Agradezco una vez más sus reviews y favoritos . Escribiré cada vez que pueda. Sé que los capítulos son cortos, pero la verdad es que estoy en época de pruebas y muchos trabajos en la Universidad. Espero que les guste este capítulo. Un abrazo y gracias por leer.
Por más que sus ojos trataban de enfocar su visión no podía. El humo era tan denso que no podía ver más allá de sus manos que se encontraban empuñando un par de filosas espadas tratando de protegerse de un enemigo que en ese momento era invisible.
Gritos y más gritos se escuchaban a la lejanía. Algunos eran desgarradores y otros se ocultaban en un sonido similar a rocas cayendo.
-Señor… no vale la pena… p-por favor… -
Una voz suplicante a sus espaldas lo hizo salir del trance en el que se encontraba.
-Mientras yo viva es mi responsabilidad protegerse… -
-No quiero que des tu vida por una responsabilidad… Rivaille, por favor…déjame…
-Es una responsabilidad conmigo mismo. Jamás podría perdonármelo...No permitiré mueras...
Sintió como el suelo se movía bruscamente haciendo casi caer de rodillas. Recién en ese instante pudo darse cuenta de la condición de su cuerpo. La piel de sus manos estaba quemada y mezclada con su propia sangre (y quizás la de alguien más).
Ya no había nada que pudiera hacer. Escapar no era opción. Debía solamente esperar a que todo terminara.
-Prométeme… prométeme que de alguna forma nos volveremos a encontrar.
Rivaille miro por sobre su hombro a su protegido con el esbozo de una sonrisa en su rostro.
-¡Vete! ¡Déjame! Te lo suplico…-
Ignoro la solicitud y se acercó rápidamente al cuerpo maltratado que yacía en el suelo. Lo abrazo fuertemente con la intención de usar su propio cuerpo como escudo.
-Eren, confía… Solo confía…-
Miro hacia arriba y pudo ver una enorme roca acercándose rápidamente hasta donde ellos se encontraban.
Escucho los gritos desesperados del castaño y todo se hizo oscuro.
..
.
Despertó de golpe.
Sentía que se ahogaba. Su respiración estaba agitada y su cuerpo estaba cubierto de sudor.
Miro hacia el techo buscando dejar su mente en blanco.
"¿Qué mierda significa esto?"
Se sentía confundido. Muchas veces había tenido el mismo sueño, pero jamás había visto a la persona que buscaba proteger, y jamás había escuchado el nombre. Luego de conocer a Eren el sueño se hizo aún más nítido teniendo al alemán de coprotagonista.
Dejo a un lavo su frazada y se levantó del suelo. Estiro sus piernas y sus brazos tratando de acostumbrar sus ojos a la oscuridad de la habitación. Encendió una vela y el dejo sobre una caja que usaba a modo de velador.
Recordó que en la noche no había ido a buscar comida. Tendría que ingeniárselas.
Miro un reloj que estaba colgado en una de las paredes. Ya iba a comenzar a amanecer.
Le quedaba pan que ya estaba duro, un par de rebanadas de queso, agua y café. Era más que suficiente para el día, pero tendría que salir esa noche.
Cuando estaba a punto de preparar su desayuno escucho cuatro golpes en la pared que daba hacia la calle. Los golpes cesaron y escucho otros cuatro golpes.
"Hanji…" –pensó Rivaille de inmediato-
Hanji era una de las pocas personas a las que Rivaille les tenía plena confianza. La conocía cuando se encontraba haciendo sus estudios sobre literatura en la Universidad de Múnich. Hanji estaba estudiando ciencias, así que no tenían mucho en común en lo académico pero se sentía a gusto con su compañía, aunque jamás se lo haría notar ya que disfrutaba mucho molestándola.
Ahora que el francés se encontraba refugiado ella era la única que conocía su ubicación. Cada vez que podía visitaba a Rivaille con comida, productos de limpieza y algunos periódicos para que fuera un poco más amena la situación.
Rivaille espero a que Hanji entrara a la casa. Siempre sentía un poco de temor de que pudieran verla, pero la mujer se las ingeniaba siempre para entrar sin ser detectada ni por los propios vecinos.
-¡Rivaille! ¡Qué bueno que estas bien! –dijo la mujer castaña cerrando la puerta tras de si- te traje comida y algunas cosas para que te entretengas
Que oportuna era. No tendría que salir en la noche.
Se sentía totalmente agradecido. Recibió las bolsas con una sonrisa.
-Muchas gracias, Hanji… de verdad… -
Dejo las cosas en un rincón e hizo un gesto con su mano para que la castaña se sentara en un pequeño taburete.
-No puedo quedarme mucho…Ya sabes que se están poniendo todos más paranoicos. Tuve que usar mis encantos con los soldados para que me dejaran caminar tranquila hasta acá –dijo riendo Hanji-
A veces cuando Hanji no venía en mucho tiempo tenía miedo. Pensaba en la posibilidad de que la tomaran presa caminando para venir a verlo. Sabía que la mujer tenía cierta influencia, ya que al ser conocida como una gran científica la gente le tenía cierto respeto. Aun así, ya nada era seguro.
-Hanji… Ayer vinieron soldados a la casa…-
-¿¡Que paso!?...
El francés relato lo ocurrido durante la noche anterior con la mayor cantidad de detalles posibles pero con mucha rapidez. Sabía que Hanji en algunos minutos tendría que irse para evitar problemas con los soldados.
-Rivaille tu sabes que yo jamás te traicionaría… Que extraño que alguien haya encontrado esta habitación… No es tan fácil encontrar la puerta… -dijo Hanji pensativa-
-Él dijo que vendría de nuevo… -
-Quizás no es malo. Tú sabes que somos muchos los que repudiamos esta situación. No es algo tan desquiciado pensar en que un soldado alemán se sienta mal por todo esto…
Rivaille suspiro. Sabía que Hanji tenía razón.
La castaña se levantó y abrazo a Rivaille.
-Cuídate por favor. Vendré la próxima semana…-
Se separaron y la mujer camino hasta la puerta lentamente.
-Espero que ese tal Eren sea sincero…-
