Hola a todos :) les traigo otro capítulo.

Creo que en verdad no falta mucho para que termine la historia jiji.

Les agradezco una vez mas a todos por sus comentarios. Espero que les guste este capítulo 3 Un abrazo y gracias por lee


No podía ver nada más que oscuridad a su alrededor.

Escucho un murmullo a la distancia. No pudo entender con claridad que decía, pero se quedó atento esperando que el mismo sonido llegar a sus oídos

La voz era suave pero no venía de ninguna parte. Al principio no la reconoció pero la buscaba con la mirada tratando de entender donde se encontraba.

"Rivaille"…

El murmullo ya era una clara voz que lo hizo estremecerse resonando en un eco que parecía interminable.

Siguió inmóvil en el mismo lugar esperando que el dueño de esa voz apareciera frente a él, pero eso no paso.

Se quedó segundos que parecían interminables mirando el fondo oscuro que parecía no tener fin.

Sentía un ruido. Lo asocio al mecer de las ramas de un árbol debido al viento.

Pero ahí no había ni árboles, ni viento. Solo un eterno vacío que lo hacía sentirse como el ser más ínfimo de la tierra.

Sintió calor que lo rodeaba por sus hombros. Se dio cuenta de que eran un par de brazos que lo sujetaban con fuerza.

"No te dejaré ir"

Tenía que admitir que el pequeño rubio le había sorprendido.

Lo último que se había esperado era que un alumno llegara de esa forma buscándola desesperadamente para pedirle ayuda para encontrar a Rivaille.

Se había presentado ante ella de forma nerviosa. Le conto de forma resumida como había conocido a Rivaille y de su amistad con Eren. También le dijo que Rivaille había dicho en algún momento a Jaeger que cualquier inconveniente que tuvieran tenían que recurrir a ella.

Se sintió feliz por saber de qué el imprudente de su amigo no había muerto al primer día de haber dejado el escondite y de que confiara tanto en ella a pesar de que siempre peleaban aunque fuera por cosas realmente sin importancia

La mujer se quedó un rato pensativa ante la explicación de Armin de cómo habían tomado prisionero a Rivaille.

Un nombre se cruzó por su cabeza y no pudo evitar que el esbozo de una sonrisa apareciera en su rostro.

-No te preocupes. Vamos a encontrarlo como sea-.

.

.

Estaba decidida a enfrentarse con él.
Bajo del carro y camino directamente hasta el portal de una casa acomodada en el mejor sector de la ciudad.

Claramente era la casa del Sargento Smith.

Sabía que Erwin a pesar de ser un hombre de armas era muy apegado a la familia, y aunque estuviera en medio de una guerra al menos le dedicaría el domingo a estar en casa.

Golpeo la puerta con insistencia esperando que el rubio apareciera en cualquier momento.

-Oh...Eres tú. Pasa, Hanji- dijo Erwin abriendo la puerta e invitando a la castaña a entrar-
Hanji entro sin decir nada. Mordió su labio inferior tratando de contener su rabia.

Fue en vano

-Tú sabes a lo que vengo...-

Erwin hizo un gesto invitando a Hanji a que se sentara en el sofá. Tomo una silla y se sentó frente a ella.
Estaba vestido con ropas casuales, lo cual era muy extraño aun para Hanji ya habiéndose acostumbrado a ver a un Erwin más "bélico".

-Explícate...-

-Tus soldados se llevaron a Rivaille...-dijo la mujer en tono acusador-

Erwin asintió.

-¡¿Dónde está?!... No puedo creerlo. Después de haber sido su amigo... ¿¡Que mierda le hiciste!?

Hanji se levantó del sofá rápidamente y golpeo el pecho de Erwin con sus puños repetidas veces.

-Respóndeme...-

-Yo no lo he matado si es eso lo que piensas-

Hanji se relajó un poco. Miro a Erwin a los ojos esperando una explicación. Dejo sus manos caer a los lados de su cuerpo.

-Puedo ser muchas cosas, Hanji, pero no soy un maldito que olvida totalmente el pasado. No pude dejarlo libre. Si no lo mataba yo, alguien más lo haría...-

-Y que hiciste con el -insistió-

-Lo mande a Auschwitz

Los ojos de Hanji parecían desorbitados ante la respuesta de Erwin.

-No lo mataste con tus manos pero lo enviaste al matadero... No puedo creerlo. Erwin, él era tu amigo. Éramos tus amigos. -
-Lo mande ahí porque no podía dejarlo libre. Él va a salir de ahí vivo, lo sé-

Erwin le dio la espalda a la mujer para que no viera la culpa que seguramente sus ojos reflejaban.

-Yo no puedo sacarlo, pero si puedo hacer que tú lo hagas...-

.
.

El plan ya estaba listo.
Viajarían hasta Auschwitz para traer de vuelta a Rivaille.
Tenían alguna idea de que hacer, pero decidieron que era mejor ir planificando a medida que iban ocurriendo las cosas. En realidad era una forma más bonita de decir que improvisarían.

Su tarea era lo suficientemente arriesgada como para que solo un paso saliera mal y sus cráneos fueran atravesados por balas al segundo.

Hanji y Armin trataron de hacer entrar en razón a Eren. Le dieron mil y un argumentos de porque no debía ir, pero aun habiendo dado las razones más validas que pudieron pensar (tan validas que el mismo castaño pensaba que estaban en lo correcto) no pudieron negarse a las suplicas de Eren por dejarlo participar.

Hanji iría al campo de concentración a realizar un "chequeo rutinario" a los soldados y prisioneros para evitar más infecciones de las que ya había en ese lugar.

Esa sería la forma de encontrar a Rivaille si es que seguía con vida.

.

.

.

.

Nos habían hecho levantar una hora antes de lo acostumbrado.
Me levante rápidamente tratando de evitar los descargos de los soldados que claramente se encontraban furiosos por tener que ellos también levantarse más temprano.
Nos hicieron hacer una fila afuera de las barracas y nos llevaron a la misma habitación en la que nos marcaron como animales en el primer día.

-Les harán un control médico. No vayan a cometer alguna estupidez... -dijo un soldado empujando con su arma a uno de mis compañeros para que entrara al salón-

Estuve de pie un par de horas esperando por mi turno.
Eran cientos de personas que esperaban igual que yo para que quizás nos limpiaran un poco el pus de las heridas que volverían a infectarse para mañana.

Sería un alivio momentáneo.

Era la primera vez que vería un rostro distinto que no fuera soldado o prisionero. Estaba nervioso sin saber porque.
Sentía el sudor en mis manos y mi corazón latir con fuerza.

Lo atribuí al sueño que hace algunos minutos me había hecho prácticamente saltar de la cama.

Me hicieron pasar a la habitación y un soldado indico que me sacara la parte de arriba del uniforme. Obedecí dejándolo entre mis brazos.

Había un biombo que cubría la mitad de la habitación que dejaba lo que parecía ser una silueta.

No podía creerlo.

Tantas veces quise que desapareciera de la tierra y ahora era lo último que quería. Sentí mis manos temblar ligeramente.

¿Cómo había logrado meterse aquí? Sencillamente esa extraña mujer siempre me sorprendía, para bien o para mal.

Hanji tenía puesto un delantal blanco y un montón de hojas entre sus manos.

Mi boca casi se desencajo de la sorpresa pero trate de disimularlo de la forma menos torpe posible aunque realmente en ese minuto no pude contenerme.

Pude ver un brillo en sus ojos. Era el mismo brillo de cuando me hablaba de sus descubrimientos o de otras excentricidades que no vienen al caso.

Tomo algunos papeles de la mesa

-¿Rivaille, verdad?- me pregunto sin dejar de ver los papeles-

Entendí perfectamente su juego.

Asentí con la cabeza tratando de evitar que una tonta sonrisa se formara en mi rostro.

-Bien. Siéntate, por favor-

Me senté donde Hanji indicaba esperando su próximo movimiento

-Tus heridas se ven muy infectadas...-dijo con un tono que quizás solo yo pude interpretar como tristeza- debo hacerte curaciones y hacerte un examen. Quizás puedas tener algo que pueda infectar a los demás y eso tenemos que evitarlo a toda costa-

Hanji miro al soldado con preocupación

-Yo si fuera tú saldría. A simple vista se ve muy virulento y no querría que te contagiaras.-

-No puedo dejar la habitación, señora-

La mirada de Hanji se ensombreció de tal forma que el cuerpo del soldado se tensó por completo.

-No quiero que me culpen por problemas sanitarios aquí. Obedece si no quieres que tú y tus compañeros se lleguen a contagiar de alguna peste. Espera afuera unos cinco minutos en lo que me demoro en examinarlo. Puedes hacerlo en la salida. Tu sabes que no voy a escapar –esto último lo dijo riéndose tratando de convencer al soldado-

El hombre asintió con la cabeza aun preocupado y cerró la puerta tras de sí.

Hanji suspiro y me miro.

-Rivaille, pensé que ya no te iba a ver más…-

Se acercó y me abrazo. No pude evitar un quejido ya que sin quererlo había rozado mis heridas. Se disculpó y me soltó sin dejar de sonreír.

-Quizás será la única vez que lo diga en la vida, pero estoy feliz de verte –dije tratando de no sonar tan melodramático-

Contuvo su risa y comenzó a curar mis heridas.

-Si no fuera porque Eren le dijo a Armin Arlert que me buscara quizás jamás te habría pensado en donde partir buscándote-

-Eren… ¿Dónde está? –La pregunta se había escapado de mi boca-

-Está muy cerca de aquí. Eren y Armin como mis ayudantes, pero ahora están con otros doctores en otro sector del lugar…-

Sentí mi corazón latir más rápido.

- Mocoso de mierda desobediente…-

-Sí, si lo sé… Con Armin le dijimos que te enojarías si venia pero insistió tanto que no pudimos decirle que no. Es tan obstinado como tú –

Sonreí internamente.

Aún era importante para Eren y nadie me quitaría esa felicidad.

-Te sacaremos de aquí. Quiero que seas paciente y que no cometas alguna locura. Se nos ocurrirá una forma para sacarte. Vendré a hacer otro chequeo en una semana… La gente se está enfermando mucho aquí y nos necesitaran por un tiempo-

De un momento a otro Hanji se quedó quieta. Tomo mi brazo izquierdo y lo miro preocupada.

-¿Qué es esto…?

-La forma que tienen para reconocerme cuando ya no les sirva más…-respondí ocultando el tatuaje con la camisa que aun tenia entre mis brazos-

-Infelices…-susurro Hanji-

La mire un par de segundos esperando no despertar en algún momento.

"Eren estará feliz de saber que te encontramos"

.

.

.