Bueno ya se que me ha costado un poco actualizar pero bueno la verdad es que entre el verano, exámenes y que cambie un par de cosillas del capitulo y tuve que reestructurar toda la historia no he podido hacerlo antes.

Espero que os guste y que todavía os acordéis de mi!

Los personajes no me pertenecen ya lo sabéis, son de Rowling.


Capitulo 3: La cita

Pasaban 5 minutos escasos de la James estaba a punto de darle un paro cardíaco.

—Por las barbas de Merlín, Prongs, que son solo 5 minutos —suspiró Sirius exasperado ya con la actitud de su amigo—. ¿Eres consciente de que tú has llegado mucho mas tarde a cualquiera de las citas que has tenido durante el último año?

—¡Pero Evans no es cualquier cita! —gritó el moreno mientras se paseaba de un lado a otro por delante de la chimenea donde sus amigos estaban sentados en los sofás.

En teoría estaban estudiando y haciendo diversos trabajos que les habían mandado durante la semana, pero Sirius hacía rato que había abandonado su redacción de Historia de la Magia. Se había tirado en una de las butacas, alegando que su cerebro no podía concentrarse bajo tanta presión, y en ese momento se dedicaba a vigilar todo lo sutilmente que era capaz a Emily Vance. Una chica de su casa de algún curso menor, no sabía muy bien cual, que hacía unos días había llevado la frase "acoso y derribo" a su máxima expresión.

¿Qué no sabéis a que me refiero? Muy fácil. Le había perseguido hasta el cansancio por todo el castillo y terrenos, y cuando por fin le había dado alcance se le tiró encima haciéndole un placaje de esos que cortan la respiración. Y no os engañéis, porque él era el primero al que le encantaba estar tumbado con una chica encima suya quedando totalmente a su merced, pero no con la desequilibrada de Vance. Se le venían a la cabeza decenas de chicas con las que no le importaría estar en esa posición, encabezadas por Watson. Pero Vance era harina de otro costal. Estaba loca, y no de esa locura sana como la que sufría Evans por ejemplo, no. Lo suyo era de llevar a San Mungo e internarla allí de por vida. Todavía no sabía muy bien como se había librado de sus garras, pero por precaución, procuraba no cruzarse con ella en los pasillos y menos estando solo.

Peter por su lado, garabateaba algo en un trabajo de Pociones sin demasiada convicción, porque de cada cuatro palabras que escribía tachaba dos, y parecía que en vez de avanzar, iba hacia atrás como los cangrejos.

En resumen, que en la práctica el único que conseguía concentrarse mínimamente era Remus, que seguía inclinado encima de su mapa lunar de Astronomía, mientras fruncía el ceño de vez en cuando y refunfuñaba cada vez que James pasaba por delante creando una corriente de aire que se llevaba por delante todos los papeles que tenía por la mesa esparcidos.

—James en serio —empezó el hombre lobo cuando le fue imposible ignorarlo—, tranquilízate y deja de pasearte que vas a marear a Peter, y acabarás haciendo un agujero en el suelo. Son solo 5 minutos, se estará retrasando por cualquier motivo por el se retrasa un chica. Ya sabes, que si no me gusta este modelito, que el bolso no me combina con el pinta uñas… —Sirius asintió enérgicamente con la cabeza—.no te está dando plantón.

—¡Pero es que es Evans! —insistió el pobre James fuera de sí.

—Eso ya lo sabemos tío, pero a menos que tenga un secreto muy gordo escondido entre sus piernas, sigue siendo un chica, así que deja de dar por saco y ¡siéntate!- la delicadeza nunca había sido el punto fuerte de Black.

—¡Que no lo entendéis! ¡Evans nunca llega tarde!, y no te metas con mi futura mujer Padfoot o tendremos problemas. —Mirada de advertencia.

—Lo siento tío, ¿me perdonas? —Se disculpó Black solemnemente.

—Ven aquí hermano —contestó James mientras habría los brazos y Sirius se lanzaba hacia el y se fundían en un abrazo bastante cómico. Peter no pudo evitar reír ante semejante escena. Remus se limitó a negar con la cabeza con una media sonrisa pintada en la cara.

—Una cosa esta clara —dijo de repente Lupin—, no creo que se haya retrasado por haber estado arreglándose.

James se volvió hacia él y le lanzó una mirada que indicaba a las claras que defendería a su futura chica a capa y espada. Pero Remus lo ignoró y le hizo un gesto para que se girase hacia las escaleras que bajan del dormitorio de las chicas.

Allí estaba su Lily, caminando hacia ellos con un paso despreocupado y bastante decidido, seguida de cerca por Watson, que tenía toda la pinta de estar tramando algo. Aunque dado su reciente historial con Sirius lo más probable es que planease como cargárselo delante de una multitud sin que la pillasen. Así que no le prestó demasiada atención cuando le dio un apretón a Lily en el hombro y le susurró "suerte". La verdad es que él estaba bastante más atento al vestuario de Evans.

—Es Evans —se dijo mentalmente James—, es normal.

Tenía claro desde un principio que no se iba a arreglar más de lo estrictamente necesario, ya que como llevaba repitiendo incansablemente desde hacia 5 minutos era Evans. Y bastante avance había hecho aceptando su cita como para además dignarse a vestirse de la forma apropiada para una cita. Aun así, no esperaba tampoco que se hubiese puesto algo tan poco mmm... ¿sexy? Que tontería, su Lily siempre estaba sexy, se le estaba empezando a pegar la vena pervertida de Sirius y eso no era bueno.

Lily llevaba unos vaqueros, que por su aspecto descolorido y desgastado debían de tener varias primaveras y completaba el conjunto una sencilla camiseta verde que no era nada del otro mundo, pero resaltaba el color de sus ojos y les daba un aire risueño.

Y así se quedó en su mundo mirando los ojos de su Lily mientras estaba iba llegando hasta ellos. Fue la propia pelirroja quién lo sacó de su ensimismamiento al acercarse a él con más confianza de la que James hubiera esperado, y darle un abrazo de colegas, con palmadas en la espalda de esas que podrían tumbar a un troll incluidas, y arrearle un puñetazo "cariñoso" en el hombro.

—¿Potter, que tal estás, tío? —Lily le dedicó una sonrisa radiante que lo único que consiguió fue descolocarlo mas.

Y no era el único que estaba descolocado. Remus alucinaba mientras seguía el desarrollo de la escena con la boca abierta como un buzón de correos en el que podría caber un dragón sin ningún problema, mientras que Peter se limitaba a quedarse quieto en el sitio sin atreverse a mover ninguna extremidad por si a la chica se le pasaba el buen humor y se ganaba una ración de collejas.

Sirius como siempre tenía su propia visión de las cosas. Parecía bastante divertido con la situación, de hecho parecía que solo le faltaban unas palomitas para sentirse como en el cine. Rose no pudo evitar pensar en un momento de pánico que al igual que descubría los planes contra él, podría haber descubierto el plan contra Potter. Se mordió la lengua y decidió sentarse en uno de los sofás que quedaban libres en la chimenea, concretamente el más alejado de Black. Para vigilarlo y no porque quisiera estar cerca para poder disfrutar de la agradable fragancia que el muy cabrón desprendía.

James por fin había conseguido responder un trémulo "bien" a la pregunta de la chica, pero ha juzgar por la expresión de idiota retrasado que mostraba su cara, quedaba claro que era un eufemismo. Tenia toda la pinta de estar a punto de echar a correr o caer redondo en el suelo victima de un desmayo por la impresión de ver a Lily comportarse como el bruto de Goyle.

Lily por su parte empezaba a ponerse nerviosa ante la falta de reacción del "Rey de los monos". Llevaba fatal ser ella la voz cantante de la conversación porque sinceramente, era mucho más sencillo dejarle a él divagar de un tema a otro limitándose a asentir de vez en cuando. Pero de la noche a la mañana parecía que a Jam... digo Potter le había comido la lengua el gato.

Además si quería que el plan saliese bien, a ella le iba a tocar formar parte bastante activa de la conversación. Así que cogió aire y haciendo de tripas corazón sacó nuevamente al moreno de su empanamiento mental, estado en el que empezaba a encontrarse con demasiada frecuencia últimamente. Le zarandeo de forma bastante poco sutil el hombro y le preguntó.

—¿Nos vamos?

—Si, si —atinó a contestar James, asimilando por fin la situación—, nos vamos ya. —Se enderezó y echó a andar seguido de Lily que rodaba los ojos ante el voluble estado de ánimo del chico—.No nos esperéis despiertos chicos. —Les guiñó el ojo a los presentes, mientras ambos se dirigían hacia la salida. Después de todo era James Potter, sus rápidos cambios de humor eran conocidos en todo Gryffindor.

Se acercaron al retrato, y el chico le cedió el paso a Lily como buen caballero inglés que era. Esta pasó primero, mientras seguía refunfuñando mentalmente sobre el comportamiento bipolar de Potter, dándole momentáneamente la espalda. En ese instante, James quedó totalmente convencido de que los vaqueros eran sin duda uno de los mejores inventos muggles y retiró completamente lo dicho anteriormente sobre el atuendo poco sexy de Lily. ¡Vaya culo tenía su pelirroja!

Llevaban solo 2 minutos caminando en un incómodo silencio por los pasillos del colegio y a pesar de que Lily tenía tan pocas ganas de hablar como de romperse una pierna, si alguno de los dos no terminaba con ese horrible vacío en los próximos segundos, se volvería loca y soltaría lo primero que se le pasase por la cabeza, que probablemente fuese una burrada. Se empezó a retorcer las manos nerviosa y para tranquilizarse se concentró en inspirar y expirar de forma regular y pausada.

James la miraba por el rabillo del ojo todavía sin saber muy bien como hacerse con el control de la situación. El había esperado que Lily se mostrase totalmente distante y que apenas le dirigiese la palabra, pero nada mas verse le había dado un abrazo y unos golpes que aun le dolían en la espalda, como su fuesen súper colegas. Pero por otro lado estaba ese maldito silencio que se había creado entre los dos en cuanto abandonaron la seguridad de la Sala Común y su grupo de amigos. Ahora estaban solos, caminando juntos a la luz de la luna por los desiertos pasillos de Hogwarts y por muy romántico que pudiese sonar, era un terreno totalmente inexplorado para cualquiera de los dos. Aguas pantanosas en las que si daba un paso en falso estaba seguro de que se hundiría hasta el cuello y lo más probable es que acabase con cualquier posibilidad de que Lily volviese a aceptar otra cita. Esa chica le iba a volver loco, nunca sabía como iba a reaccionar y parecía que todo le saliese al revés.

Caminaba con paso seguro por los corredores sabiendo que lugares evitar y por donde patrullaban los prefectos y profesores. Tenia claro a donde se dirigían, pero aun no le había dicho nada a Lily. Ella le seguía en ese estado ausente en el que llevaba desde que habían salido de la torre. Entonces se fijó en el moviendo rígido de sus manos y se dio cuenta de que estaba nerviosa y no pudo reprimir una media sonrisa al percatarse de cómo intentaba controlar sus respiraciones, sin demasiado éxito cabe añadir, para calmarse

Aquello le pareció tan tierno que toda la inseguridad que había sentido escasos minutos antes se esfumó dejando solo ese conocido sentimiento de calidez que solo sentía estando cerca de la pelirroja, lo que le dio fuerza para hablar y romper por fin el asfixiante silencio.

—¿Sabes ya a donde vamos? —Bueno, tampoco es que la frase fuese un alarde de locuacidad pero oye, es que el también estaba nervioso.

Lily pareció sobresaltarse ligeramente ante la pregunta, pero se recompuso al momento y le respondió con una expresión de alivio que desconcertó a James.

—La verdad es que no tengo ni idea Potter. Aunque con lo predecibles que sois tu y tus amigos habría apostado por una cena en el Salón de Té de Madame Pudipié, pero no parece que estemos yendo a la salida del castillo —dijo Lily dándose cuenta de que efectivamente en vez de ir hacia abajo y a la salida, seguían en el séptimo piso.

James sonrío de forma enigmática, cosa que no le dio muy buena espina a la chica que ahora si que estaba intrigada por su lugar de destino. El muchacho mas animado ahora que tenía la atención de Lily esbozó una sonrisa y le hizo detenerse al lado del tapiz de Barnabás el Chiflado y caminó varios metros por el pasillo con cara de profunda concentración. Se detuvo y con la misma expresión de estar resolviendo un problema muy complicado volvió hasta donde ella se encontraba tratando de ignorar el tapiz en el que el susodicho Barnabás intentaba enseñarles ballet a unos trolls sin demasiado éxito pues estos le daban garrotazos. Y sin apenas llegar hasta ella volvió a girarse y desando lo andado.

Lily perdía la paciencia por momentos.

—Potter, ¿se puede saber que diablos haces? —La chica se cruzó de brazos y empezó a golpear el suelo con el pie derecho de forma impaciente. Pero James la ignoró olímpicamente limitándose a levantar una mano haciendo entender que aguardase un momento.

Finalmente el imbécil de Potter se había detenido unos metros mas allá de donde se encontraba ella y miraba la pared de enfrente del tapiz como si esperase algo. Lily, en otras circunstancias habría pensado que estaba loco. Pero eran magos, estaban en Hogwarts y las escaleras cambiaban de lugar como y cuando querían, de manera que la actitud del chico no le pareció tan descabellada. Se acercó a él observando también la pared, y no pudo evitar pensar en lo ridícula que tenía que parecer la escena vista desde fuera.

Y entonces, poco a poco empezó a dibujarse una puerta en la pared de piedra. James se giró sonriendo a Lily que aun estaba asimilando el acontecimiento, y le abrió la puerta dejándole pasar una vez mas, como buen caballero Gryffindor que era. Y el hecho de que los pantalones le quedasen de miedo no tenía nada que ver con ello. (Si claro James, convéncete a ti mismo…xD)

Lily abrió la boca con sorpresa al descubrir el interior de la habitación. Era relativamente pequeña, pero la chimenea que ardía alegremente a la derecha junto con los colores crema y ocre de la estancia le daban un aire acogedor que inmediatamente encantó a la pelirroja. A la izquierda había una mesa preparada para dos, con velas y un discreto jarrón con un lirio en el centro. Al fondo de la pequeña estancia se abría un ventanal desde el suelo hasta prácticamente el techo que revelaba una visión que de no haber sido bruja Lily habría calificado como mágica.

Se podía ver el Bosque Prohibido que a esas horas estaba iluminado por el resplandor de la luna de manera que lo único visible eran las copas de los frondosos árboles, y la tenue nieblilla que brillaba de forma intermitente por encima jugando al escondite con los rayos de luz.

La chica se acercó al cristal despacio, todavía alucinando por el lugar al que James le había traído. Porque si, en ese momento y hasta que superase su estado de shock había pasado de ser el Rey de los Monos a James a secas.

James, todavía en la puerta sonreía para sí mientras admiraba los reflejos rojizos y dorados que la luz de la chimenea descubría en el pelo de Lily. Había pedido algo que gustase e hiciese sentir cómoda a la chica para que se calmasen sus nervios y pudiese disfrutar de la velada tanto como pensaba hacerlo el. Y por la reacción de esta parecía haber dado totalmente en el clavo.

Porque como espero que halláis adivinado se encontraban en la Sala de los Menesteres, razón por la cual James jugaba con cierta ventaja.

Lily se giró, todavía sonriendo inconscientemente, cuando sintió que el chico cerraba la puerta y se acercaba, y al darse cuenta de cómo la miraba borró cualquier rastro de felicidad de su rostro y le miró con toda la indiferencia que fue capaz de reunir.

—¿Qué te parece? —escuchó decir a James que se había movido hasta quedar a un par de pasos de donde ella se encontraba. Su voz sonaba ligeramente ansiosa. Como si temiese la reacción de la pelirroja.

Lily desvió la vista hacia la chimenea sin decir palabra todavía y su mirada divagó por toda la habitación. Dudaba sobre que debería hacer. Estaba deseando decirle que el sitio le encantaba, porque así era, pero era James, y no quería admitir delante suya que le había calado a la perfección. Además era la cita-desastre, estaba segura de que si Rose estuviera con ella le diría que aunque le gustase tenía que mentir y decirle algo que le hiriese los sentimientos. Pero por mucho que quisiera fastidiar a James no se sentía capaz de destrozarle la ilusión que desprendía por todos lados solo por una maldita regla, así que se decidió por una respuesta vaga, a medio camino entre el entusiasmo contenido y el desprecio fingido.

—Podría ser peor. —Y sin añadir nada mas se dirigió a la mesa con fingida indiferencia seguida de Potter que sonreía abiertamente. Le encantaba esa forma que tenía Lily de decir que algo no le gustaba cuando en realidad todos sus gestos y su lenguaje corporal gritaban lo contrario, era una terrible mentirosa.

Una vez acomodados ambos, apareció por arte de magia una carta con el menú de la cena.

Paso 4: Comida

No digas que estás llena y que ya comiste, pero tampoco pidas mas comida que el. Siempre tiene que existir cierto equilibro. Puede que le gusten las mujeres delgadas pero no anoréxicas ni bulímicas, no le gustará no verte comer mientras el se pone las botas. Si eres de buen comer no te cortes, pero no te pases, y sobretodo hagas lo que hagas ten buenos modales en la mesa, no comas como una troglodita, no es agradable ni para el, ni para el resto de las personas que estén a vuestro alrededor.

Lily tenía un gran dilema. ¿Qué hacer?

Este era uno de los puntos que mas inquietud le causaba. A ella le gustaba comer, y nunca se cortaba un pelo a la hora de repetir o rebañar el plato con un trozo de pan hasta que quedaba tan limpio como si los propios elfos lo hubiesen fregado. Y sabía de sobra que su fama la precedía en el Gran Comedor, por lo que de poco servía cambiar su actitud en la cita con Potter. No comer solo preocuparía al chico atrayendo la atención sobre ella cosa que no le interesaba lo mas mínimo, pero tampoco le apetecía sentirse observada mientras comía como si no hubiese un mañana.

Se suele decir que a los hombres se les conquista por el estómago, pero en este caso era la propia Lily quien se sentía identificada con ese dicho. Rose siempre le decía la envidia que sentía por que a pesar de la cantidad sobrehumana de comida que ella devoraba, no engordaba un solo gramo. Y eso que el único ejercicio que realizaba era el de perseguir a los alumnos que se atrevían a infringir las normas del colegio en su presencia, cosa que debido a su ya legendario mal genio, ocurría cada vez con menos frecuencia.

Repasó la carta una vez mas dándose cuenta de que por azar o mas probablemente por obra de una mente perversa, todos los platos que se ofrecían eran sus comidas favoritas, lo cual no solo empeoraba la situación de decidir si pedir mucho o poco sino que además le dificultaba la decisión de que plato pedir.

Disimuló un suspiro de desesperación y optó por pedir una ensalada templada de gulas y gambas y de segundo rape al horno. Comida suficiente para una persona normal, aunque no para ella. Sabía que cuando terminase la velada moriría de hambre y tendría que hacer una incursión nocturna en las cocinas.

James sonreía sentado frente a ella. Quizás Lily no lo supiera, pero en Gryffindor era por todos conocida la sorprendente habilidad que tenía la chica para acabar ella sola con toda la comida que quedaba a su alcance, cantidad suficiente para dar de comer a cuatro personas. Razón por la cual la mayor parte de los alumnos de su casa se sentaba fuera de su rango de acción siempre que les era posible.

Ambos pidieron diciendo en alto los nombres de los platos y al momento, acompañados de un sonoro "crack" aparecieron sobre la mesa.

Paso 5: Conversación

Ponle atención y trata de lograr un equilibrio entre hablar y escuchar. Para él será muy importante que lo escuches y respetes lo que te cuenta. Para la mayoría de los hombres el físico no es lo más importante, muchos buscan una mujer con quién hablar y compartir sus problemas. Pero que esto no te haga creer que es bueno contarle tus preocupaciones familiares o laborales en ese primer día.

Con la cena ya delante, el siguiente paso, según palabras textuales de Rose, era: "Hablar sin para y hasta el aburrimiento de tu familia muggle y los conflictos físico-emocionales que tus poderes de bruja generan entre tu hermana y tu, así como de los problemas escolares a los que te enfrentas en el día a día al ser una prefecta y todo esto con el mismo entusiasmo y tono monocorde que el profesor Binns."

Así que Lily se puso manos a la obra, sorprendiendo a Potter por ser la primera en tomar la palabra.

—Esto esta mejor de lo que había esperado —dijo refiriéndose a la comida. El chico sonrío y abrió la boca para contestar pero Lily no le dio tiempo a pronunciar sonido alguno—.Hacía bastante que no comía tan bien la verdad. Y no es que aquí se coma mal, no me malinterpretes, pero los elfos se han superado esta noche. —James volvió a sonreír pero fue mas rápido que la chica esta vez.

—Me alegro de que te guste. La verdad es que fui a las cocinas a preguntar a los elfos que solías pedirles cuando bajas a media noche a por un tentempié. —La confesión dejó a Lily un poco fuera de juego así que él continuó hablando—.La mayoría de las veces vas tan preocupada porque nadie te pille que no te das cuenta de que hay mas gente en las cocinas a parte de ti. —James sonrió divertido cuando terminó su explicación—.La última vez bajaste con un pijama rosa de conejitos.

Al saberse descubierta a Lily le entró el pánico y se atragantó. ¡Como demonios podía ser una de las brujas mas inteligentes del colegio, y al mismo tiempo ser tan desastrosamente despistada! Recordaba claramente esa noche. Había estado estudiando pociones y su cerebro le había pedido nutrientes, así que sin pensárselo mucho porque eran mas de las 2 de la madrugada, bajó a las cocinas tal cual estaba. Lo que incluía el ya mencionado pijama rosa de conejitos, el pelo en un moño semejante a un nido de pájaros, parecido que quedaba potenciado por las dos plumas de búho que utilizaba para escribir y que ella misma había enganchado allí con intención de no perderlas en el montón de apuntes que tenía esparcidos por la mesa donde había estado estudiando. Y el toque final era la mascarilla de color verde fosforito que Rose le había obligado a utilizar alegando que tenía la piel seca y sin vida.

Bebió rápidamente la copa de vino blanco que James acaba de servirle en el vaso, seguramente preocupado por si se ahogaba, y recuperó por fin el control sobre si misma. Se aclaró la garganta sonoramente y la preocupación del chico pareció desaparecer tan pronto como había llegado.

—Peter casi se muere de miedo allí mismo al verte aparecer con aquel potingue extraño en la cara. —¡El muy imbécil seguía metiendo el dedo en la yaga!

Si las miradas matasen, se dijo James, el ya estaría varios metros por debajo de la mazmorra mas profunda del castillo. Pero era tan divertido hacerla rabiar, que no se podía controlar. Le volvió a llenar la copa de vino distraídamente mientras Lily intentaba recobrar la compostura.

—Pettigrew se muere de miedo en clase de Transformaciones, realmente no es que sea un buen indicador de lo que asusta y lo que no. —¡Bien jugado! Pensó james.

—La verdad es que en eso tienes razón —dijo el chico, decidido a darle cierto crédito a Lily—, pero también admitirás que era una visión cuanto menos perturbadora.

—Está bien —admitió la pobre totalmente vencida—, yo me habría asustado de haberme visto aparecer así también. Pero tu no sabes lo que es el miedo —James esperó el contraataque de la chica entre divertido e intrigado—, nunca te has encontrado a tu hermana en mitad de la noche deambulando por el pasillo de tu casa con los rulos puestos, una mascarilla en la cara que huele como a perro mojado, con un camisón que podría haber llevado McGonagall y murmurando las cosas obscenas que pensaba hacerle a su novio cuando le viera.

James estalló en carcajadas que contagiaron a Lily y ambos estuvieron riendo un buen rato mientras comentaban alegremente los detalles de semejante visión. La conversación se hizo ligera y amena y la atmósfera se transformó, relajándose y haciéndose mas cálida e íntima.

James estaba exultante de alegría por dentro, nunca pensó que una cita con la chica más peligrosa de todo su curso y posiblemente de todo Hogwarts pudiese resultar tan divertida. El se había hecho a la idea de que no lo iba a tener fácil, cosa que desde luego se había cumplido al principio de la velada. Pero por otra parte, estaba viendo un lado de Lily que nunca antes había mostrado en su presencia. Aunque ella intentaba resistirse por todos los medios a la cita y al buen rollo que se había creado entre ellos, James no podía dejar de fijarse en la faceta cómica que no conocía de ella y que le había sorprendido gratamente.

El comentario sobre su hermana le había sorprendido, no solo por la imagen mental que le había provocado, sino porque sabía que Lily no solía hablar sobre su familia con nadie excepto Rose y le hacía feliz saber que confiaba en él lo suficiente como para hablar de ello e incluso bromear.

A Lily por su parte se le olvidó por completo el quinto paso y hablar sin parar y sin escuchar a Potter sobre cosas aburridas. Estaba totalmente atrapada en una anécdota que este le contaba en ese momento. Nunca se había dado cuenta de lo fácil que era mantener una conversación normal, civilizada y divertida con él. Siempre se habían limitado a discutir, y nunca le había dado la oportunidad de mostrarse como realmente era, y pensar que todo ese tiempo se lo había perdido…

Como un fogonazo se dio cuanta del derrotero que estaban tomando sus pensamientos y la realidad le cayó como un balde de agua fría. Se suponía que ella le odiaba y la cita estaba planeada para que el terminara alejándose de ella, pero por el momento no solo parecía que ambos se divertían, sino que en contra de todo lo que siempre había pensado, estaba empezando a sentirse a gusto en presencia de James. ¡Lo estaba disfrutando!

Agarró la copa de vino y se bebió el contenido de un trago, gesto ante el cual Potter alzó las cejas sorprendido.

Paso 6: Alcohol

Cuidado con las bebidas alcohólicas. Es muy probable que tu chico te quiera invitar a una copa, o que pidáis vino con la cena.No se te vaya a ocurrir tomar más de la cuenta y empezar a beber compulsivamente. Es algo que está prohibido terminantemente si quieres dar pie a una segunda cita.

No sabía hasta que punto Lily estaba acostumbrada al alcohol, pero por el enrojecimiento de sus mejillas y el brillo en sus ojos, se dio cuenta de que empezaba a ser mas que suficiente.

—¿Vas a pedir postre? —intentó que la pregunta sonara casual. Su idea era que retirasen el vino cuanto antes y para ello deberían terminar con el postre. Porque desde luego si seguían a ese ritmo lo mas probable es que Lily diese con la toda la botella antes de terminar la cena.

Lily mientras tanto empezaba a sentir los efectos del alcohol en su cuerpo. Creo que la muchos los conoceréis de primera mano, risa tonta, ligero aturdimiento, el cerebro trabaja mas despacio…Pero aun así el comentario le dio que pensar y le miró suspicaz. Quizá nunca hubiera mantenido una conversación civilizada con James, pero había aprendido hacía mucho a leer a través de sus expresiones, y ahora pondría su mano en el fuego y no se quemaría si juraba que Potter planeaba algo.

Su mente perjudicada por el alcohol no estaba tan rápida como de normal, pero finalmente y después de varios segundos de silencio llegó a la equivocada conclusión de que al decir postre, se refería a algo pervertido. Así que rápidamente decidió tomar cartas en el asunto.

—No —dijo—, estoy llena. —Y se cruzó de brazos componiendo una mirada ceñuda que provocó una sonrisa de lado en el rostro de Potter.

Mentira cochina, pensó James, Lily se moría de hambre pero por algún motivo que solo ella conocía había decidido privarse del postre. De no haber estado en juego la sobriedad de la pelirroja hubiese hecho caso omiso de ese rotundo "no" y habría pedido el mejor postre de la carta solo para ver como ella se debatía entre negarse dignamente a comer nada que el le ofreciera y aceptar aunque fuese una cucharada. Pero la ignoró olímpicamente y pidió para los dos una generosa porción de tarta de chocolate.

Su idea inicial había sido saltarse el postre para poder retirar el vino de la mesa cuanto antes, pero teniendo en cuenta que Lily había ingerido ya una buena cantidad de vino le pareció mas sensato tentarla y obligarla a comer algo para que le asentase el estomago.

A Evans por lo visto también le pareció buena idea a pesar de haberse negado en un principio, porque devoró el pedazo de tarta en menos que se dice quidditch.

Lily vio como desaparecían los platos de encima de la mesa y lo siguiente sería la botella. Convencida como estaba de que la tarta había sido una maniobra de distracción dijo apresuradamente.

—El vino no os lo llevéis, que tengo mucha sed. La excusa sonaba mala hasta para sus propios oídos por lo que no se atrevió a mirar la expresión de James. Se limitó a poner la botella al alcance de su mano. No la quería para emborracharse hasta perder el sentido, como quizá habéis podido pensar. La mente retorcida de Lily iba más allá.

Si Potter pensaba poner en práctica alguna maniobra para conseguir acercarse a ella mas de lo que se consideraba apropiado, necesitaba algo con lo que defenderse. La varita había quedado descartada en el momento en que al llevar ya varias copas en el organismo a la chica ni siquiera se le había ocurrido utilizarla. Así que buscando en la mesa se había apropiado ya de un cuchillo, que desapareció a la vez que los platos para disgusto de la pelirroja, por lo que su siguiente opción había sido la susodicha botella.

Se relleno el vaso con la intención de mitigar la sensación de estar siendo observada por alguien, y le dio un buen trago antes de hablar una vez mas. Esta vez tenía la lengua mas suelta debido al ya nombrado alcohol.

—¿No sabes que es de mala educación mirar fijamente a una señorita, Potter? —El chico sonrío de nuevo.

—El quid de la cuestión esta en que tu no eres una señorita, Evans. —Lily formó una perfecta "o" con su boca ofendida sobremanera ante semejante desfachatez.

—¿Y que te hace pensar que no?

—Llevas una buena cantidad de vino en tu organismo y agarras la botella con tanta fuerza que ni siquiera Hagrid sería capaz de quitártela de las manos —señaló James con bastante acierto.

Lily se percató de que efectivamente tenía los nudillos blancos de apretar con fuerza el vidrio. Soltó rápidamente la botella como si le hubiese dado una descarga eléctrica e intentó aparentar una normalidad y una sobriedad que no sentía ni de lejos.

James, como buen buscador que era, hizo uso de sus reflejos y en cuanto vio que la dichosa botella quedaba desprotegida lanzó un efectivo accio y la puso rápidamente fuera del alcance de Lily.

La pobre estaba tan aturdida que no pudo mas que quedarse quita observando el despliegue de destreza y habilidad del chico y rezar para no marearse por la rapidez de los movimientos del maldito Potter. ¿Es que no podía moverse a cámara lenta?

Una cosa estaba clara, entre las muchas cosas que podría echarle Rose en cara que había hecho mal en esa cita-desastre no se encontraba la de no cumplir el plan con el paso 6.


¿Que tal? ¿Os ha gustado? Espero de verdad que aun os acordéis de mi y que perdonéis la tardanza, un besito.