Resumen: Han pasado cuatro años desde que Kurt y Blaine terminaron con su relación , en todo ese tiempo ninguno de ellos ha vuelto a saber nada del otro. Aunque todo podría cambiar cuando Kurt reciba la inesperada noticia de que Blaine va a casarse y nada más y nada menos que con el hombre con quien lo engañó. ¿ Y cómo reaccionará Kurt cuando Blaine le pida ayuda para organizar su boda y de paso retomar su amistad?
Disclaimer: Glee y sus personajes por desgracia no son míos, son propiedad de Ryan Murphy, Ian Brennan y Brad Falchuck, así como de Fox. Yo solo soy responsable de los errores que encontréis en la historia.
¡Hola a todos! Lo primero es que quería agradecerles por sus hermosos comentarios que me han encantado. No pensé que esta historia iba a gustar, pero me alegro de que haya sido así. Os agradezco muchísimo los comentarios, que hayáis incluido mi historia en favoritos y que la sigáis. Espero que siga gustándoos. Sé que dije que trataría de tener antes el capítulo pero esta semana he andado bastante liada y apenas he tenido tiempo para sentarme a escribir, por no mencionar que soy bastante lenta escribiendo en el ordenador, prefiero escribirlo a mano, peo voy a tratar de mejorar y a tener los capítulos al día.
Ahora sí no os entretengo más y os dejo leer el segundo capítulo. Este se centra en conocer un poco lo que ha vivido Blaine estos años.
Este capítulo va dedicado a Klaine Anderson Hummel y a Hechicera. Muchas gracias chicas por el gran apoyo que me habéis dado.
¡Disfruten la lectura!
Chapter 2:
A Blaine Anderson nunca le había gustado viajar en avión, y menos aún comprar tarde el billete y quedarse sin el asiento de la ventanilla, pero por sobre todo eso, lo que más le desagradaba era el hecho de que tenía que viajar solo. Desde que era muy pequeño le aterraba volar, y únicamente cuando lo hacía acompañado de alguien conseguía tranquilizarse lo suficiente para soportar todo el viaje sin sufrir ninguno de sus ataques de ansiedad.
En realidad, en un principio él no iba a viajar solo, el asiento vacío a su derecha lo demostraba, pero su prometido en el último momento se había visto obligado a cancelar su vuelo por problemas en su trabajo. Así que allí estaba Blaine Anderson, son un miedo horroroso a volar y de camino a Nueva York para organizar solo todo lo relacionado con su boda. Él no vivía en Nueva York, no, tras acabar su último año en Mackinley decidió evitar NYADA y Nueva York y se mudó a Los Ángeles a estudiar en una prestigiosa escuela de arte dramático, la AADA (American Academy of Dramatics Arts ), fueron tres años muy duros, pero Blaine logró sobresalir entre los alumnos de su promoción y tras graduarse consiguió un puesto de trabajo en una conocida compañía de teatro de Los Ángeles, en la cual interpretó los papeles protagónicos de algunas de las mejores obras, e incluso ese último año había sido nominado para un premio Tony.
Blaine nunca había pensado en casarse tan temprano, solo tenía 23 años, pero amaba mucho a su prometido y sabía que estaban hechos el uno para el otro. A pesar de que el trabajo de ambos los mantenía separados durante largos períodos de tiempo, Blaine tenía muy claro que era el hombre con el que quería pasar el resto de su vida.
-Señoras y señores, abróchense los cinturones y permanezcan en sus asientos. Llegaremos a Nueva York en un momento- dijo una de las azafatas a través de su interfono. Blaine se agarró con mayor fuerza a los reposabrazos de su asiento. Sabía que uno de los momentos más peligrosos del viaje en avión era el aterrizaje.
En momentos como ese lo que más deseaba era que Eli estuviese junto a él y le tomase la mano, pero Eli no era así, pocas veces demostraba afecto en público. Por ello Blaine se había sorprendido tanto cuando le pidió matrimonio, siempre creyó que sería él quien tomaría la iniciativa, pero no fue así. Dos meses atrás, una noche que volvía agotado tras un duro ensayo se encontró con la casa a oscuras, únicamente iluminada por un camino de velas que lo llevó hasta una mesa decorada con ínfimo gusto. Esa noche Eli se superó, nunca había sido tan romántico, y cuando sacó de su bolsillo una diminuta caja de terciopelo azul y se arrodilló frente a él, Blaine no imaginó que pudiese ser más feliz.
Con esos recuerdos en su mente fue capaz de soportar el duro aterrizaje que provocó más de un grito en el interior del avión por parte de algunos aterrorizados pasajeros, sin mencionar las marcas de uñas que algunos maridos tuvieron que verse obligados a aceptar por parte de sus histéricas esposas.
Las maletas cayeron con un estruendoso ruido dentro del maletero provocando que el taxi se tambalease ligeramente. Una vez dentro y ya sentado en los mullidos asientos impregnados de un fuerte olor a cigarrillos y a café, Blaine decidió llamar a Eli, sin embargo, como habitualmente ocurría, el teléfono fue contestado por la secretaria de este, que le informó con unos modales que dejaban mucho que desear, que su prometido se encontraba reunido y no podía atenderle en ese momento. El joven suspiró derrotado y apoyándose sobre el respaldo del asiento volvió a coger su teléfono y decidió llamar a su amigo Sam.
-Hey tío, ¿qué tal el vuelo?
-Hola Sam. Bien, un poco aterrado al principio pero creo que voy mejorando, no he gritado ni una vez.
-A eso le llamo yo progreso. ¿Has hablado con Eli?
Blaine suspiró, quería evitar a toda costa ese tema, pero su amigo no era tonto. Sam se llevaba muy mal con Eli, no soportaba su sola presencia y únicamente era educado con él por Blaine, pero no le gustaba la actitud de este ante su amigo ni la forma que tenía a veces de tratarlo frente a otras personas. Blaine se negaba a ver esa realidad y suplicaba a Sam por una mayor tolerancia hacia su novio.
-Sí, le he llamado, pero hoy tenía una reunión muy importante con unos patrocinadores así que me dijo que me llamaría luego- mintió descaradamente cruzando los dedos para que su amigo no se percatase de la decepción en su voz.
-¿Tengo que volver a decírtelo Blaine?
- ¿El qué?- sabía perfectamente lo que su amigo quería decirle, pero prefería hacerse el inocente antes de oír esa cruda verdad.
- ¿Estás seguro de que quieres casarte con Eli? ¿Quieres pasar el resto de tu vida así? Te ha dejado abandonado en este viaje, se supone que tenía que ayudarte a organizar la boda, y ni siquiera te ha llamado para saber si has llegado bien, a pesar de que sabe acerca de tu miedo a volar.
-Sam no quiero pelear otra vez por esto, estoy muy cansado, solo quiero llegar al hotel y dormir.
Al otro lado de la línea Sam compuso una ligera mueca pero decidió dejar de lado el tema y centrarse en otras cosas más importantes de las que tenía que hablar con el moreno.
-¿Ya tienes planeado lo que harás ?
-No, todavía no. Mañana empezaré, pero seguramente lo primero que haré será reservar el restaurante y el lugar donde se celebrará la ceremonia. Me espera un trabajo muy duro, ¿vendrás a ayudarme?- preguntó con un ligero tono de esperanza en la voz. Organizar la boda sería algo muy duro, y a pesar de que Eli viajaría tres días más tarde para ayudarle, no le vendría mal la ayuda de su mejor amigo, aunque su mejor amigo tuviese tan mal gusto.
-No puedo, tengo que viajar mañana a Francia para presentar el estreno de la nueva temporada de la serie. Aunque recuérdamelo, ¿por qué celebráis la boda en Nueva York?
-Te lo he dicho un millón de veces, porque toda la familia de Eli vive aquí y él siempre ha soñado con casarse aquí.
-Sí, pero toda tu familia y todos tus amigos viven muy lejos de Nueva York, pocos conocidos tuyos viven allí. Exactamente cuatro conocidos tuyos viven allí.- No recibió contestación así que decidió atacar directamente con la razón por la que más quería hablar con su amigo.- ¿Vas a seguir adelante con eso?
Blaine se tomó unos segundos antes de contestar
-Estoy completamente seguro Sam. Necesito hacerlo, hasta que no lo vea, hasta que no cierre esta historia no podré estar tranquilo y ser feliz de una vez con Eli. Además ya te lo dije, echo mucho de menos a mi amigo y no quiero que las cosas entre nosotros terminen de esta manera. Mañana iré a su departamento y le contaré todo.
-Antes de que lo hagas creo que deberías saber algo
-¿El qué?
- Hablé hace poco con Brittany, ya sabes que ella y Santana siguen hablando cada día. Por lo que me contó, Kurt no está del todo bien. Santana y Rachel están muy preocupadas por él, dicen que ha cambiado, que ya no es el mismo Kurt de antes, por lo menos en lo que a relaciones se refiere. Blaine, sabes que te apoyo, aunque a veces considere que algunas de tus ideas son muy descabelladas, pero tengo miedo de que esto destroce a Kurt. ¿Cómo crees que se lo va a tomar él? Te vas a casar con el chico con el que lo engañaste. No puedes esperar de él una reacción muy comprensiva.
-Sam hemos tenido esta discusión muchas veces y sabes que no me vas a hacer cambiar de idea.
-Lo sé , pero lo único ten cuidado, piensa un poco en él ¿vale?
Blaine se mordió el labio inferior y asintió lentamente.
-Sí créeme , lo haré. Lo último que quiero es ver a Kurt mal de nuevo por mi culpa. Me voy a acostar, te llamo mañana
-Adios.
-Adios.
Blaine cortó con menos convicción de la que tenía antes. Sam era la persona que mejor lo conocía, habían vivido juntos tras dejar Lima y mudarse a Los Ángeles y sabía perfectamente como hacerle dudar de sus propias decisiones. Blaine sabía que tal vez no debería hacerle eso a Kurt, sino que solamente debería olvidarle y dejarle en paz para que de esa forma su ex- novio pudiese sanar sus propias heridas. Y aunque trataba de hacer eso no podía, por una vez Blaine Anderson quería ser una persona egoísta, por muy mal que eso sonase. Quería recuperar a su mejor amigo, a la persona que lo conocía mejor que nadie en el mundo. Con Kurt lo vivió todo , con el que aprendió como amar y como ser amado, y estúpidamente lo perdió.
Sin embargo Blaine no era tonto, y además conocía a Kurt como la palma de su mano, y sabía perfectamente como reaccionaría el castaño ante la noticia, pero tenía la esperanza de que les ayudaría a ambos a pasar página y a retomar esa amistad que en un principio tuvieron.
Cuando Blaine le confesó a Kurt que lo había engañado con Eli, lo pasó fatal todos esos meses, ya que nunca volvieron a hablar, nunca resolvieron sus problemas y la culpa acabó por consumirlo; dejó de ser él mismo, perdió su alegría, su espontaneidad y renunció completamente a las relaciones. Cuando se mudó a Los Ángeles con Sam, las cosas cambiaron y poco a poco volvió a recuperarse a sí mismo en todos los aspectos de su vida.
Y justo en esos momentos, cuando volvía a ser quien había sido en el pasado, se encontró con la persona con quien menos esperaba encontrarse en Los Ángeles, Eli.
Tras acostarse con él y después de todo lo que esto provocó en su relación con Kurt, lo ignoró por completo y evitó contestar todas sus llamadas y sus mensajes. Por lo que tras dos meses de continua insistencia Eli se cansó de llamar. Debido a ello Blaine nunca se imaginó que se volverían a encontrar en un lugar tan lejano a Westerville y menos aún la actitud de Eli , ya que creía que le guardaría un gran rencor.
Aún así cuando volvieron a verse en esa pequeña cafetería que el joven Anderson solía frecuentar tras sus clases ,parecía como si esos dos años nunca hubiesen pasado. Tras ese día continuaron saliendo, Blaine le contó todo lo ocurrido, le habló del motivo de que no le devolviese ninguna llamada, le explicó su historia con Kurt… y de esa forma, poco a poco algo comenzó a surgir entre ellos hasta que al final, lentamente, Blaine se enamoró de él. Nunca fue su intención, y menos aún después del daño que ese error le provocó a Kurt, pero pasó y para cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde para tratar de remediarlo, se había enamorado perdidamente de él.
Desde el primer momento su relación fue color de rosa. Eli era increíblemente dulce con él, le regalaba ramos de rosas todos los días, iba a buscarle al teatro tras sus ensayos, lo invitaba a cenar en carísimos restaurantes…todo era absolutamente perfecto.
Que Blaine no se enamorase de él era algo imposible. Siempre se preguntó cómo fue posible que sintiese algo tan fuerte por él en tan poco tiempo, pero después comprendió que el motivo era que en verdad necesitaba se amado, necesitaba de alguien que fuese así de dulce con él, que le diese todo el amor que durante esos años había echado en falta; simplemente buscaba recuperar ese amor incondicional que llevaba buscando desde que perdió a Kurt.
A pesar de lo mucho que quería a Eli, nunca fue capaz de olvidar a Kurt. El joven de ojos azules había sido el centro de su vida desde los 15 años y eso no era fácil de olvidar, y estaba seguro de que nunca olvidaría el amor que sintió por Kurt. Nunca llegó a decírselo, pero Blaine no fue el único que salvó a Kurt de esa depresión en la que el joven estaba cayendo debido a los abusos de Karofsky, sino que el castaño también lo salvó a él. Conocer a Kurt fue como si una nueva puerta se abriese ante sus ojos, fue la persona que le permitió conocer otra vida fuera de los continuos maltratos que tuvo que sufrir por parte de sus padres una vez estos se enteraron de sus preferencias sexuales. Él nunca creyó que conocería a una persona que fuese capaz de devolverle la magia a su vida de esa forma, pero el joven Kurt Hummel lo hizo, con ese extraño brillo en la mirada que encendía su rostro cada vez que mencionaba Broadway o al Glee Club o cada vez que sus conversaciones derivaban en el padre del joven. Burt llegó a convertirse en un padre para Blaine solo por lo mucho que lo apreciaba a través de las palabras de su hijo. Blaine tardó en darse cuenta, pero cuando lo hizo llegó a la conclusión de que siempre había estado enamorado de Kurt, y de que esa primera vez que se vieron, inconscientemente ``Teenage Dream´´ iba dedicada a él.
Extrañaba tanto esos momentos que unos días atrás, mientras encargaba las invitaciones de su boda no pudo contenerse y sin pensarlo encargó también una invitación para Kurt.
Por supuesto, se cuidó mucho de que Eli no se enterase de lo ocurrido. Quería mucho a su novio, pero si había algo que no soportaba de él eran sus celos, a veces podía llegar a ser muy exagerado y el tema de Kurt lo ponía muy nervioso. Blaine no recordaba haberle dado nunca razones para ello, pero Eli no soportaba oír a hablar del ex de su prometido.
Ni siquiera quería pensar en cómo reaccionaría cuando se enterase de que Kurt estaba invitado ala boda, esperaba que comprendiera sus motivos, pero muy en su interior sabía que Eli no cooperaría con tanta facilidad y que eso le costaría una gran pelea.
Sacudió la cabeza con frustración, no quería pensar en ello, porque de todas formas tampoco sabía si Kurt aceptaría ir. Blaine presumía de ser la persona que mejor lo conocía, sabía que le sentaría muy mal y que incluso sufriría algún que otro objeto que el castaño decidiese arrojarle, pero por otra parte…llevaba mucho tiempo sin saber de él y las preguntas se amontonaban en su cerebro: ¿Seguiría siendo ese dulce chico al que dejó llorando en una solitaria calle de Nueva York? ¿Habría cambiado tanto que ni tan siquiera recordaría quién era él ? ¿Lo habría perdonado? ¿Seguiría odiándolo?.
Esas preguntas no dejaban de rondar en su cabeza y le imposibilitaban dormir. Se levantó de la cama y miró su reloj, solo eran las doce de la noche. Sabía que volver a dormir sería algo imposible una vez despierto, así que optó por dar una vuelta por las calles de Nueva York. Era la ciudad que nunca dormía, y viendo esa expresión muy acorde a su estado actual decidió disfrutar de la ciudad y salir.
En ningún momento de su infancia había sido muy fanático de Broadway, pero al igual que con muchas otras cosas, Kurt logró hacerle cambiar de idea, y cuando se mudó a Los Ángeles no dudó ni un segundo en estudiar esa carrera. Sabía lo duro que era, pero la ilusión de Kurt por ese mundo era tan grande que terminó contagiándole y Broadway se convirtió también en su sueño. Todavía no había llegado a actuar allí, pero sabía que su carrera recién comenzaba y haría todo lo posible para lograr estar algún día sobre ese escenario.
Las brillantes luces de la calle se reflejaban en los grandes carteles que anunciando las nuevas obras de teatro, llenaban todo el espacio con sus enormes fotografías. Según iba caminando pudo observar los carteles de los musicales que en ese momento se estaban representando. Pudo ver la dulce cara de inocencia de una pelirroja niña de pelo rizado que sonreía en el cartel de ``Annie´´, pudo ver el famoso cartel de color verde que mostraba la silueta de una bruja de color negro que representaba el conocido musical de ``Wicked´´ y se sorprendió un poco cuando su vista enfocó un cartel que había visto muchas veces, pero que sin embargo ahora le llamó más la atención, por lo conocida que le resultaba la cara del espantapájaros del ``Mago de Oz´´. Tras unos minutos cayó en la cuenta de que el personaje era interpretado por Kurt. Había oído hablar en Los Ángeles del increíble talento que el joven Hummel demostraba sobre el escenario, y que era uno de los actores con más posibilidades para alcanza esa lejana meta que todos buscaban en Broadway. Blaine no pudo evitar componer una ligera sonrisa al recordar todos los comentarios que sus compañeros de trabajo realizaron sobre Kurt. Él ya sabía de todo eso, siempre supo la gran capacidad que tenía el joven y siempre fue uno de sus mayores apoyos, por eso no se sorprendía de que tan rápido hubiese logrado hacerse un hueco en el teatro.
-¡No me lo puedo creer! ¿Blaine Anderson en Nueva York?- se giró al oír una voz que sonaba familiar, y al ver al propietario de ella sus ojos se abrieron inmensamente.
- ¿Sebastian?- Miró perplejo al alto joven de pelo castaño que lo miraba con una sonrisa.- ¿ Qué haces aquí?
-¿ No crees que debería se yo quien te hiciese esa pregunta? Según me dijeron vives en Los Ángeles.
- Sí vivo allí, vine a resolver unos asuntos.- dijo con nerviosismo tratando de ocultar su mano izquierda, en la cual llevaba el anillo de compromiso. No se avergonzaba de ello, era solo que conocía a Sebastián y prefería no tener que soportar esos comentarios en ese momento.
-¿Tiene algo que ver con Porcelana?
- No tiene nada que ver con Kurt, ¿por qué dices eso?
- Estabas mirando el cartel de su musical y no creo que vestido de espantapájaros se vea tan sexi como para merecer esa cara de deseo que tenías en el rostro.
- Lo que tú digas. ¿Y tú qué haces aquí? Según tú Broadway solo era para ``nenazas y pringados ´´.
- Y sigo creyendo eso, solo pasaba por aquí. A veces después de salir me gusta pasarme por aquí y reírme de los pobres inútiles que miran embelesados los carteles con la esperanza de aparecer en ellos algún día. Y… eso es exactamente lo que tú estabas haciendo. – le sonrió con superioridad y se acercó un poco más a él.
- Estoy muy cansado Sebastian, he tenido un vuelo muy largo y no creo que pueda aguantar después de tanto tiempo tus bromas de la misma forma que lo hacía antes.
- Tranquilo Anderson, que solo quería hablar contigo. Yo ya no soy el mismo del instituto ¿recuerdas?
- ¡Es verdad! Dejarme casi ciego te hizo aprender la lección.- exclamó Blaine exageradamente y con burla.
- Oye es en serio Blaine. Me alegro de verte. Por cierto, lo he visto.
-¿El qué?
- El anillo de compromiso, además ya sabía que te ibas a casar, ayer salió un reportaje sobre ello en el New York Times.
-¿Qué? ¿Y por qué?
- Blaine, te recuerdo que la familia de Eli es una de las más influyentes de Nueva York, ¿de verdad creías que no aparecería el anuncio de la boda de su hijo el heredero de toda la fortuna? Lo has hecho bien Anderson.
- Oh cállate Sebastian. Creo que ya es tarde, así que lo mejor será que me vaya.- miró una última vez más el cartel del ``Mago de Oz´´ rezando para que Sebastian no se percatase de ello.
- ¿Sigues teniendo el mismo número? ¿Podemos quedar algún día y te ayudo con los preparativos de la boda?
- Está bien, tengo el mismo número.- se giró y comenzó a andar por donde había llegado.
- Ha cambiado, pero no en todos los aspectos.- le gritó Sebastian desde lejos.
Blaine se giró y lo miró con el ceño fruncido, pero al ver la expresión de su cara supo exactamente de quién estaba hablando. No tenía ni idea de cómo Sebastian sabía eso pero no dudaba de lo que había dicho, no sabía por qué pero le creía y eso era lo que más miedo le daba, que Sebastian había sido capaz de adivinar el tema que desde hacía unos días rondaba en su cabeza y que lo había mantenido despierto esa noche.
Kurt había cambiado, ya no era el mismo.
¿Qué les pareció? Quise hacerle más largo e incluir más cosas pero decidí dejarlo para el próximo capítulo así subía este antes. Apareció Sebastian, tengo que admitir que me encanta este personaje, pero solo como amigo de los chicos. Aunque tranquilos esta no será la última vez que aparezca Sebastian. Bueno y en el próximo capítulo ya tendremos el reencuentro Klaine, ya dije que los dos primeros serían para explicar las vidas de los chicos durante esos años. ¿Y qué pensáis de Eli? Este chico esconde muchas más cosas así que todavía no saqueis muchas conclusiones.
Cimari : Me alegro mucho de que te haya gustado la historia y muchas gracias por comentarlo. Espero que este segundo capítulo también te haya gustado.
Cannelle Vert : Hola! De verdad muchas gracias por tu comentario y me alegra que te haya gustado. Hasta que me lo preguntaste no había pensado en de qué podría se diminutivo el nombre de Eli, como en la serie directamente lo conocimos con ese nombre. Aunque seguramente para la trama de la historia tendré que darle un nombre, así que lo pensaré. Espero que te haya gustado este segundo capítulo.
¡Espero sus reviews!
