Capítulo 3
Donde tenía la cabeza apoyada parecía duro, pero extrañamente cómodo. Me acurruqué un poco más, sintiéndome cálida y protegida. Mis ojos se abrieron rápidamente.
Hijos de puta
Me separé tan rápidamente del hombro de Rivaille que me golpeé la cabeza contra la pared.
—¡Mierda!
Se volvió hacia mí, con sus oscuras cejas levantadas.
—¿Qué pasa?
Ignoré el tono indiferente de su voz y me quedé mirándolo. No tenía ni idea de cuánto había estado inconsciente. A juzgar por el azul del cielo, supuse que fueron horas. Lo único que recordaba fue haberme desmayado en la fila de espera para subir al barco que nos llevaría a la muralla Rose. Miré a mi alrededor y vi que habíamos desembarcado y nos encontrábamos ya dentro de la muralla , un lugar seguro. Por ahora. También me di cuenta de que estaba rodeada de miembros de la tropa de exploración y junto a mi se encontraba Rivaille, mirando con una mueca la mancha de sangre de su capa que haba dejado yo al apoyar mi frente herida en su hombro.
Malditos titanes .
—Hey chica, muévete—Rivaille bajó las cejas al mirarme—. ¿ O no puedes ?— reconocí cierto tono de burla en su voz.
—Sí, claro que puedo —arrugué la frente mientras asimilaba mi entorno.
Estaba sentada en el suelo apoyada en una pared, Rivaille se encontraba a mi lado sujetando mi peso y enfrente nuestra había tres chicos y una chica de aspecto muy dulce, todos llevando las capas con las alas de la libertad en sus espaldas. Estaban cubiertos de sangre y tenían aspecto cansado. Ha sido una batalla dura, pensé. Muchos muertos, demasiados. La gente corría a nuestro alrededor buscando a sus seres queridos. Otros muchos se encontraban como yo, tirados en el suelo recuperándose de sus heridas o simplemente devastados por lo sucedido.
—¿Por que estáis aquí, conmigo ?
— Vi como te desmayabas en la fila , así que te cogí y me quedé contigo esperando a que despertaras. Pero no lo hacías , así que me preocupé y al bajar del barco busqué a mis compañeros para que me ayudasen a despertarte —respondió la chica de aspecto dulce.
Mi corazón dio un vuelco.
—Gracias...
—Ahora te vamos a llevar a la base de las tropas de reconocimiento. Allí tenemos a los mejores médicos y podrán curarte tus heridas y podrán ayudarte a encontrar a tu familia. Nosotros debemos volver a la muralla Maria y exterminar al mayor número de titanes posibles. Me llamo Petra por cierto.
Respiré aliviada. Allí podría preguntar si habían visto a mi hermano y a Christian. Esperaba con todo mi corazón que estuvieran a salvo y no les hubiera pasado nada. Me levanté con cuidado y echamos a andar siguiendo a Rivaille. Era un hombre bastante bajito, solo yo y Petra eramos de menor estatura que el y por muy poco. Aun así, su mirada y su postura desprendían autoridad.
—Ya estamos —dijo uno de los chicos, cuando llegamos a la sede.
Mis pensamientos se desvanecieron cuando mi estómago, extrañamente, dio un
vuelco. Nos encontrábamos enfrente de un edificio de varias plantas. A la derecha pude ver un establo, casi sin ningún caballo. Ahora mismo deben estar todos luchando , pensé con tristeza.
Tras el edificio principal estaban las residencias . Edificios más pequeños y bungalows salpicaban el terreno, y los enormes instalaciones de entrenamiento estaban al lado del patio. Todo era bonito pero ahora estaba muy vacío y en silencio.
Seguí a Petra hacia la residencia de las chicas mientras que Rivaille y los demás iban a repostar agua y gas para volver a la lucha. Éramos las únicos moviéndonos por los silenciosos
pasillos.
—Puedes asearte . Volveré a por ti en un rato — Petra comenzó a darse la vuelta, pero paró y me sonrío— Encontraré algo que ponerte y lo dejaré en la mesa.
Asentí, falta de palabras. Incluso a pesar de estar intentando calmar mis emociones, algunas se colaban. Hace menos de tres horas mi futuro estaba perfectamente planeado. Y ahora ya no sabía que me iba a pasar, si me quedaba familia o no o si tendría un lugar dentro de estas murallas. Entré en la habitación y me senté en una especie de cama, intentando serenarme. La habitación estaba
totalmente amueblada , tenía una sala de estar separada y un dormitorio con varias camas , decentemente grande. Me levanté y me dirigí hacia el baño .
Me di una ducha más larga de lo necesario, deleitándome en la sensación de estar limpia de nuevo.
Cuando me aseguré de que me había quitado toda la porquería y la sangre , encontré un cuidado
montón de ropa sobre la mesa pequeña frente al sofá. Antes de ponerme el uniforme, envolví mi cuerpo mojado en una toalla que encontré al lado de la ropa. No era una toalla muy grande, lo suficiente para taparme parte de los muslos y un poco mis pechos. Me acerque a un espejo situado en la pared.
Mi reflejo en el espejo empañado me miró. Tenia una herida en la cabeza pero no parecía demasiado profunda . Podría haber sido peor.
Suspiré, me eché el pelo hacia atrás y me aparté del espejo justo cuando sonó un suave golpe en la puerta. Un segundo después, Rivaille abrió la puerta de mi residencia.
Nada mas entrar se paró de golpe en cuanto me vio. La sorpresa se reflejó en su cara al ver la versión buena de mí. ¿Qué puedo decir? Me había aseado bien.
Observé como sus ojos fríos se osaban en mi figura medio desnuda y se detenían en la zona de mis pechos y mis piernas.
Sin toda la suciedad y asquerosidad general, era bastante decente. El pelo largo y rojo me caía por la espalda; tenía los pómulos marcados y labios carnosos . Tenia los ojos azules aunque ahora tenían un aspecto bastante apagado. También tenía algo más de curvas que la figura espigada de
la mayoría de las chicas con las que me he criado .
Incliné la cabeza un poco hacia atrás, mirándole directamente a los ojos .
—¿Qué?
Se recuperó en un tiempo récord.
—Nada. ¿Estás lista?
—Supongo —le eché otro vistazo mientras le veía salir de mi habitación.
Cogí el uniforme que me habían dejado y me lo puse. Los pantalones me venían al menos dos tallas grandes, pero no iba a quejarme. Petra no habría tenido demasiado tiempo para buscarme la ropa perfecta. Me acerque la manga de mi camisa a la cara y respiré. Olían tan, tan limpios.
Salí de la habitación y vi a Rivaille apoyado en la pared, mirándome como si fuera una mancha de suciedad que debía de ser eliminada.
Los mechones oscuros de Rivaille caían por su frente, juntándose con sus cejas igualmente oscuras. Las líneas de su cara eran casi perfectas, la curvatura de su mandíbula fuerte, y tenía los labios en una mueca enfadada o de indiferencia.
Fruncí el ceño tras el.
—¿ Dónde vamos? ¿ y donde está Petra?—le pregunté mientras le seguí fuera de la residencia.
Rivaille no se giró para responderme, simplemente siguió su camino .
—Vamos a la zona médica y he mandado a Petra a que se una a los demás — dijo mientras llegamos. Me abrió una puerta y me dejó con una mujer joven y de aspecto duro .
La mujer se llamaba Anna y llevaba trabajando como medico de las legión durante tres años. Me acerque a ella y me tumbó en una especie de camilla . Mientras yacía tumbada mirando al techo pensando en todo lo ocurrido me curó la herida que tenia en la frente. Me vendó parte de la cabeza y me dejó salir.
Habían pasado ya varias horas. El cuartel se iba llenando cada vez con mas soldados , la mayoría de ellos heridos de gravedad. Me movía entre ellos intentado buscar caras conocidas pero solo vi desesperación en sus rostros. Agotada, decidí terminar mi búsqueda y preguntar si podía ayudar con los heridos . Me dirigí hacia la sala de curación cuando Petra me alcanzó.
—Veo que sigues por aquí — dijo con una sonrisa triste . — Hemos estado luchando en el distrito de Shiganshina ya que ha sido el mas afectado. Allí todo es un caos, hay un gran número de muertos, no hemos podido hacer gran cosa. Ahora todos los evacuados están dentro de la muralla Rosa ,pero son demasiados y eso va atener unas consecuencias nefastas. El sargento Rivaille a dirigido nuestro escuadrón pero siento como si no he hecho lo suficiente y todo ha sido en vano — Petra bajó su mirada al suelo
—No ha sido en vano, habéis salvado a mucha gente—le dije intentando animarla. —Además, eres miembro de la élite de las tropas de exploración ¿no? Eso es un gran honor y seguro que le has servido de gran ayuda al cabo — le sonreí dándole un pequeño abrazo.
Petra no me respondió pero un gran sonrojo cubrió sus pálidas mejillas. La miré con curiosidad ¿Por que se ha sonrojado? Alomejor es una chica sensible. Después de nuestra conversación , Petra me acompañó al vestíbulo donde un solado estaba colocando una serie de listas en la pared, donde se congregaban una decena de personas. Eran las listas de los supervivientes.
Me acerqué deprisa intentando calmar mis nervios. Comencé a leer la primera lista. Nada. Me acerque a la segunda. Nada. Me puse cada vez mas nerviosa, mi hermano y mi mejor amigo...tenían que haber sobrevivido, eran fuertes, eran mi apoyo, no se podían ir no no no...
Termine de leer las listas sin poder creer que ellos no estuvieran en ellas.
Se habían ido, para siempre.
Aquí esta el tercer capítulo, espero que os guste! Gracias por leer ^_^
