108 Reviews... Sigo sin creerlo :D!

Tantas ideas y tan o tiempo. Perdónenme por no actualizar antes, la universidad me consume. Estoy casi terminando las pruebas del año así que por eso no he podido actualizar el fanfic. Tengo otro proyecto en mente así que en algún momento lo concretaré y lo subiré (será comedia jiji)

Ahora sí, no los molesto más y les dejo el capítulo. Es cortito pero espero que les guste. Un abrazo y que estén muy bien!


Camino rápidamente con el cuerpo de Rivaille en sus brazos en dirección a la que era la habitación de Hanji en ese lugar (que no era más que una vieja bodega adaptada con un par de muebles por aquí y por allá y unos camarotes)
Abrió la puerta con su codo teniendo cuidado de sostener con fuerza al que se suponía que era un cadáver.
Se encontró con algunas personas en el camino, pero gracias a la mascarilla y a la ropa que llevaba reconocieron que estaba haciendo trabajo "sucio" así que prefirieron dar media vuelta y no pensar en lo que la extraña doctora iba a hacer con ese cuerpo.
Dejo suavemente al francés sobre la cama y corrió rápidamente a cerrar la puerta con llave. Cerró las cortinas procurando que nadie pudiera ver desde afuera.
La bodega estaba relativamente lejos del edificio principal, lo que le daba privacidad a Hanji (cosa que había solicitado supuestamente para realizar sus experimentos para la universidad con calma)
Iba a ser difícil que alguien los encontraran ahí a no ser de que su interés directo sea entrar a la habitación.
Eren deslizo la sabana con cuidado dejan el rostro de Rivaille al descubierto.
Sus ojos seguían levemente abiertos pero sus pestañas alargadas hacían que fuera menos notorio. Sus labios se veían levemente azulados y secos. Realmente era tenerlo muerto frente a él.
Eren sintió su pecho oprimido y acaricio suavemente la mejilla del francés mientras se sentaba en un costado de la cama.

-Lo logramos. No puedo creer que lo hicimos-

Rivaille permanecía quieto mirando hacia el techo. Tenía unas angustiantes ganas de abrazar al alemán, pero su cuerpo seguía siendo incapaz de responder sus órdenes.
Ya llevaba un par de horas así y el efecto de la droga seguía intacto.
Se comenzó a desesperar cuando pudo mover torpemente un dedo. Era un movimiento tan leve que podría ser imperceptible a no ser de que se estuviera encima del francés.
Jaeger tomo la mano que trataba de moverse y la llevo a su pecho.

-Pensé que nunca más te volvería a ver. Saldremos de aquí y nos iremos juntos, te lo prometo-

Eren no aguanto más y comenzó a llorar. Haber pensado en que quizás no vería mas al mayor era una constante en los días de encierro en la bodega de Arlert. Sus lágrimas caían pausadamente sobre el rostro de Rivaille.

-Perdóname. No soy lo suficientemente valiente como para vivir en un mundo sin ti –

Cerró los ojos y escondió su rostro en el cuello de Rivaille. Estaba congelado, pero era agradable para Eren saber que lo tenía tan cerca.
Sintió una mano apoyarse en su cabeza y sonrió.

-Y tu porque crees que me entregue así como así- susurro Rivaille arrastrando las palabras una por una con voz ronca-

Eren se aferró más al cuerpo de Rivaille.
No iba a dejarlo ir.
Nunca más.

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Armin caminaba entre los pasillos llevando remedios y botiquines como enfermo. Hanji le había pedido que ayudara a los otros doctores mientras ella estaba en la "misión especial" que tenían que llevar a cabo ella y Eren. El rubio suspiro y dio la vuelta en dirección a otra las habitaciones que servía de "clínica" en el lugar. Los gritos eran espantosos y la salubridad era inexistente. Era un trato inhumano que lo hacía cuestionar la práctica ética de la medicina de sus futuros colegas.
No entendía como era posible que a pesar del énfasis humano que tiene la labor medica pudieran seguir atendiendo a gente con tratos tan bruscos.
"Al menos limpian sus heridas, lo intentan" se dijo tratando de consolarse aun sabiendo que si trataban de cuidar a los presos era solo porque eran mano de obra.
Con tantos pensamientos revoloteando en su mente choco sin querer con un soldado que iba en dirección contraria. Escucho el sonido de los frascos cayendo contra el suelo mientras el mismo caí de bruces en él.

-Lo siento, venia desconcentrado- dijo Armin tratando de tomar los pocos frascos que se habían salvado del choque-

-Descuida. Oye ¿Por casualidad no nos conocemos?-

Armin sintió sudor frio recorrer su frente. Miro al soldado de frente ya que era inútil esquivarlo de algún modo.

-Tu eres el amigo de Eren Jaeger, ¿No?-
Se quedó en silencio.

-Claro que lo eres. Recuerdo haberte visto durante la ceremonia de graduación de nuestro escuadrón. Debes ser Armin. Eren nos había hablado de ti. -dijo en un tono que parecía ser alegre para luego volver a hablar con seriedad- Me imagino que ya sabes lo que paso con él.

El rubio asintió lentamente tratando de poner su cara de tristeza más creíble.

-Lo siento. Ese chico era un suicida. No me caía muy bien pero no era mala persona -dándose cuenta de su falta de tino tocio- Mi nombre es Jean Kirschtein. Deja que te ayude-
El soldado le extendió la mano y Armin la tomo para levantarse. Se sacudió la ropa y vio que su mano sangraba pero no le dio importancia
-Gracias, Jean- dijo el rubio mientras volvía a tomar su rumbo
El soldado sonrió mientras veía alejarse a Arlert.
Algo era extraño y él iba a encargarse de descubrir que era.

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Ya habiendo dejado todas las cosas según correspondía camino en dirección a la habitación de Hanji.
Había sido inútil decirle a la mujer que ellos podrían dormir en otro lugar así que simplemente se rindieron. Además al final sería más práctico que estuvieran todos juntos en cualquier caso de emergencia.
Armin se acercó a la puerta, toco un par de veces y la abrió con cuidado sin percatarse de que a lo lejos alguien observaba escondido tras un arbol.
Entro rápidamente a la habitación cerrando la puerta tras de sí y puso pestillo.

-Que gusto verlos- dijo Armin dejando salir el aire de sus pulmones en un suspiro de alivio-

Rivaille estaba acostado tapado con unas tres o cuatro capas de ropa. El medicamente había hecho que su circulación sanguínea fuera tan baja que su temperatura corporal bordeaba la hipotermia. Aun así, sentía que Jaeger había exagerado en la preocupación, pero se dejó atender.

-Hanji terminará su turno en unas horas y traerá comida. - Armin se sacó los zapatos dejándolos con cuidado bajo su cama- Estoy muy feliz de que todo haya resultado como esperamos.
Eren asintió y sonrió.

No se percataron del momento en el que la puerta era abierta de forma brusca.