X-JOHNLOCK
Este fic pertenece a la segunda actividad de los festejos celebrados por el
primer aniversario del foro I'm Sherlocked.
Crossover Sherlock BBC & X-Men
Warning: Los personajes no me pertenecen, son de sus respectivos creadores y adaptaciones.
Couple: Teen!lock (Johnlock)
Rating: T
Viñeta 2: Asalto a la cocina
John salió de la litera e hincó una rodilla frente a Sherlock. Elevó ambas manos hasta su rostro, cerró los ojos y una energía invisible salió de él. Sherlock le miraba con ojos curiosos y sonrisa incipiente y, cuando el dolor desapareció pero antes de que el chico frente a él abriera de nuevo los ojos, volvió a besarle; exactamente en el mismo lugar.
— ¿Quieres dejar de hacer eso? —protestó, alejando bruscamente las manos del rostro ajeno.
— Es que era demasiado tentador —respondió pasando la lengua entre sus labios. — Oh, no, no lo harás —cambió el rostro.
— No leas mi mente —resopló. — Tendrás que controlar esos impulsos si no quieres que pida un cambio de compañero —le desafió.
— No te hagas el interesante —rio el moreno. — Tengo hambre, hoy todavía no he comido, ¿vamos a la cocina?
— ¿Por qué tengo que ir yo? Ve tú solo.
— Yo no sé dónde está. Vamos —le arrastró y cerró la puerta con suavidad.
Caminaron sigilosos esquivando la vigilancia en sitios insospechados, leer la mente era bueno para eso pues, aunque su compañero llevara más tiempo en el lugar, las guardias no tenían un lugar fijo todo el tiempo. Siguieron caminando bajo las indicaciones de John para llegar a la cocina; ahí Sherlock no podía más que dejarse llevar.
— Suelta mi mano que no vas a perderte —susurró John molesto al llegar al umbral de la cocina.
Sherlock, en vez de hacerle caso, se la apretó aún más y asomó un poco la cabeza al lugar para ver si había alguien. John optó por respirar y no decir nada.
Sus sospechas fueron confirmadas; la cocina estaba ocupada por un robusto hombre con patillas y una especie de garras en las manos con las que cortaba una barra de pan para hacerse un bocadillo. Obviamente, ni loco iba a enfrentarse a él.
— ¿Qué pasa, Sherlock? —preguntó John inclinándose para ver también. — Ése es...
— No nos interesa. Busquemos en otra parte de la cocina —y tiró de él hacia el otro extremo de esa gran cocina que debía servir a cientos de comensales.
Sin levantar la cabeza en toda la búsqueda, no era momento de enfrentarse con nadie, dieron con un horno. Con suerte, dentro quedaría comida de la cena.
— Pizza —susurraron con felicidad cuando Sherlock tiró de la puerta. Soltándose de la mano de John, le pasó dos grandes trozos de pizza templada, cerró de nuevo la puerta del horno y salieron de allí tan rápido como el silencio les permitió.
Ya en su habitación, Sherlock echó la llave y encendió la luz en la noche cerrada, mientras John seguía con los trozos de pizza en las manos. Entonces el moreno cogió una y se cruzó de piernas en el suelo. John pensó que era una buena idea y le imitó.
Al terminar de comer, Sherlock lo había hecho de tal forma que se manchó la nariz de tomate. John pasó un dedo por ella para limpiarla, llevándose esa mancha agridulce a la boca y haciendo tragar a su compañero con dificultad.
— Sherlock, tengo sueño —dijo frotándose los ojos. Se sacudió las manos y se metió entre las sábanas. El moreno se metió bajo las mismas sábanas a su lado. — ¿Qué haces aquí? Tú duermes arriba.
— Prefiero dormir aquí.
— Entonces dormiré yo arriba —se incorporó.
— Entonces yo también dormiré arriba —sentenció el moreno. John suspiró rendido y volvió a tumbarse.
— Sólo espero que no ronques. Apaga la luz —se acomodó la almohada y cerró los ojos. Sherlock se sumió en la oscuridad y se quedó mirándole en silencio hasta que se durmió.
