Lo que no fue y pudo ser
Resumen: Han pasado cuatro años desde que Kurt y Blaine terminaron con su relación , en todo ese tiempo ninguno de ellos ha vuelto a saber nada del otro. Aunque todo podría cambiar cuando Kurt reciba la inesperada noticia de que Blaine va a casarse y nada más y nada menos que con el hombre con quien lo engañó. ¿ Y cómo reaccionará Kurt cuando Blaine le pida ayuda para organizar su boda y de paso retomar su amistad?
Disclaimer: Glee y sus personajes por desgracia no son míos, son propiedad de Ryan Murphy, Ian Brennan y Brad Falchuck, así como de Fox. Yo solo soy responsable de los errores que encontréis en la historia.
¡Hola a todos! Muchísimas gracias por vuestros comentarios, en serio, no sabéis lo mucho que significa para mí que haya gente que esté leyendo mi historia y que le esté gustando. Quiero aclarar que este fic es principalmente Klaine, pero ya sabemos que siempre tiene que haber un poco de drama ¿o no? Por eso tenéis que dar tiempo a los personajes, todavía quedan muchas cosas por contar. Bueno aquí está el tercer capítulo, ya he decidido que publicaré un capítulo cada semana, seguramente los sábados. En el caso de que no esté publicado ese día os avisaría y lo subiría al día siguiente.
Con respecto a este capítulo quiero decir que continúa después de cómo acabó el anterior, pero se centrará en como terminó el primer capítulo, el encuentro entre Kurt y Blaine. Espero que se haya entendido, cualquier duda me podéis preguntar.
¡Disfruten la lectura!
Chapter 3
Abrió los ojos con exagerada lentitud y nada más hacerlo fue atacado por un zumbante ruido en su cabeza, como si una colmena de abejas se hallase en el cabecero de su nueva cama de hotel. El día anterior había llegado muy tarde debido a que tras ese encuentro con Sebastian le resultó imposible volver al hotel, por lo que se dedicó a dar vueltas por la ciudad. Cuando por fin un taxista se apiadó de él y lo condujo al lujoso hotel que su prometido había reservado en el mismísimo centro de la Gran Manzana, eran ya las 6 de la mañana. Aún así, su despertador fue programado para sonar a las 9 . Tenía muchas cosas todavía por organizar de la boda, estaba solo y además sabía que si dormía poco su cabeza estaría lo suficientemente despejada como para impedirle pensar en la conversación mantenida el día anterior con su antiguo amigo ya que lo que sacó en claro de ella podría llevarle a cometer muchas estupideces.
Había algo que deseaba con todas sus fuerzas llevar a cabo, pero no era capaz de aceptar eso todavía. Por el amor de Dios, se iba casar en menos de un mes con el amor de su vida, con el que salía desde hacía dos años, pero aún así llevaba una semana sin poder sacarse a Kurt de la cabeza.
Por ello estaba decidido a hacer aquello lo más rápido posible, para así, una vez hubiera resuelto ese problema podría dedicarse por completo al tema que más requería su atención :la preparación de su boda.
Se vistió con cuidadosa parsimonia y eligiendo la ropa que sabía que más le favorecía. Podía sonar raro que se estuviese vistiendo así para ver a una persona que no era su prometido, pero era Kurt y quería causarle una buena impresión, por lo menos antes de darle esa impactante noticia que descolocaría por completo al joven.
En esos últimos años, Blaine había cambiado un poco su forma de vestir, por supuesto seguía llevando sus famosas pajaritas, pero ahora era más atrevido con la ropa, ya no solo portaba únicamente ropa clásica sino que se atrevía con todo tipo de prendas. Tenía que reconocer que Eli había tenido mucho que ver en ese cambio de estilo, y aunque en un principio a él mismo no le había convencido, con el tiempo había terminado acostumbrándose.
Llegar al apartamento de Kurt, Rachel y Santana no le resultó complicado. Aún recordaba la última vez que se había presentado allí, con un ramo de rosas rojas y con una gran peso en el corazón. Ese día perdió a Kurt y recordaba como tras contarle lo ocurrido se vieron obligados a dormir juntos. Ese día lloró como no había hecho desde que fue atacado en el baile de Sadie Hawkins de su anterior instituto. Recordaba perfectamente como trató desesperadamente de conservar todos los pequeños detalles que caracterizaban a Kurt, desde su olor, la forma de su pelo revuelto, el acompasado ritmo de su respiración, que se mostraba mucho más irregular debido a los sollozos que le impedían dormir. Y algo que jamás olvidaría y que ese apartamento le recordaba completamente era la sensación de que algo entre ellos se rompía, quizá para siempre. Se acordaba de cómo abandonó el piso a la mañana siguiente, evitando la fría y a la vez dolida mirada de Rachel que le impidió hablar con Kurt por última vez.
Habían ocurrido tantas cosas desde ese momento, que no podía creerse que estaba allí de nuevo.
-¡Berry me voy! Acuérdate de que esta noche no vengo a cenar, he quedado con tu amiga de Pilates.
- ¿Con Lisa? Santana, te lo aviso, no te comportes con ella como con el resto, me gustaría conservar a alguna amigo aparte de vosotros dos, y entre Kurt y tú me estáis dejando sin amigos a los que llamar .
- No seas dramática Berry. Me voy que no llego.
Blaine al oír el sonido de los tacones de la latina acercándose trató de esconderse pero era demasiado tarde y al abrir la puerta corredera Santana lo vio parado en el pasillo.
Al principio no pareció reconocerlo pero cuando lo hizo le miro con una frialdad que Blaine solo la había visto utilizar para las personas que insultaban a Brittany.
- No me lo puedo creer. ¿Qué haces aquí hobbit?
- Yo… yo venía porque quería hablar con Kurt. ¿Está dentro?
- ¿ Tú en estos tres años te has vuelto más tonto de lo que ya eras o qué? Kurt no está y aunque estuviera, ¿te crees que le dejaría verte después de todo lo que le hiciste? ¡Vete ya o probaré en ti todo lo que aprendí en mi barrio! ¿Te acuerdas de Lima Heights?
- ¿Se puede saber con quién hablas Santana? – Rachel por detrás de su compañera de piso y miró con extrañeza al atemorizado moreno que se encontraba temblando en el umbral de la puerta. Siempre se había llevado bien con Santana y no había tenido que soportar esas escenas, pero tenía que admitir que ahora entendía a las personas que decían que era el ser más aterrador que habían conocido.
- ¿Blaine? ¿Eres tú?- Rachel escudriñó su rostro con atención.
- Yo solo quería hablar con Kurt, ¿puedo pasar? Os explicaré todo, el motivo de que esté aquí después de tanto tiempo.
- Kurt no está así que vete.
- ¡Santana! – le reprendió Rachel.
- Haz lo que quieras Berry, yo me tengo que ir a trabajar.- señaló con el dedo al joven a la vez que le decía- Te lo advierto enano de jardín, como vuelvas a herir a Kurt te arrancaré personalmente las pelotas. ¿He sido lo suficientemente clara?
Y tras decir eso, y sin esperar una respuesta se marchó.
- No le hagas caso Blaine. Me alegro de que Kurt no esté, creo que prefiero que me cuentes primero a mí lo que pasa antes de que hagas daño a Kurt innecesariamente. Pero no olvides que yo estaba aquí y que tampoco te guardo el mismo cariño que anteriormente. No seré tan bruta como Santana pero yo tampoco permitiré que le hagas daño de nuevo.
- Rachel lo entiendo ¿vale? Y créeme cuando te digo que lo último que quiero es que Kurt sufra de nuevo. He venido por un tema serio, y prefiero decírselo a Kurt en persona, pero también sé que no me dejarás verle y decírselo si antes tú no has evaluado la información.
- Veo que a pesar de los años sigues sabiendo como soy.-
- Fuimos buenos amigos. Verás Rachel sé que lo que tengo que contarle a Kut te va a molestar y que seguramente quieras pegarme cuando te enteres pero espero que seas capaz de dejarme acabar de contarte todo.
- Después de esto deseo más aún que Kurt no se entere, algo que me dice que lo harás sufrir de todos modos.
Blaine la miró con miedo pero decidió que lo mejor sería decirlo todo de una vez.
-Voy a casarme.
- ¿Qué?
Blaine la miró con la duda dibujada en su rostro, no sabía si Rachel no le había oído o en realidad prefería no haber escuchado lo que acababa de decir, aún así decidió repetir la frase.
- Que voy a casarme….con Eli y …yo quería, me gustaría que Kurt asistiese a la boda. Toma, esta es la invitación. Puedes venir si quieres y Santana también.- Blaine soltó toda esa información con la máxima velocidad que su respiración le permitió. Cuando hubo terminado bajó la mirada hacia su regazo esperando los gritos e insultos de la joven sentada en frente de él. Sin embargo, tras esperar unos minutos y no obtener respuesta decidió levantar la vista y al hacerlo se encontró con una Rachel que lo observaba con la boca ligeramente abierta debido a la impresión que la noticia le había causado. Blaine la miró preocupado al ver que la chica no reaccionaba, por ello le pilló totalmente desprevenido la cachetada que ella le dio en toda su mejilla izquierda.
- Rachel, ¿qué haces?- Blaine se frotaba la mejilla hinchada con suavidad y levantándose de la silla se alejó de la joven hasta que su espalda chocó contra la nevera de la improvisada cocina de la casa.
- ¿Cómo puedes venir aquí , presentarte en nuestra casa buscando a Kurt y pretender que él vaya a tu boda? Y no solo a tu boda, a tu boda con el tío con el que lo engañaste.
- Rachel escúchame, sé que suena raro y no es la mejor idea que he tenido, pero escúchame. Te contaré el motivo de mi decisión y entonces podrás juzgarme todo lo que quieras, pero antes de eso déjame hablar.
En un principio la joven dudó, pero después de mirar la cara de cachorrito arrepentido que Blaine le dirigía no fue capaz de resistirse.
Ese día Blaine le contó todo lo que pasó, desde porque se acostó con Eli , los motivos que le llevaron a ello, cómo se sintió después, los duros meses que pasó sin Kurt y cómo tras acabar su último año en Mckinley decidió mudarse a Los Ángeles. También le habló de Eli, de su reencuentro, de cómo este le pidió matrimonio y cómo mientras encargaba las invitaciones de su boda se dio cuenta de que necesitaba desesperadamente recuperar a Kurt como amigo.
Aunque el día anterior Blaine le había explicado todo a Rachel y le había dejado la invitación de la boda, con el encargo de que informase a Kurt de parte de lo ocurrido y de sus motivos para estar allí, Blaine seguía necesitando hablar con él. Y ese era exactamente el motivo de que se encontrase otra vez parado en el pasillo del departamento esperando a que alguien le abriese la puerta y rogando que no fuera Santana la encargada de hacerlo. Pero a pesar de sus esfuerzos, sus ruegos no fueron escuchados y Santa apareció en su campo de visión cuando la pesada puerta de metal fue corrida hacia un lado.
- Hobbit, pasa.- Santana le dirigió una falsa sonrisa que no presagiaba nada bueno.- Rachel me ha contado todo, y aunque no estoy de acuerdo, creo que le debes una explicación a Kurt. Así que pasa, siéntate y los tres juntos esperaremos a que la princesita vuelva del trabajo ¿de acuerdo?
- Claro.- No sería él quien trataría de llevarle la contraria a Santana.
A pesar de que las cosas estaban un poco mejor que el día anterior, Blaine no podía evitar sentir esa tensión en el ambiente y aunque tenía un miedo horrible a la reacción de Kurt, estaba deseando que apareciese por la puerta y pusiese fin a esa incómoda situación que se estaba viviendo en la cocina del apartamento.
Y en ese momento un fuerte ruido de pisadas, seguido por una rápida abertura de la puerta y un alto joven de cabellos castaños cruzando a toda velocidad por delante de ellos hasta llegar a su cuarto fue lo que Blaine había estado pidiéndo.
- Porcelana.- Santana llamó a Kurt, que se giró hacia ellos con una enorme sonrisa dibujada en su angelical rostro. Sonrisa que desapareció completamente de su rostro al posar su mirada en Blaine.
Y en esos silenciosos y largos minutos en los que ambos se miraban fijamente Blaine pudo evaluar con atención los cambios que se habían producido en su anterior novio.
Kurt no solo parecía más alto de lo ya anteriormente era sino que su cuerpo también había cambiado. ¡ Y cómo había cambiado! Ahora poseía unos musculosos brazos que se distinguían a través de su cara blusa de color azul claro. Blaine lo conocía lo suficiente como para saber que no buscaba llamar la atención, pero aún así lo hacía..¡Y de qué forma! Blaine comenzó a sentirse incómodo en los ajustados pantalones que se había puesto ese día, y cruzó las piernas en un intento de ocultar lo que ya comenzaba a ser un secreto a gritos. Sobre todo para Santana, que lo miró con una sonrisa. Sin embargo Blaine no estaba teniendo suerte con su autocontrol, y menos aún cuando continuó observando al castaño y se fijó en los pantalones que este llevaba. Durante años le había visto llevar pantalones extremadamente ajustados, pero nunca tanto como los que en ese momento se acoplaban a su cuerpo como si se tratasen de una segunda piel.
Se reprendió a sí mismo por mirar de aquella manera al joven. Él no era su prometido y sin embargo con tan solo su presencia estaba logrando lo que Eli no conseguía a no ser que fuese con grandes intentos, ponerle como una moto. No podía pasarle eso, solo era Kurt, se conocía su cuerpo de memoria, había recorrido esa piel de porcelana con su lengua millones de veces. Aunque por otra parte, ese cuerpo había cambiado. Blaine deseó poder ver lo que se escondía tras esa ropa tan ajustada, quería volver a acariciar con su lengua todos y cada uno de los lunares que decoraban su espalda…Sacudió la cabeza con fuerza y decidió poner fin a sus sucios pensamientos antes de que su erección aumentase más de lo que ya estaba.
Pero al levantar de nuevo la mirada, toda su excitación se perdió en lo más hondo. La mirada que Kurt le dirigía en ese momento…jamás creyó que vería en Kurt una expresión así, y menos aún dirigida a él.
- Santana, Rachel, ¿podéis dejarnos a solas? – dijo Kurt con voz fría y sin dejar de mirar ni un solo momento a Blaine.
- Kurt , ¿estás seguro?- le preguntó Rachel acercándose a él y colocando una mano sobre el hombre del joven en señal de apoyo, a lo que Kurt respondió con un leve asentimiento.- Recuerda lo que hablamos ayer Kurt. Escucha lo que tenga que decirte.
A pesar de que la chica le dijo eso al oído, Blaine lo escuchó a la perfección y una vez vio a ambas coger sus abrigos que se encontraban perfectamente colgados en el armario de la entrada y salir por la puerta, no sin antes dirigirles a ambos una mirada llena de preocupación, decidió que lo mejor sería decir algo. No creía poder soportar mucho tiempo la mirada de Kurt y su silencio.
- Kurt yo sé que esto es difícil, pero Rachel ya te ha avisado, así que más o menos sabes porque estoy aquí.
- Sí Blaine , ya sé el motivo de tu visita. Y desde que Rachel me lo dijo he querido preguntarte por qué. ¿Por qué ahora? ¿Por qué me haces esto?
- Kurt necesito que entiendas las razones de mi decisión. Yo en ningún momento he querido hacerte daño. Sé que actué del peor modo cuando solo teníamos 17 años, pero las cosas han cambiado ahora. Ambos hemos crecido y hemos madurado, hemos sido buenos amigos, eres mi mejor amigo Kurt y te extraño muchísimo. No puedes seguir odiándome después de todo este tiempo.
- Blaine no puedes presentarte en mi casa después de 3 años y decirme eso. No después de cómo terminamos. Y menos aún con la excusa de que me extrañas como amigo. ¿O ya no te acuerdas de que lo nuestro fue algo mucho más fuerte que una simple amistad?
- Lo sé, lo recuerdo cada día de mi vida, pero ahora he rehecho mi vida y necesito borrar lo malo del pasado, empezar de nuevo y quiero que tú estés en ese nuevo inicio.
- No me puedo creer lo que estoy oyendo. Blaine te-vas-a-casar-con-el-tipo-con-el-que-me-engañaste . ¿Esperas que sea tu dama de honor o qué ? ¡NO PUEDES HACERME ESTO! No después de todo lo que pasamos juntos, no Blaine no puedes. – la furia que Kurt llevaba tratando de ocultar salió al exterior, y sin poder contenerse agarró lo primero que encontró, que por suerte solo fue uno de los pintalabios de las chicas y se lo lanzó.
El joven Anderson logró esquivar el objeto, y se acercó hasta Kurt evitando así que este buscara algo más que lanzarle. Lo abrazó con fuerza por detrás a la vez que este comenzaba a sollozar descontroladamente y lentamente fue resbalando hasta el suelo, donde se quedó sentado sobre sus rodillas y llorando con desesperación. Blaine lo abrazó con más fuerza aún sin poder evitar las silenciosas lágrimas que también brotaban de sus ojos.
- Toma- Blaine le acercó una taza de té caliente. - ¿Estás más tranquilo?
- Sí. Blaine siento mi reacción. Todo esto me ha tomado por sorpresa y no he reaccionado bien.
- Kurt lo entiendo. Al venir aquí sabía que iba a ser difícil pero no quiero que veas esto como un egoísmo por mi parte, de verdad creo que esto podría beneficiarnos mucho a ambos.
Kurt lo miró con atención , seguía siendo el mismo chico del que se enamoró con tan solo 16 años. Aunque eso sí , existían unos ligeros cambios que lo hacían ver aún más sexy de que Kurt recordaba. Su pelo seguía peinado de la misma forma, con esa gran cantidad de gel que aplastaba los preciosos rizos que había heredado de su madre, y su cuerpo era una auténtica mina de deseo para su propia excitación.
Blaine siempre había tenido un muy buen cuerpo, pero ahora parecía una estatua tallada por el mismísimo Miguel Ángel.
Sacudió la cabeza para despejar sus pensamientos y centrándose en su taza de té le djo:
- Blaine deja de decir eso. Te vas a casar y tengo que admitir que no me hace gracia el novio pero eres mi amigo y quiero apoyarte. Yo superé hace tiempo lo nuestro, ya no te quiero. – el horror que sintió en el pecho al decir esas palabras era imposible de explicar, y era un sentimiento muy parecido al que Blaine sintió al escucharlas.
- Entonces…¿amigos otra vez?
- Claro, ese rollo se nos dio bien ¿no?
- Quiero que vengas a cenar conmigo hoy.
- Blaine…
- Solo una cena, como dos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo y quedan para ponerse al tanto de las novedades.
- Hoy no creo que pueda Blaine, he quedado y además necesito algo más de tiempo. Dame unos días y luego te prometo que cenaré contigo y hablaremos de lo que tú quieras. Ahora mismo necesito tiempo para asimilar todo.
- Está bien. – Se levantó y cogiendo su chaqueta se acercó a la puerta con Kurt siguiéndole a escasa distancia.- Esta es mi tarjeta con mi número escrito. Cuando estés listo llámame.
- Lo haré. – Blaine le sonrió ligeramente y salió por la puerta.
Nada más escuchar el característico sonido del ascensor bajando Kurt se acercó corriendo hasta donde se encontraba su móvil y lo cogió buscando con desesperación el número de la persona con la que más necesitaba hablar en ese momento.
- ¡Hola guapo! ¿Qué me cuentas?
- Ha estado aquí, acabo de hablar con él. ¿Puedes venir? Te necesito.- la desesperación en su voz era clara, incluso a través del teléfono, por lo que la persona que se hallaba al otro lado de la línea abandonó completamente el tono de broma y adoptó uno más serio.
- Claro Kurt, ahora mismo voy. ¿Pero tú estás bien?
- Sí , solo necesito que vengas.
- Estaré ahí en un cuarto de hora.
- Gracias Seb, a veces no sé que haría sin ti.
¡Tacháaaaan! No me maten por dejarlo así .
¿Vieron que ya ha habido Klaine? Y queda mucho más, porque voy a dejar algo claro: Yo soy Klainer, pero mucho y por supuesto siempre quiero que mis niños estén juntos pero también soy partidaria de que a veces los personajes (y por consecuente los lectores) tienen que sufrir un poco. No desesperen, así las reconciliaciones y los finales son mejores ¿o no? Además tengo muchas ideas en mente para este fic, solo tengo que saber organizarlas bien. ¿Qué les pareció la conversación Klaine? ¿Y lo de Seb?
Para todos los que me preguntaron y expusieron sus dudas ante el tema, el Eli que he descrito es el Eli que Blaine ve, pero no os fiéis del juicio de una persona enamorada, a veces no es el adecuado. Aunque Blaine tampoco es tonto, recordad eso.
Cimari : Me alegra que te haya gustado. A mí también me gusta el cambio de papeles, siempre sufre Kurt y no me gusta eso. Por el momento no sufren ninguno, no de la forma de estar celosos, pero en el futuro nunca se sabe. Tranquila que la llama Klaine volverá, antes o después. Espero que también te haya gustado este capítulo.
Bonamore : Es genial que te esté gustando. Sí Sebastian es genial y no pude evitar meterle en la historia, pero espero porque tiene mucho que decir aquí. La historia es Klaine por supuesto, pero antes nuestros protagonistas tendrán que madurar un poco y sufrir, lamentablemente sí, pero eso no quiere decir que todo vaya a ser dolor. Si de momento es rated T aunque seguramente lo cambie a rated M, no sé cómo se me dará pero yo lo intentaré. Espero que te haya gustado este tercer capítulo.
¡Espero sus reviews ¡
