XVI. Hoy soy una estrella ¿qué seré mañana¿Un agujero negro?

-Ru-Rukia –balbuceó Renji, era, sin lugar a dudas, la última persona que quería ver en esos momentos.

-¡Madre mía! –gritó Rukia divertida- ¡¿Estáis liados?!

-No, no, no, -comenzó a balbucear el chico- esto no es lo que parece. Nosotros sólo… hablá…

-Es exactamente lo que parece –corrigió la chica.

-¿Qué dices? –susurró el Teniente.

-Pero por favor, Kuchiki-san, no se lo digas a nadie –siguió diciendo la chica.

-No se lo puedo ocultar a Ichigo –respondió Rukia algo asombrada, dejando algo atónitos, a su vez, a los dos chicos por esa sinceridad. Cuando quería, la shinigami era realmente sorprendente.

-Eh, bueno, si, lo entiendo –dijo la chica algo confusa- no quiero que mientas a Ichigo, pero a nadie más ¿vale?

-¡Vale! –contestó alegremente Rukia, estaba muy contenta por los dos.

-Será mejor que entremos, nos echaran de menos –dijo Renji.

-¡Claro! –contestó la shinigami- La verdad, Tatsuki, nunca, jamás, me lo hubiera imaginado –y sin más salió corriendo a casa de los Kurosaki.

-¿Qué ha tomado ésta? –retóricamente se pregunto la chica morena del pelo corto.

-Idiota, -le dijo Renji mientras se paraba y observaba a Rukia salir corriendo- sólo está contenta. Hacía años que no la veía así –reflexionó el Teniente.

-Bueno, -la chica lo miró pensativa- vamos para dentro, es hora.

Dentro se estaban preparando para cenar en condiciones. El gran trabajo que habían desempeñado Chad e Ishida apartando lo máximo posible a Orihime de la cocina, obtuvo unos frutos inmejorables, todo era comestible, lo habían preparado entre Karin y Yuzu. Se sentaron todos en una gran mesa, estaban contentos de poder compartir ese momento, y no intoxicarse, ya de paso.

-¿De dónde venías? –susurró Ichigo a Rukia cuando estuvieron sentados a la mesa.

-Luego te cuento.

-Kurosaki –dijo decadentemente el Capitán del Sexto escuadrón, todo el mundo sabía que se refería a Ichigo, ya que al resto de la familia los llamaba por su nombre.

-¿Si? Kuchiki-sama –contestó el aludido entre dientes, odiaba llamarlo así.

-Ahora que vas a entrar en una familia noble, deberías mantener las formas –alzo una ceja para hacer más hincapié en lo que decía- y ya que no deseas tomar clase, –Ichigo tocado- al menos mantén un mínimo de cortesía –Ichigo tocado y hundido.

-Bastardo –susurró el muchacho más para sí que para nadie. En ese instante Isshin le propinó un puñetazo a su hijo que no se esperaba, y no pudo esquivar.

-En una reunión no se puede hablar con secretismos, Kurosaki.

-Déjalo Byakuya, es sólo un niño –contestó Isshin. "Un niño que ya pasa la veintena", pensó Ichigo.

-Cierto, pero cuando vaya a la Sociedad de Almas y sea parte de la familia Kuchiki…

El Capitán comenzó a relatar todas las obligaciones que se le echaban encima, una a una, al muchacho. Ichigo miró a Renji con cara de "¿Ves? Me odia", y Abarai le contestó asintiendo la cabeza y algo asombrado. Una vez que Byakuya hubo acabado su discurso, los comensales se quedaron tan agotados mentalmente que no sabían bien que decir al respecto, así que la siempre feliz Inoue hizo desaparecer la tensión del momento.

-Kuchiki-san¿ya está todo listo para el día once?

-Si, Inoue –comenzó a decir Rukia.

-Efectivamente, entre Byakuya y yo lo hemos preparado todo, no se nos ha escapado nada –interrumpió alegremente Isshin, que en su alegría no pudo más que saltar y bailar al lado del retrato gigante de su difunta esposa.

Rukia miró a su nii-sama, ese comportamiento no era el adecuado para una persona que pronto sería, aunque políticamente, parte de la familia Kuchiki. Le intentaba reprochar con la mirada todo lo que se metía con Ichigo.

-Rukia –la aludida lo siguió mirando con divertida, su hermano había captado el mensaje- vas a tener un suegro pintoresco.

-Ni que lo digas nii-sama.

Isshin no supo si alegrarse por el comentario o lanzarle una de las famosas súper patadas de papá, pero se contuvo, ya que el Capitán siguió con su narración.

-¿Sabes por qué me llevo tan bien con tu padre, Kurosaki?

-No, Kuchiki-sama –Odiaba, odiaba llamarle así. En ese momento sólo pensaba lindezas de su futuro cuñado.

-Porqué tenemos mucho en común, -todas las personas y almas, sentadas a la mesa se quedaron boquiabiertos ¿qué podían tener en común dos personas tan dispares?- tu padre, al igual que yo, también perdió a su esposa, y le sigue siendo fiel con los años. Eso sí, cada uno a su manera –puntualizó.

-Si –susurró Isshin mirando el retrato de Masaki, que presidía el salón de su casa.

-Respeto mucho a tu padre, es un hombre decidido y fuerte, -continúo diciendo Byakuya- y se que tú has heredado eso de él –hizo una pausa, para que todos asimilaran que le había hecho un cumplido al shinigami sustituto-. Kurosaki Ichigo, espero que cuides a mi hermana y la quieras tanto como tu padre a tu madre.

-O más, –Ichigo sonrió pícaramente y cogió la mano a Rukia- Kuchiki-sama –tuvo que decir.

-Sino te mataré –sentenció sin más el Capitán y siguió comiendo tranquilamente.

Ahora si era difícil comenzar una conversación. Era la primera vez en su vida que Renji veía hablar tanto a su Capitán, era un hombre de pocas palabras. Pero después de todo lo que había dicho, estaba emocionando a los asistentes con su discurso, pero el final los dejó a todos callados y comiendo, la mayoría tan sólo miraba al plato. Pero la siempre feliz Orihime no notaba la tensión tanto como el resto, y decidió volver a preguntar a su amiga.

-¿Tienes ya el traje Kuchiki-san?

-No.

-¿Cómo que no? –preguntó el propio Ichigo algo asombrado, él tenía entendido que una de las gracias de casarse para una mujer era el vestido de novia, pero es que la suya era algo especial.

-No, se me ha ido pasando –dijo sin más la muchacha.

-¡Joder Rukia! –levantó algo la voz Ichigo- ¡Para una maldita cosa que nos dejan hacer tu hermano y mi padre y a ti se te olvida¿En que coño estas pensando?

-¿Ahora mismo? En que está mañana, mientras leía la lista que nii-sama…

-No, joder, sabes a que me refiero, –no podía más, el muchacho no podía más y ella estaba de cachondeo- deberías haberlo comprado ya.

-Si tan importante es para ti… ¡habérmelo recordado! –gritó la muchacha algo ofendida.

-¿Cómo quieres que piense yo que la novia va a olvidar su vestido? -Ichigo tenía razón.

-Rukia, –el hermano de la chica volvió a interrumpir, Renji pensaba que con esta vez batía un record- mañana irás con las hermanas de Kurosaki y tus amigas a ver lo del vestido, y quiero que lo tengas para el medio día.

-Sí, nii-sama –contestó algo roja, y el resto de las aludidas asintió con la cabeza, nadie se atrevía a decir que no.

-Y Kurosaki, espero que sea la última vez que gritas a mi hermana.

-La tiene tomada conmigo –susurró Ichigo.

-Kurosaki –volvió a decir el Capitán. Le encantaba, le encantaba todo esto, sabía cuanto lo iba a echar de menos en cuento se casaran. Una lástima.

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¿Qué os parece? Bonita cena¿no? Bueno, yo creo que a esto le queda poco, poco. Muchas gracias por los comentarios!!!