Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!!!! A ver si os gusta el capi, es un poco de transición, pero bueno. XD
VI. ¿Un empujoncito?
Pasaron tediosos días, y dos días antes de año nuevo, a las diez de la mañana un molesto timbre sonaba en la casa que, ahora, compartían Rukia y Renji. El muchacho fue a abrir la puerta bostezando y rascándose la cabeza, llevaba el pelo suelto y una cara de pocos amigos.
-¡Ya voy! ¡Ya voy! –Por mucho que gritara el estridente ruido no cesaba.- ¡Joder que ya voy! –Abrió la puerta con ganas de matar a alguien, y cómo habría alguien detrás de esa puerta, podría quizás hacer su pensamiento realidad.
-Hmm Hola Abarai. ¿Está Kuchiki-san?
-Joder, Arisawa. ¿Ésas son formas de venir?
-Tengo prisa, no estoy para formalidades.
-¿Qué ocurre? –Rukia se asomaba detrás de Renji, estaba recién levantada, todavía en pijama y con su, ahora, perenne mirada melancólica.
-¿Todavía durmiendo? ¡Tenemos muchas cosas que hacer!
-Anoche hubieron un par de avisos de Hollows, y no hemos podido dormir mucho. –Se frotó los ojos tranquilamente.- ¿Qué te trae por aquí Tatsuki?
-Para empezar, necesito hablar contigo.
Los tres se sentaron en la improvisada cama de Renji, que era el sofá del salón, realmente el chico y la invitada, ya que Rukia decidió sentarse en una silla, para poder observar a los dos. El tema de conversación estaba casi claro, así que la shinigami tuvo que explicar que el muchacho pelirrojo estaba al tanto de todo, y quería saber cómo lo había sabido la morena.
-Hablé con Ichigo anoche. –Respondió.- Sabes que somos amigos desde pequeños, no te sorprendas, igual que tú has hablado con Abarai, él lo ha hecho conmigo.
-¿Por qué no lo hizo cuando empezamos a salir?
-Por lo mismo que tú no se lo contaste a nadie, era vuestro secreto. Ahora ya no lo es. Todos sabemos que algo está pasando.
-¿Qué quieres de mi? Yo ya no puedo hacer nada. –Inquirió Rukia, estaba cansada, triste, sólo quería meterse en su cama y olvidarse del mundo entero, hasta el día de año nuevo, que su nii-sama se la llevara y volviera a ser el ser inanimado, serio y frío que fue en un momento dado en su vida.
-Tienes que hacer mucho. ¿Quieres a que todo se arregle?
-Sí.
-¿Quieres irte con tu hermano a la Sociedad de Almas?
-No.
-¿Quieres a Ichigo?
-Emm –Le pilló tan de sorpresa, una pregunta tan directa, ¿es que no parecía claro?- Sí, por supuesto.
-Entonces, no perdamos el tiempo, vamos a sacudir la cabecita de Kurosaki. Normalmente sería sencillo, ya que te echaría de menos al pasar un tiempo. Pero te quedan dos días aquí ¿no es cierto? –Rukia asintió con la cabeza.- Ve a vestirte, yo hablaré con Abarai.
Rukia se sentía una completa inútil, desde que Ichigo le dejó aquella nota parecía que los demás tenían que hacerlo todo por ella. Renji mataba los hollows, hacía comidas que ella no se comía, y hacía planes absurdos que no funcionaban. Ya tenía suficiente con el Tentiente para que ahora también Tatsuki metiera las narices. Sin querer todo el mundo se estaba metiendo en medio de una relación de dos personas. "No, basta", pensó. Ya estaba bien de estupideces. Sí él no podía con todo esto ¿quienes eran ellos para obligarle? sus razones tendría. Ella no iba a cooperar en algo así, no tenía fuerzas, se había quedado sin ellas. Cogió el papel que tanto daño le había hecho, se acercó a su escritorio, buscó entre las pequeñas cajitas de la mesa, y por fin lo encontró. Una llave. Abrió un pequeño cajón, que estaba situado casi a ras del suelo, y allí dejó la nota. Luego volvió a cerrar el cajón, dejando en él los recuerdos que tenía de esos malos momentos. En su interior, deseó que fuera ya año nuevo, y que su nii-sama se la llevara. Pero había otra solución al problema.
-¿Ya estás lista? Venga, vamos. –Dijo Arisawa felizmente.
-No, no voy a ir a ninguna parte. –Contestó Rukia, ninguno de los presentes esperaba esa reacción.- Tengo que respetar su decisión, y eso es lo que voy a hacer. Gracias a los dos por preocuparos por nosotros, bueno –recapacitó- por él y por mi. Pero no hay marcha atrás. No voy a obligarle.
-Pero, Rukia, no es obligarle, él también lo quiere, pero se ha acojonado. –Se quedaba sin argumentos.- ¡Es un hombre!
-¡Oye!
-Lo siento, Abarai, es la verdad.
-No voy a discutir más este asunto. –Rukia se levantó dirección a su cuarto.- Esta tarde nos vemos, como hemos quedado todos iré, pero me despediré de ellos, no pienso ver a nadie más hasta año nuevo. –Y se encerró en su cuarto dejando a los dos muchachos con la boca abierta.
Habían quedado todos esa misma tarde en un parque cercano a su antiguo instituto. Los primeros en llegar fueron Tatsuki y Renji, ya habían pasado todo el día con Rukia intentando convencerla, pero después de comer decidieron dejarla sola ya que era lo único que la shinigami quería. Tatsuki sólo arreglar todo lo que pensaba había roto, y Abarai intentaba ayudar a su amiga, no soportaba verla así, pero sus planes no eran demasiado ingeniosos. Los siguientes en llegar fueron Ichigo junto con Keigo y Mizuiru, que lo habían recogido en casa. Últimamente no había otra manera para hacer salir a Kurosaki de su habitación. Tatsuki miraba a su amigo pelirrojo directamente, no podía perder más el tiempo, tenía que hablar con él y contarle todo lo que sabía.
-¡Ichigo! –Dijo la muchacha.- ¡Ven! ¡Tengo que hablar contigo!
-Vale. –Se alejaron del grupo, pero no tanto como perderles de vista. Abarai se sintió algo solo hasta que Chad e Ishida llegaron.
-He hablado esta mañana con Rukia.
-¿Por qué has hecho eso? –Dijo enfadado.- Te dije que nos dejaras en paz.
-Me da igual lo que digas, últimamente no eres tú. Así que cállate y escucha. –Hizo una pausa para asegurarse de que Ichigo prestaba atención.- No piensa vernos más hasta año nuevo, y ese día se irá. No la volverás a ver más.
-Lo se. –Dijo dándose la vuelta con los brazos cruzados.
-Se irá para siempre, Ichigo. –Su tono era de tristeza por la estupidez de su amigo.- No es una broma, no la volverás a ver.
-¡Claro que la volveré a ver! No digas tonterías…
-¿Pero tú en que mundo vives? ¡Despierta! –Mientras decía eso, le propinó un puñetazo en el hombro, y el chico se dio la vuelta.
-Volveré a ir a la Sociedad de Almas, ya lo he hecho muchas veces. Y quizás entonces…
-¿De verdad piensas que la vas a poder ver? Estará casada con otro, y hará vida de… ¡cómo sea la vida de las familias nobles de por allí! Pero por lo que me ha contado Renji, no debe ser nada divertido.
-No te esfuerces más. No voy a cambiar de opinión, ella… ni tan siquiera es humana. Ha sido una tontería pensar siquiera en estar juntos.
-Eso es lo que le has hecho pensar, Kurosaki-kun. –Dijo repentinamente Inoue, que apareció en escena dejando a los dos chicos sorprendidos.- Siento interrumpir la conversación, pero no os preocupéis, sólo he escuchado lo último que habéis dicho.
-¿De donde vienes Orihime? –Preguntó Tatasuki.
-De casa de Kuchiki-san. Se ha marchado. Ha vuelto a la Sociedad de Almas. –Dijo apenada.- Fui a pedirle disculpas por lo que pasó en tu casa, Kurosaki-kun, y estaba recogiendo sus cosas. No me ha dicho porque se ha ido, pero no hacía falta. Me pidió que me despidiera de todos.
-¿Qué pasa aquí? –Preguntó Renji que se había acercado, junto con el resto, al ver que la conversación ya no era privada.
-Kuchiki-san se ha ido. –Contestó Orihime.
-¿Qué?
-Sí, me pidió que me despidiera de todos vosotros, y que te diera las gracias de su parte Abarai-kun, dice que os veréis pronto.
