Hola!!! Muchas gracias a todos por los comentarios. Quizás los pocos capítulos que queden sean un poco más cortos, pero intentaré sacarlos rápidamente.
XI. Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
-Me niego, estaba todo legalmente establecido –dijo Arima-, si hasta tenemos un testigo. –Señaló a Renji, mientras este bostezaba cansinamente, todos los ojos estaban pendientes de él.
-¿Qué? ¿Yo?
Eso ya era el colmo, dormir en el sofá de casa de una amiga durante más de una semana era agotador, pero si para colmo de males la última noche duermes en una silla, puede ponerte de malhumor. Ahora bien, si a todo el conjunto le sumamos que lo habían despertado a mitad de la noche entre griterío, él quería matar a alguien. Y ahora, para colmo, lo metían en medio de todo ¿o ya estaba metido? ¡Vete tú a saber! Lo estaban volviendo loco.
Mientras todos observaban atentamente a un cabreado Abarai Renji, nadie escuchó cómo una, no muy, sigilosa Rukia se asomaba al marco de la puerta para escuchar la conversación.
-Sí, ¡tú! –Arima volvió a señalarle- escuchaste toda la conversación que tuve con el Capitán Kuchiki, cómo ultimábamos el acuerdo.
-¿Yo? ¡Qué va! –Se rascó la cabeza.- Yo estaba pensando en mis cosas, no me gusta escuchar tonterías. –Ichigo sonrió abiertamente, Renji no le había fallado. Y por un instante, Rukia pensó haber visto un atisbo de sonrisa en la implacable cara de su nii-sama, pero no estaba muy segura.
-Entonces no me queda otra alternativa –muy serio Arima, se dirigió a Ichigo, que estaba sentado al otro lado del sofá con cara de felicidad.- Kurosaki Ichigo… ¡te reto a un duelo a vida o muerte por Kuchiki Rukia!
-¡Oh vamos, hombre! –Renji ya no podía más, estaba un poco harto ya de tanta tontería, a esas horas de la noche se le estaba soltando la lengua, y su Capitán no le estaba diciendo nada. Mejor.- ¡Te va a pegar una paliza que no te vas ni a acordar cómo te llamas! –Le dijo al incauto noble, sin que Ichigo pudiera siquiera abrir la boca- ¿Todo esto por un apellido? ¡Oye, Rukia! –En ese momento todos se dieron cuenta de que la muchacha estaba levantada y apoya en el marco de la puerta.
-¿Qué mierda haces levantada? –Preguntó Ichigo, de esa manera tan amable que le caracterizaba. Levantándose hacia ella.
-¿No tendrás alguna prima por ahí? –Siguió preguntando Abarai, ante la mirada atónita de Arima.- No importa si es fea o no, total, sólo la quiere por su apellido.
-Pues mira, sí –respondió la muchacha mientras Ichigo la arrastraba a la cama.- Nii-sama cuéntaselo tú –fue lo último que escucharon, antes de que Kurosaki cerrase la puerta.
-No la quiero sólo por su apellido, Kuchiki-sama –musitó el noble.
-Bueno, bueno, ¿puedo volver a dormir ya? –Preguntó el Teniente, a lo cual su Capitán le cabeceó como signo de aprobación.
Mientras, en el cuarto, Ichigo cogió a Rukia y la metió en la cama sin mediar palabra, ella sabía que no debía estar mucho fuera, se le podían abrir las heridas y no tenía demasiadas ganas de ver a Arima-sama.
-¿Cómo has hecho para que tu hermano me aceptase tan rápidamente? –Rukia comenzó a reírse.- ¿Qué? ¿Qué pasa?
-Le prometí unas cuantas cosas, él me dijo algo así cómo: "¿no hay ninguna manera de tener a ese pequeño bastardo alejado de ti?". A lo que yo respondí que no, y accedió. –Lo quiso resumir mucho, demasiado, pero su hermano había llamado algo más que "pequeño bastardo" a Kurosaki. En el fondo no le caía tan mal.
-Será cabrón… ¿Qué le has prometido?
-Qué la boda se realizará según la costumbre de los Kuchiki.
-Vale.
-Pasaremos alguna temporada en la Sociedad de Almas. Dónde tú tendrás que ingresar en algún escuadrón, y acatar las normas. Serás un noble.
-Vale –contestó sin mucha preocupación el muchacho.
-Hasta que no seas de la familia deberás llamarle de manera correcta.
-¡Pero si ya le llamo por su nombre! –Respondió enfadado el muchacho, cruzando los brazos.
-Ese es el problema, ¿no te importará llamarle "Capitán Kuchiki" o "Kuchiki-sama" hasta entonces? ¿no?
-No… -refunfuñó Kurosaki.
-Total… no va a ser por mucho tiempo. Mañana quiere hablar con tu padre.
-¿Qué? ¡Pero si mi familia no saber nada!
-Pues así se enterarán. –Poco o ningún tacto tenía Rukia en estos aspectos, y el sueño comenzaba a poderle.
-¿No será mejor que se lo diga yo? ¿O quieres que aparezca mañana a primera hora de la mañana tu hermano y le diga todo esto a mi familia?
-A tu familia no. Sólo a tu padre –le contestó con el tono de quién intenta enseñarle algo a un niño pequeño.
-Bueno, si es sólo a mi padre… ¿Tú estas loca o qué? ¿Tendré yo que darle la noticia?
-Llámalos. –Sentenció Rukia muy sonriente, como si hubiese tenido la idea más maravillosa del mundo.
-¡Son las cuatro de la mañana!
-Con razón tengo tanto sueño… ven a la cama. Mañana lo solucionamos.
-No. Dile a tu hermano vaya más tarde. Tampoco hay prisa.
-Si hay prisa -bostezó la pequeña de los Kuchiki mientras se arropaba con la mantas.- Nii-sama quiere comenzar cuanto antes con los preparativos… Dice que cuanto antes pase todo esto mejor… -Cerraba los ojos mientras Ichigo se metía en la cama.
-Joder con tu hermanito… es un cielo…
Mientras, en la otra habitación, Renji intentaba dormir, pero se lo estaban poniendo difícil, ya que Arima-sama no paraba de quejarse, al o cual, Kuchiki Byakuya hacía oídos sordos, ya que estaba más interesado imaginándose la cara de su futuro cuñado, cuando se enterase de todo. Iba a ser una dulce tortura.
Bueno, quien piense que Byakuya nunca hablaría así, sólo tiene que verse el capítulo 247 de manga, y se llevará una sorpresa. Quien no lea el manda que haga acto de fe, y me crea, que no miento. XD
