Despertó al caer de costado ya que su cuerpo no tenía el apoyo que usualmente le proporcionaba el cuerpo dormido de Rivaille.
Acaricio su cabeza con cara de dolor.
Con la mirada ya más enfocada pudo notar la silueta de Armin sentado en el suelo abrazando sus piernas cerca de la escalera que conducía al exterior.
-¿Armin? ¿Qué pasa? ¿Dónde está Rivaille? ¿Qué haces aquí? -
Eren bombardeo de preguntas al rubio mientras este solo se limitaba a mirarlo con rostro afligido.
-Soy un inútil. No pude hacer nada...-susurró evitando la mirada del castaño-
-¿De qué estas hablando? -
Armin levantó la cabeza dejando ver a Eren como un par de lágrimas se deslizaban suavemente por sus mejillas.
Capto perfectamente el mensaje
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El sargento se encontraba sentado sobre el escritorio con las piernas cruzadas y una mano en su mentón. Miraba a Rivaille con una mueca burlesca en su rostro.
-Hace mucho no nos vemos, Levi.-
Hace mucho que alguien no le decía así.
Se habían conocido hace unos diez años durante sus estudios universitarios. Habían sido presentados por Hanji en alguna de esas típicas reuniones estudiantiles.
A pesar de la gran diferencia de personalidades habían congeniado bien y eso hacia que Hanji se sintiera feliz por Rivaille ya que el no se caracterizaba precisamente por hacer buenas migas con la gente.
Un día durante una discusión Erwin le dijo a Rivaille que había gente impura en la sociedad que era mejor eliminarla dando como ejemplo una lista que incluia a los extranjeros, los judíos y los homosexuales.
Erwin creía firmemente en la pureza de la raza aria y se lo dijo a Rivaille habiendo olvidado por completo la procedencia de este y sus creencias.
-Si crees eso también me incluyes a mi –le dijo Rivaille con molestia-
Erwin trato de excusarse pero la ofensa ya estaba hecha. A pesar de que Rivaille no era rencoroso el mismo Erwin Smith se fue alejando de el por la culpa.
El alemán finalmente abandono la universidad para dedicarse de lleno al ejercito. Su familia por generaciones había formado parte de este, así que no fue difícil para Erwin ascender (ademas, para que negar, por sus propias condiciones innatas para la guerra)
No se habían visto hace seis años fácilmente.
El francés, arrodillado miraba al rubio entre sorprendido y preocupado. Sabía que Erwin tenía unos ideales nazis realmente profundos, pero creía que en algún lado de su corazón recordaría lo que alguna fue una leal amistad.
- Te hemos estado buscando por bastante tiempo... Has sabido esconderte muy bien...-
-Si me vas a matar que sea rápido-
Erwin miro en dirección a la puerta, se dirigió a ella y la cerró con pestillo.
Se acercó lentamente a Rivaille y lo miró fijamente haciendo que el primero se sintiera un poco nervioso.
-Quieren que te mate. A pesar de todo lo que creo sigo siendo humano y te tengo cierta estima. -susurró el alemán al oído de Rivaille- Aun así, no puedo dejarte libre así como así. Seria a lo menos, sospechoso.
-Deja los rodeos y dime que mierda vas a hacer-
Erwin suspiró
-Tan impaciente como siempre, Levi...- Erwin caminó nuevamente hasta su escritorio tomando algunos papeles hojeándolos de forma calmada- las ordenes de más arriba dicen que debo matarte, pero no dicen cómo. Si sigues tan obstinado como siempre podrás sobrevivir. Sé que debes creer que soy un monstruo y no te culpo, pero es todo lo que puedo ofrecerte-
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-¿Por qué no me despertó? Quizás pude haber hecho algo...-
-El no quería que te encontraran, Eren. Si te encuentran te acusaran de traición y lo sabes...-
-Aun así... Tu sabes que no me importaría morir por él, Armin-
-Entonces entiendes perfectamente lo que él siente...-susurro el pequeño rubio poniendo su mano sobre el hombro de Eren-
Jaeger miro a Armin. Mordió su labio inferior tratando de controlar el torbellino de tristeza e ira que se iba formando en su interior.
-Él es valiente. Se nota que Rivaille lucha por lo que quiere, así que no creo que sea tan fácil que el... -Arman prefirió no continuar la frase con la intención de no hacer sentir peor a Eren-
-P-pero... Yo tenía que protegerlo y no pude... No pude.-
El castaño abrazo a Armin buscando consuelo.
El rubio simplemente acariciaba la cabeza de Eren tratando de idear algún plan que pudiera traer de vuelta a Rivaille.
El viaje había durado horas. Quizás unas seis o siete. Su sentido del tiempo-espacio era inexistente considerando que lo único que podía hacer por el dolor, tanto físico como emocional era dormir.
Dormitaba, por quizás minutos u horas interminables siendo mecido por el movimiento del tren.
Miraba por los agujeros que se formaban entre los tablones del vagón. Veía a veces lo que parecían ser arbustos y otras veces simplemente praderas.
Aunque no lo dijera estaba asustado.
Una persona por más valiente que sea no podrá combatir con el temor a lo desconocido. Rivaille era alguien al que jamás le había faltado valentía, pero no saber a ciencia cierta donde lo estaban enviando lo hacia sentirse nervioso al no tener control de la situación.
La teoría que parecía ser la más probable, por las palabras de Erwin, era que estaba siendo enviado a los campos de concentración.
La gente trataba de tapar el sol con un dedo diciendo que eran mitos estúpidos de la gente "indecente" para hacer que el movimiento Nazi fuera mal visto. Otros, decían que era una triste realidad no asumida por una población que parecía ganado siguiendo a Hitler.
Suspiró.
Erwin pudo haberlo matado con una simple bala en esa oficina. Si no lo hizo, fue porque pensaba firmemente que podría sobrevivir.
No eran tan cruel después de todo. A su propia manera.
No estaba solo en el vagón. Habían unas veinte personas junto con el que estaban igual de callados que él. Las miradas perdidas y algunos sollozos de vez en cuando le hacían ver que su viaje no tendría un buen destino
A pesar de todo se sentía paz consigo mismo. Había dado a Eren una oportunidad para seguir viviendo y eso era suficiente para hacerlo sentir feliz.
No iba a negar que en parte era egoísta. Además de salvar la vida de Eren salvaba en parte la suya. Si Eren hubiera sido tomado preso y asesinado habría sido la peor tortura que podría haber sufrido, incluso peor que la misma muerte.
Lo amaba demasiado como para poder permitir eso.
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El tren paro de golpe haciendo que Rivaille dejara su mundo interno para afrontar la realidad.
Vio como la compuerta se abría y un par de soldados con mueca de desagrado tomaban de los hombros a las personas que salían tímidamente del vagón.
Camino lentamente hasta la salida. No se resistió, así que no fue empujado con tanta fuerza como a ciertos hombres que los llevaban a rastras como animales que iban a ser sacrificados. Era una visión realmente deprimente.
Llegaron hasta lo que parecía ser una fábrica abandonada con rejas que se extendían delimitando todo el enorme terreno que abarcaba.
Lo hicieron ponerse en una fila para saber a qué lugar de la "fabrica" sería enviado.
-Lleva este a las barracas…-dijo un soldado refiriéndose a un hombre de aspecto saludable y no muy viejo-
-¿Qué hacemos con este otro?- preguntó el soldado que estaba a su lado con burla mirando a un anciano-
-Ya sabes…-
Este pobre anciano fue llevado a rastras con un dirección incierta, pero que Rivaille entendería más adelante.
El soldado parecía tener una lista con los nombres de las pobres almas que tendrían que vivir el calvario de estar en ese lugar.
-Yo te he visto…- susurró en voz baja el hombre levantando una ceja- Tú eres escritor ¿verdad?
Rivalilla asintió de mala gana.
-Entonces no estoy tan equivocado. Eres Rivaille… -dijo riendo- Vaya, vaya. ¿Qué irónico que estés aquí verdad?
El francés cerró los ojos por un segundo tratando de controlar las ganas que tenia de golpear al soldado. Si lo hacía, sería más improbable mantenerse con vida.
Tomó el uniforme que fue arrojado por otro soldado y fue arrastrado hacia un pequeño edificio que estaba aparte de la "fabrica".
Era una camisa y pantalón de tela con líneas blancas y negras verticales. Era una tela delgada, de una dudosa calidad. Tenía una serie de números en el costado izquierdo a la altura de su pecho y bajo estos un triángulo rojo invertido y en la parte de atrás lo que parecían ser partes de un triángulo amarillo. Se fijó que en el centro de los triángulos tenía una letra "F".
"Nos marcan como animales de granja "
Definitivamente, estaba en un campo de concentración .
Le ordenaron que caminara en dirección a las "habitaciones". Era un edificio pequeño que se dividía en varias salas aún más pequeñas con decenas de camarotes cada una.
Era un total hacinamiento.
Un soldado lo tomo del brazo y le designo una de las habitaciones y un camarote. Se acercó lentamente al que sería su lecho por tiempo indefinido y se sentó en cama con el uniforme en su regazo.
Se sentía un ambiente abrumador. Todos los hombres se miraban confundidos sin cruzar palabras, y otros se ponían el uniforme con la mirada perdida.
Tenía que cambiarse y presentarse en diez minutos para que le fuera designada una labor.
Aclaraciones: Según lo que pude encontrar sobre el "marcaje" que usaban para los uniformes en los campos de concentración el triángulo rojo significaba que la persona era un preso político, y si atrás había un triángulo amarillo era porque además era judío. También, ponían la primera letra de la nacionalidad del prisionero además de los números que identificaban a la persona. Traté de que la descripción fuera lo más real posible así que me base en esa información.
Estoy muy feliz por la cantidad de Reviews ya que nunca esperé que tanta gente leyera el ff.
A los que preguntan si el final será feliz, yo espero que así sea jajaja 3
Espero que les haya gustado este capítulo y nos leemos en un próximo. Un abrazo y todo comentario será gratamente recibido :D!
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