Gracias nuevamente por los comentarios (gracias a ellos sigo escribiendo, me incentivan a continuar :) )
Nunca había escrito Lemon, así que espero no provocar que sus ojos se quemen o algo así, jajaja. Espero que lo disfruten.
El castaño sentía que se quemaba.
Los labios de Rivaille a pesar de ser suaves eran bruscos, pero de una forma a la que Eren realmente le fascinaba. Rodeo con los brazos el cuello del francés y se dejó llevar.
El mayor que estaba sentado sobre la mesa abrió sus piernas permitiendo que Eren se acercara más. Tomo de la cintura al soldado y lo acerco hacia él.
Sentía que había esperado eso hace tanto tiempo. Sus bocas estaban en perfecta sincronización, como si fueran amantes durante años y conocieran exactamente los puntos más sensibles del otro.
Eren dejaba escapar suaves gemidos que morían en la boca del francés. Sus lenguas buscaban desesperadas. Era una lucha por el control del otro.
El mayor se separó por un momento de Eren.
La mirada de Rivaille estaba totalmente nublada por el deseo, cosa que Eren noto al instante y provoco que un escalofrió recorriera todo su cuerpo. El soldado de un momento a otro se encontraba acostado sobre la mesa con el cuerpo más pequeño sobre el sintiendo sus manos recorrer su torso por encima de la ropa.
No era suficiente. El mayor besaba con ímpetu el cuello de Eren en un punto exacto que hacía que el castaño mordiera sus labios tratando de contener los gemidos.
Sentían que era un reencuentro.
Las manos de Rivaille abrieron sin ningún cuidado los botones de la camisa de Jaeger. Miro su torno desnudo con deseo y volvió a besarlo aun con más fuerza que antes. Se acomodó de tal forma sobre el alemán que podía sentir la necesidad de más contacto a través de sus pantalones.
Una sonrisa satisfecha se formó en el rostro del mayor.
Eren no podía evitar sus jadeos. Quería sentir a Rivaille. Quería ser uno con el después de tanto tiempo esperando su reencuentro.
La mente de Eren se encontraba solo con un pensamiento, y ese era la mezcla de amor y deseo que Rivaille lo hacía sentir.
Rivaille se encontraba con ambas piernas a los lados de las caderas del menor. Su mano derecha se ocupaba de masajear la sensible piel de uno de los pezones del soldado y la otra se encargaba de acariciar una de las caderas de Eren moviendo sus dedos en dirección a su entrepierna.
-Señor… -susurró el soldado cerrando los ojos con fuerza-
Lo interpreto como una súplica. Sin dejar de besar su cuello y dejar marcas en él, abrió con una mano el botón del pantalón del alemán. Bajo el cierre lentamente deleitándose con los espasmos que el cuerpo de Eren sufría debido a la desesperación.
Tomo el miembro del castaño y comenzó a masajearlo suavemente, provocando que suaves gemidos se escaparan su boca. Rivaille sentía como el cuerpo de Eren se tensaba cada vez por cada vaivén de su mano. Sentía enorme satisfacción por provocar eso en Jaeger.
Apretó uno de los pezones de Eren con sus labios y aumento el ritmo y la intensidad de sus caricias. Podía sentir los dientes del alemán incrustándose en su hombro.
-Por favor… -
La voz de Eren era deliciosa a los oídos de Rivaille. Eran suficiente afrodisiaco para desear con intensidad unir su cuerpo al del menor.
Bajo los pantalones y la ropa interior de Eren a la vez. Miro embelesado el cuerpo medio desnudo de Eren.
Acerco sus dedos a la boca del menor, y sin dar ninguna instrucción como si pudieran leer la mente del otro, Eren tomo la mano del francés e introdujo sus dedos en su boca. Los lamia suavemente sin dejar de mirar a Rivaille a los ojos.
Los ojos turquesa estaban vidriosos. Rivaille sentía como esa mirada buscaba penetrar dentro de su alma pidiendo a gritos que lo llenara.
No pudo contenerse. Retiro rápidamente sus dedos de la húmeda cavidad y comenzó introduciendo lentamente uno de ellos al interior de Eren.
Se sintió incomodo al principio. Jaeger mordía el dorso de su mano sin dejar de mirar a Rivaille de forma suplicante.
Un dedo se transformaron en dos, y luego en tres. Los gemidos de dolor ya se habían transformado en puro placer. Era música para los oídos de Rivaille.
El francés bajo sus propios pantalones con una mano rápidamente. Lamio la palma humedeció su propio miembro.
-¿Estás seguro…?-preguntó Rivaille mientras seguía embistiendo a Eren con sus dedos-
Jaeger asintió rápidamente abriendo más sus piernas.
Rivaille tomo las piernas de Eren colocándolas sobre sus hombros y comenzó a rozar la entrada del soldado lentamente.
Eren no podía evitar que sus caderas se movieran casi por inercia tratando de lograr más contacto con el más bajo. Sus jadeos y gemidos iban aumentando en volumen y en frecuencia. Había ocultado su rostro con su antebrazo y su otra mano apretaba fuertemente uno de los bordes de la mesa.
-Sargento… lo necesito… - dijo jadeando el castaño-
Rivaille no era un soldado, ni mucho menos un sargento. Aun así, sabía que Eren se refería a él y sintió como algo dentro de sí necesitaba tomar el absoluto control de la situación.
Tomo a Eren fuertemente de las caderas y lo penetro de solo una embestida. Los gritos de placer mezclados con dolor lo excitaban de sobremanera. Eren movía sus caderas de forma errática, buscando mayor profundidad en el contacto con Rivaille.
El interior de Eren era lo suficientemente apretado para que Rivaille se sintiera cada vez más cerca del clímax en cada estocada. Eren gemía estruendosamente, pero ya no era dolor. Era un placer bestial que lo consumía desde lo más profundo de su ser.
-No… no puedo… -dijo Eren gimiendo tratado de cubrir su rostro con sus manos-
Rivaille gemía de forma casi inaudible al sentir como el interior del castaño se iba haciendo a cada segundo más húmedo y más apretado. Tomo la mano que cubría el rostro de Eren buscado ver esa mirada turquesa que lo enloquecía.
-Quiero verte mientras gimes mi nombre-
Ya no aguantaba más. Tomo el miembro de Eren con la mano libre apretándolo con deseo.
Ya era inútil. Eren ya no podía contener sus gemidos. Se ahogaba en medio del placer repitiendo el nombre del francés.
-¡V-voy… a… a…! -
Las palabras del castaño habían sido interrumpidas por un grito sordo. La estrechez de Eren hizo que Rivaille acabara casi al mismo tiempo que el alemán, saliendo un ronco gemido de su garganta.
Sus respiraciones estaban agitadas y sus cuerpos eran una mezcla de temblores y sudor. El castaño busco los labios de Rivaille y los beso mientras un par de lágrimas escapaban de sus ojos.
El alemán estaba feliz. Sentía que la espera había valido la pena.
Estaban destinados a encontrarse.
