Soldier – 3º Parte
Cuando sólo puedes tararear
Lleva atado a esa silla tres días con sus noches. En ese tiempo a sido torturado tanto física como psíquicamente, impidiendo que duerma y haciéndole beber agua salada. Las muñecas le sangran por la presión de las cuerdas, los hombros están completamente engarrotados. Siente como si la cabeza estuviese llena de plomo fundido y el peso le empuja hacia adelante. Su ojo derecho está tan hinchado que no puede ver nada. Tiene dos costillas rotas que le destrozan cuando se mueve medio centímetro. Las quemaduras de cigarros en los pezones escuecen con el sudor. Una potente luz apunta a su cara, y ni cerrando los ojos deja de ver manchas rojas bailando tras los parpados. Por las noches oye gritos en las celdas continuas y la luz eléctrica parpadea. Las cucarachas le suben por la pernera del pantalón, y solo espera que no vengan las ratas.
Jack esta jodido.
Se mueven los goznes de la puerta metálica y entran un alemán pulcramente uniformado de las SS, otro de rango inferior y el torturador. Le preguntan como se siente, si quiere comer, si necesita hacer sus necesidades... Jack tararea 'Amazing Grace' como contestación.
Through many dangers, toils and snares
I have already come;
'Tis Grace that brought me safe thus far
and Grace will lead me home.
Recuerda perfectamente la primera vez que la escuchó, en el día del veterano hace doce años. Estaba en el cementerio con su padre, le cogía de la mano, olía el almizcle del aroma de su uniforme, un grajo se posó sobre un ángel de piedra y las gaitas sonaron. Aun se le pone la carne de gallina, como si todo lo que importase en la vida estuviera dentro de él, como si no hubiese un más allá ni un presente, pasado o futuro. Solo estar de pie, oliendo la colonia de su padre y escuchando. Eternamente.
Un puño se estrella en su mandíbula, seguro que el puño se a llevado la peor parte, piensa Jack. El alemán de las SS empieza a hablar en perfecto inglés.
-Bien, señor... -saca de un sobre la billetera de Jack, y de esta con increíble delicadeza extrae una identificación- Scott Season, aunque no se llama realmente así, ¿cierto?
Jack retoma el hilo de su canción, el alemán hace odios sordos. Solo se necesitará un saludable dosis de dolor para que cante en italiano La Traviata.
-Carnet falso. - Del sobre saca una carpeta, la abre y la examina. Se toma su tiempo. Comprueba todos los cabos sueltos. -Viajó a Polonia el més pasado, pertrechado con uniforme americano, diversas armas y una caja atada a la cintura. Oh si, y un calzado propiedad del Tercer Reich, un calzado experimental y secreto que ignoramos como llego a su poder.
Jack sigue a lo suyo, ya va por la quinta estrofa. Sin ningun tipo de señal previa el torturador ya sabe qué quiere el oficial. Se acerca, se coloca tras la silla, enciende un cigarrillo.
-Mire, no hay final feliz. Responda a las preguntas y se acabara el dolor. Primero, porqué lleva el calzado experimental cosido y fundido a la carne de sus piernas, segundo, a qué sección del ejercito pertenece y tercero, cual es su misión.
...Amazing Grace, how sweet the sound,
That saved a wretch like me.
Los ojos se cruzan. El tabaco incandescente llena la habitación de olor a carne quemada.
1942 – Polonia
Le duelen los pies. Llevan caminando desde que llegaron a Varsovia escondidos en un camión de coles, pasando por aduanas y registros aleatorios. Es un milagro que llegaran de una pieza. Se quita los calcetines antaño blancos y revisa las heridas y ampollas. No están tan mal. Lo único que le molesta es que no hayan tenido un maldito descanso desde que pisaron tierra, primero con la práctica de vuelo y después con el rastreo de tropas alemanas. Jack esta emperrado en que aprenda el salto con cohete, dice que una habilidad así convierte a un simple soldado en una maquina gloriosa de destrucción y terror sin igual. A Scott le parecen chorradas, ya ha visto como su amigo se destrozaba las rodillas al caer, ha visto como se empotraba contra los edificios y como se clavaba cristales para volver al minuto a intentarlo de nuevo, y no ve nada de glorioso en esos saltos, solo a un pobre idiota toreando la suerte del tullido. Por Dios, incluso se ha cosido esas cosas a la carne, esta chalado.
No, Scott no quería saber nada de inventos alemanes ni de ataques aéreos, él había llegado al viejo continente con una idea simple y llana en su mente: matar. O mejor aun, matar legalmente.
Oh si, una guerra era el paraíso para la gente como Scott, podía acabar con quien quisiera como quisiera y achacarlo a una acción enemiga o cualquier otra excusa de baratillo. Matar alemanes se había convertido en el pan de cada día, pero no solo de pan se puede vivir, y como todo hombre razonable, comenzó a expandir sus horizontes. La última noche que paso en Francia enterró a dos muchachas. Una de ellas viva. La primera semana en Polonia ya había descuartizado a tres pueblerinos que creían ver en el a un libertador santo. Y ahora planeaba incendiar una de las casas de ayuda que repartía comida a los refugiados, o quizás envenenar el agua, quien sabe. Y por supuesto estaba el plato principal. Llevaba meses, por no decir años con los preparativos del asesinato de Jack, el cual debía ser una ocasión especial como pocas.
Al fin y al cabo era su mejor amigo.
Pied Piper
Debe respirar rápido y con fuerza para resistir las ganas de gritar. Tiene nuevas marcas circulares en el cuello que huelen a ceniza y pollo frito.
El oficial de las SS ha salido a contestar una llamada de urgencia, el torturador sigue fumando fuera de la celda y el alemán de rango bajo esta sentado tamborileando los dedos sobre la caja podrida de vino que Jack llevaba atada a la cintura cuando lo apresaron. Hace poco se arrestaron a varios soldados que cargaban cajas similares repletas de documentos, los cuales se carbonizaron al instante una vez abiertas por un mecanismo activado al forzar la tapa. Se cree que los documentos son informes de alto secreto con planes para las tropas aliadas, así que no tomarán riesgos con esta caja. El porqué el ejercito yanqui usa ese tipo de cajas es un misterio, la teoría es que son fácilmente camuflables si se dejan entre las ruinas de una ciudad.
Jack observa al nazi mientras pelea por no desmayarse. Da un golpe con la bota en el suelo, le llama, pero el alemán no parece interesado. Da otro golpe.
-Eh tu, kartoffel. Tus jefes se enfadaran si tocas eso.
El hombre le mira, vuelve a la caja y la acaricia. Habla ingles con un tosco accento alemán.
-¿Tienes miedo de nosotros tengamos dentro caja? -sonríe, dos dientes de plata brillan. - Quizás esto matar a América, y Führer sentar en weißes haus.
-Subnormal, ahí dentro no hay papeles.
-¿Y entonces qué? - no deja de sonreír, tiene la sartén por el mango y se regocija en ello.
-¿Has oído hablar de la operación Pied Piper? - Mantiene la caja en su regazo, sujetándola con fuerza.
Entrecierra los ojos, está analizando las palabras y traduciéndolas a su lengua materna, y cuando lo consigue su cara se torna en la de un cobarde tartamudo.
-Conozco. ¿Qué tiene esto de operación?
-Escucha, ayudame y seremos ricos. Es un adelanto, el banco de Inglaterra envió a...
Se oye la cerradura, el alemán deja con prisas la caja en su posición y se levanta. El oficial parece ligeramente alterado.
-Lamentablemente tenemos poco tiempo, así que mejor hable rápido o aquí el caballero Adler se ensañara con usted toda la noche. ¿Cuanto lleva sin estar con una mujer, Adler?
-Tres meses señor. - El torturador mira y se relame.
-Bueno, como seguro ya sabe con un poco de imaginación un hombre puede proporcionar sensaciones similares.
-Si, señor.
-Joder, ¿sin besitos ni nada?. - Jack escupe a la cara del oficial.
Mientras Adler se deshace los nudillos con la mandíbula de Jack y el oficial se limpia con un pañuelo de seda, el alemán cobarde no aparta la mirada de la caja, y sabe qué debe hacer.
Amistad
Oro. El ingles con las tripas destrozada farfulla y Jack puede distinguir la palabra oro claramente. Se agacha junto al moribundo y le limpia la frente llena de suciedad y pólvora requemada. Inglaterra mandará a Canada más de 2000 toneladas de oro como parte de la operación Pied Pipper. Claro está que el ingles podría estar soltando las primeras palabras que su cerebro a punto de apagarse le mandase a la boca, pero tiene un brillo de convicción en los ojos.
De todas formas que más da, la misión es...
-¡A la mierda la misión Jack! Este infeliz lleva un plano de la ruta de uno de los camiones de oro ¡vamos a asaltarlo joder!
-No. No vamos a robar nada. Volveremos y...
-Jodete. Tu y tu ejercito. Yo voy a forrarme a costa de los ingleses.
Se carga un arma. Scott se da la vuelta lentamente y el cañón de una escopeta le apunta. Mira a Jack, el cual esconde sus ojos tras el casco, pero muestra una frialdad implacable.
-¿Vas a dispararme Jack? ¿en serio?
-Deja el plano y vete.
-Vete tu a la mierda, no vas a dispararme. -Por fin, el momento llegó, cuando baje la guardia se abalanzará sobre él y le meterá los pulgares en los ojos. Y luego, bueno, habrá que improvisar.
-Si das un paso te reviento las entrañas.
-Mierda, esta bien, pero baja el arma por...
Scott se cae. Su columna esta hecha pedazos y puede ver el desayuno que comió por la mañana en el suelo. Algo no encaja. Debería estar reventando la cabeza de Jack con una piedra como si fuese un melón maduro, así que ¿porqué se le empieza a emborronarse la vista? No es justo.
-M...mier...
Jack se acerca y recarga. Se coloca de cuclillas y acaricia la cabeza de su amigo. Tiene que apartarse un poco para no mancharse con toda esa sangre y porquería.
-I...Iba a cortat.. tar... tarte la puta... cabeza...
-Bueno, nadie es perfecto.
Se pone el sol.
El regalo de Scott
Oro. Así que es eso. Este cabrón yanqui lleva oro en la caja. Robada de la operación inglesa. Por supuesto. Y por eso iba solo. Porque es un desertor y escapaba con una pequeña fortuna. Oh Geert, hoy es tu día de suerte. Podrás comprarte un buen puesto cuando acabe la guerra y que le jodan al coronel Ritten, que se joda Senta y sus ganas de tener hijos, a la mierda, con tanto dinero me tirare a una mujer distinta hasta que muera de viejo. Oh si. Ahora calmate. Siguen apalizando al yanqui. Perfecto. Abre la caja poco a poco, sin que te vean, y mira como está dividido el oro. Sacas un poco. Sales para ir al baño y lo guardas en la taquilla, y después repites. Cuando llegue la orden sera demasiado tarde y se encontraran con una caja mas vacía que la cabeza de Stalin. Oh si. Ábrela poco a poco. Venga. No hagas ruido. Se rápido. Ya esta... ya esta...
Contenido que Jack guardó en la caja, a saber: cabeza de amigo, granadas en la boca de este, cordel conectado a las bombas atado a la tapa y escrito con sangre en la frente la palabra 'Maggots'
Epílogo
El oficial no entendió porqué el americano alzo las piernas hacia la caja. El americano cerro los ojos. La habitación se lleno de luz y el sonido se volvió físico como una mazo. Los informes declaran que de la pared de la prisión salio un hombre despedido hacia el rió. Jamás se encontró ningún cadáver.
1949. Dentro de un granero Jack devora un conejo que el mismo a cazado a base de explosiones por todo el bosque. Limpia sus armas una vez al día, dos si las usa, y las usa casi todos los días. La policía polaca lo busca por volar por los aires un vehículo que transportaba alemanes criminales de guerra que iban a ser juzgados. Empieza a llover y las goteras cumplen su función.
Dos golpes en la puerta són suficiente para coger la escopeta y atrincherarse tras el heno.
-¡FUERA!¡ESTE GRANERO PERTENECE A LOS ESTADOS UNIDOS!
-Vaya un sitio para vivir, teniendo en cuenta que es usted un héroe americano, señor Doe.
-¿COMO SABES QUIEN SOY BASTARDA?
Una mujer trajeada entra sin miedo. Enciendo un cigarrillo y se sienta en un tonel. Se cruza de piernas con elegancia, se limpia el polvo de la falda y levanta las cejas estudiando al hombre que la esta amenazando.
-Tengo una propuesta para usted, señor Doe. Podrá volver a estados unidos, desaparecerá de los archivos de los más buscados y ganara tanto dinero que podrá comprar suministros militares hasta la saciedad.
Jack se levanta y sin aparta la vista ni de la escopeta ni de su objetivo mira por los boquetes de las paredes. No hay soldados, ni policía, solo un vehículo de lujo y un chófer.
-¿Qué quieren de mí?
El humo del cigarrillo oculta una sonrisa de afilados dientes.
( ) Blue Lips - Regina Spektor
