De a poco abrió los ojos y sintió un fuerte de dolor de cabeza. ¿Dónde estaba nuestro fontanero? Se levantó y se sacudió los pantalones. Estaba en una espacie de... ¿Habitación? Que extraño, él juraba que hace un momento estaba buscando a su compañera en el bosque. Además de que no veía nada, las luces estaban apagadas, era de noche y apenas lograba ver algunos muebles a su alrededor.
-¿H-Hola?- Tartamudeó nervioso. Tenía miedo; ¿Y sí era Kamek? ¡Dios! Se iba a morir al instante. De pronto apareció algo blanco de las sombra, levitaba, era como un chocolate blanco volador. Se acercaba hacía a él con tal rapidez que lo único que podía hacer era retroceder lo más rápido que podía hasta donde quede la pared.
-P-Podemos conversar, fantasmito, conversemos, ¿sí?- Su voz temblaba tanto, el miedo le hacía un nudo en la garganta. Este no le hizo caso, se acerco más todavía, pero lento, para ver su sufrimiento.- ¡Ok, no conversemos! ¡No conversemos!- Gritó con el mayor miedo posible, su corazón latía a miles, cerró sus ojos con fuerza y movió sus brazos a todas direcciones para apartar a ese bicho.
Por un momento creyó que lo mataría, o que se apoderaría de su cuerpo o algo así, pero cuando abrió sus ojos, vio a dicho fantasma apartado lejos de él, estaba avergonzado, con su cara tapada y algo sonrojado.
-Veo que ya te despertaste~...- Sonó a cantos una voz. Era algo seductora, con un toque de ternura.
-¿E-Eh?
Una muchacha de cabello café y vestido rojo se acercó a él, el fantasma se ocultó detrás de ella.
-Y veo que ya conociste a Boo...- Sonrió con un toque de... maldad.-¿No te acuerdas de mi...?
-Ehh... ¿de ti...?- Se rascó detrás de la oreja.- Ehh... sí, sí...
La chica gruñó de enfado y se acercó a él... muy cerca por así decirlo.
-Te pareces tanto a tu hermano...-Ganó sus labios cerca de su oreja.-...ambos son tan tontos.- le susurró.-Sé a quien buscas, querido... yo te puedo ayudar.
-¿L-La conoces?- Preguntó Luigi con una sonrisa llena de alegría. Se alejó un poco de ella y le tomó de los hombros.- ¿Viste donde se fue? Me preocupa que algo pueda pasarle y... espera un momento ¿Conoces a Mario?
El castaño estaba confundido, ¿Cómo era que ella lo conocía?
-Quizás... Pero, ¿Tú no me conoces?- Preguntó la elegante muchacha sin dejar su sonrisa de malas espinas aún lado.
-¿Tú me conoces a mi? Espera, espera, espera... ¿Cómo que me conoces a mi? ¿Cómo sabes de mi hermano? ¿Por qué no sé quien eres tu? ¿Por qué tu sa-...?
La chica le tapó la boca sin dejarle terminar sus preguntas.
-Entonces en verdad no te acuerdas de mi.- Luigi asintió con la cabeza.- Agh... que olvidadizo, querido. Soy Pauline, ¿No recuerdas, tontuelo?- Dijo con una voz seductora, acercándose poco a poco a los labios de nuestro bigotón.
Pauline. Pauline, Pauline, Pauline, Pauline... por más que repitiera ese nombre en su cabeza, no lograba recordar nada sobre esa chica.
-Ehh... Sí, Pauline, tú eras... ella, como no olvidarme- Respondió con sarcasmo, no tenía idea de quien era ella y tampoco de como ella sabía de él.
La chica le acarició la mejilla haciendo que éste se ruborizara. Era coqueta, se notaba a distancia.-¿Él no te contó de mi?
-¿Él? ¿Te refieres a Mario?
-Pues claro... él me dejó por esa quita-novios.
-¿Quita-novios? ¿Hablas de la princesa Peach?- Preguntó confundido. Además de nervioso por tan cerca que se encontraba la muchacha.-Ella no es ninguna quita novios.
-Eso es lo que tu crees, cariño~- Alejó su mano de la cara del fontanero.- Él prefirió a esa rubia tonta que a mi, eso me puso muy triste... pero... tu no eres como él, ¿no es así?
-S-Sí soy como él así que... mejor es irme- tartamudeó Luigi con una risa nerviosa. Él sabía que esa chica le estaba ligando... y eso lo hacía sentir un poco incómodo.
Se dirigió a la puerta sin si quiera mirar atrás. Aún no entendía como no la recordaba, o como llegó a ese lugar con ella ahí. Pero más le importaba encontrar a Toadette.
El fantasma apuntó al fontanero, quién se iba ya del lugar, pero Pauline no trató de detenerlo. Recogió una corona entre las sombras y fue a acariciar la cabecita de Boo.
-Déjalo...-Miró a la ventana, sonriendo- Así será más divertido.
A poco podía distinguir una gorra color verde que se alejaba lentamente entre la oscura noche.
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Eran aproximadamente las 1 de la mañana. La pequeña Toadette dormía profundamente al lado de Daisy, quien tenía insomnio.
Hasta el momento, la princesa estaba más preocupada de la niña que de ella misma. No entendía como podían meter en esto a una niña inocente que no tiene nada que ver entre Kamek y ella, eso era realmente injusto...
Se levantó silenciosamente y se apoyó contra una puerta de rejas que daba salida y entrada a la habitación donde estaban ambas. Miro a su derecha e hizo un gesto tratando de llamar a un Goomba que cuidaba el sótano del castillo.
No pasó nada. O la ignoraba, o no la captaba.
-Pss... oye...-Susurraba lo más alto que podía.-Pss... enano, oye!
"Enano", creo que esa palabra no le agradó mucho a Goomba. Caminó hacia ella con una cara de pocos amigos.
-Qué quiere.- Dijo con voz seca. La chica no pudo aguantar su risa y se tapó la boca. Cuando se calmó, miró de reojo a quien tenía en frente y habló:
-Quiero que sepas, e-na-no o chiquitito o pequeñín, como tu quieras, que sea lo que sea que trame Kamek no lo logrará. Mi héroe ya viene a rescatarme y le va a dar una paliza de las buenas... Al menos esa es mi suposición.- Aseguró con orgullo.
-Esperaremos la llegada con entusiasmo.- Respondió con sarcasmo, a lo que ella respondió con un puchero.
Se dio vuelta y volvió a donde estaba Toadette. Se sentó arrodillada frente a ella para observarla con cautela, ¡Era tan tierna cuándo dormía!
Duró unos minutos viéndola fijamente. Toadette... Ella era parte del Reino Champiñón, donde la tranquilidad abundaba hasta que su querida princesa era raptada sucesivamente por un koopa malo escupe-fuego raptador de Princesas Peachs. Según los rumores que había escuchado ella, La princesa Peach era "¡la persona más amable, adorable, generosa, simpática y perfecta del mundo!" Quizás sea envidia o cualquier otra cosa, pero no creía que realmente fuese así. Su padre, quien no le agradaba mucho a Daisy, siempre la comparaba con ella. A veces se preguntaba a sí misma ¿Qué tiene que ver una con otra? No se sabe; cosas de la realeza, quizá.
A todo eso, ni si quiera sabía el nombre de su "héroe". No sabía nada de él, "¿Cómo es? Quizá sea un caballero rubio y atractivo... eso no estaría mal. Un nombre como "Leonardo" suena varonil. ¡Qué venga y destruya a Kamek con espada en mano! eso sí sería genial." pensaba.
¿¡QUÉ TAL LADYS!? lml
Okno, mucho Xoda se me sube a la cabeza...
Hola mis niños, ¿Cómo se han portado?(?
¿Qué hace Pauline aquí? Se preguntarán.
¿Por qué me tardo en subir un nuevo capítulo? Se preguntarán también.
Pues... ESAS SON CURIOSIDADES DE LA VIDA(?)
Sin más que decir-agregando también un "Gracias" por los muy caguais reviews que han dejado- me despido.
Hasta Luego~
