Disclaimer: I do not own Hawaii Five-O; Hawaii 5.0 y sus personajes no me pertenecen.

Resumen: UNIVERSO ALTERATIVO - En una isla aislada del resto del mundo, acorralado entre los teleios y el Consejo, um cazador intenta proteger a su hija. Danny y Grace están en el centro del atolladero de razas que pretenden aniquilar a los humanos de Teleia, y acaban encontrando la ayuda del misterioso líder lycan Steven McGarrett.

Clasificación: Universo Alternativo; McDanno; fantasia; angst; aventura; pre-slash.

Advertencias: pre-slash y homosexualidad, aunque muy leves.

Prompt del regalo: Eminahinata: [[Angst - Fantasía - AU. Danny es un cazador en una isla donde lo sobrenatural es cosa de todos los días. Pero eso no importa, él está en aquel lugar para estar cerca de su hija. Y en el camino conoce a Steve McGarrett, un lobo quien ha decidido a regresar a las islas para empezar una nueva manada. Pero la vida no es fácil, por supuesto que no. El consejo se ha enterado que un cazador trabaja con una manada de lobos y no están muy contentos. Y Steve tiene que hacer todo lo posible para proteger a su manada -incluyendo a Danny y Grace. Nota: Me encantaria un Steve todo territorial con Danny y Grace.]]


Notas: Algunos términos del fic fueron sacados del latin y del griego (simple lectura fonética):

- Gehennae = "infierno", es la palabra utilizada en la Biblía Latim Vulgate para denominar el infierno hebreo. Este es el nombre que se le dio a la isla Teleia por los marineros, cuando la descubrieron, hace siglos. La isla de ficción posee 15.000 km², siendo mayor que Jamaica, e estaría localizada en el centro del Triángulo de las Bermudas (trecho de mar en el Oceano Atlántico localizado entre las Bermudas, Puerto Rico, Bahamas y Florida).
-
Teleia = "perfecta", lectura fonética da palabra griega τέλεια – es el nombre de la isla escondida en el Triángulo de las Bermudas, en el Océano Atlántico. Está habitada por seres de fábula y uno de los últimos lugares que aún mantiene contacto con los dioses. Está entrando en decadencia por la influencia de los humanos que llegan del continente.
-
Teleio(s) = "perfecto(s)", lectura fonética de la palabra griega τέλειο – son los habitantes de la Isla Teleia.
-
Andra(s) = "hombre/hombre", lectura fonética de la palabra griega άνδρα – es el nombre que los habitantes de la isla le dan a la raza humana.
-
Lycan(s) = "lobo(s)", (del Griego λύκων) nombre dado a la raza de los lobos.
-
Innato(s) = es como se llaman los hombres nativos de la isla, que poseen un sexto sentido. Son puros de corazón, y los más fuertes se convierten en Cazadores.
-
Extranjero(s) = Son los hombres no nativos y sus descendientes, que llegaron a la isla por algún accidente sucedido en el Triángulo de las Bermudas y no lograron salir nunca. Agitan el equilibrio de la isla y están sujetos a la Maldición.
-
El Consejo = institución formada y liderada por andras, con el fin de asegurar la supervivencia de los humanos extranjeros en Gehennae/Teleia.
-
Maldición de la isla/IUDICIO GEHENNAE = por tener un corazón susceptible al mal, éste es el precio que los hombres pagan por vivir en Teleia: Si un andro provoca una muerte injusta en la isla, el equilibrio se agitará y el criminal se convertirá en un ser grotesco, que no es hombre ni Teleio.
-
Guardias del Consejo = andras extranjeros que protegen el territorio de los hombres. No poseen el sexto sentido de los innatos, pero fueron entrenados para actuar evitando la maldición.
-
Maestros del Consejo = Guardias entrenados que pueden manipular las acciones de los Teleios por orden de la junta.
-
Cazadores = Son innatos que poseen un muy fuerte sexto sentido. Saben cuando están en peligro de muerte y pueden defenderse de algún teleio sin sufrir la Maldición.


TRADUCCIONES:

- En la entrada de la isla: "serpentes genimina viperarum quomodo fugietis a iudicio gehennae" Mt 23:33 - ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo escapareis de la condenación del infierno? (Vulgate) *latín
- Pente miden./Cinco-cero. *griego
- En la entrada del valle: "et nolite timere eos qui occidunt corpus animam autem non possunt occidere sed potius eum timete qui potest et animam et corpus perdere in gehennam" Mt 10:28 - Y no temáis a los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Vulgate) *latín
- Cibus.../Comida... *latín
- My valley... my offer…/Mi valle... Mi ofrenda... *inglés
- Irremissibile... inexcusabilis!/Imperdonable... inexcusable! *latín
- Fao.../Comer... *griego
- Esurio.../Tengo hambre... *latín
- Chair tendre... sucré chair.../Carne tierna... doce carne... *francés
- Hunger.../Hambre... *inglés
- Mendax!/¡Mentiroso! *latín
- Lampoun!/¡Brillar! *griego
- Sfragizo!/¡Sellado! *griego
- Pulvis.../Polvo... *latín


Gehennae (R)

Fanfiction por CellyLS

Traducción por YvarlCris

.

...

- PASEO POR EL TRIÁNGULO DEL DIABLO -

Visto desde arriba, este mundo de verde y azul, de ceniza y marrón, impresiona; pero cada vez había menos dioses por aquí, abandonaron a los ingratos, ya que viven para ser adorados y son adorados para existir. El último refugio de sus hijos y adoradores está en peligro también. Tantas cosas pueden crearse bajo las profundidades del océano y las nubes de hielo, y "esas cosas existen para ser destruidas"; ése es el principio que acabó limitando la pureza de los hombres, ésa es la causa de la codicia que ciega sus ojos inundando su pequeña existencia con poderes y grandeza imaginarios. La avaricia infecta a los humanos, los humanos infectan el mundo, y lo que es importante va cayendo en el olvido.

Hace tres días, el crucero zarpó de Miami rumbo a King´s Wharf. Durante ese tiempo, Steven Mcgarrett observó a los pasajeros y a la tripulación con indiferencia, pero eso cambió cuando su mirada se cruzó con otra: era en rubio solitario, apoyado en el parapeto de la cubierta superior. Steven sintió curiosidad por la persona que exhalaba pureza; el aura que rodeaba a aquella criatura dorada como el sol gritaba que él no era simplemente un hombre: él era un andra innato. Steven ignoró a sus instintos, pues no tenía tiempo para oírlos, y volvió a analizar las tranquilas aguas y sin obstáculos de aquel trayecto de mar abierto llamado Triángulo de las Bermudas.

El rubio, por su parte, pareció darse cuenta de la presencia del moreno, pero su análisis fue interrumpida por un inesperado suceso, que provocó bastante jaleo y reunió a varios curiosos alrededor de la piscina, en la cubierta donde los dos hombres se encontraban: Sin aviso, el horizonte se había vuelto borroso por culpa de nubes negras teñidas por la furia del océano, la tensión de los individuos a bordo del barco se volvió prácticamente palpable y parecida a la anómala niebla que había surgido marcando el inicio de la zona de peligro.

Durante un breve período de calma, el pasajero rubio ignoró las órdenes de regresar a los camarotes y vio el día convertirse en noche por la sombra de las nubes alrededor de la embarcación. Sacó una tarjeta de identificación de su bolsillo y la arrojó al mar. Su nombre era Danny Williams y, en aquel momento, acababa de abandonar para siempre su vida como policía. Danny respiró hondo mientras se alisaba los cabellos y esperó a que los demás pasajeros abandonasen el desprotegido solar, agitados con la niebla que poco a poco convertía todo en ceniza. Todo lo que se pudo ver fueron bultos en movimiento, el pánico y la anticipación acechaban a los pocos que aún no habían alcanzado la salida del lugar. Sin embargo, el ex detective no se inmutó, su corazón permanecía tranquilo y resignado.

Steven notó la compostura del hombre cuando el ruido de los truenos comenzó a resultar aterrador y el mar se agitaba. Danny miró hacia un lado, y la niebla reveló la alta y esbelta figura de Mcgarrett atravesando la cubierta, subir al parapeto y extender los brazos elevando el rostro para recibir las pocas gotas que comenzaban a caer. El ex detective tuvo más curiosidad; el moreno le regresó la mirada, un relámpago hizo que sus ojos reluciesen por un segundo con el fondo luminoso de los depredadores que esperan a su presa. Danny se sorprendió, y Steven desapareció con un salto al mar, demasiado alto y grácil como para ser de un ser humano cualquiera. Al correr hacia el ala, Williams sólo acertó a ver agua salada batiendo furiosa en el casco de la embarcación.

Un bandazo muy fuerte prácticamente detuvo al barco. La suave lluvia se volvió tormenta, apartando la niebla, y el navío comenzó a inclinarse a estribor. La gente gritaba dentro de los camarotes. Los vientos dieron una breve tregua durante la que Danny pudo ver, a pocos metros de donde estaba, algo gigantesco parecido a un reptil rompiendo la chimenea del barco. El monstruo medía doce metros, como mínimo, y sus enormes aletas delanteras alcanzaban la cubierta, permitiéndole asegurar el bocado aún más en el extractor de la embarcación mientras subía su alargado y cilíndrico cuerpo sobre el navío. El equilibrio de la embarcación estaba siendo bruscamente modificado por las sacudidas que la criatura provocaba; los gritos se esparcían por todas las cubiertas, y Danny tuvo que agarrarse con fuerza al parapeto para no caer al mar.

Una petición desesperada de auxilio cerca de la piscina llamó la atención del rubio: Un hombre de la tripulación estaba preso entre la salida del área de recreo y los muebles arrastrados por la enorme aleta con escamas del monstruo. El joven gritaba aterrorizado sin desviar su mirada de la rabiosa boca de la criatura, que parecía más la versión aterradora de un cocodrilo intentando destruir la chimenea.

El rubio alcanzó la pistolera que tenía oculta en su tobillo y sacó su Walther PPK:

-Disculpe- dijo mientras apuntaba, y disparó una vez en dirección a la aleta que iba a aplastar al joven, ahogado el estallido por el sonido del temporal. El miembro se movió liberando al tripulante, que se arrastró todavía presa del pánico y se agarró a la balaustrada que rodeaba el área de la piscina.

-¡Siga disparando! ¡Mate al monstruo! ¡Dispare entre los ojos, en la cabeza!- gritó el tripulante en medio de las sacudidas y la tormenta.

-No puedo- respondió Danny.- No tengo permiso para eso- declaró, guardando el arma. El joven se quedó mirándolo en shock.- Tranquilízate, ya va a terminar.

Una boca con gigantescos dientes, con el doble de tamaño de la otra criatura, surgió del agua tras el rubio y mordió el cuerpo del monstruo que estaba sobre el barco, arrancándolo de allí y llevándolo a las profundidades del agua. Con la chimenea liberada y sin el peso, el barco recuperó el equilibrio, nivelándose de repente. Media docena de personas casi caen al agua.

-¡¿Qué está pasando?! ¡¿Vamos a hundirnos?!- las voces resonaban a estribor, donde numerosas ventanas resultaron dañadas por la escalada del monstruo. La tempestad cesó inmediatamente, la gente comenzó a correr por la cubierta, y la tripulación intentaba recuperar el control del barco averiado.

- ¿Qué ha sido eso?- decían más voces confusas.

-¿Has visto, en medio de la lluvia? Había un monstruo. ¡Ha sido un monstruo quien destruyó el barco!- la gente hablaba sin creerse lo que acababan de presenciar.

El día claro reapareció entre las nubes en el centro de la tempestad, pero el cielo seguía negro y revuelto alrededor de ahí; la calma duraría poco tiempo. Danny estudió el lateral de la embarcación, afectada en varios puntos, nada importante para la estabilidad del barco. Se giró hacia el joven que ayudaba a atender a las personas asustadas que estaban en el lugar durante el ataque, aunque no hubiese ningún herido grave:

-Estamos saliendo del centro de la tormenta. Pase lo que pase, no abandonéis el barco- avisó al hombre, entonces, le dio la espalda y corrió hacia el borde de la cubierta. El rubio saltó del barco ignorando una vez más la asombrada mirada del joven y sumergiéndose hábilmente en el mar.

Danny dio un par de brazadas en el agua relativamente calma y avistó la espesa niebla. Nadó en esa dirección y distinguió un bote junto a una luz azulada, que continuaba parcialmente cubierta. El rubio silbó de forma aguda y vibrante, y el bote comenzó a aproximarse. Williams fue rescatado del agua por uno de los dos hombres del pequeño barco, que sujetaba una linterna redonda con un líquido que brillaba intensamente de color azul-neón. Danny sonrió al crucero, que continuaba en la otra dirección, rumbo a la oscuridad y la salida del centro de la tempestad; el más joven del bote, que sujetaba los remos, parecía desconfiado. El rubio recuperó el aliento:

-Necesito viajar a Teleia – pidió. El hombre más viejo permaneció de pie en el bote, exhibiendo el emblema con las letras alfa y tau en el centro de su abrigo escarlata, y balanceó la linterna de lado a lado. Unos segundos después, una pequeña claridad roja en la superficie del agua mostró la dirección, y el joven comenzó a remar.

.

...

-Cuando os traje aquella noche, nunca imaginé que te vería regresar solo, querido mío- la voz de Meca Hanamoa le dio la bienvenida a Danny en el momento que este tomaba su mano extendida para subir por la escalera de cuerda de uno de los dos barcos de quince metros, de velas redondas, parados en medio de la niebla en el alto mar. Los pequeños botes de rescate, cuatro en total, iluminado cada uno con una linterna azul-neón, se unían de nuevo a las dos embarcaciones más grandes, cuyos mástiles y largueros brillaban de forma similar.

Danny, aún empapado, siguió a su amigo y antiguo colega entre la escasa tripulación de la imitación de carabela hasta la proa:

-Salir de aquí es bastante más fácil que regresar. Tuve que estar tres días en un crucero hasta ver la entrada- comentó el rubio, y los dos miraron al frente. Una débil y constante corriente de luz iridiscente brillaba en la superficie del agua: era el camino al puerto. Conforme la embarcación de vela seguía ese rumbo y avanzaba entre la niebla, menos se veía de la tempestad, hasta el momento en que las nubes negras habían desaparecido y las luces desaparecían en el agua. El cielo azul y radiante reveló el perfil de una enorme y exuberante isla no muy lejos de los barcos. Danny cerró los puños y apretó los labios reconociendo el mar siempre inquieto alrededor de aquel monte de árboles y tierra; las aguas movidas por colas, aletas, manos y cabezas de múltiples formas y colores.

-Las sirenas están eufóricas con lo que Cage ha atrapado- comentó Meca, y los dos se giraron, a su lado, la segunda embarcación, idéntica a la que ellos ocupaban. La criatura que había atacado al barco de crucero surgió del agua entre las dos embarcaciones, pero aún estaba presa por el torso en aquella gigante boca larga y afilada. La criatura más grande no parecía inmutarse con el monstruo debatiéndose entre sus dientes. Las luces coloridas aparecieron de nuevo, reuniéndose alrededor de los monstruos en el agua, y Danny pudo ver que las linternas carmín eran llevadas por sirenas que seguían el leve rastro de sangre hasta la herida del monstruo prisionero, sus cabellos luminosos brillando de todos los colores cuando se escondían de los rayos del sol.

-¿Pretende abatir al carnívoro? Es solo una cría, estaba asustado con los motores del barco, no merece convertirse en comida- le comentó Danny a su amigo.

-HEY, CAGE. ¿CUÁNDO VAS A LIBERAR AL PRISIONERO?- gritó Meca al otro barco, que estaba a veinte metros.

-¡En cuanto Lía termine su parte!- un hombre moreno de uniforme respondió desde el otro barco con una sonrisa orgullosa, recibiendo los gritos de alabanza de su tripulación mientras se asomaba al balaustre cara al puerto. Danny se apoyó en el parapeto:

-En el continente se le llama mosasaurio, ya está extinto desde hace millones de años. Tal vez puedas liberar a este de aquí- se entrometió diplomáticamente en la conversación.

-Atacó a humanos. Estas aguas ya son demasiado peligrosas, no queremos monstruos extintos atacando barcos- fue la respuesta.

-Yo estaba a bordo del crucero. No hubo sed de sangre, la criatura estaba simplemente asustada con el barco- insistió Danny. Las tripulaciones de ambos barcos lanzaban miradas curiosas e incluso rabiosas hacia el rubio.

-¿Y qué sabe un hombre del continente?- respondió Cage, exteriorizando los pensamientos de la mayoría.

-Él no es un extranjero, es un Williams- reveló Meca. Todos, excepto el rubio y su amigo, parecieron asombrados. Cage casi se mostró inseguro por un momento, pero sonrió sardónicamente mientras retomaba la palabra.

-Williams. Tu eres el cazador que abandonó la isla hace años- constató-. No formas parte de la guardia del Consejo, la división del mar sabe perfectamente cómo lidiar con este tipo de monstruo.

-¿Entonces lo vas a matar con tus propias manos?- preguntó Danny, arrancando más miradas-. Puedes usar el arpón- sugirió. Cage frunció el ceño en una mueca amarga y lo fulminó con la mirada.- Si no estás seguro, deberías liberarlo. La maldición de la isla puede que no perdone un error así- avisó Danny.

Aumentaron los murmullos alrededor de los dos, y uno de los miembros de la tripulación informó de que las sirenas estaban nerviosas, el agua estaba volviéndose peligrosa. Cage silbó, de una forma parecida a la de Danny, y la criatura más grande cerró las mandíbulas partiendo al monstruo por la mitad. Sus aletas se agitaron una vez más antes de que las sirenas se llevasen una de las mitades. Los seres humanoides, con cola de pez y branquias en el torso chillaron luchando por sus porciones y desaparecieron, abandonando las linternas rojas que uno de los botes comenzó a recoger. La criatura más grande tragó el resto de la presa que permanecía en su boca y giró la cabeza, emitiendo un sonido que hizo que el tempo disminuyese en el rostro de Danny. Después, se sumergió majestuosamente, mostrando la extensión de su cuerpo de veinte metros, y siguió hacia el lado opuesto del puerto, que ya estaba cerca.

-Ella te ha reconocido- comentó Meca, dando palmadas en el hombro de su amigo. Danny observó al monstruo seguir mar adentro:

-Lía está más grande de lo que recordaba. Nunca paran de crecer…- se forzó a hablar. Meca observó a su amigo encarar el agua sin decir nada.- ¡¿Cómo es que ese idiota se ha convertido en maestro?!- preguntó Danny, finalmente.

Hanamoa suspiró desanimado:

-El bebé de Lía está en formación y aún no ha sido domado. El antiguo maestro murió hace años, su hijo fue al único al que Lía aceptó. No es necesario que diga que el parecido que tiene con su padre es simplemente físico, Cage no pasa de ser un novato arrogante.

El rubio concordó pensativo. Los dos barcos se alejaron el uno del otro para atracar junto a la media docena de embarcaciones ya ancladas, las únicas que resistieron los caprichos del clima y de la fauna de aquella isla.

-¿Desde cuándo usan sirenas para marcar la entrada?- preguntó Danny.

-Con estudiantes tan mal entrenados por el Consejo, los guardias se están acabando. Ahora tenemos teleios haciendo parte de la vigilancia del territorio. Las sirenas trabajan por comida, pero eso no evita que rodeen algún bote de rescate, de vez en cuando.
Danny se pasó una mano por el rostro:

-Por la información que recibimos en el continente, la isla ya estaba segura y reequilibrada.

-Apariencias, amigo mío. Meras apariencias. El Consejo quiere que todos piensen que todo está bien, pero yo nunca vi a los teleios tan hostiles.

Danny dirigió la mirada perdida hacia los hombres que atracaban el barco al puerto, todos con el símbolo del Consejo en sus uniformes. La tripulación comenzó a descender, y él se giró hacia su amigo:- Y… ¿Tú la viste llegar?

Meca sacudió la cabeza:

-Me temo que no. Hubo un escolta especial con los Edwards aquel día- Danny asintió, sin demostrar su frustración, y desembarcó. Al caminar por la plataforma, junto a los otros tripulantes, el rubio alcanzó el monumento de madera envejecida y desgastada que permanecía en el puerto. En el marco, tal y como él recordaba, estaba tallado el aviso: "SERPENTES GENIMINA VIPERARUM QUOMODO FUGIETIS A IUDICIO GEHENNAE - Mt 23:33".

Danny recitó las palabras con el pensamiento, sintiendo amargura como si el nombre Gehennae grabado en la madera le hubiera dicho aquello con burla: "Serpientes, ¡raza de víboras! ¿Cómo escapareis de la condenación del infierno?" El cazador continuó su camino y recuperó su resuelta expresión, el venía a estar cerca de lo que era suyo, y nadie en aquella isla se lo podría impedir. Avanzó en dirección al lugar del que había huído hacía años y atravesó la entrada oyendo el saludo de Meca:

-Bienvenido a Teleia, amigo mío.

...


N.A.: Infinitas gracias por la traducción, Cris! I looove you!