-¡Toadette, responde, por favor!- Gritaba el fontanero casi alterado-¿Dónde puede estar esa niña?- Se decía a sí mismo.

¿Dónde estaba ella?

¿Dónde podría estar?

-Toadette~ dónde estás~? Si te sucede algo me van a matar~- Decía con un tono alegre. Claro, Alegremente sarcástico.

De repente escuchó unas pisadas y como todo experto en situaciones así, se quedó quieto un momento.

-¿Q-Quién está ahí?- Preguntó mientras recogía unas cuantas piedras del suelo para lanzarcelas a quien estuviese ahí.

Otra vez se escuchó las pisadas. Conociendo a Luigi, muchos ya sabrán como reaccionó... Para ser más claros, gritó como una niña y empezó a lanzar todas las piedras que podía.

Pero se quedó sorprendido, sintió que le sujetaban los brazos por detrás y no pudo moverse.

-¿Qué diablos están-...?

...

Lo último que sintió fue un golpe en su cabeza que lo dejó inconsciente.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Bajen, rápido.- Les ordenó el guardia a las atrapadas.

Al bajar, les ataron las manos y las cargaron hacia el castillo de Kamek.

-Sabes... esto... ¿Toadette, cierto?- Dijo repentinamente la princesa.

-Sí, ¿Qué cosa, princesa?

-Hay que sacar el lado bueno de esto...

-¿Cuál se supone que es?

-No sé... creo que sería el que nos lleven cargadas, quizá.

-Hagan silencio-Interrumpió el mismo guardia con el que Daisy había tenido su "pequeña" discusión. Ésta le remedo y trató de golpearle, pero no podía mover sus manos.

Al entrar al castillo, ambas quedaron atónitas... ¡Todo era tan oscuro! ¡Con sólo verlo daba la impresión de ser el castillo de alguien malvado, bueno, esa impresión es la que tiene que dar, ¿No?

-Este lugar es tan...- Dijo Daisy atónita.

-Horrendo, horrible, horroroso...- Murmuró con miedo la pequeña trenzada.

-¡Genial!- Gritó con alegría la castaña- ¡Mira este lugar! ¡Sólo míralo! ¡Es hermoso! ¡Yo quiero un castillo así!

-¿Podrías ponerle una cinta en la boca?- Le preguntó el guardia a su compañero.

-Oye amigo, mi boca es muy delicada como para cubrirla con cintas, ¿De acuerdo?- Interrumpió sin más.

-Además de Gritona, caprichosa.

-¡Ya vas a ver cuando le diga a todos los guardias del reino! ¡Vas a ser pescado frito!- Respondió furiosa.

-Pronto ya no será tu reino- Los guardias que cargaban a ambas soltaron unas horribles risas.

-¿Cómo que no será mi reino? ¡Es MI reino, no sé a que te refieres con que ya no lo será!

Ambos rieron más fuerte todavía al ver que la chica no entendía a lo que se refería.-Gritona, caprichosa y lenta. Te ayuda mucho ser linda ¿verdad, princesa?

Y así pasó el rato, discutiendo miserablemente, y... de nuevo, la incomodidad se apoderó de Toadette, pero ella sólo lo tomó como un casual... déjà vu.

...

A ambas las llevaron al sótano del castillo, que parecía más una cárcel; la habitación era muy estrecha y solitaria.

-Déjenlas aquí, ustedes vayan a avisarle a Kamek que se adelantará lo planeado.- Ordenó un Goomba que se hacía cargo de vigilar el lugar en donde se dejaría encerradas a las raptadas.

-¿Plan? ¿Qué plan? ¡Exijo que me digan de que plan hablan!- Exclamaba Daisy completamente enfurecida.

Las encerraron sin si quiera contestarles. Estaban alteradas, ¿Qué iban a hacer ahora? Cada una asustada por una cosa diferente; Toadette por alejarse de Luigi, imaginar su reacción al ver que no está cerca de él le causaba pánico, y Daisy por estar tan cerca de salir de esa pesadilla con Kamek y que la hayan encerrado de nuevo.

Amabas cayeron rendidas al suelo y quedaron en silencio.

-Y Dime... Toadette...- Rompió el ambiente la princesa. Se sentó al lado de la niña y le miro levantando una ceja-¿Quién les mandó a rescatarme? ¿Y por qué una niña pequeña como tú se mete en ésto? ¿Acaso tu amiguito no puede venir solo?

Toadette la miró.-Bueno, él no sabía el camino y por eso vine con él.

-Vaya excusa más ingeniosa...- Bufó con enojó y miró fijamente el suelo.-No me sorprendería toparme con él y que éste necesite a alguien para hablar, ya que por lo visto, no puede hacer las cosas solo.-La de al lado la quedó mirando un momento.

-Quién sabe... yo no conozco mucho de él, pero aún así lo veo como... un hermano mayor.- respondió con un poco de melancolía.

-¿Eres hija única?

Toadette quedó en silencio... ¿Hija única? Ella no lo era, pero muchas veces se sentía así, Toad no la acompañaba mucho y las únicas veces que lo veía era cuando este iba a ver personalmente al Maestro Kinopio, ya que ella solía estar siempre con el anciano.

-No...- Murmuró con la voz rota, como si fuera a llorar. La castaña se dio cuenta de eso, y entró en pánico; ella casi nunca ve a nadie llorar, y cuando lo hace, no sabe como calmarlo.

-¡Perdón, disculpa, lo siento!- Trataba de consolarla lo mejor que podía, aun que no lo lograba- Yo... yo quise preguntar otra cosa! Yo pregunté sí... este... sí eras... no, sí tienes... ¡Sí tienes sillas rústicas! ¡Ajá, eso! ¿Tienes una? Son lindas, ¿Verdad?

Aun que no la pudo consolar, le pudo sacar una sonrisa con su idiotez, Algo es algo, ¿no?


Hey a yust met yu an dis is creisi but hir mai namber, so col mi meibi .n.

¿Cómo están, mis queridos lectores? ¿Han tenido unos lindos días? Espero que sí.

Toadette me da pena ;-; le había puesto más color al capítulo, pero mi mamá quitó el internet y cuando guardé el capítulo me decía: "No se ha podido establecer la conexión con internet" y yo ahí como :FUUUUUU: !
Y así, niños, Nya-chan hizo un capítulo tan feín que los hipopótamos casi se extinguen. Fin.

Hasta Luego~