Hola Nuevamente gracias por sus comentarios. Me ha hecho muy feliz que les esté gustando la historia. Me propuse al menos escribir un poquito cada día, así que trataré de actualizar cada día la historia. Reitero que me hacen muy feliz sus reviews y que no duden en darme algún consejo o critica. Un abrazo, y gracias por leer, espero que le guste este capítulo (aunque sea cortito)


Solo otra vez.

Las visitas de Hanji siempre lo hacían sentirse un poco más liviano. Era olvidar la soledad que acompañaba su alma durante algunos minutos, para luego sumirse de nuevo en la oscuridad.

Al menos, ahora tenía con que entretenerse. Tomo los periódicos que Hanji había traído y comenzó a hojearlos. Todos estaban llenos de historias trágicas sobre muertes, desapariciones y el infaltable FührerAdolf Hitler. Luego de leer con desgano las noticias busco en la parte final de los periódicos con la esperanza de que estos tuvieran algún puzzle o algún tipo de juego de ingenio que lo hiciera desconcentrarse de su situación.

Estuvo gran parte del día haciendo sudokus y puzzles para matar el tiempo.

Se sentía ahogado. Estar en una habitación sin ventanas ni luz no era sano, ni mental ni físicamente para nadie.

De un momento a otro, un ruido lo saco de sus pensamientos.

Era la puerta de la habitación. Se quedó petrificado por unos segundos pensando en que quizás ese mocoso lo había traicionado.

-Soy Eren… ¿Puedo entrar?...

Su corazón dio un vuelco. El alemán había cumplido su promesa de volver.

"¿Cómo sé que no es una trampa?"

La mente de Rivaille no dejaba de repetirse esa pregunta. Suspiro, y decidió que no había nada que perder. Abrió la puerta lentamente buscando los ojos turquesa que tanto habían llamado su atencion.

Eren estaba con su uniforme, al igual que la primera vez que lo había visto. Se veía feliz y tranquilo. Entro a la habitación rápidamente cerrando la puerta tras de sí. Miro a Rivaille y sonrió.

-Me alegra de que este bien, señor… - dijo el castaño dejando su casco sobre una mesa- lo siento por no venir más temprano, pero es muy difícil escapar de la vigilancia de los superiores…

-Quiero que me expliques exactamente porque buscas tanto protegerme… No sabes ni mi nombre, ni quien soy… No te entiendo… -interrumpió Rivaille-

La curiosidad del mayor era enorme. La sonrisa de Eren se fue apagando hasta transformarse en una mueca de tristeza.

-Se su nombre y mucho más que eso. Rivaille… ¿De verdad no recuerdas nada? … ¿Lo olvidaste…? –susurró el soldado buscando algún tipo de signo de que todo no era más que una triste broma-

-No entiendo a qué te refieres… Seguro sabes mi nombre porque has leído alguno de mis escritos o algo así… Quiero entender tu afán por estar aquí… Seguro esto te traería problemas si te descubrieran…-

-Hicimos una promesa… -

-No te conocía de antes, Eren… -

Un par de lágrimas amenazaban con escapar de los ojos turquesa. Apretó sus puños y mordió su labio inferior.

-Está bien. Quizás ahora no recuerdes, pero estaré para ti hasta que lo hagas… No lo forzare. Confió en que recordaras en algún momento -dijo el castaño tratando de darse consuelo de algún modo-

Rivaille se sentía aún más confundido. Las palabras de Jaeger sonaban tan francas que no dudaba de él. Tuvo unas profundas ganas de abrazarlo, pero no entendía porque. Tenía total certeza de no haber visto a Eren en su vida, pero a la vez se sentía tan cómodo con el que era como estar con un viejo amigo…

O quizás no exactamente un amigo…

-No negaré que me intrigas, Eren… Siento que puedo confiar en ti. Me lo has demostrado, después de todo… -dijo el francés tratando de sonar tranquilo a pesar de su conflicto interno-

-Entonces, solo déjeme ayudarlo en lo que pueda… Déjeme estar aquí para usted. Seré útil. Puedo hacer lo que me pida y así no tendría que exponerse a salir… Es peligroso…

La duda carcomía a Rivaille. Eran tantas las preguntas que tenía para el alemán que no sabía por cual empezar. La principal, era como Eren había encontrado la habitación. Decidió que quizás era muy apresurado hacer la pregunta de la nada, en otra ocasión podría interrogar al alemán sobre ese tema.

-Está bien… La ayuda no me viene nada de mal considerando la situación… -dijo Rivaille mirando a Eren a los ojos- Espero no equivocarme…

-Gracias por confiar en mí…-

El castaño se acercó a Rivaille lentamente. De tener algún tipo de contacto con el mayor. Acerco tímidamente su mano a la mano de Rivaille rozando sus dedos. Miro que el francés no se oponía a su contacto, así que entrelazo sus dedos con los del mayor.

-Te había extrañado tanto… - dijo Eren mirando sus manos entrelazadas-

Paz. Eso era lo que Rivaille sentía. El contacto con la mano de Eren hacia que su pecho se sintiera oprimido por una fuerza desconocida. Era como encontrar algo que por mucho tiempo creías perdido y que por fin, de alguna forma extraña había vuelto.

Era encontrar luz luego de no verla durante siglos.

Se quedaron así durante unos minutos, mirándose a los ojos sin decir nada. El mayor fue el primero en interrumpir el silencio de la habitación.

-Estoy confundido… -murmuró Rivaille mirando al suelo-

-Lo entiendo…Pero aun así, estaré contigo hasta que recuerdes todo. Y si no es así, haré todo lo posible para que puedas crear nuevos recuerdos junto conmigo…-