XVIII. No son horas.
-¿Tan lejos está la graja de conejos? –habían metido a la pequeña shinigami en el coche de Tatsuki y se acababan de montar, pero ella ya estaba nerviosa.
-Queda poco Rukia-chan, vamos en coche porqué esta en las afueras –decía Karin- ¿Quién en su sano juicio pondría una granja de conejos en el centro de Karakura? Está en las afueras.
-Tienes razón… ¡Qué cosas tengo!
Las tres chicas se miraban algo atónitas, a veces Kuchiki daba miedo con su obsesión a los conejos. Las hermanas de Ichigo estaban muy contentas de que ella fuera su futura cuñada, la conocían bien y sabían por donde cogerla. Y Tatsuki hacía bien poco que conocía en profundidad a la shinigami, antes tan sólo había sabido de su faceta hipócrita que ponía en clase y que tengo hacía rabiar a Ichigo.
Llegaron a un lugar al aire libre, y en un gran descampado habían algunos coches, se aparcaba sin muchos miramientos. Tatsuki rezó para que Renji y los demás no llegaran a la misma hora, quería que fuera una sorpresa en condiciones. Llevaron a Rukia por un pasillo asediado por el césped, rodearon el edificio y la metieron por la puerta de atrás, ya que al dividir las fiestas cada novio entraría por un sitio distinto.
Renji y Tatsuki se jugaron la entrada principal a piedra, papel o tijera, y perdió la chica.
Al entrar, las luces estaban apagadas y justo cuando Rukia iba a quejarse se encendieron y un montón de mujeres locas, algunas de la Sociedad de Almas con gigais, y otras humanas, saltaron. Por fin podía empezar la fiesta. Rukia estaba encantada, aunque no supiera muy bien qué se hacía en una despedida de soltera.
En cambio, Ichigo, no se alegró ni un poquito de que le preparan la sorpresa, entró con el ceño fruncido y sin ganas de nada. Había perdido la ilusión en todo lo referente a su boda, pero no se atrevía a decírselo a Rukia. La cosa empeoró cuando alguien le dio una palmadita en el hombro y al girarse se encontró con Zaraki Kempachi sonriendo.
-No te preocupes Ichigo, no te propondré pelear hasta después de la boda –y sin más se marchó a hablar con Ikakku.
Lo que Ichigo no sabía era que Renji había convencido a todo los Capitanes y Tenientes para vigilar a Kempachi, para que no hiciera locuras, pero sin decírselo a él. Ya que tenían sus dudas de que podría hacer el Capitán del parche en el ojo si supiera que podía pelear con ellos, adoraba demasiado la lucha.
Mientras, en una esquina del local, un chico que nadie conocía se escabullía de la despida de soltero, para infiltrarse en la de soltera. Tenía el pelo largo y negro, con ojos a juego. Era un total desconocido para todos los invitados.
Las cenas fueron divertidas y no hubo ningún incidente hasta que las luces se volvieron a apagar, y en la zona de las chicas, un foco iluminó al desconocido que antes se había colado. Sin más comenzó a sonar una música y éste comenzó a bailar de la manera más sensual que sabía, y siendo objetivos, no lo era mucho.
-Orihime, ¿has contratado un stripper? –le preguntó Tatsuki.
-Yo no, ¿y tu?
-No, ¿entonces que hace este tío?
-No lo se, pero dudo que a Kurosaki-kun le haga mucha gracia esto.
Rukia, al ver el espectáculo y las luces apagadas decidió desaparecer y tomar algo de aire fresco, en ese momento era lo que menos le apetecía. Ella había ido a por conejos y le ponían a un tío soso desnudándose, era una tremenda injusticia.
Cuando el chico se quito la camisa, las féminas de la mesa de Matsumoto comenzaron a bailar y a gritar como locas, las habían puesto juntas por algo. Pero el bailarín estaba buscando a la novia, y se dirigió a ella para que le ayudara a quitarse el resto de ropa, pero al llegar no estaba.
-¿Nee-san? –preguntó- ¿dónde está nee-san?
-¡¡Kon!! –gritó Rangiku, reconocería en cualquier sitio la voz del peluche que siempre se le tiraba al pecho.
-¿Y nee-san? ¿yo quiero a nee-san? –no paraba de repetir mientras la música seguía sonando.
Así que Matsumoto, ni corta ni perezosa, se acercó a el, lo cogió del cuello sensualmente, como si bailara con él, y le susurró al oído.
-Nee-san no está, no se como leches has conseguido un cuerpo, pero ya da igual, no arruines la despedida –paro un instante- ¿entendido?
-Si –respondió el ya no peluche, mientras se intentaba marchar, pero la mujer lo retuvo un momento.
-¿A dónde te crees que vas? ¡Acaba lo que has empezado!
Ichigo había salido fuera del edificio un tiempo antes de que Kon comenzara su espectáculo, tenía muchas cosas en que pensar y se estaba aburriendo algo en la fiesta. Ya no soportaba más al hermano de Rukia y todas sus tonterías.
-¿Qué haces aquí fuera? –Renji salió casi detrás de él- ¿no te gusta la fiesta que te hemos preparado?
-No es eso, es que tengo cosas en que pensar y la boda es tan sólo en dos días.
-¿No pensaras abandonar otra vez a Rukia? Porqué te mato…
-¡No, no, no, no, no, no! No es eso, son otras preocupaciones.
-No se en que tienes que preocuparte, Ichigo –Abarai se apoyó en un árbol y comenzó a mirar al suelo- la mayoría de los asistentes a tu despedida te envidian.
-¿Por entrar en el Clan Kuchiki? –se encogió de hombros Kurosaki.
-Seguro que algunos también te envidian por eso, pero no. –Abarai sonrió- Es por encontrar a alguien que te quiere, quererla y tener el valor de estar con ella.
-Eso es muy bonito, Renji.
-Y otros también porqué sea Rukia, tiene mucho éxito con los hombres, pero su hermano asusta demasiado –bromeó el Teniente- bueno, y ella tampoco es una dama que digamos.
-No, no lo es –sonrió.
-Bueno, espero que no sea nada, Ichigo –comenzó a marcharse otra vez a dentro- ¡no la vayas a joder otra vez y entra pronto!
Kurosaki no pudo descansar mucho de su tranquilidad, apoyado en el árbol en que hace un instante estaba Renji. Ya que, sin que él se diera cuenta, una pequeña mano rozo la suya hasta cogerla: era Rukia.
-¿Qué haces aquí? ¡Es tu despedida de soltero! Deberías disfrutarla –le dijo la chica.
-Podría decirte lo mismo –le replicó el chico.
-Si, pero es que hay un tío desnudándose y no me apetecía demasiado. Yo esperaba una graja de conejos –dijo entre dientes- ¿En la tuya no se desnuda nadie?
-No, en la mía no se desnuda nadie ¡lástima! –Rukia le pegó en el hombro- ¡Era una broma no te pongas así!
-¿Qué te ocurre? Te veo raro.
-Na… -Rukia comenzó a levantar una ceja- da…, bueno, estoy algo desilusionado.
-¿Con qué?
-Con la boda, pero no preocupes, no pasa nada raro.
-Te entiendo, yo también –Ichigo se quedó de piedra tras escuchar la confesión de Rukia- nii-sama está muy pesado, y tu padre también. Estoy muy cansada…
-Tu hermano se ha pasado mucho.
-Lo se, pero tu padre también está pesado.
-Me gustaría que hubiese sido de otra manera, no se, más…
-¿Intima? –el chico asintió con la cabeza- si, intima.
-Y más nuestra –tras decir esto el chico puso cara de maldad, cogió a la chica de la cintura y le susurró al oído:- se me está ocurriendo algo.
En la despedida de soltero no se volvió a saber nada ni de Ichigo, ni de Rukia, el único que se dio cuenta fue Kuchiki Byakuya, que tenía vigilado de cerca de su cuñado para que no hiciera estupideces, pero se le escapó.
A la mañana siguiente, a la hora de la comida, sonó el timbre de la casa de los Kurosaki, y como era de esperar Yuzu abrió la puerta a una sonriente pareja.
-Hola papá, Karin, Yuzu, Renji y –dejó lo mejor para el final- Byakuya.
-¿Qué has dicho Kurosaki?
-Byakuya, -repitió con un tono vacilón- Bya-ku-ya.
-No te pases Ichigo –le recriminó Rukia.
-Creí que no podías llamarme así hasta…
-Que estuviéramos casados –el chico terminó la frase por él y levantando la mano brilló un bonito anillo.
-¿Qué diablos habéis hecho? –preguntó Isshin.
-¡Casarnos! –le gritó Ichigo mientras subía las escaleras que daban a su cuarto junto con Rukia.
-¡Y adelantar el viaje de novios! –gritó ahora la señora Kurosaki.
Ambos chicos subían a por la maleta, mientras Isshin y Renji se reían de ver como el Capitán del sexto escuadrón echaba humo por la cabeza, Ichigo se la había jugado al final. Y aunque nunca, jamás, en la vida lo confesara, sí, Kurosaki le caía bien, y ahora era de su familia.
Muchas gracias a todos los que lo han leído, y sobre todo a los que, además, hicieron el esfuerzo de dejarme algún comentario. Espero que os haya gustado el final.
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