Disclaimer: I do not own Hawaii Five-O; Hawaii 5.0 y sus personajes no me pertenecen.
Resumen: UNIVERSO ALTERATIVO - En una isla aislada del resto del mundo, acorralado entre los teleios y el Consejo, um cazador intenta proteger a su hija. Danny y Grace están en el centro del atolladero de razas que pretenden aniquilar a los humanos de Teleia, y acaban encontrando la ayuda del misterioso líder lycan Steven McGarrett.
Clasificación: Universo Alternativo; McDanno; fantasia; angst; aventura; pre-slash.
Advertencias: pre-slash y homosexualidad, aunque muy leves.
Prompt del regalo: Eminahinata: [[Angst - Fantasía - AU. Danny es un cazador en una isla donde lo sobrenatural es cosa de todos los días. Pero eso no importa, él está en aquel lugar para estar cerca de su hija. Y en el camino conoce a Steve McGarrett, un lobo quien ha decidido a regresar a las islas para empezar una nueva manada. Pero la vida no es fácil, por supuesto que no. El consejo se ha enterado que un cazador trabaja con una manada de lobos y no están muy contentos. Y Steve tiene que hacer todo lo posible para proteger a su manada -incluyendo a Danny y Grace. Nota: Me encantaria un Steve todo territorial con Danny y Grace.]]
Notas: Algunos términos del fic fueron sacados del latin y del griego (simple lectura fonética):
- Gehennae = "infierno", es la palabra utilizada en la Biblía Latim Vulgate para denominar el infierno hebreo. Este es el nombre que se le dio a la isla Teleia por los marineros, cuando la descubrieron, hace siglos. La isla de ficción posee 15.000 km², siendo mayor que Jamaica, e estaría localizada en el centro del Triángulo de las Bermudas (trecho de mar en el Oceano Atlántico localizado entre las Bermudas, Puerto Rico, Bahamas y Florida).
- Teleia = "perfecta", lectura fonética da palabra griega τέλεια – es el nombre de la isla escondida en el Triángulo de las Bermudas, en el Océano Atlántico. Está habitada por seres de fábula y uno de los últimos lugares que aún mantiene contacto con los dioses. Está entrando en decadencia por la influencia de los humanos que llegan del continente.
- Teleio(s) = "perfecto(s)", lectura fonética de la palabra griega τέλειο – son los habitantes de la Isla Teleia.
- Andra(s) = "hombre/hombre", lectura fonética de la palabra griega άνδρα – es el nombre que los habitantes de la isla le dan a la raza humana.
- Lycan(s) = "lobo(s)", (del Griego λύκων) nombre dado a la raza de los lobos.
- Innato(s) = es como se llaman los hombres nativos de la isla, que poseen un sexto sentido. Son puros de corazón, y los más fuertes se convierten en Cazadores.
- Extranjero(s) = Son los hombres no nativos y sus descendientes, que llegaron a la isla por algún accidente sucedido en el Triángulo de las Bermudas y no lograron salir nunca. Agitan el equilibrio de la isla y están sujetos a la Maldición.
- El Consejo = institución formada y liderada por andras, con el fin de asegurar la supervivencia de los humanos extranjeros en Gehennae/Teleia.
- Maldición de la isla/IUDICIO GEHENNAE = por tener un corazón susceptible al mal, éste es el precio que los hombres pagan por vivir en Teleia: Si un andro provoca una muerte injusta en la isla, el equilibrio se agitará y el criminal se convertirá en un ser grotesco, que no es hombre ni Teleio.
- Guardias del Consejo = andras extranjeros que protegen el territorio de los hombres. No poseen el sexto sentido de los innatos, pero fueron entrenados para actuar evitando la maldición.
- Maestros del Consejo = Guardias entrenados que pueden manipular las acciones de los Teleios por orden de la junta.
- Cazadores = Son innatos que poseen un muy fuerte sexto sentido. Saben cuando están en peligro de muerte y pueden defenderse de algún teleio sin sufrir la Maldición.
TRADUCCIONES:
- En la entrada de la isla: "serpentes genimina viperarum quomodo fugietis a iudicio gehennae" Mt 23:33 - ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo escapareis de la condenación del infierno? (Vulgate) *latín
- Pente miden./Cinco-cero. *griego
- En la entrada del valle: "et nolite timere eos qui occidunt corpus animam autem non possunt occidere sed potius eum timete qui potest et animam et corpus perdere in gehennam" Mt 10:28 - Y no temáis a los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Vulgate) *latín
- Cibus.../Comida... *latín
- My valley... my offer…/Mi valle... Mi ofrenda... *inglés
- Irremissibile... inexcusabilis!/Imperdonable... inexcusable! *latín
- Fao.../Comer... *griego
- Esurio.../Tengo hambre... *latín
- Chair tendre... sucré chair.../Carne tierna... doce carne... *francés
- Hunger.../Hambre... *inglés
- Mendax!/¡Mentiroso! *latín
- Lampoun!/¡Brillar! *griego
- Sfragizo!/¡Sellado! *griego
- Pulvis.../Polvo... *latín
Gehennae (R)
Fanfiction por CellyLS
Traducción por YvarlCris
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...
- EL VALLE DE LOS GROTESCOS -
Convencido de que sería más fácil acompañar al cazador hasta el valle que convencerlo de lo contrario, Steven convocó a Kono y Chin para que fuesen con ellos en la pequeña expedición. Grace permaneció en el castillo, bajo el cuidado del cocinero lycan: Kamekona. El teleio que hacía de canguro era enorme y no solo por fuera, su corazón era extremadamente generoso, y Danny se quedó relativamente tranquilo al dejar a su pequeña riendo y aprendiendo a hacer algo parecido a los pretzels con él.
Los cuatro usaron uno de los carruajes. Williams siguió observando el camino de descenso de la montaña, rodeado de verde,acompañado por el río que nacía en lo alto y seguía más de cuarenta kilómetros hasta el lago del territorio neutral, cerca de la ciudad andra, y seguía hacia el mar del lado oeste de la isla. Sintiendo el clima más agradable al nivel del mar, el rubio vio, esparcidos por el tibio bosque del vasto territorio lycan, varias chozas que los lobos denominaban manadas. Los McGarrett habían ganado el respeto de todos los teleios, lobos o no, y los primogénitos hasta allí ejercían la posición de regentes con cuidado; pero ahora que John estaba muerto, el territorio no sería respetado del mismo modo. White no conseguía mantener la autoridad como mero sustituto. Si Steven no asumía el legado de su padre, otro lycan alfa podría reclamar el título, o incluso podría hacerlo algún otro teleio.
-¿Por qué no asumes el mandato?- preguntó Danny mientras observana a Steven ocultar el rostro con la capucha cuando el carruaje se aproximó a las cabañas de los marqueses lycans, que controlaban la frontera con el territorio neutral.
-Es una larga historio. Lo decidiré cuando sepamos exactamente lo que está tramando el Consejo- fue la simple respuesta. Danny, desde el suceso de la cocina del castillo, no podía evitar sentir curiosidad por el lobo. Se permitió intentar descubrir qué era lo que estaba escrito en el corazón del lycan: mucho resentimiento, mucha pena y rabia que ardían detro del teleiocuando mencionaba a su familia, pero él no permitía que su amargura se percibiese.
Danny fingió no tener conocimiento sobre eso sentimientos, ni del calor impropio del pecho del lobo cuando estaban cerca. No todos los cazadores eran empáticos como el rubio. La verdad, Danny no conocía a nadie que sintiese tanto más allá de la sed de sangre. Había sido extraño vivir en el continente, rodeado de hombres, sin conseguir leer sus intenciones; ahora, en Teleia, el rubio necesitaba recordar cómo desconectar de las emociones que fluían de los nativos, para que no se mezclasen con las suyas propias. Se sentía un intruso por estar leyendo así el corazón del otro, y se obligó a parar.
En su intento por pensar en algo diferente, que no fuese el moreno a su lado, el rubio pasó a divagar sobre cómo su vida había sido agradable hasta descubrir que Rachel estaba comprometida con el primogénito de los Edwards. Los dos habían huido, se casaron, vivieron relativamente bien y habían tenido a Grace. Danny creía que todo estaba saliendo bien, pero su esposa tenía miedo a vivir entre los hombres, temía que su marido estuviese expuesto a todo aquel peligro mientras trabajaba como policía. Era lo único que él sabía hacer: cuidar el territorio, proteger a las personas que le rodeaban, ser un cazador: había crecido así, y no sabía hacer otra cosa. Danny pensó que conseguiría hacer que las cosas funcionasen entre los dos, pero Stan comenzó a enviar libélulas informando sobre la isla. Le contaba cómo todo estaba diferente, cómo el Consejo había mejorado la seguridad y la relación con los nativos. Y así fue: ella escogió regresar.
El rubio se reprendió. Recordar eso no le iba a ayudar, especialmente en aquel momento. Respiró profundamente y limpió su mente antes de bajar del carruaje. Habían llegado a su destino; ellos entrarían en el valle, y el cazador tendría que lidiar con la inestable esencia de los grotescos, necesitaba estar concentrado.
El marqués que guardaba la frontera más cercana al valle saludó desde lejos a Chin, que hizo una señal mientras caminaba en su dirección. El lobo se llamaba Vicent Fryer y estaba acompañado por un escolta, que Danny reconoció como una lycan también. La ternura los envolvió a ella y a Chin. Kono y Steven dejaron que los dos se saludasen antes de hablar, y el rubio permaneció quieto.
-Hemos venido a buscar algo en el valle. ¿Cuándo fue la última entrega?- preguntó la loba negra, y el rubio comprimió el rostro con la idea de que Rachel estuviese en aquel lugar que emanaba horror y oscuridad.
-Hace mucho tiempo que el Consejo no trae ningún grotesco.
-Ha sido hace algunos días. Han traído…- Steven lanzó una mirada de reojo al preocupado rostro del rubio. Se ajustó de nuevo la capucha y escogió con cuidado las palabras-… Una mujer.
-Al valle no se ha aproximado ningún andra. Hace años que no oímos nada sobre alguno de ellos cayendo en desgracia- la loba escolta respondió de nuevo.
-Parece que el Consejo no se tiene que preocupar más de los grotescos. Las puertas del valle están en ruinas, hace mucho que no se usan. Solo los cuervos rodean este local- completó el marqués.
Danny balanceó la cabeza, observando las negras aves volar y graznar fuerte:
-El valle está infestado, puedo sentirlo.
-¿Duda el cazador de nuestro olfato?- preguntó Fryer- Día tras día, el hedor de las almas malditas aumenta, podemos sentirlo pasar el sello y ahuyentar a los teleios. Pero la entrada del valle no ha sido cruzada.
Steven observó al rubio encarar el portón de madera semicubierto de vegetación. El pasaje era oscuro, los sauces impedían que la luz se adentrase en aquellos dominios, y el cazador parecía completamente sumido en sus pensamientos.
Chin dio las gracias y se despidió de la loba escolta, que se llamaba Malia. El marqués y ella esperaron mientras los cuatro se acercaban al portón. Las estacas que delimitaban el área del sello ya estaban desgastadas, avisando a quien osase traspasar aquellos límites, de que no había protección a partir de allí. Estaba escrito en el suelo, con pequeñas piedras blancas, formando un semicírculo alrededor del portal esculpido en el caído y casi fosilizado tronco de una viejo roble: "ET NOLITE TIMERE EOS QUI OCCIDUNT CORPUS ANIMAM AUTEM NON POSSUNT OCCIDERE SED POTIUS EUM TIMETE QUI POTEST ET ANIMAM ET CORPUS PERDERE IN GEHENNAM - Mt 10:28".
― "Y no temáis a los que matan al cuerpo, y no pueden matar al alma; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" – resonó la voz de Danny mientras recitaba las palabras inscritas en las piedras. Incluso la hierba y el musgo del suelo no aguantaban cerca de la inscripción, quedando apenas una alfombra de hojas secas a partir de ahí, que avanzaba al interior del valle y se adentraba en la oscuridad.
Al dar un paso al frente, el cazador recibió el impacto de todo lo que el sello impedía escapar. Sobrepasada la marca, Danny sentía desesperación y odio tan vil como jamás creyó que pudiese exisitr. El arrepentimiento y el inconformismo latían entre las ramas de los sauces, vibraban como si tratasen de sacudir las copas de los árboles para no dejar entrar al sol jamás. Miedo, hambre y rabia se mezclaban como un solo sentimiento, y esperaban al acecho, en todos los rincones, en toda aquella oscuridad.
Danny sintió algo tocarle el hombro y saltó como si lo hubiesen despertado de un sueño. Vio el preocupado rostro del lycan:
-¿Estás bien?- preguntó Steven. El cazador se esforzó por recomponerse y asintió con la cabeza.- ¿Sientes a tu esposa? No conseguimos olfatear nada aquí.
El rubio se pasó la mano por el rostro y se concentró en aislar las sensaciones que emitía aquel ían caminado solo unos metros más allá del portal, y la luz era escasa. Apenas había nada a parte de troncos amorfos y bultos que se esparcían por el valle que parecía infinito. Los lobos, conocidos por ser los mejores rastreadores de la isla, no tenían nada que hacer ante el pútrido hedor- que Danny esperaba que viniera de las raflesias que florecían cerca de las raíces y de las hojas de las enredaderas. Los ruidos de los árboles seguían haciendo eco, aunque Danny y los otros no consiguiesen escuchar la voz de ningún animal.
Un escalofrío helado recorrió la columna del cazador cuando percibió aquella débil petición de auxilio agonizando entre todos los demás. Miró en todas direcciones. ¿Cómo era posible? Sentía como si estuviesen rodeados,y no solos. Avanzó por entre los troncos y los arbustos, seguido por los lobos. Una y otra vez, percibía algo moviéndose en las proximidades, pero no lo dudó y continuó en la dirección que sus sentidos marcaban.
Algo más allá de la puerta, mezclado entre las ramas de un sauce más bajo, estaba el cuerpo de alguien o de alguna cosa. El rubio se acercó con cuidado, aplastando con sus pasos las hojas secas y mohosas por la falta de sol en el interior oscuro del valle. Un suspiro parecido a un gemido salió de la criatura, y Danny se arrodilló delante de ella.
El monstruo parecía haber sido humano, pero lo que le quedaba de eso era solo la forma de los brazos, las piernas y el torso. El oscuro y escamoso aspecto de aquel pecho agitado comenzaba desde el principio a la mitad, y la criatura luchaba por respirar. La cabeza tenía restos de piel donde deberían estar los ojos, y la boca estaba cubierta por un líquido reluciente, que los lycans tomaban por sangre debido a lo que habían conseguido olfatear.
-¿Rachel…?- los oídos de Steven oyeron el susurro que salió de los labios del cazador, y el rubio abrazó al monstruo horrible y decadente, encogido cerca del tronco del árbol. Los tres lobos oyeron los sollozos del hombre, y también los ruidos que aumentaban a su alrededor. Adoptaron una posición defensiva cerca de Danny.- ¿Qué pasó? ¿Cómo ha ocurrido esto?- preguntó el rubio en voz baja, y Steven supo que no habría respuesta. Los Grotescos eran atormentados por la maldición, no solo sus cuerpos padecían, sino también sus almas, así como avisaba la inscripción de la entrada del valle. Se volvían intestables e irracionales, nunca duraban mucho tiempo; la mujer estaba muriéndose.
-G…grace…- la ronca y femenina voz sorprendió a los lycans. La grotesca aún estaba consciente para comunicarse.- Proteje a Grace…- continuó, débil.
-Yo la cuidaré. Te lo prometo- El cazador consiguió hablar, controlando su desesperación.- El Consejo nos sigue. ¿Qué ha hecho Stan con los restos del hada?
Rachel se quedó sin aliento de forma dolorida.
-La poción… la poción cura la maldición…
Los lobos y también el cazador percibieron el peligro aumentar en la oscuridad, la sed de sangre reuniéndose e los alrededores. Estaban a punto de ser atacados.
Danny continuó, con voz suave:
-¿Dónde está la poción, Rachel?
-Se la dí… Grace…- enseñó los dientes, retorciéndose. El cazador encogió los hombros, y sujetó su rostro, que comenzaba a resecarse y descamarse. La abrazó, sabiendo que nunca más oiría su voz. La apretó contra su cuerpo, controlando las lágrimas que estaban en su garganta.
-Tenemos que salir de aquí. Ahora- avisó Kono desde la izquierda. Danny soltó lo que quedaba de su ex esposa. Cuando acostó su cuerpo deformado sobre las hojas del suelo, vio que ella sujetaba algo entre sus largos y sinuosos dedos. Abrió la mano y encontró una libélula roja. El insecto tenía un ala rota, y apenas se movía. Danny la cogió con cuidado y, en ese momento, algo parecido a raíces comezaron a envolver a Rachel, cubriendo a la grotesca por completo hasta que ella desapareció fundiéndose con aquellos oscuros y extraños brotes.
-¡Cuidado!- gritó Steven, y golpeó a una criatura que había saltado en dirección a ellos. El grotesco era pequeño, pero tenía largos miembros y garras. Aterrizó cerca de Danny, emitió algo parecido a la risa humana y avanzó en dirección al cazador. Kono le dio una patada al monstruo, que chocó contra el tronco del árbol y cayó. Al mirar a su alrededor, los cuatro se encontraron con innumerables seres espantosos que les rodeaban por todas partes. Sonidos y gritos abominables comenzaban a mostrar la sed de sangre, que casi sofocó al rubio.
Los lobos se prepararon, pero, de repente, todos los ruidos disminuyeron. Rumores diferentes en los árboles. Parecieron asustar a los propios grotescos, que se retiraron y se escondieron en los troncos y en los agujeros próximos.
Danny vio moverse las raíces de nuevo, y siguió la extensión de alguna de ellas. Se estaban estirando entre sus pies, ennegrecidas y similares a serpientes o tentáculos. Observó cómo se prolongaban hasta que convergieron en el punto más oscuro del valle.
― Cibus... – el fuerte y pausado sonido parecía una legión de voces, y un par de ojos anaranjados brillaban desde aquel rincón.
El valle permaneció en silencio. Danny apretó los puños, mirando estático lo que tenía delante: todos los sentimientos brotaban de aquella criatura oculta en las sombras, y aún así, estaba vacía y helada. Aquel ser poseía todo y nada al mismo tiempo y el cazador sintió miedo por no saber a qué estaban a punto de enfrentarse.
El brillo de los ojos se elevó, indicando que el monstruo debería tener más de cinco metros de altura. Continuó, hablando perfectamente:
― Hace mucho que no veo un hombre que no sea ya un gusano arrastrándose bajo mis pies... – los ojos se cerraron. ― Mucho menos un cazador ayudado por los lobos… – la formidable voz llegó del lado opuesto, y los cuatro se volvieron. Allí estaban los ojos, enmarcados por la cara de una mujer gigante, al lado del sauce.
-Pensaba que los grotescos no se comunicaban. Murmuró Kono, incapaz de dejar de mirar aquella impresionante visión.
La cabeza del monstruo se aproximó, revelando el color negro y metálico de la piel y de los tentáculos más pequeños que salían de los laterales, donde deberían estar las orejas, y de la parte de la nuca. En la parte más alta, como si fuesen cuernos que descendían sin fin, dos tentáculos grandes se mezclaban con el resto del largo y ramificado cuerpo, que parecían miles de víboras negras y agitadas.
El grotesco, parcialmente enroscado en el árbol, miró al cazador, poniendo su rostro a la altura del de él. El semblante del grotesco estaba cubierto de placas que formaban diseños de perfectas proporciones. Las pupilas rectangulares cambiaban de forma, mientras en su boca llena de puntiagudos dientes que parecían bañados en mercurio se formaba algo parecido a una sonrisa.
― Esurio... – dijo el monstruo relamiéndose, como en medio de un sueño― Exijo una ofrenda… Hace tanto tiempo que no como la carne de una niñita andra, suculenta… – y sorbió la plateada saliva que brotaba de sus labios negros― Chair tendre...
-No hay ninguna niña- contestó Danny. Miró en la dirección del portal, pero todo permanecía sombrío y cubierto por los tentáculos del monstruo.
― Mendax! ¡Siento su olor en tí! – protestó la criatura, y rodeó al rubio. Steven dio un paso al frente, pero Chin lo detuvo apoyando la mano en su hombro; le señaló el lado derecho, donde uno de los grotescos menores se debatía intentando escapar del serpentino tentáculo que lo aplastaba con facilidad. Los miembros del mostruo eran rápidos y fuertes.
― No. No es una niña... – constató la criatura. Asustó a todos cuando se puso a los pies del cazador lo miró, suplicante: ― Dámela... Tráeme a la pequeña hada...
Danny se quedó en shock un segundo al oír al monstruo. Entonces algo en su mente cobró sentido, y miró al suelo, con expresión cerrada.
― Estás triste...Es tan dulce tu agonía... Ese olor salado que viene del fuerte cazador, el olor del hada... Sucré chair... ¡Dámela!
― No – respondió el cazador.
Los miles de brazos que serpenteaban por todas partes comenzaron a erizarse aún más. La cabeza del monstruo se elevó de nuevo, cara a cara con el rubio:
― Hazlo...Necesito comer... Quiero masticar los huesos y sentir el sabor de la carne... My valley, my offering...
― No tenemos ofrendas.
El grotesco se retorció, y el lugar permaneció más frío y oscuro. Algunos de los seres gritaron y rugieron desde su escondite, varios de ellos presos ya en los tentáculos.
― Este es mi valle, ¿venís aquí a ofrecerme solo amargura? Inexcusabilis... – la voz adquirió un tono aún más poderoso mientras el grotesco volvía a su altura original, el color de sus ojos chamuscando casi las copas de los árboles. ― Irremissibile... No acepto... ¡NO ACEPTO! ―el monstruo gritó de forma ensordecedora, acallando a todo lo demás.Y sus brazos serpiente envolvieron a los cuatro.
Los lycans lucharon y usaron sus garras intentando liberarse de la criatura. Pedazos de miembros del monstruo que caían se retorcían como cobras negras, y grotescos libres los devoraban babeando y gritando por más, mientras más criaturas acababan también enroscadas en la trampa y se fundían con el cuerpo del grotesco más grande. El rostro gigante se aproximó de nuevo a Danny, esta vez desencajando la boca para tragarlo entero.
El cazador sabía que no tenían ninguna oportunidad, y liberó a la libélula de su mano. El pequeño insecto batió las alas antes de caer, y una luz como la del sol se expandió a partir de él, quemando la piel de los grotescos y haciendo gritar al monstruo más grande, soltando a sus presas.
― "Danny, ¡siento mucho lo que hice! Regresa y saca a Grace de la isla. No me busques, yo ya he caído en desgracia. Por favor, ¡salva a nuestra pequeña!" – la voz de Rachel vibró en el aire con una claridad brillante, hiriendo a los seres horribles. Los cuatro, libres, huyeron en dirección a las puertas.
La intensidad de la luz comenzó a disminuir mientras acababa el mensaje. Danny, entre la emoción de oir las últimas palabras que Rachel dejara en la libélula y la necesidad de escapar, corrió con sus compañeros sin mirar atrás. Rugidos, gemidos y aullidos podían oírse en la entrada, y los grotescos comenzaron a reagruparse cuando regresó la oscuridad. La criatura mayor recuperó las fuerzas devorando y atrapando en sus tentáculos a muchas de las otros. Pero el cazador y los lycans ya habían huido de su alcance, dejando atrás simplemente su olor en el valle.
― Mi hada...
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Al saltar al otro lado de la puerta, cruzando las piedras blancas que marcaban el encantamiento que mantenía a los grotescos en aquel bosque oscuro, Steven, Danny, Kono y Chin estaban sin aliento, pero enteros. Excepto por algunos arañazos. Al oír el ruido causado por las criaturas agonizantes, sufriendo con la luz de la libélula, Fryer y Malia habían salido al encuentros de los cuatro, cerca de la puerta.
La centinela se acercó al lycan negro que aún estaba asombrado y le apretó el hombro.
-Había miles de ellos…- fue todo lo que Chin le dijo mientras intentaba recuperar su calma y compostura características.
-Es como si estuviesen multiplicándose todo este tiempo- comentó Kono, al lado de su primo.
El marqués sacudió la cabeza:
-Imposible. Ellos no duran mucho cuando se convierten en grotescos, la transformación prácticamente destruye sus cuerpos. Si están ahí, es porque alguien los ha traído.
Steven dirigió una rápida mirada al cazador, que continuaba pálido y en silencio. La mujer que buscaba realmente había caído en desgracia, y su deformada figura había muerto en sus brazos. ¿En qué podía estar pensando el hombre en ese momento? Esos ojos azules que hablaban casi tanto como la boca, estaban serios y devastados.
Como si hubiese sentido la mirada del lycan, Danny miró a Steven:
― Necesito ver a mi hija.
Mcgarrett estuvo de ía regresar al castillo, necesitaba hablar con el rubio sobre lo que había sucedido en el valle, y si había conseguido sacar alguna información de Rachel. Se despidieron del marqués, que se comprometió a intentar descubrir de donde estaban surgiendo los grotescos, aunque aquel fuese la única entrada al valle.
En el carruaje, Steven y los otros permanecieron en silencio por respeto a la desolada expresión del rubio. Danny pasó gran parte del camino mirando por la ventana mientras pensaba, hasta que decidió hablar:
-Tengo que contactar con un amigo en la ciudad andra. Grace y yo tenemos que salir de la isla lo antes posible.
-Ya hemos hablado de eso. Tenemos que descubrir qué está tramando el Consejo…
-¡A la mierda el Consejo! ¡Yo me iré con mi hija! No me voy a quedar aquí esperando a que la frontera de los lycans sea dominada como el resto de la isla. ¿Qué vas a hacer cuando el resto de los teleios decidan acatar las órdenes de Wo Fat e invadan tu castillo?
-¿Eso dijo Rachel?- preguntó Steven con calma. El tono austero denotaba que no iba a discutir.
Danny apretó los dientes y se golpeó contra el lateral del carruaje, mostrando su frustración. Pasó un segundo mordiendo y humedeciéndose los labios y encaró a los tres:
-Teníamos razón, Stan realmente completó la poción. Rachel dice que sirve para curar la maldición.
-¿Es posible una poción así?- intervino Chin
El rubio continuó, irritado:
-Todo tiene sentido. No hay más seres fantásticos hoy en día. Ha pasado mucho tiempo, el Consejo debe usar tecnología, química y cualquier ingrediente sobrenatural que consiga encontrar, exactamente como en la receta que Stan dejó en la caja. El ingrediente, esta vez, fue el mechón de cabello de la madre de Steven. Ella fue la última hada, y exilió a sus hijos de la isla por el mismo motivo que yo necesito sacar a Grace de aquí- el rubio y el lobo color ceniza se miraron- Rachel le dio de beber la poción a Grace, y mi hija se ha convertido en un hada.
...
N.A.: Gracias!
Cris, love yah!
