Muchas gracias por sus review... en verdad que me dan mucho animo de terminar esta historia :D... gracias a todas. Bueno los dejo con el capi y no les doy más lata.. Byeeee


capitulo 3

DERROTADO POR SUS ENCANTOS.

El alba quebró la oscuridad de las estrellas y encontró a Rin sentada en soledad mirando el vacío. El frío del pasto húmedo bajo sus pies había entumecido sus dedos pero ella no lo notaba. Sus níveos dedos jugueteaban mecánicamente con el filo del sable mientras ella estaba ajena sumida en un mar de incertidumbre.

"Me ha mirado, a mi, directamente a mi" Rin daba vueltas en su cabeza sin encontrar consuelo. "me ha mirado… pero no me ha visto". "Soy una humana que mansilla el camino que él transita… y aún así me ha mirado". "No lo entiendo" Suspiró agotada.

Los fríos labios aún quemaban en su piel y podía sentir la pasión que ellos habían dejado impresa. Recorrió con sus propias manos la senda que su señor había marcado esa noche. Palpó desde su boca hasta sus caderas queriendo recordarlo pero de pronto se detuvo. Asechándola en un susurro vinieron sus palabras y sintió temor.

"Mía"… "eres mía"… - una y otra vez la atormentaban. No quería ser una cosa que se toma con propiedad y se olvida al despuntar el día. ¿O en realidad si quería?

-No, no, no…- Movió la cabeza varias veces para alejar esas ideas. – El es mi señor, mi vida le pertenece para seguirlo donde el me lleve. Se que no me hará daño… es un buen amo… después de todo se detuvo cuando dije no…- Sonrió ampliamente porque el brillo de esos dorados ojos se le vinieron a la memoria -… después de todo se detuvo por su Rin.-

Se le hacía imposible guardarle rencor por mucho que se lo propusiese. En su mente era más importante aquel pequeño segundo que Sesshomaru la había respetado a todo el preludio en que disfrutó de ella sin miramientos. Solo quien ha amado puede entender el razonar de una mujer enamorada y la joven estaba completamente perdida por aquel Demonio.

Rin se levantó tiritando por la baja temperatura que llegaba con la tenue luz del día y caminó perezosamente arrastrando un sable en cada mano. Las brazas humeaban débilmente como único vestigio del fuego que las había consumido. Junto a ellas, acurrucado contra Ah-Un, estaba Jaken pero no había rastro del gran Youkai por ninguna parte.

Roda la noche la transcurrió en vela escuchando sus sollozos. "No es asunto del Taiyoukai si una cachorra de humana sufre" se decía. "¿Cachorra?" el dulce néctar que era esa blanca piel volvió a recorrer sus labios provocando suaves calambres en la base de su lengua, como si le martirizara la conciencia y a la vez le reprochara el deseo. "Cachorra" se repitió nuevamente, esta vez con un sonrisa amenazado por romper el impasible rostro del demonio. Dos cosas había sacado en claro aún cuando hacía un gran trabajo mintiéndose a si mismo. Primero Rin no era cualquier humana… tenía algo muy especial. Segundo: distaba mucho de ser una cachorra, si lo sabía él que cada luna sostenía una lucha interna con sus instintos al percibir el cambio de aroma de la muchacha. El olor era una sinfonía que lo invitaba a probarla y sembrar en ella todo su ser. Pensó un momento y entendió que más que una "cachorra" era toda una fiera.

El sutil gusto metálico de la sangre llegó en el aire, Sesshomaru recordó el sabor que había probado en la pasión de ese beso desenfrenado y descubrió que la herida era Rin. En una ráfaga recortó la distancia que los separaba y la vio arrodillada junto Ah-Un. Era apenas un pequeño hilo de sangre escurriendo por el sable desde sus dedos sin que ella tuviese conciencia de él. "has corrido por algo tan insignificante Sesshomaru" una voz en su interior se regocijaba burlándose de él "una herida en el dedo de una humana ¿Qué te esta pasando Taiyoukai? "

- Vamos – Habló una vez que logró acallar esa voz que le martirizaba la conciencia.

No sabía porque pero no fue capaz de mirarla a la cara. La realidad era que nunca le dirigía una mirada a no ser que estuviera siendo sometido a uno de los tantos interrogatorios de Rin pero esta vez era por un motivo diferente. La evitaba intencionalmente por no ver tristeza en sus pupilas, sabía que eso lo haría enfermar de una forma extraña e inexplicable.

- A donde vamos Sesshomaru Sama?- la voz de Rin tintineaba tímidamente en el silencio mientras se ponían en marcha.

- Ay chiquilla malcriada. El amo no tiene que darle explicaciones de nada de lo que hace. – el pequeño demonio tomo el báculo y dándose importancia agregó – Además Ud. ya debería haberse ido hace mucho de su lado –

Una misteriosa piedra voló en dirección al sapo quien calló de espaldas mientras su ojo empezaba a hincharse. Rin miró hacia delante buscando al que sabía culpable pero el Youkai caminaba sin inmutarse. La muchacha tomó a Jaken entre sus manos como si fuese un niño y luego de subirlo al lomo de Ah-Un ajustó sus pasos para ponerse junto a su amo. Espió quedamente su expresión buscando temerosa encontrarse con aquella mirada posesiva y animal.

- En que tiene Rin que ayudarle Sesshomaru sama??? – tanteó con delicadeza sin perderse detalle

- Grrr- solo un gruñido por respuesta fue lo que consiguió.

Rin al notar que su señor le estaba poniendo atención entendió que había vuelto a ser el mismo y atrás quedaba ese energúmeno que fuera la noche anterior. Respiró profundo y armándose de valor acortó la distancia que los sucesos recientes extendían entre ellos. Tomó la mano de su amo y el corazón comenzó a bombear descontroladamente dentro de su pecho.

- El señor Jaken dice que tenemos que correr a una plaga que está trasgrediendo sus dominios. –

- Grrrrrrr - Un segundo proyectil tumbó al sapo tan rápido que solo el ojo atento de Rin pudo detectar.

- Es verdad entonces?– la joven caminaba jovial junto al Youkai sin dejar de interrogarlo. - ...que plaga es esa?

El señor de las tierras del este se detuvo. Por el rabillo del ojo vio los cabellos azabaches que se mecían en el aire mientras su dueña esperaba paciente por una respuesta. ¿Quiénes eran?... Cómo decirle que la plaga intolerable son humanos igual que ella que habían levantado un cordón de pueblos en el linde meridional de sus dominios.

" Estúpido sapo!!, no era necesario que supiese nada hasta el último momento." - No quería influir en su decisión pues era imprescindible saber si Rin tenía el temple para permanecer junto a él – " Debo estar seguro antes que…- dudó - …antes que no pueda ya dejarla partir". – Se sorprendió a si mismo reconociendo que la decisión estaba después de todo en manos de la muchacha, a él ya no le quedaban deseos de alejarla solo la débil convicción de no retenerla a contra su voluntad, convicción que se desquebrajaba con cada roce de aquella piel tersa con olor a cerezo.

Volteó y la miró directamente a sus negros ojos. El porte alto, los fuertes hombros, el duro rostro y los fríos labios, la estaba viendo con todo su ser. Las pulsaciones en su pecho repicaron como un estruendo para los finos oídos de Sesshomaru, la sangre se subió a sus mejillas e inundó su cara de un tinte carmesí. Aún cuando su señor fuera ciego y sordo el embriagante aroma que su cuerpo disolvió en el aire no podía pasar desapercibido. El calor en su vientre traicionero y pasional no hacía más que alimentar el apetito que ella despertaba en él trayendo a la superficie la esencia salvaje del Taiyoukai. Se quedó quieto, absorto en las bellas facciones de esa mujer que se aparecía ante él. No podría decir si fue un siglo o un fugaz momento que permaneció aferrando su mano con desesperación y considerando la posibilidad de tomarla y probarla con vehemencia.

- Porque!!! – El sapo se reincorporaba como un acto de costumbre- porque amo bonito esta niña latosa puede importunarlo a todas horas y siempre se desquita con este pobre sirviente. – La voz chillona del monstruo verde rompió el embrujo que crecía entre los dos.

-…- por un momento estuvo tentado de decir que añoraba escuchar su dulce voz "importunándolo" como el sapo decía. – Jaken… cállate… - Dejó de mirar a su protegida a los ojos para poder seguir avanzando.

-….- El pulso de Rin volvió a ser el de siempre y su rostro se normalizó pero seguía con una espinita en el pecho.

- Que?...- Sabía que algo le molestaba a la muchacha porque estaba jugando con el mechón que traía detrás de su oreja.

- ¿No son lobos verdad? – Después de tantos años de su muerte aún no podía superar aquel miedo irracional. Recordó todas las noches en las cuales se cobijaba juntó a él al escuchar un aullido lejano o los truenos de la tormenta y sintió deseos de poder decir SI, sólo para que ella se estrechara contra su pecho.

- No-

- Entonces no se preocupe mi señor, yo lo voy a cuidar – Apoyó su cabeza en el brazo de Sesshomaru sin prestar atención a lo que hacía.

"Yo lo voy a cuidar"… definitivamente la humana que se había encontrado era algo muy particular.

………………….

Los días pasaban y su señor parecía cada vez más distante, la luna crecía en su redondez trayendo consigo el fin del plazo prometido. Sesshomaru olisqueó el aire y gruñó.

- Jaken… -

- Hai amito, Jaken entinde.- el demonio sapo comenzó a buscar un lugar donde guarecerse. Mientras se alejaba el gran Youkai lo escuchó maldecir entre dientes – Niña miedosa… si no fuera por ella llegaríamos hoy mismo y acabaríamos de una buena vez… - El siseo concluyó cuando sintió una piedra angular impactar con su nuca, el amo realmente tenía un oído finisimo.

En la quietud de la tarde se quedaron solos mientras el viento mecía suavemente sus cabelleras en un juego de contrastes, tan distintos como el blanco y el negro eran ellos dos. El, uno un demonio asesino sin remordimientos ni piedad, ella, una frágil mujer siempre con la sonrisa a flor de labios, sin embargo ahí estaban. El mismo bosque se detenía a su paso sólo para admirar lo inaudito de ese amo y su lacaya, celoso del profundo e imposible lazo que unía su andar.

- Que? – Sesshomaru rompió el prolongado silencio que caía entre los dos. No necesitaba mirarla para saber que algo había que le molestaba.

- Me gustaría ir a practica un poco si es que vamos a detenernos por hoy – sabía que pronto llegaría la hora, fuera lo que fuera eso significara, por tanto esta era su última oportunidad.

- … mmm…- La tormenta se avecinaba pero no la detuvo, su hambre quería deleitarse con la menudo figura de su protegida contorsionándose al ritmo de los sables.

Con paso ligero se alejó buscando un buen lugar sumida en sus pensamientos. Sintió el roce suave de la tela sobre sus caderas llamándole a que lo acompañara y el largo cabello ébano dejó un rastro con olor a flores como un camino de migajas a sus pies. Estaba solo en medio del bosque, nadie de quien huir, sin ninguna excusa para ir tras ella. Entre cerró sus ojos derrotado, que importancia tenía si se rendía ante la sublime invitación que ella le extendía con sus encantos. Hipnotizado avanzó calmado saboreando cada rastro de ella a su paso, una insignificante humana hacía en él lo que una legión de demonios no era capaz, ella lo derrotaba y lo dejaba rendido ante su piel.

Al fin la encontró a orillas del rió y ahí se quedó deleitándose con el espectáculo que ni siquiera ese Kohaku tenía el placer de ver. Un paso en falso y Rin calló de espaldas sobre el húmedo suelo, mientras se entregaba dócil ante el agotamiento de su cuerpo. La imagen de esas largas piernas descubiertas lo embelesó, estaba complacido mirando su pecho subir y bajar acompasado por la forzosa respiración. Se le secó la boca y quiso beber de sus labios para no morir allí mismo pero se contuvo.

- No es necesario que permanezca tan distante Sesshomaru sama- Rin murmuró mirando al cielo pero sus palabras llegaron raudas al Youkai.

"Humana idiota" – Sesshomaru estaba furioso por haber sido predecible ante sus ojos. Tomó el camino de regreso bullendo en ira.

Rin escucho a su espalda los árboles destrozados por la furia de su amo. Estaba conciente desde el incidente que su amo la vigilaba pero esa noche era su última oportunidad y debía aventurarse. Se sentó abrazando sus rodillas y contuvo las lágrimas que se agolpaban en su garganta. Tímidamente las gotas de lluvia comenzaron a rodar por su cabello y a empapar su ropa.

"he sido una tonta en pensar que vendría" – miró como un fino hilo de agua corría por el suelo y se le arremolinaba en los dedos de sus pies – " una tonta en esperarlo"

Añoró al demonio ávido de placer que había conocido hace apenas una luna atrás, el que aunque fuese por pasión era capaz de verla. Luego de ser notada, aún de la manera más vil, la indiferencia era un veneno muy amargo para soportar. El frío calaba sus huesos sin que ella le prestara atención cuando el sonido de un trueno la sobresaltó. El gran demonio Inazujishin cabalgaba en la tormenta trayendo consigo destrucción. En un destello de luz marcaba el destino y un terremoto en el cielo era el atronador testigo de su poder. Olvidando sus preocupaciones corrió sin detenerse para que aquella serpiente no la encontrase sola en el bosque y la convirtiera en el blanco de su devastador repicar.

El agua escurría por su cara y el viento azotaba su piel pero Rin no se detenía, a sus espaldas podía sentir el mazo estridente caer sobre la tierra precedido de Inazujishin. Llegó sin aliento donde había dejado a su señor cuando cayó en cuenta de su tragedia. Nadie, no había nadie esperando por ella, Sesshomaru sama la había abandonado a su suerte bajo la torrencial arremetida de la serpiente. Incontrolable sus pies y manos empezaron a temblar las lágrimas a surcar su rostro y confundirse con la lluvia que arremetía sin tregua a la débil mujer. El cielo había comenzado a cerrarse cuando vio claramente con sus ojos la estela de luz que dejaba el demonio a su paso. De todo lados empezó a escuchar el rugido del cielo que se acercaba de manera ensordecedora para cernirse sobre ella. Presa del pánico se llevó las manos a los oídos y sin saber con que derecho clamo con todas sus fuerzas.

-Sesshomaru samaaaa!!!!! –

…………………………

El grito desesperado de Rin llegó confundido con rugir del tueno y retumbó en la cueva donde su señor se encontraba.

- Sapo idiota – Jaken tragó saliva en la oscura humedad que lo rodeba. Había olvidado a la chiquilla miedosa afuera. Cerró los ojos esperando el piedraza pertinente pero nada sucedió. Olisqueó la oscuridad y se dio cuenta que se encontraba solo.

………………………..

El grito murió en sus labios y creyó desfallecer rindiéndose ante lo inevitable pero uno gran kimono blanco se cerró sosteniendo su cuerpo antes de caer. Frente a ella los dorados ojos de Sesshomaru la miraba profundamente con el rostro inconmovible, el agua se deslizaba por esos cabellos de plata marcando líneas brillantes sobre su piel y la cálida exhalación de su boca la reconfortaba.

- Sessh.. Sesshomaru sa-samaaa – Instintivamente se acurrucó en su pecho buscando protección y hundió su rostro en él para llorar libremente. El Youkai permaneció allí sin soltarla acariciando los cabellos negros para darle consuelo. Vio sus mejillas rojas y sus manos aferrándose al kimono con desesperación y comprendió que por muy fuerte que su niña fuera el temor a Inazujishin la seguiría atormentando por siempre.

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En la entrada de la cueva Jaken vio la alta silueta de su señor cargando en brazos a la niña que aún permanecía con los ojos cerrados y ocultos en su estola blanca.

- Amito… amito bonito…¿la chiquilla esta bien? –

- No gracias a ti…- El demonio sintió el cuerpo de la muchacha estremecerse de frío en sus brazos. – Ve a buscar leña para encender fuego- Yaken miró incrédulo a su señor. ¿Leña bajo ese aguacero? estaría toda la noche sin encontrar nada.

- hrrrr …- la fulminante mirada que le dedico su amo le hizo pensar que permanecer la lluvia hasta que escampara no era tan mala idea después de todo y salio para perderse en el velo de oscuridad que se extendía.

El Taiyoukai se sentó en posición de loto contra la fría piedra y acunó a Rin en su regazo. Acarició su rostro para que abriera los ojos y poder perderse en ellos. Rin no paraba de llorar mientras la tormenta azotaba afuera, así, en la más completa oscuridad acercó sus labios para besar eso ojos que lo cautivaban antes que esas gruesas perlas rodaran por sus mejillas. Nada había ya que negar, él gran señor de las tierras del este había sucumbido ante los encantos de una insignificante mujer y se le iba la vida en cada lágrima que ella derramaba.


holaaa... espero haber cumplido con sus espectativas y sorry por dejarlos así ad portas de la acción, es que lo que viene merece atención especial ... aviso que en el prox capitulo viene lemon así que para quienes son un poco sensibles a esasa cosas pueden saltarse la primera parte...aunque lean... uuuuy un amante fiero y salvaje pero enamorado... Ahhhh...yo misma me enamoraría de el.

bueno las dejo y muuuuchas muuuuchas gracias again por los mensajes