-Perdón, no sé donde está el Maestro Kinopio, señor Luigi- Dijo una voz muy suave y adorable, era Toadette.
Después de que Luigi decidiera salir en busca de su princesa, fue al castillo a preguntarles a los sirvientes de Peach sobre aquella princesa. Lamentablemente, las respuestas eran casi siempre las mismas, "Es una chica castaña, princesa del reino de Sarasaland". El problema no eran las respuestas repetitivas, el problema era que después de un largo rato preguntando, recién se había dado cuenta de que ni si quiera sabía donde quedaba el Reino de Sarasaland.
-¿Qué? P-Pero... necesito hablar con él, ¡Es algo importante!- Insistió el fontanero. Toadette quedó en silencio por un momento.
-¡Lo tengo!- Tomó suavemente la mano de Luigi y lo llevó consigo por un pasillo largo.- ¿Para qué necesita al Maestro, señor Luigi?- Preguntó la pequeña mientras aceleraba el paso.
-¿Eh? Es solo... para informarme sobre algo- Respondió Luigi
Una pequeña risita se oyó de la trenzada- Para eso están los libros- Dijo mientras se reía en voz baja. Llegaron a una puerta gigante, daba un aspecto de que dentro abría algo elegante. Las pequeñas manos de Toadette golpearon dicha puerta.
-Pase- Se oyó una voz.
Al abrir la puerta se contemplaba una hermosa biblioteca, en el centro había una mesa grande y unos sillones rodeándola. En uno de esos sillones se encontraba Kinopio, ordenando unos papeles.
-Oh, Toadette, Luigi, adelante- Dijo Kinopio, Ambos se sentaron en los sillones.-¿A qué se debe su visita?
Toadette le dio un pequeño golpe a Luigi con su codo.
-Ah, Necesitaba saber sobre el Reino Sarasaland, ¿Sabe usted cómo llegar allá?
-Sí, si sé.- Respondió El Maestro con una sonrisa serena.
-¿Enserio? ¿Podría decirme? ¿Por fis, por fis, por fi~s?- Preguntó el flaco fontanero entusiasmado.
-Claro, con gusto- Kinopio dejó a un lado los papeles que estaba ordenando- ¿Puedo saber para qué?
-Para ir en busca de mi princesa- Respondió con una gran sonrisa.
-¿Tu princesa?
...
Ahí fue cuando Luigi reaccionó, se puso rojo de la vergüenza. Aun que, claro, las risas de Toadette no le ayudaron mucho que digamos...
Luigi se tapó la cara con sus manos-Olvídelo...- murmuró lleno de vergüenza.
Toadette le quitó las manos de la cara.-¿Usted conoce a la princesa Daisy?- Le preguntó inocentemente.
-De hecho no- Respondió con una sonrisa.- ¿Tú la conoces?
-Nope- Contestó adorablemente mientras se sentaba al lado de Kinopio-Pero he oído hablar de ella.
El maestro le acarició suavemente la cabeza-Tú sabes donde queda el Reino de Sarasaland, ¿Toadette?- Le Preguntó.
-Sipi, una vez fui con mi hermano- Dijo la pequeña con una sonrisa tierna en la cara.
¡Tú!- Luigi miró fijamente a Toadette, aquella se asustó un poco por la mirada tan repentina. Puso sus manos en los frágiles hombros de la niña- Tú eres mi salvación.
-¿Q-Qué?
-Sé mi GPS... digo, guía- Le ofreció el fontanero sin dejar de mirarla tan... fijamente.
-N-No lo sé, Señor Luigi... mi hermano...
-Tu hermano mis mis bigotes, tu serás mi GPS- Tomó la mano de Toadette y la llevó hasta la puerta, miró a Kinopio e hizo una reverencia.-Gracias por la ayuda- Se despidió en voz alta, con una grata sonrisa.
Asdadadasa o.ó Luigi utilizará a Toadette para su bien, ya sea usándola de guía. Pero que marvado, coño xD ¿Nunca imaginaron ésto, o si? Nyahahaha~ Sólo esperemos que todo salga bien para Luigi... y Toadette(?) xD
Hasta luego~
