Ahí estaba. Tirado en el suelo. Profundamente dormido con la gorra en la cara...
O al menos eso quería creer.
Su estómago rujía a cada minuto y sus esperanzas de seguir con su aventura se acababan.
-Tengo hambre.-Aclaró secamente. Quitó la gorra de su cara y se la acomodó.
"Me hubiera quedado a comer en la casa de esa chica" Pensaba mientras ignoraba los sonidos de su estómago. Cuando de pronto pensó en ese fantasma ¡Dios! daba miedo. Se retractó y miró alrededor si es que había algún fruto que comer.
Miró una manzana tan roja como la de blanca nieves. Le recordaba a la chica de la noche anterior. Ella llevaba un vestido rojo ¿no?
…
Se dio golpecitos de la cabeza.-Deja de pensar en ella, Luigi- Se dijo a sí mismo.
Pero era inevitable. Esa chica era tan misteriosa para él. Sentía que la recordaba, pero no hallaba de quien se trataba.
Dijo algo sobre su hermano, ¿no? Y algo sobre la princesa, también.
No es como si tuviera el interés en saber quién era esa chica, o porque sabía tanto de Mario y la princesa Peach. Él solo le interesaba salvar a su compañera y a la princesa Daisy, para entregarle su corona y así poder… poder… entregar su… su corona y…
Revisó detenidamente cada uno de sus bolsillos, ¿La corona? ¿Dónde estaba? ¡No puede ser que la haya dejado en el camino o algo! Pensó en donde podría estar pero, con la alteración de su mente, apenas sabía que estaba buscando.
-Creo que metí la pata…- Murmuró nervioso.
Corrió en círculos, chocando con cada árbol que encontrase a su paso. Al volver donde empezó a buscar se dio cuenta de que el sol ya se estaba ocultando. ¿Tanto descansó?
"No es como si la corona fuera gran cosa" pensó. Retomó en donde se había quedado y siguió rumbo al castillo de Kamek.
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-Y entonces, llegamos a lo máaas alto de la torre! Pero como usted no estaba, pensamos que estaba escondida y cuando Luigi entró, sonaron alarmas ruidosas y saltamos por una ventana, yo pensé que moriríamos, pero caímos sanos y salvos.- Dijo Toadette, seguido de una risa adorable.
Daisy y Toadette estaban aún en la habitación en que las habían encerrado. La peli rosa le contó cada detalle de su aventura con el fontanero. De como él había ido donde el maestro Kinopio a buscar información para ir en rescate de su princesa, hasta cuando se separaron.
Durante el poco tiempo que habían pasado, se sentía una conexión de amistad entre las dos chicas.
-Luigi es un nombre divertido-Opinó Daisy. Debía admitir que no era el nombre que tenía en mente, pero también era uno que le llamaba la atención.-Me pregunto sí a él le gustará su nombre.
-¿A usted le gusta, princesa?-Preguntó Toadette.
-B-Bueno, suena lindo… digamos que sí- Dijo con un poco de rubor en las mejillas, no tardó en darse cuenta que su amiga estaba tratando de disimular su risa. Trató de cambiar el tema.
-No es tan necesario que me hables por "usted", preferiría que solo me dijeras Daisy.-Cambió el tema.-Me hace sentir como a una anciana, puede que hasta llegue a decirle a todos "hijo" o "hija".
Ambas se rieron por ese comentario. Cuando se calmaron, Toadette se acercó a Daisy y la abrazó. Esta no esperaba esa acción, pero le devolvió el abrazo con cariño.
-Me siento como una princesa- Murmuró la niña con legible sonrisa en cara.
-Tú eres una princesa, pequeña.- Contestó Daisy. Le acarició la cabeza y ambas siguieron hablando.
Pronto se oyó como las rejas de la habitación se abrían. Un grupo Koopas entró sin más, acorralando a ambas chicas.
Por debajo de ellos pasó un Goomba. Se ganó frente a la princesa, con una cara de triunfo burlándose de la expresión de ellas.
-Señores, que lo planeado se realice- Habló en voz alta, retirándose del lugar.
-¿D-De que hablan?- Preguntó Daisy confundida.
-Llévense a la rosadita, rápido- Ordenó el líder de los guardias que se amontonaron en la habitación. La princesa abrazó fuertemente a Toadette para que no le hicieran daño.
- ¡Aléjense, ahora!- Exclamó nerviosa. Los que las rodeaban trataban de separarlas, pero Daisy se agarró con más fuerza en Toadette, causando dolor en el torso de la niña, quien se mordía los labios para sostener los quejidos.
-¡Ni crean que se la llevarán!- Gritaba alarmada la castaña mientras pateaba y se movía para que esos koopas no las separaran. Ya no sentía sus brazos, era como sí en cualquier momento se fuese a romper en pedazos.
Tomaron los brazos de Toadette y la tiraron fuera de la habitación bruscamente. La princesa estaba entrando en pánico, tenía miedo que le hicieran algo.
Trató de detenerlos, detener ese mal presentimiento que invadía su mente. Gritando entre sollozos, rogando que se detengan, cerraron la puerta, llevándose con ellos a Toadette…
¿Qué es este líquido que derraman sus ojos?
Se tapó las lágrimas con sus manos. Apenas podía sentir sus brazos, su mente estaba en blanco. No sabía que hacer… Después se dio cuenta: Esto había pasado tan rápido… es como si ayer solamente hubiera salido a pasear por su reino, donde todos los ciudadanos la saludaban. Todo tan bonito, tan alegre… tan normal. Y ahora la única persona en quien confió a la primera se la llevaron. Hay que ser realistas, era más que seguro que le harían daño, pero ¿Por qué a esa niña? ¿Por qué no a ella? Si se supone que es ella la que debería sufrir en esta historia.
Sin contar que el supuesto héroe que debía ir a rescatarla nunca apareció.
El destruir a Kamek y volver a su reino… Todo era una farsa, una ilusión. Por fin se había dado cuenta que ya no tendría un futuro del cual disfrutar.
-Por favor, basta...-Su voz se hacía cada vez más débil. Podía sentir como le picaban los ojos por el llanto- Por favor…
Se oyeron aplausos blandos atrás de Daisy. Como si lo de recién fuera una obra de teatro, Kamek aplaudía con encanto apoyado en la pared.
-Me sorprende.- Comentó con una risa- Me pregunto que otro drama hará después.
Ella se secó las lágrimas lo más rápido que pudo, ella odiaba que alguien la viera llorar, tenía demasiado orgullo como para "arruinar" su imagen con una simple lágrima.
-Y tú qué.- Dijo la princesa tratando de forzar una voz firme.
-No lo sé, dígame usted.
Si pudiera se rendiría a sus pies. Pero no. No podía.
-¿Decir qué? Tú empezaste todo esto. Tú deberías dar las explicaciones.
No. No podía rendirse aún.
-¿Por qué tan molesta? ¿Acaso hice algo malo?- Preguntó Kamek sarcásticamente.
-No, claro que no.- Daisy le siguió el juego con enojo.
Sentía como si se acercara, ¿Y si le hacía daño? La mente de la chica no reaccionó correctamente y trató de correr hacía la salida de la habitación, sabiendo que estaba cerrada con pestillo, pero Kamek le agarró el brazo fuertemente.
"¿Y ahora?" Pensó Daisy.
-Suéltame, ¿quieres?- Su cara mostraba enojo, pero sus ojos decían preocupación.- No tengo tiempo para estúpidos, debo irme.
-¿Sabe? Me gustaría toda la fortuna de su reino- Soltó el brazo de Daisy, ignorando lo que había dicho recién.- Para eso, necesito que nos casemos, para así volverme el rey de Sarasaland y-…
-¿Casarme? ¿Contigo? No me hagas reír, por favor- Interrumpió incómoda.
Kamek soltó una sonrisa. Agitando su cetro, hizo aparecer un largo vestido blanco.
-¿Acaso no es bonito?- Preguntó. Se lo entregó a Daisy y dio paso firma hacia la salida.
-Es por su bien y el de esa niña. Y claro, también el mio.- Dijo antes de dejar sola a la princesa
Ella quedó parada con el vestido entre los brazos algo confundida. Tomó los hombros de la prenda y lo miró fijamente. Era blanco como la nieve, con pequeñas flores amarillas adornando la parte baja del vestido y sobraba un velo que supuestamente tendría que ir en la cabeza.
Quedó pensando un momento… ¿Casarse? Sí quería que no le hiciesen daño a nadie tendría que casarse... ¿Enserio estaba dispuesta a casarse? Bueno, de todos modos… igual lo iba a hacer tarde o temprano pero… ¿Con Kamek?
¿Casarse?
Su cara se tornó roja. Negó con la cabeza y se tapó con el vestido. Se iba a casar con alguien que ni amaba, eso no era justo.
Cayó rendida al suelo, imaginando que será de ella y su reino en un futuro próximo. Ya no le quedaba esperanza… Este sería el final.
…
-Por favor…
Muy Buenas, mis queridos lectores, aquí Nya-chan comentando…(?)
Les cuento *^* Estos días hubo un carnaval de invierno en mi ciudad, y bueno… ¡Hubo un carro de Super Mario Bros.! Fue genial como había tanta gente vestida de TODOS los personajes del juego ¡Hasta había gente vestida de las nubes esas! Y… y había un Luigi ahí… Y una Daisy… y una Toadette y un Kamek súper sexy y… y fue hermoso *Se tapa la cara para no llorar de alegría*(?) Juro que eso ha sido una de las cosas más hermosas que he visto en mi corta vida TTwTT.
Pasando al cap… Me siento mal. No guta hacer sentir mal a Daisy, no guta u.u
Hasta Luego~.
