52 Reviews *3* les juro que no lo puedo creer. Gracias gracias gracias :) ¡Se pasaron!
Intentaré seguir subiendo cada día un capítulo aunque sea cortito. Espero que lo disfruten
Un abrazo y gracias por leer. (Recuerden que cada review me hace sonreír, jijiji :))
-Rivaille… -susurró Eren mientras abrazaba al francés-
El mayor por más que lo había intentado con todas sus fuerzas no pudo evitar romper a llorar amargamente.
-¿Dónde mierda estabas?- preguntó mientras golpeaba el pecho del menor con sus puños- Hijo de puta… ¿Por qué hiciste esto?
-Perdóname… tuve que hacerlo para escapar… -respondió el alemán mientras tomaba las muñecas del más pequeño- era la única forma…
Rivaille se tranquilizó y limpio sus lágrimas con el dorso de su mano. Estaba feliz. Sentía que la vida le había traído desde los muertos a quien había creído jamás volvería a ver.
Volvió a tomar su postura seria sin dejar de morder su labio para controlar sus ganas de seguir golpeando al mocoso que hizo que incluso llegara a pensar en matarse.
-Te explicaré todo, pero ahora vámonos de aquí. Nos podrían encontrar…-sugirió Eren tomando de la mano al mayor-
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Eren había llevado a casi arrastrado a Rivaille hasta una puerta que estaba afuera de una casa sin cruzar palabras. Toco la puerta que estaba pegada al suelo un par de veces como solía hacer cuando visitaba a Rivaille. Un rubio, quizás de su misma edad abrió la puerta rápidamente.
-Entren… rápido…-susurró el rubio mirando hacia los lados-
Eren dejo que Rivaille entrara primero. Cuando se aseguró de que el mayor ya estaba bajando las escaleras entro cerrando la puerta sobre sí.
-Pensé que te había pasado algo, Eren… -dijo el rubio con cara de preocupación- ¿Él es Rivaille?
El castaño asintió sonriendo.
-Un gusto. Soy Armin Arlert. – Dijo sonriendo extendiendo su mano-
-Igualmente- susurro el francés un poco extrañado respondiendo al gesto-
-Armin es mi mejor amigo. Él nos ayudará a escapar…-dijo Eren encendiendo un par de velas acomodándolas sobre las mesas que habían en la habitación-
-Explícame que mierda está pasando, Eren. Primero pensé que estabas muerto y ahora apareces de la nada… -interrumpió el mayor-
Eren suspiró e hizo un gesto a Rivaille para que tomara asiento en una pequeña silla de madera.
Armin estaba apoyado en la pared mirando a Rivaille disimuladamente. Por alguna extraña razón la presencia del francés lo hacía poner nervioso.
-Tuve que fingir mi muerte para escapar…- explicó Eren serio-
-¿Qué…? –
-Hubo una gran pelea. Muertos por todos lados. Todo fue muy confuso. Quería volver contigo pronto y pensé que si no hacia esto iba a morir de verdad en cualquier minuto habiendo desaprovechado la oportunidad de habernos reencontrado. Fui un cobarde, lo sé. Aun así, no me arrepiento. –
-¿Cómo lo hiciste? –pregunto el mayor algo confundido-
-Busque un cadáver lo suficientemente irreconocible como para hacerlo pasar por mí. Le puse mi chaqueta y mi casco. –Explicó mirado hacia el suelo- Digamos que no tuve un comportamiento muy heroico, pero ya estar en el ejército no tenía sentido. Están matando civiles como enfermos. Están locos… Desertar no era opción. Fue la única forma.
Rivaille suspiró.
-¿O sea que ahora tú también eres un fugitivo?
-Digamos que si me encuentran me van a sentenciar a muerte por traición.
Un escalofrió recorrió la espalda de Armin pero trato de disimular de la mejor forma que pudo.
-Oigan, ustedes pueden quedarse aquí todo lo que quieran. Yo bajaré con comida en las noches ya que tengo que esperar a que mis padres se duerman. Ésta es una vieja bodega que era de mi abuelo, y en realidad ya nadie la usa así que no hay problema con que se queden aquí…-
-Armin, será solo temporal. No quiero traerte problemas.-
-Eres mi mejor amigo, no te preocupes, Eren.
Rivaille no pudo evitar sentirse un poco celoso. Tosió con la intención de hacer notar su presencia.
-Tú también Rivaille, no hay problema con que te quedes. Eren ya me hablo de ti. –dijo Armin sonriendo- Volveré a la casa. Pondré césped por encima de la puerta para que no se note, así que si van a salir tengan cuidado con que les caiga encima.
-Siempre pensándolo en todo –dijo Eren riendo- gracias Armin, te debo una.
El pequeño rubio sonrió, hizo un gesto con su cabeza a modo de despedida y subió por las escaleras cerrando la puerta al llegar a la superficie.
Rivaille miro al castaño con un notable enojo.
-No te perdonaré jamás esto, Eren…-dijo el francés con la intención de hacer sentir culpable al alemán-
-Rivaille, perdóname… Lo hice para volver contigo. Estaba desesperado… No quería hacerte sentir mal. –Eren sonrió internamente. En parte estaba feliz de que de alguna forma el mayor estaba mostrando preocupación por el-
-Ni se te ocurra hacer algo así otra vez. –
Rivaille se acercó a Eren y lo abrazo. Ya no valía la pena negar lo que sentía por el alemán.
Agarro a Eren de sus cabellos y lo atrajo hacia él. Poso sus labios suavemente en los del castaño sintiendo como el menor se tensaba con el simple roce de sus bocas.
-Debiste buscarme enseguida-susurro Rivaille mirando a Eren con esos ojos afilados que hacían que a Eren le temblaran las piernas- Pensé en cosas realmente ridículas por tu culpa, mocoso.
-Llegue ayer y Armin no me dejo salir. Quería que al menos descansara un día… Por suerte te encontré camino a buscarte…-respondió acariciando con el dorso de su mano el rostro del mayor-
Escuchar al castaño nombrar a Armin lo ponía bestialmente celoso. Entendía que fuera su mejor amigo y que lo conocía incluso antes de que ellos se vieran por primera vez, pero era inevitable. Gruño y agarro al alemán de los brazos de forma brusca para volver a besarlo. Lo besaba de tal forma que parecía querer demostrar que el menor era su posesión.
Por supuesto, eso a Eren no le molesto.
Los labios de Rivaille comenzaron a dejar besos en la mandíbula de Jaeger. Comenzó a bajar en dirección a su cuello besando y lamiendo toda la piel que había en su recorrido. Mordía suavemente y volvía a besar la piel enrojecida.
Eren movió su cabeza hacia un lado permitiendo al francés besar su cuello con mayor facilidad. Enroscó sus dedos en los cabellos negros de Rivaille y cerró los ojos.
Lo había extrañado tanto.
Se habían extrañado tanto.
