No creí que actualizaria tan rapido xD pero bueno, solo era editar, asi que esta bien~ que tal todo owo? espero que bien porque aqui llega un nuevo capi de vuestro queridisimo fic (?) disfrutadlo mucho 333 y gracias por leer!


Pareja: Alisaku (Fem!InglaterraXFem!Japón)

Avisos: Es algo deprimente (?) asi que intentad aguantar, ok? ^^


Personajes:

Sadic¡k Adnan: Male!Turquía

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Aclaraciones (el resto estan el el otro capi! -pereza para escribirlas-)

Bien, bien...: bueno, bueno... (francés)

Oh, true!: ¡Oh, es verdad! (inglés)

Bloody hell!: ¡Maldita sea!/¡Joder! (inglés)


Enamorada de una chica inalcanzable

Capítulo 2

No merezco su amor

~~xxxxxx~~

Había pasado sobre una semana y hoy, 11 de febrero, era el cumpleaños más especial y deseado de todos; el cumpleaños de Sakura Honda.

Ese día, nadie la dejó respirar en paz, aún peor que el resto de los días, si eso era posible.

Por la mañana llegó al aula rodeada de pretendientes, entregándole montones de paquetes y regalos, mientras la pobre sonreía y les daba las gracias, un poco cohibida.

En las clases todos los compañeros le enviaban notitas que ella nunca contestaba, e incluso algunos profesores le daban un pequeño agasajo y las felicidades a la señorita Honda, la única con tanto mérito como para recibirlos.

Y no solamente eran hombres, también mujeres (alumnas y profesoras) se aproximaban a ella y, felizmente, le entregaban regalos y demás artilugios.

Había de todo tipo, costosos y complicados (un colgante de diamantes en el caso de Françoise y una estatua grecorromana por parte de Heracles; ambos de familia adinerada) o simples y más asequibles (un bate de béisbol de Emily, aficionada a todos los deportes; una bufanda, de Adnan y una pequeña caja con gargantillas, de parte de Felicia y Monika).

Y así, poco a poco, la mesa de la ojioscura se fue llenando de paquetes, cajas y demás, hasta tener que dejar la mayor parte en el suelo para que no estorbaran, pareciendo una alfombra a los pies de ella, como una princesa encima de una alfombra lujosa.

Desde la parte de atrás, Alice veía como todos intentaban seducir a la pelinegra, sin éxito alguno. Pensó que pasaría si ella se atrevía y también se declaraba. ¿Caería como los demás en su intento? Era muy probable, ¿qué la diferenciaba de los otros?

Así pasaron las horas, mientras la inglesa no conseguía reunir el valor suficiente para darle su regalo hasta que, finalmente, tocó la campana que anunciaba el final de clases.

Recogió, con desgana, todos los apuntes y libretas que tenía, mientras la francesa se aproximaba a ella.

-¿Aún no le has dado tu regalo, verdad?

-S-shut up, frog. -la rubia se sonrojó un poco, ya que la habían descubierto- ¿P-por qué debería de tener un regalo?

-¿¡No estabas enamorada de ella, cousin!? -exclamó la americana a los cuatro vientos, mientras llegaba corriendo a su lado.

-¡No grites tan alto! -su cara empezaba a acalorarse cada vez más- Ella aún está aquí... -susurró, mientras la apuntaba discretamente. La niponesa estaba tranquilamente recogiendo su mesa, sin siquiera haber escuchado los gritos- "Se ve tan linda así" -pensó.

-¡Por supuesto que lo está, ma chèrie. ¿No ves como no le quita la vista ni un momento? Lo que pasa es que es demasiado tímida para reconocerlo...

-¡Cállate! ¡Fuera de aquí, vosotras dos!

-Bien, bien... Yo tengo que irme temprano -se despidió la francoparlante, recogiendo elegantemente sus cosas- He quedado con el peluquero a las cinco para que me corte las puntas, y puede que para algo más...

-Oh, true! ¡Tengo partido de basket! -la estadounidensa se llevó la mano a la frente, guiñando un ojo y sacando la lengua- ¡Yo también me tengo que ir, cousin, bye~!

Ambas se fueron, con el paso un tanto acelerado, pero sin dejar de hablar la una con la otra, dejando a Alice recogiendo sus cosas.

Al cabo de poco rato, Sakura acabó de recoger, acompañada de Adnan, con el que se fue con hasta su casa. Alice los seguía, callada e intentando que su presencia fuera inexistente, lo cual no le resultó difícil.

Al llegar a la casa, Adnan se quedó un rato más hablando con la pelinegra sobre las insignificancias del día a día. Cuando finalmente vio como el turco se alejaba de la casa de la japonesa, se dirigió a la ventana de la cocina, donde supuestamente se encontraba la asiática.

Sakura estaba preparando algo para la cena antes de empezar con sus obligaciones, como toda buen ama de casa ya que, según decían en el colegio, sus padres estaban de viaje de negocios y la habían dejado sola.

Después de contemplarla un rato, se dirigió a casa, con desgana y sin saber muy bien que haría, ya que estaba sin fuerzas ni humor para nada más que quedarse mirando a esa luz que la alegraba todos los días, aunque sabía que no podía retrasarse más de la cuenta, volviendo a su casa, insatisfecha como siempre de la poca comunicación que había tenido con su amada.

~~x~~

-"Bloody hell!"- pensaba cierta inglesa, mientras corría, jadeando por el cansancio- "Debo de ser la única persona en el mundo que se olvida el fucking cuaderno de matemáticas en clase justo el día anterior al examen..." -siguió corriendo hasta llegar al dichoso instituto- "Espero que no esté cerrado."

Por suerte, el instituto había quedado abierto, aunque apenas faltaban unos minutos para las siete de la tarde y todo empezaba a oscurecer lentamente, aunque aún podía verse el sol intentando ocultarse por el horizonte.

Poco a poco, fue dirigiéndose a la clase y, súbitamente, se encontró con la última persona que pensaba encontrar allí.

Sakura Honda.

Sin poder dejar de ponerse colorada, la rubia intentó escabullirse del aula con su habitual sutileza, pero la japonesa, con su gran agudeza, se giró y preguntó.

-¿Q-Quién anda ahí? -el tono era preocupante y lleno de miedo.

La inglesa intentó esconderse detrás de la puerta del aula, pero dejaba a ver gran parte de su largo cabello dorado, por lo que Sakura rápidamente la reconoció.

-¿Eres tu, Kirkland-san? -decía la niponesa, mientras se acercaba lentamente, aún con miedo.

-"Recuerda mi nombre" -pensó, aún sin salir de su escondite, pero dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.

-Deja de jugar y dá la cara -movió la puerta donde estaba, destapando así su escondite. Al verla, la pelinegra suspiró aliviadamente- ¿Qué haces en el instituto a estas horas? M-me has dado un susto de muerte... -sus mejillas empezaron a sonrojarse un poco por timidez, pero rápidamente volvieron a su color natural.

-Y-Y-Yo... -la cara de la angloparlante estaba tan roja que apenas se podía diferenciar entre ella y un tomate- S-solamente venía porque se me había quedado el cuaderno en clase.

-Así que no soy la única despistada de clase... -Sakura fue al pupitre de la otra y sacó un cuaderno- Es este, ¿no?

La mayor asintió, cogiendo el cuaderno sin decir palabra. Mientras la asiática volvía a su mesa para buscar su cartera, Alice abrió la libreta.

Si, no lo había perdido, allí estaba.

-¡Ya está! -exclamó la pelinegra mientras se dirigía a acompañarla.

Entonces, se fijó que algo sobresalía del cuaderno de la joven inglesa y, con el susto que le había dado sin querer al gritarle y aproximarse, se le había caído al suelo.

-T-tranquila, no te preocupes... -dijo la menor, mientras se agachaba a recogerlo- yo lo recoge-

-¡NO! -chilló la de ojos esmeralda.

En ese instante, agarrando el papel que tenía en las manos Sakura, forcejeó hasta que, sin ser consciente, abofeteó su cara pálida y de rasgos asiáticos; lo que hizo que la ojioscura cayera del impulso. Con horror, Alice se quedó unos interminables segundos de pie, inmóvil. Finalmente huyó, saliendo de la habitación sin decir palabra.

-¡Kirkland-san! -se encaminó para conseguir pararla, intentando no fatigarse demasiado por el golpe que le había dado, aunque no había sido demasiado fuerte, el miedo aún recorría su cuerpo.

-"No debí de hacer eso." -se autocriticaba por dentro- "Soy una imbécil. ¿Cómo he podido pegarla? ¿No era a ella a quien estaba protegiendo? ¿Cómo lo pretendo hacer si soy la única que le ha pegado?" -seguía corriendo. No le importaba a donde se dirigía ni si se daba contra algo, ya no estaba conectada con el mundo físico, seguiría corriendo hasta que esos interminables pensamientos saliesen de su mente- "¿Yo no la amaba? ¿No era a ella a la que-"

Sin saber como, la muchacha había llegado a las escaleras del último piso y, por consecuencia a haberse engatusado por sus pensamientos no apoyó bien el pie en el peldaño, haciéndola caerse hacia atrás, dejando a su cuerpo y su libreta a la voluntad del aire.

Alice se dejaba llevar por la fuerza de la gravedad. "A lo mejor muero. El mundo estaría mucho mejor sin mí...". Pero, cuando estaba ya preparada para el impacto, sintió como alguien la aferraba para que no se precipitara.

-¿Quién...?

-Kirkland-san... -la dulce y suave voz de su preciada japonesa resonaba en todo su oído derecho- ¿Se ha hecho daño? ¿Se encuentra bien?

-S-Sakura... -esbozó una leve sonrisa- N-No deberías de haberme ayudado, yo te-

-Eso no importa, Kirkland-san. -intentó reincorporarla poco a poco- Es culpa mía por querer husmear en cosas que realmente no me conciernen.

-Tú... -se quedó unos instantes callada, pero inhaló algo de aire y continuó- Eres muy amable, no deberías de disculparte ni nada -unas pequeñas gotas de agua salieron de sus ojos verde- Y-yo soy un monstruo, no es conveniente que estés conmigo.

-Ni una palabra mas, Kirkland-san. -le tapó los labios con su dedo índice, mientras la miraba fijamente- Usted no es un monstruo ni nada así. Al contrario, tendría que estar orgullosa de ser como es, no hay nadie en el mundo como usted... Lo peor que puede hacer es ponerse triste y deprimida, no hay nada mejor que un buen vaso de té calentito y unas galletitas para que se le pase.

~~~xxxxxx~~~


Lo se, es algo (muy) triste D: p-pero no os preocupeis, ya vereis como pasa~ n-no me dejeis por eso ;AA;

Y gracias por los reviews y los favoritos y seguidores ww lo subi 2 horas y media antes (?) como prometi x33 asi que, seguid así~

Me encantan vuestros reviews! Nos vemos~~