Los personajes no me pertenecen ya lo sabéis, son de Rowling.
Capitulo 2: Preparativos
Rose había pasado todo el domingo buscando el dichoso número de corazón de bruja donde aparecía el artículo que les había dado la idea. O como dijo Lily mas tarde con tono de madre regañona, había ocupado su precioso tiempo en poner todo patas arriba, en vez de estar haciendo el trabajo de transformaciones que debían entregar el lunes a primera hora y que para variar, Rose tenía a medias.
—Además —añadió cruzándose de brazos, pareciéndose cada vez mas a una madre—, si tuvieras tus cosas ordenadas no te habría hecho falta revolver todo. Parece como si hubiera pasado por aquí una manada de elefantes, o peor, como si Potter y si estúpido sequito hubieran dado una fiesta de esas que les hacen tan famosos.
Lo último lo dijo con un rencor casi tangible. Pero Rose hizo oídos sordos y siguió con lo suyo cada vez mas enfurruñada y ofuscada. Estaba casi segura, hasta el punto de jugarse un castigo con Hagrid en el Bosque Prohibido, de que había guardado la maldita revista en uno de los cajones de su mesilla. Pero había vaciado los tres y no aparecía por ninguna parte. Había mirado debajo de la cama y en el baúl, incluso había rebuscado también entre las cosas de Lily en un momento de descuido de esta. Aunque ya de antemano se imaginaba que su amiga no se habría acercado a la publicación por voluntad propia, no pudo evitar arrearle una patada rabiosa a una túnica que ella misma había tirado al suelo minutos antes.
Viendo que por lo métodos muggles no conseguía nada decidió probar con un accio, que solo sirvió para aumentar su frustración ya que tampoco funcionó. Pero lo que si consiguió fue que se le viniesen encima todo las revistas que tenía apiladas en un rincón y la hiciesen caer sepultándola bajo su peso. Seguro que alguna vez habéis estado en la misma situación.
Cuando Lily la ayudó a salir de debajo del montón de "revistas asesinas en potencia" ambas se sentaron en el único sitio libre en el suelo y miraron el caos que había generado la morena.
—Me rindo —dijo dejando caer los hombros y suspirando pesadamente—.No tengo ni la más remota idea de donde diablos puede andar esa revista.
Lily sonrío aliviada al saber que su amiga iba a dejar de poner el cuarto patas arriba.
—No te desanimes —Le apretó el hombro cariñosamente—, el fin de semana que viene toca ir a Hogsmeade, siempre podemos mirar si tienen allí la revista y comprarla.
—Ya pero es el número de hace dos semanas —contestó Rose cada vez mas deprimida—, lo mas seguro es que ya no lo encontremos.
Viendo que lo más probable era que su amiga se pasase toda la tarde con ese ánimo decidió distraerla.
—Bueno, pero como por el momento no podemos hacer nada, deberías hacer algo productivo como el trabajo de transformaciones.
Rose la miró bastante fastidiada, sabiendo que Lily tenía mas razón que un santo. Así que suspirando de nuevo se dispuso a buscar sus deberes entre el lío de ropas, revistas plumas y pergaminos que se extendía por toda la superficie de la habitación.
Era casi medianoche y las dos amigas se encontraban en la Sala Común, rodeadas de sus respectivos trabajos de transformaciones terminados. Ambas estaban absortas mirando el fuego que ardía alegremente en la chimenea, disfrutando del silencio inusual que reinaba en la torre. Por lo visto los merodeadores seguían inconscientes en los dominios de Pomfrey.
Y de repente, de la nada, Rose gritó rompiendo la tranquilidad y dándole un susto de muerte a la pelirroja.
—¡Lily!
—¡Por Merlín, Rose!, me acabas de quitar diez años de vida con el susto que me has dado. —Rose se volvió a sentar en el sillón donde se encontraba segundos antes de saltar como una loca, ligeramente avergonzada.
—Perdón… —Sonrisa nerviosa—.Pero es que ya he recordado que hice con la maldita revista. Se la preste a Emily Vance, esa chica de quinto curso. Ya sabes, esa chica que tiene una obsesión insana por Black.
Lily levantó la ceja en señal de escepticismo que Rose ignoró deliberadamente.
—Me la pidió el otro día causalmente, no pienses que fui yo quien fue a dejársela a ella intencionadamente. —La ceja de Lily subió varios milímetros mas—.El caso es que había un artículo sobre "como conquistar a un hueso duro de roer sin parecer una loca desquiciada en el intento", y bueno ¿que podía hacer yo? Soy una persona amable por naturaleza, así que se la dejé de mil amores.
—¿Sabes que acabas de condenar a Black a ser acosado por esa loca todo lo que queda de curso no? —Rose puso cara de estar muy ofendida.
—¡Parece mentira que me conozcas Lily! ¡Mi intención no era esa! —Lily alzó mas la ceja, y Rose llegó a pensar que se le iba a salir de la frente—.Lo que yo quería era que en el proceso de acoso Black se la tirase y con un poco de suerte ella le pegase ladillas o herpes, o las dos, por qué no. —Lily sonrío mientras negaba con la cabeza.
—Tienes que superar ya lo de Black, Rose. Hace tres meses que no quedáis y llevas más de dos puteándole todo lo que puedes y más. Deberías parar ya.
Rose frunció el ceño. El tema le tenía mas que molesta. Ella estaba deseando pasar página, pero se le hacía muy difícil cuando cada vez que intentaba vengarse de alguna manera, él se daba cuenta y salía airoso de la situación. Y peor aun, desde que Black descubrió que era ella la que intentaba herir su integridad física, había tomado la costumbre de arrinconarla en cualquier lugar solitario del castillo, provocándola para que lo volviese a intentar y despidiéndose de ella con un besazo de esos de película que solía regalar a todas las féminas con las que salía cada sábado.
Esto último Lily no lo sabía y Rose que tenía la intención de vivir muchos años no había pensado comunicárselo. Al menos no en un futuro cercano.
En vista de la situación Rose había decidido hacer ver que dejaba de intentar matarle. Le iba a atacar por medios más sutiles y en los que ella no tuviese que verse implicada directamente. De ahí su idea de prestarle la revista a la loca de Emily Vance. Quizás ella con su inestable estado mental consiguiese lo que ella no había podido.
Volviendo a la realidad vio que Lily se le había quedado mirando con cara de "vuelve de ya del mundo de Yupi y juguemos a ser normales otra vez". Así que dejó en un rincón de su mente la idea de la venganza y se fue a buscar a la desquilibrada.
10 consejos para triunfar en una primera cita
Consejos previos
Primero que nada, ten en cuenta que tu deseo por gustarle a él nunca debe llevarte a actuar, a mentir o comportarte diferente de como en realidad eres. Debes ser natural, tú misma, porque de lo contrario con el tiempo él descubrirá tus poses o mentiras. Nunca olvides que la sinceridad es la base de toda relación y que si a tu galán no le gustas tal como eres, lo mejor es no seguir adelante con él. Intenta hacer sentir cómodo a ese hombre que tanto te gusta, muéstrate cálida y agradable con él para que se sienta cómodo contigo.
—¡Eso es Rose! —gritó la pelirroja después de leer las primeras líneas del artículo—. ¡Esto era lo que estábamos buscando!
Rose estaba casi segura de que en cualquier momento vería a Lily saltar de alegría por las camas mientras se reía a carcajadas, de forma macabra, como las malas malísimas de las películas Disney. Pero Lily estaba demasiado absorta en la lectura como para percatarse de la cara de su amiga y siguió con su ataque de locura momentáneo.
—Parece que tanto maquinar contra el inútil de Black ha hecho que tu cerebro tenga por fin una buena idea —soltó como si nada.
—¡Oye! —Se indignó Rose, con todo el motivo del mundo cabe añadir—.Que la mitad de mis planes no hallan salido como deberían no es culpa mía, ni de mi cerebro. Lo que pasa es que resulta que ese inútil como tú le llamas ha desarrollado una especie de sexto sentido con el que capta todos los intentos de atentado contra su persona e integridad física. —Lily la miró con incredulidad.
—Venga ya Rose, admite que esos planes de venganza eran poco sutiles y muy obvios. —A la pobre se le hincharon los mofletes de rabia.
—No pienso seguir discutiendo sobre eso, no es por mí por quien estamos haciendo esta locura.
La prefecta la miró con diversión en sus ojos.
—En serio Rosie, ¿cacahuetes en su comida?, no me parece muy maduro.
—¡Se supone que es alérgico!, ¿vale? —explotó por fin la castaña—, solo quería que pasara un mal rato en la enfermería. ¡Además en que mundo una persona normal sabe si su comida lleva cacahuetes solo oliéndola! Eso no es normal ni entre los magos y lo sabes, pero estas demasiado ocupada riéndote de mi como para darte de cuenta.
—Está bien, está bien, tú ganas. —Lily se acercó a su amiga en son de paz intentando apaciguarla—.Cuando terminemos con Potter te ayudare a investigar a Black, ¿vale?
Rose la miró adoptando una pose de fingida indignación, y finalmente estrechó su mano con la de Lily sonriendo como si nada hubiera pasado.
—Trato hecho. Ahora dime como piensas hacer para que Potter, que lleva Merlín sabe cuanto tiempo obsesionado contigo y posiblemente te conozca mejor que yo, se arrepienta de querer una cita contigo.
—Elemental mi querida Watson —mirada asesina por parte de Rose. Llevar ese apellido le había constado incontables comentarios de ese tipo por parte de Lily. Tenía suerte de que en el mundo mágico fueran pocas las personas que conocían la literatura muggle—, vamos a limitarnos a hacer lo contrario de lo que dice este artículo.
Día: Viernes
Hora: 13:43 del mediodía.
Lugar: Terrenos de Hogwarts
Temperatura: 23ºC
Clima: Soleado con algunas nubes de evolución, lo que probablemente quería decir que por la tarde habría tormenta.
Estado de ánimo: al borde del ataque de nervios.
Hacía más de 35 segundos que Lily había soltado la bomba. Lo sabía porque los había contado mentalmente mientras trataba de tranquilizarse y mantener la compostura sin salir corriendo como alma lleva el diablo rumbo a su cuarto, para encerrarse allí y no salir en lo que le quedaba de vida.
Pero el silencio fue toda la respuesta que obtuvo. Un silencio tenso y cargado, un silencio de asombro y de incredulidad. Y si Rose pretendía transmitirle seguridad con esa pose de fingida desgana que había adoptado, estaba fallando estrepitosamente. Porque Lily se debatía entre arrearle a Potter una ración de collejas made in Evans, o soltarle la hora y el lugar de su futura cita y desaparecer de allí sin darle tiempo a reaccionar.
Porque sí, eso era lo que acaba de hacer. Acababa de aceptar salir con el.
Llevaban sentadas en aquella parte de lo terrenos del castillo unos 40 minutos, en espera de la aparición estelar de Potter y "su banda de babeantes y bobos babuinos". Nombre con el que Lily les había rebautizado en clase de pociones al ver como los 4, y prácticamente toda la población masculina del aula, miraba a Victoria Bennett, una zorra de Slytherin, y su atuendo ligero de ropa, con una cara que solo podría calificarse como de adolescentes hormonados. El propio Snape, siempre tan estirado y frío le había dirigido una mirada que de no haberse tratado del propio Severus, Lily habría dicho que era lasciva.
En cualquier caso, eso había puesto a la pelirroja de un humor de perros, que si se sumaba a su estado de paranoia general debido a la cercanía de su plan, daba como resultado muchos puntos menos para Slytherin y una nariz rota para Evan Rosier que se colocó en la trayectoria de una puerta cerrada por Lily con mucha mala leche.
Y allí habían estado, malgastando su hora libre en opinión de Lily, en espera de que los ya nombrados babuinos apareciesen y el "Rey de los monos" hiciera su rutinaria proposición, que en esta ocasión debería aceptar. Para cuando habían tenido a bien hacer acto de presencia, Lily se había mordido ya las uñas de las dos manos y probablemente habría seguido por lo pies si no fuese algo tan sumamente desagradable.
Potter no se había andado con sutilezas y simplemente había hecho gala de sus habituales comentarios dirigidos a picar a la pelirroja, muy acertadamente cabe añadir. Todo había sido muy rutinario, y ya se alejaban de nuevo cuando el chico soltó como si se le hubiese ocurrido de repente.
—Oye Evans, ¿que te parecería salir conmigo este sábado? —Potter se había girado lo justo para que Lily se quedase con su perfil, mientras que sus tres amigos se limitaron a esperarle sin apenas volverse, pues no merecía la pena.
Grave error, porque se perdieron el momento en el que Lily posiblemente igual de roja que su pelo y mas nerviosa que en toda su vida, había murmurado un apenas audible "esta bien…"
Sirius fijó en ellas su atención momentáneamente, ignorando totalmente la reciente confesión de la chica, para guiñarle un ojo a Rose descaradamente. Dato que no pasó desapercibido por la pelirroja que tomó nota mental para interrogar mas tarde a su amiga, o en su defecto moler a palos al promiscuo de Black, cosa que le serviría como vía de escape para soltar toda la tensión que estaba acumulando en esos momentos.
Porque ya iban 50 segundos y subiendo y el muy retrasado de Potter seguía sin decir ni esta boca es mía. Tuvo que ser Remus, que fue el primero en reaccionar, quien le dio un codazo en las costillas nada disimulado para traer de vuelva a la tierra al babuino mayor.
Potter se aclaró ruidosamente la garganta mientras recobraba el sentido común y volvía al mundo real.
—Perdóneme usted bella dama, pero mi mente está tan deseosa de oír un si de sus labios que creo que me ha jugado una mala pasada. Así que voy a repetir la pregunta por si acaso, ¿saldría conmigo bella dama? —Encima el muy idiota se ponía en plan caballero del siglo XIX. No sabía decir si le daba más rabia que vergüenza, pero en cualquier caso sus sentimientos homicidas crecieron hasta límites anteriormente insospechados.
—Sabes perfectamente lo que has oído Potter, y no me hagas repetirlo a ver si voy a cambiar de opinión. —Y antes siquiera de que el pobre chico tuviera tiempo de emocionarse, Lily decidió acabar con aquella situación por si terminaba haciendo algo drástico—.El sábado, a las 8 en la Sala Común, tú elijes el sitio, nos vemos.
Y sin mirar atrás salió como un bólido de la escena, seguida de cerca por Rose que aun lanzaba miradas de odio reconcentrado hacia Black.
Los chicos por su parte aun seguían en estado de shock post-traumático y quizás por miedo a que fuese una alucinación no se habían atrevido a moverse del sitio. Bueno el único que no daba muestras de estar alucinando en colores era Sirius, que seguía con la mirada a las dos chicas mientras de vez en cuando lanzaba algún beso al aire dirigido sin duda a Watson, que le miraba con tanto odio y rencor que si las miradas matasen el chico estaría ya a varios metros bajo tierra.
—La tengo rota —soltó ignorando por completo el motivo por el que sus tres amigos estaba todavía clavados en la hierba. Aunque de alguna manera el comentario sirvió para que reaccionasen. Fue Remus una vez más el primero en volver a la tierra.
—Siento ser yo quien te baje de la nube Padfoot, pero yo no diría precisamente eso. Mas bien parece como si quisiera…no se… —El hombre lobo se quedó en silencio intentado encontrar la palabra adecuada.
—¿Secuestrarme y encerrarme en una clase vacía del cuarto piso para hacerme todo tipo de cosas sucias para mayores de 18, tal vez? —probó el moreno poniendo cara de pillo.
—Yo diría más bien que parece como si quisiera matarte, Sirius —añadió Peter.
—Si, pero de forma lenta y dolorosa, y visceral, muy visceral —terminó Remus asintiendo de acuerdo con la rata.
—Lo dicho, la tengo loca. —Gran sonrisa y guiño de ojo marca de la casa.
Remus rodó lo ojos sin saber a ciencia cierta si su amigo solo quería hacerse el gracioso o si de verdad creía que esa pobre chica estaba loca por sus huesos. Bueno, pensó encogiéndose de hombros, el día que viese como ella le sacaba sus intestinos con sus podrías manos se aclararía la situación.
El que le preocupaba por el momento era James, que en vez de estar por ahí dando saltos de alegría como un niño el día de Navidad, que sería lo normal dadas las circunstancias, estaba quieto como una de las muchas feas estatuas que había a la entrada del colegio. Si, esas de cerdos alados.
Le hizo un gesto con la cabeza a Sirius, que parecía que también se había percatado de la falta de reacción del interesado y se acercaron a él con cautela. Como cuando sabes que hay algo que esta a punto de explotar y vas despacio, como si así fueses a evitar que detonase.
—¡HA DICHO QUE SIIIIIII!
Pero no sirve de nada como ya os habréis dado cuenta.
Los dos chicos se llevaron las manos a los oídos rezando para que la sordera no fuese permanente. Le debía de haber oído medio castillo a juzgar como empezaban a salir cabezas curiosas por todas las ventanas de daban a esa parte de los terrenos.
Antes de que apareciese algún profesor, o algún prefecto, decidieron que lo mejor era desaparecer, no fuese que les quitasen puntos.
Y el tan esperado día llegó mas rápido de lo Lily hubiera deseado, porque a pesar de estar segura de que era una buena idea, el simple hecho de saber que iba a ir vete a saber con un tío que era el imbécil de Potter, hacía que sus ya de por si delicados nervios la tuviesen todo el día al borde del ataque de pánico.
Pero sabía lo que tenía que hacer. Lo había repasado mil veces con Rose, y ambas estabas contentas con el resultado. Lo único que falta era empezar a arreglarse para la cita-desastre, y siguiendo con el consejo de la revista Lily y teniendo en cuenta que ellas pensaban hacer lo contrario, estaba segura de haber conseguido el efecto deseado.
Paso 1: Aspecto físico.
Es la primera cita entre el chico en cuestión y tu por lo que esmérate en arreglarte para la ocasión. Que se quede impactado con solo verte. Una imagen vale más que mil palabras. Antes de escoger la ropa que vas a llevar, averigua en qué lugar te vas a ver con él. No te vistas igual si vais a salir de noche, que si vais a tomar un café por la tarde, trata de que tuoutfitvaya de acuerdo a la ocasión. Consulta con algún buen amigo/a qué prendas te quedan mejor, su punto de vista sincero te será de gran ayuda. La primera impresión es muy importante.
Rose que salía en ese momento de la ducha se quedó con cara de haber visto un fantasma o mejor, una de las acromántulas que Hagrid escondía en el Bosque Prohibido. ¿Que si sabía de su existencia? Claro, a ver si os vais a pensar que los únicos que se iban por ahí en plan explorador eran los merodeadores, aunque este era otro detalle de su vida que Lily no necesitaba saber.
Pero volviendo al tema, Rose no sabía si reír, llorar, o simplemente volverse a la ducha y desentenderse del todo del asunto. Aun así, su deber como amiga de la pelirroja era intentar dialogar con ella.
—Lily… —empezó insegura— por mucho que el plan sea hacer lo contrario a lo que dice este artículo…no creo que sea buena idea que te pasees así por Hogsmeade y medio Hogwarts —murmuró Rose en shock todavía ante el atuendo de la pelirroja.
Y no era para menos. Siguiendo al pie de la letra su plan, Lily había rebuscado en su baúl el chándal más viejo y desgastado que tenía. Era de un horrible color rosa chillón que con los años se había ido aclarando hasta adquirir un tono indefinido entre el rosa bebé y el gris gusarajo. En resumen, horrible. Remataba el conjunto una pegatina de las Súper Nenas que llevaba en la rodilla izquierda seguramente con el fin que tapar un agujero, de tamaño considerable cabe añadir.
—¿Y por qué no? —contestó Lily claramente contrariada.
—Porque se trata de que espantes a Potter. No a toda la población masculina en tres kilómetros a la redonda. Por amor a Merlín, ¿de dónde has sacado eso?
—Era de mi hermana Petunia, cuando se le quedó pequeño tuve la "suerte" de heredarlo. No me mires así, solo lo uso para arreglar el jardín de mi casa. —Eso explicaba porque estaba lleno de manchas verdes que no había podido eliminar con ningún quitamanchas muggle ni poción mágica.
—En cualquier caso Lils, no me parece buena idea que lleves algo tan… —La pobre Rose intentaba buscar las palabras adecuadas para definir el susodicho chándal sin ofender a su amiga.
—¿Drástico? —La ayudó Lily.
—…Jodidamente feo —terminó la morena—.Mira no te ofendas, pero quizá cuando consigas librarte de Potter decides que te interesa algún otro chico en este castillo, y te aseguro que si te ha visto así lo mas probable es que no te toque ni con la varita, ¿me sigues? —lo dijo todo de carrerilla y a la desesperada. Una cosa era ayudarla a deshacerse de Potter, y otra que destruyese su futuro amoroso para siempre.
Lily guardó silencio sopesando las palabras de Rose. La verdad es que nunca había sido una persona realmente preocupada por su aspecto, pero como adolescente hormonal que era le daba cierta vergüenza que todos los habitantes del colegio y alrededores la vieran con semejantes pintas. Así que con un gruñido de frustración y ante la mirada aliviada de Rose, siguió rebuscando en el baúl.
Paso 2: Puntualidad.
La puntualidad es una virtud, sin embargo toda dama que se precie se hace esperar un tiempo razonable de entre 5 y 10 minutos. Nunca más de 15, pues tu chico puede llegar a pensar que no existe interés real por tu parte.
Rose miraba de reojo a Lily, que se aferraba al poste de la cama con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos por la presión y parecía que le fuera la vida en ello. La pelirroja miró por enésima vez en los últimos 50 segundos el reloj y explotó.
—¡Maldita sea, Rose! Ese reloj no funciona, hace mas de un minuto que esa aguja no se mueve, quizá ya sean las 8 y cuarto y esté llegando mas tarde de lo que debería. —Rose no pudo mas que sonreír con indulgencia y acercarse a la pelirroja.
—Lily, cielo, solo pasan dos minutos de las ocho, y el reloj va perfectamente. —Le cogió las manos antes de que redujera a astillas la madera y la separó lentamente de la cama mientras le hacía mirarla—.Ahora vamos a respirar hondo y a serenarnos mientras esperamos tranquilamente tres minutos mas. — Lily la miró todavía con angustia y asintió despacio.
—¿Solo tres minutos más? —preguntó suplicante.
—Solo tres minutos. —Rose reprimió una sonrisa.
Lily debía de ser la persona mas puntual sobre la faz de la tierra, nunca en toda su vida de estudiante la había visto llegar tarde a una clase, a una comida, ni cuando quedaba con ella. Nunca. Y eso sumado a los nervios que tenía por la inminente cita-desastre con Potter estaba causando estragos en la paciencia de la pelirroja.
Había conseguido convencerla para que no llevase el chándal de los horrores, y en su lugar se había puesto unos vaqueros también viejos que le sentaban fenomenal, dato que Rose se cuidó de comentar, y una sencilla camiseta verde.
Pero persuadirla para que llegase 15 minutos tarde, había sido harina de otro costal. Se habían gritado, se habían calmado y se había vuelto a gritar en ciclos intermitentes durante unos 20 minutos. Hasta que dieron las 8 y Lily echó a correr a la puerta antes de que Rose se diera cuenta, alegando que un prefecta nunca se retrasaba.
Pero la morena rápida de reflejos le lanzó un petrificus totalus y le amenazó con tenerla así durante los siguientes 20 minutos y hacerla llegar mas tarde de lo que tenía pensado si no se paraba quieta. Al final pactaron que serían solo cinco minutos, y si Rose cedió fue únicamente por la salud mental de su amiga.
Mientras seguía intentado contener la risa se dio cuenta de que Lily estaba contando los segundos mentalmente y tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no revolcarse por el suelo en ese mismo momento.
Paso 3: Contacto físico.
El contacto físico es importante si pretendes que tu cita llegue a buen puerto. Cuando le saludes procura no ser ni demasiado distante ni demasiado efusiva. Quieres que tu chico se de cuenta de que coqueteas pero sin asustarle. Dependiendo de la confianza que os tengáis el saludo podría variar entre un abrazo corto o bien dos besos. Si optas por los dos besos no dudes en apoyarte sutilmente en su brazo/hombro.
—¡No pienso tocar a Potter ni por todo el oro de Gringotts! —El grito de Lily se escuchó por toda la torre Gryffindor.
Rose rodó los ojos e intento no estrangular a su amiga. Habían empezado a repasar el plan por enésima vez en un intento de distraer a Lily mientras esperaban a que pasasen esos 3 minutos que habían pactado. Y de repente ya no le gustaba el plan con el que había estado de acuerdo hasta hacía escasos segundos.
—Lily no me vengas con chorradas. Si no me equivoco no sería la primera vez. —La pelirroja le miró totalmente horrorizada—.Quiero decir que le has dado mas collejas de las que puedo recordar y eso implica contacto físico.
Esta vez fue Lily la que puso los ojos en blanco.
—Eso no cuenta. No pienso abrazar a Potter. —Se cruzó de brazos y dio por zanjada la discusión.
—Venga ya Lils, no te puedes rajar ahora. Se supone que tienes que hacer lo contrario de lo que dice esto. O sea que tienes que tratarle como si fueses un tío, ya sabes con camaradería. Palmadas en la espalda, abrazos de esos que se dan Black y Potter, choques de manos…Además ya tienes la cita, si fallas no tendrás otra oportunidad… —Lily bufó.
—Por amor a Merlín, si me lo pide todos los días, tengo mas oportunidades que él neuronas. —Rose no pudo mas que reírse con ese comentario. Lily se contagió y al final acabaron las dos riendo como desquiciadas.
—Está bien, está bien —dijo por fin Lily recuperando el aire y la compostura—, actuaré como un tío con Potter. Puedo hacerlo. —Se autoconvenció la pelirroja—.Pero no pienso dejar que él me toque mas de lo necesario.
—Créeme, no creo que lo haga —dijo Rose bastante convencida. Pero Lily no pensaba lo mismo.
—Pues perdona que te diga, pero yo difiero. A menos que me meta en una bola de plástico, ten por seguro que Potter no se va a cortar un pelo. —Lily se sentó en el borde la cama mientras iba metiendo en el bolso todo lo necesario y se preparan para salir de la habitación.
—Bah —Rose hizo un gesto con la mano restándole importancia a lo dicho por su amiga—, Potter cambiará de ligue mas que de camisa, pero si algo bueno tiene el chico es que es un caballero, a diferencia del promiscuo de Black. Además es su primera cita contigo, seguramente no querrá meter la pata y acabar en San Mungo, así que estate tranquila.
Lily asintió mas convencida, y se colocó el bolso en el hombro. Rose la miró y ambas se sonrieron de forma cómplice.
—Vamos allá.
Bueno pues lo prometido es deuda así que aquí esta el segundo capitulo! :)
¿Que os ha parecido? Yo personalmente me he reído bastante con los primeros consejos, jajaj en serio me encanta escribir sobre Lily y los merodeadores, se me hace muy entretenido. En el próximo capítulo veremos mas partes desde el punto de vista de los chicos, pero seguirá predominando el de Lily.
Otro dato curioso y que además me habéis preguntado es si de verdad existe un artículo de revista de estas características, pues os diré que si, existen montones. Solo tenéis que buscar en google y os saldrán varias paginas jajaj yo me he basado en algunos de ellos, otros son de mi propia cosecha para poder poner a los personajes en situaciones embarazosas. Que mala soy, muahahaha!
Agradeceros por vuestro apoyo y vuestras opiniones, creo que he contestado a todos los reviews ;) solo me falta Leyla que no tienes cuenta y no te he podido mandar PM, pero muchas gracias y de verdad espero que te guste también este capítulo y que nos sigamos leyendo ;)
El siguiente capítulo es la cita-desastre, ¿qué pasará?, se admiten teorías, especulaciones, sugerencias y críticas (constructivas), un besito y hasta el próximo!
