Que tal? Es el último capítulo! Alguien ha notado que cada vez son más largos? Muchas gracias por leer mi primer fanfic me divertí mucho escribiendo. No acostumbro decir vulgaridades en la vida cotidiana así que a veces me costó pensar en ciertos diálogos, la verdad fue un reto constante durante todo el escrito tener que pensar de manera tan desvergonzada XD Si legaste al final de esta historia "it´s becuse you are quite kinky".

ADEVERTENCIA: Homosexualidad, heterosexualidad, promiscuidad, sexo explícito escrito (duh), licantropofilia, magofilia etc. El propósito de éste fic es únicamente el de entretener, los personajes y su universo no me pertenecen


A tu lado

Quedaban escasos días para la luna llena y que esta locura terminara. Sirius seguía a Remus a todos lados como un buen perro guardián. Lo ayudaba con sus tareas y se encargaba de que comiera adecuadamente. Se veía tan delgado y frágil, incluso la enérgica personalidad de Moony se veía opacada por el cansancio.

La promiscuidad de Moony había disminuido considerablemente. Aunque respondía coquetamente a los comentarios de sus compañeros por lo menos ya no era él quien buscaba los acercamientos. Claro, Sirius se encargaba de batear a los que se le acercaban con proposiciones. Así fue como Sirius se convirtió en el centro absoluto de su atención. Era una tarea difícil lidiar con Moony quien constantemente le ofrecía favores sexuales Black. Tenía que evitar aprovecharse de ese estado inconveniente del chico castaño así que las duchas frías eran muy frecuentes para bajarse la calentura.

Esta mañana el castaño había despertado siendo Remus, e inocentemente el animago creyó que iba a ser un día fácil. Habían podido asistir a las dos clases del día e iban a regresar a la habitación.

– ¡Hey sexy! –Los sorprendió Cassandra quien le sonreía tímidamente a Remus ¡Imposible! La chica más popular de Hogwarts se sonrojaba al ver al pequeño Lupin.

–Err…hola…–Remus respondió inseguro, esto no eran normal, ¿sería que lo estaba confundiendo con alguien más?

–Oye Cassi, Remus y yo tenemos cosas que hacer así que muévete de enfrente.

– ¿Remus y tú están juntos Black? En fin. –La chica se puso entre Remus y Sirius. –Sólo quería decirte que…bueno, sé que lo nuestro fue un encuentro meramente sexual sin compromiso. Pero si te llegas a aburrir de Black me gustaría que tuviéramos algo formal…sé que sabrás escoger al mejor. –La chica le robó un beso al lobito antes de que Sirius la quitara del paso y se lo llevara del lugar.

Sirius evitó descaradamente hablar de lo que acababa de pasar. Llenaba el aire de pablaras para no darle oportunidad al licántropo de hacer preguntas.

–¡Mira Rem! Un fantasma, ¿qué graciosos no? Se ve a través de ellos, ¿cómo lo hacen? Son graciosos porque están muertos, bueno morirse no es gracioso pero…pero es…es…gracioso, ¿no?

–Sirius Black me estás poniendo nervioso. Vamos adentro quiero hablar contigo.

El licántropo metió a su amigo a la habitación a regañadientes.

–Sirius…

– ¡Mira la hora es hora de mis horas de clases, mis muchas horas de clases!

–Tenemos el mismo horario, no hay más clases. Sirius, sé que estás escondiéndome cosas que han pasado estas últimas semanas. Desde que empecé a quedarme dormido a toda hora, o por lo menos eso pensé… ¿No he estado precisamente durmiendo todo este tiempo, verdad?

–Mira Remus no quieres saber créeme.

–No te había preguntado antes porque te incomoda mucho, pero necesito saber. Quiero que me digas la verdad o me temo que no podré confiar más en ti.

– ¿La verdad…?

–Sí.

Sirius tomó aire. Comenzó a hablar a velocidad increíble esperando que el licántropo no entendiera las palabras que salían de su boca.

Desde hace dos semanas mientras crees que duermes la personalidad del lobo lujurioso usa tu cuerpo para coger al que se te ponga enfrente alumno, maestro o mobiliario. Se le llamaría prostitución, pero tú más bien lo hacía gratis. Te paseaste en traje de baño por los jardines pero no importa porque les dijiste a todos que las cicatrices fueron de un accidente de auto. Has estado diciendo todas las obscenidades que has oído de mí y James durante clase. Los profesores te dieron este cuarto para evitar que anduvieras por el castillo revolcándote con…

La cara desencajada de Lupin lo hizo parar.

–¡Pero no te preocupes! Todos los maestros y nosotros sabemos que todo esto es únicamente por el efecto de la Luna. Todos te apoyamos 100% porque no fue tu culpa.

–Agvbhjjjjjjnb.

–Rem, eso no es una palabra.

–Jndagsk…ssa…oh.

Pobre Rem parecía que estaba a punto de morirse de vergüenza. No podía articular todo lo que estaba pensando. Se dejó caer sobre la cama en posición fetal.

– ¿Quieres agua o algo? ¿Rem?

–E-estoy b-bien bien Sirius. Es que…No es lo que esperaba, hasta donde yo recordaba no sólo era virgen sino que tú habías sido mi primer beso…Ahora resulta que con TODA la escuela… ¡Estoy más usado que el Sombrero Seleccionador!

– No llores amor, por eso no quería que te enteraras. Si te hace sentir mejor el estúpido sombrero no se la chupa a Dumbl… ¡Espera! Eso no salió bien, es que estoy nervioso…

–Sé que estoy siendo estúpido Sirius pero yo quería perder mi virginidad con alguien que importara, mínimo poder recordarlo. Ni tú sabes con quienes me acosté. ¿Verdad?

Acostado no sé, pero si sé con quienes tuviste sexo contra la pared… ¡oh! No te referías a eso…No, no sé con cuantos tuviste relaciones ni exactamente quienes.

–No lastimé a nadie, ¿o sí?

–No hiciste nada que los otros no quisieran, hasta tienes un hechizo anticonceptivo. Así que por favor no te preocupes. –Abrazó a su querido lobito.–Y yo no me voy a separar de ti, especialmente cuando tu otra personalidad ande suelta. – Podía sentir que temblaba un poco y estaba conteniendo las lágrimas.

Remus siempre había sido muy cuidadoso con sus secretos, especialmente con todo aquello que tuviera que ver con la licantropía. Era impensable mostrar sus cicatrices en público. Más horrendo todavía era mostrarse como un lujurioso depravado. Dejarse tocar por cualquiera nada más por satisfacer sus instintos primitivos.

– ¡Ya sé!

– ¿Con cuántos me revolqué?

– ¡No! Ya sé que te puede hacer sentir mejor. Como te dije, muchos vieron tus cicatrices, no me veas así, les gustaste. ¡Es verdad! me pediste que no te mintiera así que me falta decirte lo codiciado que eres. Tú crees que no eres atractivo por las cicatrices y te encuentras defectos que no tienes, déjame decirte que puedes conquistar a quien tú quieras. Mírame a mí, estoy loco por ti.

–S-supongo que eso es bueno, muy bueno. – El lobito sonrió ligeramente.

–Sólo necesitas más confianza. Ya eres muy atractivo.

–Y aún así no quieres cogerme. –Dijo Lupin bruscamente.

–¿Qué? Ah…hola Moony. –Sirius se levantó de la cama y podía sentir los ojos amarillos siguiéndolo por la habitación. Se veía molesto.

–Ya te he dicho que no es un buen momento para que tengamos intimidad…Y menos con lo que acabas de decirme. Porque tú sí recuerdas lo que hablamos cuando estás en tu estado normal. Voy a salir para que descanses, regresaré en unas horas para vigilar que comas bien.

–A mi no me quieres como a él…

– ¿Como a quién?

–Al otro yo, a mi me evitas y no me das lo que quiero.

–Lo que quieres no es lo que necesitas Moony, descansa. Te amo. –Le besó la frente.

Cumpliendo su palabra Sirius revisaba que cada comida fuera nutritiva y en suficiente cantidad. Por lo menos con esto esperaba que recuperara una poca de fuerza. Pero el metabolismo del licántropo cambiaba antes de cada transformación y no podía evitar el desgaste. La debilidad le impidió a Lupin presentarse a clases a media semana. Sirius se saltaba varias clases para cuidar a su querido. No confiaba en nadie más para hacer ese trabajo. Había notado la cara de pervertidos de varios profesores y aunque no podía probar nada estaba seguro que sus intenciones de vigilarlo no eran honestas.


Cuando entró a la habitación el día de la transformación vio a Moony tendido en la cama. El sudor hacía que su cabello se pegara a su frente de manera muy sensual, se tocaba el cuerpo y gemía como si estuvieran en un sueño erótico pero estaba despierto y con los ojos abiertos.

–Paddy… ¡ya no puedo más quiero que me tomes ahora! Por favor Paddy tócame.

–No Moony, eso no te hace bien de momento.

–¡Claro que me hace bien! ¡Estoy caliente ahora! No he tenido sexo desde hace días, ¡días! Lo quiero ahora.

–Moony no es sano. – Contestó Sirius. Se sentía un hipócrita porque lo único que realmente deseaba era saltarle encima al lobito y empujarlo contra el colchón hasta venirse.

–No te entiendo Sirius, yo sé que me deseas puedo oler tu pre semen. Pero me sigues rechazando.

– ¿Tú puedes oler eso?

–Así es como los beta sabemos qué es lo que los demás quieren. Podemos percibir las reacciones del cuerpo. Cada quien reacciona ante diferentes ofrecimientos y hasta ahora pude complacerlos a todos, menos a ti ¡ME CONFUNDES! ¿POR QUÉ NO ME TOMAS SI TANTO ME QUIERES? –Le gritó el lobo frustrado.

Sirius se quedó callado y el lobito comenzó a llorar, trataba de quitarse las lágrimas del rostro pero seguían saliendo.

De todos con los que estuve sólo te quería a ti, pero me alejabas todo el tiempo y pensé que necesitaba más práctica antes de poder estar contigo. Quería demostrarte que yo también podía ser deseado y exótico.

¡Pero no es suficiente! Nunca he sido suficiente para que quieras tener sexo conmigo.

Sirius no esperaba ver a Moony tan desesperado, siempre había sido tan cínico y despreocupado de sus rechazos. Nunca quiso lastimarlo de esa manera.

¿Por qué no Sirius? – Moony se pellizcaba, rasguñaba y revolcaba sobre la cama. Sirius le sostuvo las manos con firmeza para que dejara de hacerse daño.

– Porque te amo.

Se cruzaron las miradas, los ojos amarillos llenos de enojo y los ojos grises llenos de preocupación.

–No te voy a usar como lo hicieron los demás. Tú vales la pena esperar. – El lobito le mordía los dedos para soltarse, pero Sirius se mantuvo firme.

– ¡Eso es lo que no entiendo Sirius! Tú me amas y yo a ti. Tienes mi permiso para manosearme, no te estás aprovechando.

¡Tener tanto sexo te está haciendo daño! Te has estado debilitado estas semanas porque dejaste de comer y dormir por dedicarte a tener sexo. Además te lastimaste, ¿no? Has lastimado tus partes por tocarte cada vez que te sientes excitado.

Moony, quiero que me escuches con atención. Cuando amas a alguien ves primero por su seguridad antes que por tu propio placer. Y yo te amo más que a nadie. Y quiero que te recuperes antes de que hagamos todo lo que tenemos en mente. – Sirius le guiñó le ojo. El lobito todavía sollozaba.

– ¿Quieres oír una canción?

– ¿Una canción? Si…–Se secaba las lágrimas mientras Sirius tomaba la guitarra que había llevado unos días antes. Y tocó hasta que Moony se quedó tranquilo apoyando la cabeza en su regazo.

–Tengo miedo Siri… mi otro yo no quiere que lo sepas. Pero tengo miedo de la transformación. No tengo tanta fuerza, no sé si vaya a ser la última vez que te vea porque la luna tiene más fuerza que yo.

–No, Moony no sigas…Claro que vas poder eres la persona más fuerte que conozco. Sobreviniste a las primeras transformaciones cuando eras muy pequeño, la luna nunca ha sido más fuerte que tú.

–Esta vez no van a poder estar conmigo Tú, Prongs y Wormtail… los profesores no saben que son animagos y ellos van a vigilar mi transformación. No sé si pueda hacerlo sin ustedes.

–Moony, dile a tu otro yo que no se preocupe porque tú lo vas a ayudar. Tú eres muy fuerte y nos vamos a ver en la mañana. –Black le acariciaba el cabello aguantando las lágrimas sabiendo que era una posibilidad real que esta transformación saliera mal, muy muy mal.

Sirius dejó dormir a Moony en sus piernas hasta que llegó McGonagall con Madam Pomfrey y el profesor Anderson. James y Peter también estaban afuera para despedirse de su amigo. Moony se despidió y siguió a los profesores. El prefecto Prewett escoltó a los Merodeadores de regreso a los dormitorios. No había nada que hacer hasta mañana.


Sirius saltó de la cama a primera hora para despertar a sus amigos. Se vistieron rápidamente y corrieron hacia la puerta.

–Ah no, Potter tú y tus amigos no van a andar por el castillo tan temprano, ya hemos perdido muchos puntos gracias Lupin este año.

– ¡Quítate de enfrente Prewett! Vamos a la enfermería.

–Mentiras Black ninguno está enfermo.

– ¡Black, Potter, Pettigrew! Dejen de tontear y vayan a la enfermería. – Ordenó McGonagall.

– ¡Pero!

– Prewett, tiene otras labores como prefecto, muévase.

Los Merodeadores corrieron a la enfermería. Normalmente Madam Pomfrey no permitía vistas numerosas pero sabía el bien que le hacía a Lupin ver a sus amigos. Se acercaron a la cama y Remus estaba hecho pedazos, heridas y vendas por todos lados. Fuera de esos pequeños defectos Remus se veía tranquilo hasta sonreía un poco.

–El lobo trató de escapar, hasta rompió la puerta de la Casa de los Gritos. Pero los profesores lo controlaron.

– ¿Entonces ya eres tú mismo otra vez? Preguntó Pettigrew.

–Sí.

– ¿Entonces ya no va haber trío erótico?

– Puede ser James, pero tendrás que darme mucho chocolate antes.

– ¡Hey! Nada de tríos, tú eres mío. De hecho no había podido pedirte que fueras mi novio formalmente. Rem quiero que me aceptes para cuidarte y restituir tu virginidad lo antes posible.

– Deja de avergonzarme Sirius…pero si, acepto.

– Ahora descansa amor.

– Gracia por cuidar me mí y venir a verme. – El sueño venció a Remus y los Merodeadores se retiraron. Después de tantos problemas todo iba a estar bien.


Meses después Remus se veía sano y radiante, había recuperado las tareas perdidas y su lugar como un estudiante decente en la mente de los profesores. Por fortuna llegó un estudiante de intercambio (esta vez sí era alguien nuevo) que pronto hizo que el colegio se olvidara de Lupin. Todo volvió a una relativa normalidad.

– ¿A dónde vamos Sirius?

– A nuestro cuarto.

– ¿Y por qué tengo los ojos vendados?

– Para que esto sea sorpresa…– Le quitó la venda para revelar la habitación iluminada por velas aromáticas. La cama de Sirius estaba mucho más ancha y llena de pétalos de rosas rojas. – James y Peter no van a regresar esta noche así que pensé que te gustaría…tú sabes dejar de ser virgen.

– Tú sabes que yo ya no soy…

– Si no puedes recordar nada de eso entonces sí eres virgen.

– Si quiero Sirius…quiero que seas mi primera vez.

Se dirigieron a la cama. Se besaron tranquilamente y por largo rato. Luego exploraron sus contornos sobre la ropa. Sirius masajeaba la entrepierna del licántropo para hacerlo entrar en calor.

– Me encantas Rem.

– S-Sirus yo no sé qué hacer…

– Disfrútalo, deja que yo te enseñe. – Dijo Black mientras le daba suaves mordiscos en el cuello y le desabotonaba la camisa. Jugueteaba con el elástico de su ropa íntima y la respiración de ambos se volvía más densa. Poco a poco se despojaron de la ropa quedando frente a frente desnudos y con los miembros erectos. Sirius sacó una botella.

– Siri, ¿qué es eso?

– Es lubricante, es tuyo de hecho.

– Oh…ah…

Sirius estaba sobre él haciendo que sus miembros se friccionaran justo antes de descender y succionar la punta de su pene haciéndola enrojecer. Ese movimiento lo había hecho temblar pero lo que siguió lo hizo gemir. La boca de Sirius cubría toda la erección, subía y bajaba la cabeza para darle ondas de placer inimaginable.

–¡Mmmm …ung! ¡AH! –gemía el castaño.

– Eso es amor, déjate llevar. –Dijo Sirius relamiéndose el pre semen.

Inesperadamente Remus lo besó salvajemente y lo rodó sobre la cama para quedar sobre él. Los ojos ámbar destellaban con algo de amarillo.

–Déjate llevar lobito…

Remus lo cubrió con besos desde la quijada hasta el abdomen. Lamía la línea de vello que recorría desde su ombligo hasta el pene y fue cuando hizo a Sirius gemir, era el mejor sexo oral que había tenido. Tal vez la experiencia de Moony le había servido sin que se diera cuenta.

– Siri te quiero dentro de mí, quiero que me tomes.

Remus se volvió a tender sobre la cama. Sirius separó las piernas de su amante y acariciando su entrada insertó lentamente un dedo, luego dos y tres al final. Los dedos en su interior hacían una presión deliciosa y lograron que el vientre le cosquilleara.

– ¿Estás listo?

– Si…

¡AHH!

Sirius lo penetró y ambos gimieron de placer y algo de dolor al principio. La tensión dentro de ambos era inmensa. Con cada estocada estaban más cerca de tocar el cielo. Remus se había movido para estar sentado sobre el miembro de Sirius y se impulsaba con las piernas. Black le frotaba el miembro mientras estaba dentro su estrechez.

–¡AHH más rápido!

–¡MMmmm Rem, que rico!

–¡ Siri está bien que te corras dentro de mí!

–Aún no, quiero que seas tú primero.

Aumentaron el ritmo. Esta vez Remus estaba apoyado boca abajo sobre el colchón Sirius le levantaba las caderas para encontrar un ángulo más placentero. La penetración cada vez más rápida y profunda, no podía soportar más. El orgasmo recorrió todo el cuerpo del lobito como electricidad, tensando su entrada alrededor de pene de su amante.

Tras otras estocadas Sirius también se vino y colapsó sobre su espalda.

–Estuviste fabuloso en tu primera vez Rem.

– ¿Qué puedo decir?, me tocó el mejor maestro.

–Te amo.

–Yo también.

FIN


Terminé :D! yay! Ha sido un verdadero placer escribir para ustedes. Espero que se hayan divertido con las parejas más absurdas de todo Hogwarts, aunque faltaron varias: RemusXSombrero seleccionador, RemusXSiriusXJames, RemusX su varita. jajajajajaja es broma, aunque les aseguro que cada pareja tiene lo suyo. No quiero que dejen de ponerse cachondos nada más porque esta historia termina jajajajaja. Lo bueno es que mis siguientes historias serán mucho más decentes XD. Abrazos para unos balazos para otros!