarts, y con la mano derecha usaba la propia varita de Lupin para amenazarlo. La tensión estaba en el aire, el silencio se apoderó del lugar.
–¡Tírenlas! ¡O le perforo la puta garganta! –Demandó el alfa y todos bajaron sus varitas pero los magos estaban en alerta para intervenir en cualquier oportunidad.
–Ahora, abran paso y no intenten nada. Les aviso que tengo muy buen oído por si alguien trata de seguirnos. –Remus trataba patéticamente de soltarse pero le faltaba fuerza.
– ¡Espera! –Dijo Sirius antes de que el lobo se moviera hacia la entrada. – ¡Llévame en su lugar!
– ¡Sirius, no! –escuchó la voz ahogada de Remus. El alfa miraba al chico de cabello negro con lujuria escalofriante, hasta se relamía los labios.
– Lo siento, pero no todos los días me encuentro a una presa como ésta. Ahora quítate de enfrente que me urge ir a revolcarme con esta perra. –Dijo obscenamente mientras lamía el cuello del niño. Los ojos ámbar estaban vidriosos y llenos de terror.
– ¡QUE TE QUITES DE ENFRENTE!
Los ojos furiosos amarillos era aterradores pero Black no podía dejar que se lo llevara para abusarlo, así que se mantuvo firme. El macho alfa levantó la varita que chispeaba con luces verdes y le apuntó a Sirius. Todos en el lugar contuvieron la respiración ¡Merlin ayúdanos!
¡CRASH!
El monstruoso hombre cayó inconsciente envuelto en una lluvia de cristales.
–¡PETER! ¡Eres un piche héroe! –Gritó James.
Sirius volcó el pesado cuerpo del alfa para ayudar a Remus a salir de su opresión y lo abrazó contra su pecho atónito. Le costó unos minutos figurar lo que había pasado.
Mientras todos estaban pendientes del lobo Peter se había transformado en rata sin que nadie lo notara. El animago se escurrió detrás de la barra y el lobo seguramente habrá oído al roedor pero lo consideró inofensivo. Rápidamente el chico regordete se transformó, tomó el tarro de vidrio más pesado y se lo quebró con toda su fuerza en la cabeza. ¡Épico!
Varios de los clientes de Las Tres Escobas se acercaron a aprisionar al tipo, otros buscaron a los aurores que rondaban el lugar. Remus y Sirius estaban abrazados en el suelo todavía en shock, simplemente no querían soltarse. Accedieron a levantarse hasta que los aurores llegaron a hacer algunas preguntas y verificar que no estuvieran lastimados. No mencionaron nada relacionado con la licantropía, le dijeron a los aurores que el hombre había tratado de quitarles el dinero. La atención de los demás estudiantes estaba en Peter, era el héroe del día. Remus y Sirius le agradecieron y lo dejaron disfrutar de las chicas que ahora se le arrojaban a los pies.
El pelinegro y el castaño no notaron que habían caminando tomados de la mano durante el trayecto hacia el castillo. Más que como un gesto de dulzura era una reacción de terror ante la posibilidad de separarse.
–Sirius… fuiste muy valiente pero pudo haberte lastimado o incluso asesinado…yo…no lo hubiera soportado que te pasara algo por mi culpa.
– ¿Y dejar que te llevara con él? Los dos sabemos qué es lo que quería hacer contigo… ¿Qué tal si nadie los hubiera podido seguir? ¿Si te hubiera forzado a ser suyo? Nunca me hubiera perdonado que te secuestrara.
–Pero Sirius…
– ¡Pero nada! Jamás dejaré que nadie te toque sin tu permiso. Te quiero… más bien te amo. – Dijo El chico de cabello negro sonrojándose y sosteniendo con sus manos el rosto del otro chico. –Y no me di cuenta de lo mucho que significas para mí hasta que estuve a punto de perderte.
–Yo…yo también te amo Sirius. Desde hace mucho. – Amos se besaron tímidamente, luego pasionalmente y tuvieron que parar.
–Necesito regresar a mi habitación Sirius.
–Te acompaño, te podrías debilitar como ayer.
–Gracias.
Black le explicó a McGonagall lo que había pasado esa tarde y pidió permiso para vigilar a Lupin. Como Black ya estaba enterado de la licantropía del otro estudiante y se mostraba genuinamente interesado en su salud McGonagall decidió darle permiso para visitarlo en la habitación especial.
Sirius y Remus entraron a la habitación. Black ayudó a Remus a prepararse para dormir. El lobito se veía adorable en su pijama varias tallas más grande. Sirius le dio un beso de buenas noches, pero era tanto el calor contenido que pronto escaló a un beso hambriento, largo y desordenado. Remus le pasaba los dedos por el cabello, Sirius le manoseaba la espala y un poco más abajo. Sin planearlo los dos cuerpos creaban la fricción necesaria para encenderlos.
– ¡Perdón Sirius! Esto es más de lo que esperaba. N-neciesito dormir… ¿está bien?
– ¡Claro! No te quiero presionar ni nada. Te amo.
– Yo también te amo. Buenas noches.
– Hasta mañana.
Evitaron darse otro beso pero se sonrieron dulcemente. Sirius salió de la habitación.
Remus suspiró una vez que se encontró solo, este día había sido demasiado intenso. Pero había valido la pena porque ahora se habían confesado mutuamente su amor. Era más de lo que hubiera soñado alguna vez. ¡Sirius le correspondía! El guapo aristócrata, el mago talentoso y epítome de la belleza lo quería también. La exaltación se desvaneció un poco al pensar que todo esto podría durar muy poco, tal vez Sirius se decepcionaría de estar con él. No se sentía sexualmente atractivo por lo menos no lo suficiente para un Black.
Si bien, Sirius no se acostaba con cualquiera por lo menos tenía más experiencia en seducción. ¡Y se notaba! Cada vez que le hablaba con esa voz aterciopelada lo hacía temblar, también cuando sin quererlo le pasaba las manos por las piernas mientras le enseñaba a volar su escoba. Sirius…deseaba complacerlo, lo deseaba tanto…Quería tocarlo y que él lo tocara para darse mutuo placer.
Remus sintió su erección crecer ante estos pensamientos. No acostumbraba masturbarse seguido como lo hacían los chicos de su edad. Odiaba perder el control y dejarse llevar por el instinto, le recordaba a la descarga de adrenalina que le recorría justo antes de transformarse en una bestia. Quería evitar tocarse, pero Sirius lo había puesto en este estado.
Aún estando solo se movía tímidamente, se despojó de los pantalones de pijama y de la ropa interior. Acarició su abdomen y dudó mucho antes de tomar su miembro entre los dedos para agitarlo. Era un poco doloroso, así que lo hacía despacio hasta tener suficiente pre semen. Trataba de mantenerse tranquilo y con movimiento pausado pero pronto el placer rebasaba su conciencia. El movimiento se hacía más rápido cuando la fantasía de tener a Sirius sobre él se volvía cada vez más apasionada.
–Ah…a…ah…SIURUS MÁS…¡SIRIUS...AH! ¿SIRIUS?
–¡PEDÓN! ¡PERDÓN REM! ¡NO QUISE INTERRUMPIR! ¡PEDÓN!
El Sirius real estaba parado en la puerta sin saber qué hacer.
–Rem no toqué porque te escuché llamarme desde detrás de la puerta.
– Emmm Sirius…este momento sería menos humillante si dejaras de mirar entre mis piernas.
– ¡Perdón! –Se dio la vuelta y dejó en el piso la mochila que traía. –James recuperó esto que dejé en Las Tres Escobas. Son vitaminas y mucha comida saludable. ¡Quiero que comas algo antes de que te duermas!
–Gracias, te prometo que lo haré…–Se mordía nerviosamente el labio y se cubría con la sábana. Sabía que Sirius estaba tratando se no reírse, aún de espaldas lo conocía muy bien.
–La próxima vez sí tocaré la puerta…emmm…si te hace sentir mejor hoy también me la voy jalar pensando en ti…
Bueno, el próximo es el último capítulo :D gracias por leer, como los aprecio mucho mañana mismo lo subiré. Que tengan deliciosos sueños.
