Muchas gracias a todos los que leéis el fic, yo también me uno a matar a Ichigo!!!! Pero bueno, aquí os dejo la siguiente parte que se centra más en él. A ver que os parece.
V. Fiesta en casa de Inoue.
Ya no paseaba por las calles, corría, corría tan rápido que sólo intentaba huir ¿pero de qué?. De sí mismo. Estaba asustado ¿Él estaba asustado? Se peleo con toda la maldita Sociedad de Almas, luchó en una guerra con Menos Grandes, Arrankarus y demás escoria de Hueco Mundo. Pero Rukia había destrozado todas sus defensas. Se había enamorado de ella, lo sabía, desde los pies a la cabeza. Se llevaban bien o mal, pero ella era para él, y lo sabía. Pero no podía aceptarlo ya, ahora. Eso no, se había asustado, se había agobiado, muchísimo. Odiaba tener miedo, y ese odio le hacía correr, no sabía a donde, pero sólo le apetecía correr. No podía hacer lo que le había pedido.
Esa noche no durmió nada en absoluto, por una parte por culpa suya y de Rukia, y por otra porqué estaba nervioso por la decisión que acaba de tomar. No pudo dejar de pensar en todas las obligaciones que se le echarían encima, en las cosas que ya no podría hacer, en que debía dar explicaciones a alguien… en mil y una cosas… y esas cosas le agobiaban, le asfixiaban. Después de todo, iba a resultar que Kurosaki Ichigo, iba a tenerle miedo a algo. Pero él no quería ser así, sólo esperaba querer a Rukia, y nada más, pero no había pensado nunca en las responsabilidades que conllevaba salir con una shinigami del Clan Kuchiki.
-¡Kurosaki-kun! –Ichigo había parado en seco tras escuchar la, ahora, estridente voz de Inoue.- ¡Feliz Navidad!
-¡Feliz Navidad! –Gritó y puso esa cara tan estirada que sólo salía cuando estaba muy nervioso.- Tengo algo de prisa.
-Siempre tienes prisa, Ichigo. –Le reprochó Tatsuki que le miraba inquisitorialmente. Se encontraba al lado de Orihime y ambas llevaban bolsas en sus manos.- Ayer no viniste a la fiesta, y ahora, mírate. –Se quedó pensando.- Te recojo a las cuatro en tu casa. Adiós Ichigo. –Dijo sin más dejando al muchacho perplejo. Y arrastrando a la chica pelirroja de largos cabellos que hubiese deseado cruzar alguna palabra más con el shinigami sustituto.
No pudo decir que no, simplemente, a la hora indicada, Tatsuki, Keigo y Mizuiru estaban en la puerta de su casa gritándole para que se diera prisa. Habían quedado y él no podía faltar. Al poco tiempo llegaron a casa de Inoue, donde se encontraron con Chad e Ishida. Ichigo echo de menos a Rukia, pero agradeció que no estuviese allí, no sabría que decir, no sabría como la podría volver a mirar.
-¿Has llamado a Kuchiki-san, Ichigo? –Preguntó Keigo, que aún no se había recuperado del duro golpe de saber que ambos estaban saliendo juntos.
-No, pero no creo que pueda venir, tenía cosas que hacer.
-¿Tan pronto peleados? Esto no pinta bien Mizuiru. –Sonrió.- Es mi oportunidad con Kuchiki-san. –Recibió un golpe en la cabeza por ese comentario, pero no por parte del shinigami sustituto, sino de cierta morena con el pelo corto, que todavía se sentía mal por cierto incidente en la casa de los Kurosaki.
-¿Qué haces Inoue? –Preguntó Tatsuki a su amiga que se dirigía a la cocina, justo después de pegar a Keigo.
-Voy a llamar a casa de Kuchiki-san. No he podido hablar con ella desde… -se sonrojó- la cena en casa de Kurosaki-kun. Y me gustaría que viniese para disculparme.
-¡No tienes porqué hacerlo! Fue cosa mía, yo debería disculparme. ¡Pero tampoco lo sabía!
-Abarai-kun, dijo ayer que no se encontraba muy bien, pero que pronto lo estaría. Quiero verla. Es mi amiga y le he hecho daño sin querer.
-Bien, vale… -Le azuzó y se dirigió de nuevo al salón, donde los chicos hablaban tranquilamente. Pero uno estaba absorto mirando a por la ventana.- ¡Ey! Ichigo, ¿qué te pasa?
-Nada. Sólo estoy pensativo.
-Siempre estas pensativo en Navidad. –El muchacho esbozó una sonrisa. La Navidad siempre le recordaba a su madre, y ahora también le recordaría otras cosas.- Pero yo pensaba que este año no lo estarías. –Hizo una pausa.- Siento lo de la otra noche, no he podido decírtelo antes.
-No pasa nada, pude arreglarlo. –Giró la cabeza para mirar a la ventana y añadió muy bajito.- Para volver a cagarla.
-¿Qué has hecho ya? Ha tenido que ser Inoue quien llamase a tu novia. ¿La puedo llamar así? –No esperó respuesta.- ¡Que raro Ichigo con novia! –Le sonrió y le pegó un codazo para que el chico reaccionase, no le estaba haciendo mucho caso.
-¿Qué Inoue ha hecho qué?
-¡Pastelitos de pasas con calabacín! No es tan raro, ya lo probaste el año pasado Kurosaki-kun. –Contestó Inoue, con una bandeja en la mano, pensando que estaban hablando de su exótica cocina.
-¿Qué dijo Kuchiki-san? –Preguntó Tatsuki.
-Lo cogió Abarai-kun, y al principio no estaba muy convencido de poder venir, pero al final, ¡lo he convencido!. –Dijo alegremente la muchacha.
"Renji la estará consolando, prefiero que venga", pensó el muchacho algo celoso. Se comenzó a auto convencer de que el Teniente estaría intentado algo con Rukia. Y así, de estar algo celoso, pasó a estar muy celoso. Las relaciones sentimentales comenzaban a ser demasiado complejas para un muchacho que siempre había estado enamorado de la misma persona, desde que tenía quince años. Y sin saber como, había metido la pata hasta el fondo, y aún así, celoso y algo irascible, no se caía de su árbol, y seguía pensando que huir, en este tema, era lo mejor. Él estaba hecho para pelear, no para estar con tonterías amorosas, como le ocurría a Rukia. Eran tan parecidos. La echaba de menos. Se estaba dando cuenta que sólo era cobarde en un aspecto de su vida, y por más que luchara contra ese sentimiento, no podía. Le ganaba.
Siguió mirando por la ventana de casa de Inoue, sin escuchar a los demás, que ya lo habían dado por imposible. Realmente en Navidad siempre le daban por imposible. No escuchaba las risas, no escuchaba las canciones, ni tampoco la puerta. Estaba demasiado absorto haciendo pros y contras, de la situación, pero no llegaba a ninguna solución. Cierto shinigami pelirrojo con una coleta le despertó de sus ensoñaciones.
-Ey, Ichigo. –Le pegó en el hombro conteniendo toda la rabia que tenía, y se sentó a su lado mirando también hacia la ventana.
-Renji. –Instintivamente comenzó a buscar a Rukia, pero no la vio.- ¿Dónde está Rukia?
-En casa, no se encontraba muy bien. –Por la cabeza de Renji pasaron mil cosas que contestarle al chico como: "¿No querrás preguntarme cómo está Rukia?" o "Hecha una mierda por tu culpa, desgraciado". Pero sólo pudo contestar.- ¿Y tú que haces aquí sólo?
-Nada, no estoy para fiestas, pero me han arrastrado.
Renji se quedó pensando un rato, no podía coger a Ichigo y pegarle una paliza, los moratones le delatarían ante Rukia cuando lo viera, y sabría había hablado con el shinigami sustituto sobre todo. No, Abarai Renji tenía que intentar ser sutil, aunque la sutileza no fuera uno de sus grandes dones. Así que, no tuvo mejor idea que subirse a una silla, y cómo si de un tele predicador se tratase comenzó a gritar.
-¡¡Hola a todos!! ¡¡Tengo que contaros algo!!
-El salón no es tan grande Abarai-kun, puedes dejar de chillar y bajarte de esa silla, te vemos bien. –Dijo lenta y pausadamente el Quincy con cara de estar mirando a un burro.
-Bueno, no importa. –Sonrió y bajó el tono de voz, pero no se bajó de la silla. Tenía la atención de todo el mundo, la de Ichigo también. Tenía que soltar una bomba, algo que los impactara a todos, y sólo atinó a decir. –Como veis, Rukia no está aquí. Es porqué su hermano vendrá próximamente, y tendremos que volver con él a la Sociedad de Almas, seguramente el día de año nuevo. –Todos se quedaron algo extrañados.-Así que esta semana, espero veros a todos. –Hizo hincapié en la última frase.- Ya que puede ser una despedida. –Y pensó que con eso había triunfado. La sutileza no era una virtud que él tuviera, parece que no.
-¡¿No puede ser?!. –Exclamó Inoue.- Queda tan poco tiempo…
-Ichigo. –Soltó Tatsuki, ahora entendía mejor la tristeza de su amigo.
Al poco tiempo, sonó el intercomunicador que Renji tenía con la Sociedad de Almas, no era un Hollow, era una llamada. Así que tuvo que salir de la improvisada fiesta para hablar por teléfono. Una vez acabó la conversación, volvió a casa con Rukia.
