Hola!!! Este capítulo no me ha quedado tan bien como yo lo imaginaba en mi cabeza, pero bueno. Espero no haber tardado mucho en actualizar, pero estoy con exámenes y no pillo tiempo libre, pero bueno, espero poder poner el siguiente capítulo en breve.
Gracias por pasar por aquí!!!!
IX. Al otro lado de la puerta.
Ichigo cerró la puerta lentamente, mientras escuchaba un poco de la conversación que mantenía Rukia con el otro shinigami. Al girarse, se encontró con Renji sentado en una silla, que lo miraba con cara de preocupación y con el Capitán Kuchiki, que esperaba pacientemente sentado en el sofá, mirando a la nada. No le quedaba más remedio que sentarse al lado de él, al fin y al cabo, sí Rukia lo perdonaba, serían familia. Aunque eso no le hacía demasiada ilusión al chico.
-Ey, Byakuya. –Le dijo nada más sentarse, a lo que este le miró con cara de pocos amigos.- ¿Quién has dicho que estaba con ella dentro?
-Kasamatsu Arima. –No iba a corregirlo más sobre cómo debía llamarlo, ya que era perder saliva inútilmente.
En ese momento Renji e Ichigo se miraron con los ojos muy abiertos. ¡Ya sabían quien era! "Mierda" pensó el shinigami sustituto. Pero no sabía que más podía decir, así que esperó a que el maldito noble que estaba con Rukia saliera. Tardaban mucho para el muchacho, pero aunque hubiesen sido cinco minutos, era demasiado tiempo para él, la situación era muy tensa al otro lado de la puerta.
-¿Y que sabe de curación? –Preguntó el shinigami sustituto algo enfadado. Porqué sino sabía nada qué hacía el tal Arima con Rukia en cuarto viéndole las heridas.
-Es el Quinto Oficial del Cuarto Escuadrón, Kurosaki. –Respondió el Capitán.- No te metas en su trabajo.
-Vale. –Un incómodo silencio inundó la habitación de nuevo, Ichigo no podía más y preguntó.- ¿Qué tipo de Hollow ha atacado a Rukia? ¿Un menos grande?
-Un hollow normal. –Respondió el hermano de la chica.- Y si ya has parado de molestar, puedes irte.
-No, quiero ver a Rukia.
"Joder Byakuya, nunca me lo pone fácil." Pensaba el chico, mientras miraba a Abarai con cara de pedirle ayuda en la conversación, pero el shinigami de los tatuajes lo ignoraba. "Joder, Renji".
Pero, por fin, la puerta se abrió.
-Rukia-san está descansado. –Dijo flojito Kasamatsu.
-¿Cómo se encuentra? –Ichigo fue el primero en preguntar algo que esperaban hacer cualquiera de los otros dos que estaban en la sala.
-No está mal, sólo me preocupa realmente la herida que tiene en el estómago, las demás se curaran pronto, tendrá que permanecer en cama unos días. –Y el shinigami rubio se dirigió al Capitán.- Me gustaría hacerle compañía pero no quiere. Quizás debería estar con ella Kuchiki-sama.
Al escuchar eso Ichigo se levantó y se dirigió a la puerta del cuarto de la shinigami, nadie le interrumpió. Byakuya lo miraba con indiferencia, él ahora debía tratar asuntos con Arima, en cuanto acabase entraría y echaría a Kurosaki, de la habitación de su hermana, y a poder ser, de su vida también. Que molesto que era el chico.
-Estoy bien, Arima-sama. No hace falta que te quedes aquí. –Dijo Rukia que se encontraba acostada del lado opuesto a la puerta.
-No soy Arima-sama.
-Ichigo. –Rukia se movió lentamente hasta que pudo recostarse en la cama, para hablar bien con él. El muchacho se sentó en una silla que había al lado.
-¿Cómo te encuentras? –Preguntó sin saber bien cómo iniciar esa conversación.
-Bien. –No sabía como comportarse, no sabía cómo actuar. Le dejaría a él hablar.
-Me alegro. ¿Qué ha pasado?
-Nada, me despisté con un hollow. –Agachó la mirada.- Pero bueno, ya me recuperaré en la Sociedad de Almas, voy a tener tiempo. –Sonrió levemente.
-Sobre eso yo…
-No te preocupes, ya esta todo arreglado. –Le interrumpió, no le aprecian más excusas.
-Joder Rukia, no me interrumpas. –Volvió el ceño fruncido a la acción.- Para empezar ¿por qué mierda te despistas con un hollow? ¿eres tonta o qué?
Mientras en la habitación contigua, Renji era testigo de un verdadero contrato comercial, donde el objeto del mismo era la hermana de su Capitán, no podía dar crédito a la frialdad con la que trataban el asunto. ¿Así iba a ser a partir de ahora la vida de Rukia?
-¿Ella que ha contestado?
-Que estará encantada, Kuchiki-sama. Está todo arreglado.
-Bien, en cuanto se recupere nos marcharemos a la Sociedad de Almas para iniciar los trámites. ¿Qué aporta la familia Kasamatsu al matrimonio?
-Propiedades, el número ya se hablará más detenidamente. –Byakuya asintió con la cabeza.
-Se establecerá una dote en condiciones. –Arima asintió también.- Rukia no cambiará de apellido, en todo caso lo adoptarás tú, al ser mi familia más importante. –Volvió a asentir.- Y además viviréis en la mansión…
Abarai no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, Kasamatsu Arima soportaba todas las condiciones, seguramente tan sólo por ostentar el apellido Kuchiki. Increíble. Y Rukia para ellos no era más que mercancía. ¿En que coño estaba pensando Ichigo? Tenía que poner orden a todo esto. Se levantó ante la atenta mirada ambos nobles, que lo vieron entrar bruscamente a la habitación contigua.
Al entrar se encontró a Rukia girada para el lado contrario de Ichigo, y éste con los brazos cruzados y cara de pocos amigos. Estos dos no aprenderían nunca.
-¿En que coño estás pensando Rukia? –Le dijo nada más entrar.
-¿Tú también me vas a gritar por lo del hollow? –Suspiró, y se volvió a sentar en la cama, mientras Ichigo aflojaba su expresión de cabreo.
-No, idiota. –Se sentó en el lado opuesto al que estaba Ichigo, pero al no haber más sillas, lo hizo en la cama.- ¿Cómo has aceptado casarte con Arima-sama? -Rukia agachó la cabeza.- Aún no es año nuevo, hubiéramos encontrado alguna solución. –Ambos shinigamis actuaban como si Kurosaki no estuviera delante.
-Lo se, Renji. Pero ya estaba cansada. Y cuando me lo propuso acepté. No parece tan malo.
-Rukia… -Dijo Ichigo, pero Renji le cortó con sólo una mirada matadora.
-No, no parece tan malo. –Continúo la conversación inicial, ahora Renji le hablaba como si fuese una niña asustada.- Pero tanto tu hermano, como él se toman esto como si fuese... un intercambio de poderes.
-Es que es así. –Rukia lo miró a los ojos.- Cuando nii-sama me lo dijo yo ya sabía que esto sería algo así. Pero bueno, ya he aceptado, no hay marcha atrás.
-Si la hay. Voy a decirle al Capitán que entre, y tú dile que te has equivocado, que era cosa de las heridas, no te han dejado pensar con claridad.
-No puedo Renji, ya está hecho.
-Oye… -Ichigo intentaba interrumpir la conversación.
-Claro que puedes, y lo vas a hacer. –Se levantó bruscamente.- Si hace falta me caso yo contigo.
-Renji… -Sonrió.- ¿Harías eso por mi?
-No, Rukia… -Susurró Ichigo, la escena lo estaba dejando perplejo.
-Claro. –Afirmó Abarai.
-No puedo pedirte eso.- Contestó Rukia.
-Oye no hace falta que ya estoy yo. –Dijo Ichigo, pero nadie le hacía el menor caso.
-Renji…
-¡¡Joder que alguien me haga caso!! –El shinigami sustituto se levantó bruscamente chillando.
-¿Qué coño quieres ahora Kurosaki? –Le preguntó el Teniente desde la puerta.- Intentamos solucionar esto.
-¡Pero no me dejéis al margen! Yo también tengo al que decir al respecto.
-¡Tú ya has dicho suficiente! –Le respondió Rukia y se puso a toser, le comenzaba a doler el costado, y a sangrar por la boca.- Llama a Arima-sama.
