X-JOHNLOCK

Este fic pertenece a la segunda actividad de los festejos celebrados por el

primer aniversario del foro I'm Sherlocked.

Crossover Sherlock BBC & X-Men

Warning: Los personajes no me pertenecen, son de sus respectivos creadores y adaptaciones.

Couple: Teen!lock (Johnlock)

Rating: T

Viñeta 3: Mal profesor

El día llegó antes de lo que debió haber sido a juzgar por la fuerza con la que John apretó el botón del despertador. Y junto a él seguía estando su nuevo compañero, ya ni se acordaba. Se ve bien así callado, pensó. Oh, no, maldita sea. Oh, no.

— Piensas mucho tan temprano. Si al menos fueran cosas útiles... —protestó el moreno saliendo de la cama. — Me pido la ducha primero —dijo ya desde el baño. John decidió acortar tiempo y preparar la ropa para ponerse.

Cuando ya sólo esperaba a poder entrar en la ducha, Sherlock salió de ella con la toalla a la cintura. John sintió el calor invadirle por completo al verle así. Oh, Dios mío. No pensar, no pensar, no pensar, irónicamente pensó de camino al agua fría. Se vestiría en el baño, sí, lejos, lejos.

Sherlock estalló en carcajada limpia.

...

— ¿Un vaso de leche?

— ¿Qué tiene de malo?

— Coge algo más, Sherlock, quiero desayunar hoy—. Éste le hizo caso y cogió un vaso de té. — Algo para comer.

— No quiero. ¿Tostadas? —gruñó cuando John le puso un par en el plato.

— Sí, vamos a sentarnos de una vez —el rubio fue a buscar sitio y Sherlock le siguió no muy convencido con su plato.

...

— Cómetelas.

— La mermelada de fresa es demasiado dulce.

— A ver si te endulza el carácter.

— Qué mal despertar tenemos —y el aire se hizo un poco más denso.

...

Sherlock finalmente se comió las tostadas, aunque el desayuno durara tanto que tuvieran que correr para llegar a la clase a tiempo.

— No hacía falta que me las metieras en la boca.

— Seguiríamos allí si no lo hubiese hecho. ¿Vienes a mi clase? —preguntó John al ver que hacían el mismo camino.

— No sé, yo sólo te sigo. El que parece que manda aquí me dijo que tú irías a mi clase —se encogieron de hombros y entraron cuando el timbre sonó.

— Esto es un rollo. Yo quiero practicar mi poder ahí fuera —exclamó Sherlock nada más sentarse junto a la ventana.

— Eso será más tarde —respondió John sentándose al lado. — Ahora pórtate.

— Seré yo mismo.

— ¿Acaso me estás escuchando? —resopló.

La conversación se vio interrumpida por la entrada del profesor o lo más parecido a uno.

— ¿Él es el profesor? —susurró Sherlock.

— No que yo sepa. Él...

El hombre era el mismo que se hallaba en la cocina la noche antes atiborrándose a comida, sólo que ahora ocultaba sus garras de acero. Se dejó caer en la silla que pareció chillar al peso tras la mesa y con voz ronca comenzó.

— Como podéis ver yo no soy profesor, pero por hoy es lo que hay—. Nadie se atrevía a decir nada pero sus cabezas estaban llenas de hipótesis, unas más descabelladas que otras, y Sherlock estaba entretenido con ello.

— Daremos química, ¿por qué no? Página 200, ejercicio 21, apartado B —dijo al azar. ¿Algún voluntario?

— ¿Por qué todo el mundo está tan asustado? —murmuró Sherlock.

— Por sus garras.

— ¿Y tú por qué no lo estás?

— ¿Por qué estoy contigo? Preguntas sin respuesta —rio. Y el sustituto le escuchó.

— Los caballeros del fondo, ¿quieren pasar al encerado? —Sherlock puso mala cara pero John insistió con la mirada. Había dicho los dos, no quería problemas. — Comiencen —el moreno tomó una tiza y las fórmulas salían de sus dedos como pintura en spray. En la otra mitad de la pizarra, John intentaba recordar, pero no podía porque no lo había visto antes. ¡Qué sentido tiene preguntar algo que no se ha explicado! —gritó su mente. Sherlock dejó de escribir y, es más, borró todo lo que había escrito hasta el momento.

— ¿Algún problema? —protestó el hombre grande.

— Por supuesto —clamó Sherlock.

— ¿Os atrevéis a desafiarme? —bramó golpeando la mesa, dejándola medio partida. John se asustó y dio un paso atrás. Sherlock le dio un escarmiento mental a ese bravucón.

...

— No hacía falta freírle el cerebro.

— Te asustó. Y aún le queda suficiente para cambiar esa horrible actitud —aclaró el moreno. John sonrió con pocas ganas.

Castigados en la sala de pensar, los chicos esperaban ser llamados por el director del centro. Una reprimenda más no asustaba a Sherlock. John era diferente.

— No van a echarnos. Fui yo, no controlé mi poder, asumiré la culpa. ¿Qué te pasa? Deberías estar contento —buscó sus ojos y encontró el problema. — Si es eso sólo tienes que decírmelo —y le besó de nuevo, acallando esa voz que no pedía más que eso.

El rubio correspondió y unió a ello sus manos, lo que precisaba Sherlock para sentarle en una mesa y seguir besándole. John se separó un poco de sus labios.

— No entres en mi cabeza —y siguió besándole. Su vida había dejado de ser aburrida, al menos a ratos. Éste era uno de esos ratos.

Una voz carraspeó a su espalda y John escondió la cabeza en su hombro, avergonzado.

— Si han terminado, pueden pasar a mi despacho —Sherlock se dio la vuelta y orgulloso agarró la mano de John esperando indicaciones. El director, un hombre de rostro sereno, sólo sonrió y les indicó el camino.

o.o.o

Hasta aquí este Crossover.

Espero que les haya gustado.

¡Nos vemos en la próxima historia!

Gracias por leer y comentar :D