Bueno pues espero que me perdonéis la espera de nuevo, pero creo que esta vez ha sido mucho mas corta. Os dejo leer y mas abajo os cuento unas cuantas cosillas.
Los personajes no me pertenecen ya lo sabéis, son de Rowling.
Capitulo 4: La cita II
En el mismo piso pero a muchos pasillos de distancia la Sala Común de Gryffindor se había ido vaciando poco a poco hasta que solo quedaron en ella los merodeadores y Rose. Los tres chicos habían estado hablando animadamente sobre la cita que James y Evans estaban teniendo y hacían apuestas sobre si el pobre chico acabaría en la enfermería antes de terminar la velada, o si por el contrario sería ella víctima de un ataque de nervios. Rose que se mantenía alejada del grupo pero no perdía detalle de la conversación apostaba por la primera opción. Hacía rato que sentía los músculos agarrotados y los ojos le pesaba como si una fuerza invisible tirara de ellos hacia abajo. Llevaba un buen rato planteándose irse a su habitación, después de todo Lily ya era mayorcita como para cuidarse sola y no había necesidad de que ella se quedase a esperarla hasta que volviera.
Pero sabía que de todas formas cuando ella llegase le iba a despertar para contarle todos los detalles que por supuesto Rose estaría mas que encantada de escuchar. Así que acomodándose en el sillón cogió una de las revistas que se había bajado para pasar el rato y se dispuso a esperar.
A las dos horas, la conversación de los chicos había empezado a decaer y Peter daba tales bostezos que parecía capaz de poder engullir a Hagrid sin problemas. Así que sin muchos miramientos le mandaron a la cama, y no fue hasta que Sirius y Remus se quedaron solos que el segundo se dispuso a echarle la bronca.
—¿Se puede saber que pretendes hechizando a Watson? —No se anduvo por las ramas y fue directo al problema. Pero Black se hizo el loco poniendo su copia de la cara de niño bueno-no he roto un plato en mi vida propia de James.
—No tengo ni idea de que me hablas Moony. —Remus rodó los ojos y adoptó su postura de madre regañona.
—No te hagas el tonto que conmigo esa cara no funciona, además te he visto perfectamente cuando hace como una hora le lanzabas un hechizo de inmovilidad. —Esta vez Sirius probó con la pose de ofendido.
—¿Cómo puedes pensar una cosa así de mi? ¿Por que razón iba yo a hacer semejante cosa?
—Pues no tengo la menor idea, por eso precisamente lo pregunto Sirius, y quiero que te dejes de juegos y me lo digas ya.
El chico vio la resolución en los ojos del lobo y suspiró vencido. Le echó un vistazo de reojo a Watson que estaba inmóvil hasta el punto de no parpadear y parecía en un estado de catarsis que le daba un aspecto de lo mas siniestro.
—Solo quiero hablar con ella y aclarar las cosas. —Remus alzó una ceja sorprendido por la contestación.
—¿Y que se supone que vais a aclarar? —sabía que desde hacía ya algún tiempo la chica había decidido acabar con la integridad física de su amigo pero suponía que era por algo que él le había hecho. Sirius nunca les contaba demasiados detalles de su vida amorosa ya que era de dominio público que cada semana cambiaba de ligue por lo que lo único que sabía de la relación de ambos era que habían quedado unas cuantas veces pero sin llegar a nada serio. Así que todos dieron por hecho que Sirius pasado un tiempo simplemente había cambiado de chica y Watson se lo había tomado a la tremenda. Después de todo era amiga de Evans por lo que claramente algo de locura se le debía de haber pegado a la pobre.
—Me gustaría que dejase de atentar contra mi, y de paso saber que demonios trama con Evans, eso es todo. —La respuesta sonaba a excusa en cada una de sus sílabas.
Remus no estaba nada convencido de la versión seguramente distorsionada de lo que pensaba hacer su amigo con Watson, pero supuso que era mejor esperar a que el propio Sirius decidiese contárselo, porque insistir iba a ser inútil. Todos conocían la legendaria cabezonería de Evans, pero Black estaba cortado por el mismo patrón y no tenía intención de perder el tiempo. Así que decidió que mañana sería otro día y que entonces ya se preocuparía por los líos en los que sus amigos se metían.
—Como quieras Padfoot, pero procura no hacer nada ilegal. —Le dio una palmada en el hombro y siguió el camino que minutos antes había tomado Peter.
Rose mientras tanto fulminaba con la mirada a Black con todo el odio que era capaz de reunir dadas las circunstancias, o lo haría si pudiera moverse y girar la cabeza para dirigir su mirada hacia el. Sabía que aquello era obra de Black, el hechizo llevaba su firma y además no era la primera vez que utilizaba esa técnica contra ella para arrinconarla en cualquier pasillo oscuro del colegio.
Así que allí estaban los dos. Ella inmovilizada en un sofá, el repantigado en otro como si la cosa no fuera con el y un montón de mesas, libros y odio de por medio. Pero Sirius tenia un ánimo tan voluble como Potter así que unos cuantos segundos después se levantó de su sitio y se sentó al lado de Rose deshaciendo el hechizo. Al menos del cuello para arriba, probablemente para evitar que le estrangulara con sus propias manos. Esta vez si, le miró con toda la ira que pudo acumular intentando no bizquear por el dolor de cuello que le haba causado el maldito encantamiento.
—No sabía que tu estilo para seducir a una chica era el de un acosador/violador Black. —Rose estaba que echaba humo. Llevaba prácticamente una hora en la misma postura y además necesitaba ir al baño. Así que su primer impulso fue el sarcasmo. Juego al que el chico sabía jugar a la perfección.
—Hay muchas cosas de mi no sabes Watson. —Guiño de ojo y sonrisa de medio lado que hubiera hecho que cualquier chica se hubiese lanzado a su cuello.
—Ni quiero saberlas, gracias. —Black volvió a sonreírle descaradamente—.Pero si que me encantaría saber porqué me has causado una torticolis aguda sin ningún motivo aparente.
—Vamos Rosie, sabes de sobra porque estas aquí. —Si no fuese Black, Rose hubiera jurado que sonaba algo impaciente y nervioso.
—No te hagas el interesante conmigo Black, si lo supiera te aseguro que no preguntaría. Y si lo que pretendes es que confiese algo que no he hecho accidentalmente, aun te faltan muchas series policíacas que ver. Esta vez la sonrisa del chico pareció decaer ligeramente.
—Bueno pues entonces iré al grano que no tengo toda la noche. —Así que el muy imbécil tenía planes, pensó Rose equivocadamente cabe añadir. Pues se iba a joder porque pensaba alargar su interrogatorio todo lo que pudiese—.¿Qué demonios estas planeando Watson?
—Por qué no haces uso de ese sexto sentido tuyo para adivinarlo, últimamente se te ha dado bastante bien. Si hubiese algo que averiguar seguro que ya lo sabrías. —Fingió desgana y disimuló la rabia que le producía que siempre le ganase por la mano cuando se trataba de descubrir sus planes con el.
—Si te refieres a Emily Vance no te preocupes que ya se como solucionar ese pequeño problema. Y si, ya se que es cosa tuya. Aunque debo admitir que esta vez el plan ha sido mucho más retorcido y casi surtió efecto. Tienes mi visto bueno pero tendrías que haber contado con que la locura de la chica sobrepasa su atractivo físico por lo que mi interés en ella decayó rápidamente. —Rose le miraba alucinada por como había vuelto a descubrir sus planes—.Pero eso no es lo que preguntaba. Se que tu y tu amiguita Evans tramáis algo, y se que el objetivo es James. Pero no se que puede ser y te aseguro desde ya que como el plan incluya dañar de alguna manera a mi amigo no pienso dejártelo pasar por mucho que me guste este juego.
Rose rodó los ojos. Ese rollo ya lo había oído tropecientas veces.
—Ya, ya, los amigos no se tocan. Se que tu y Potter sois casi familia, uña y mugre, que mataríais el uno por el otro y todas esas cosas pero quédate tranquilo. Con un poco de suerte puede que después de la dichosa cita Lily dé su brazo a torcer por fin y terminen saliendo.
El sorprendido ahora era Sirius.
—Me acabas de dejar fuera de juego nena. —Rose frunció el ceño.
—No me llames eso. Y no se qué es lo que te sorprende tanto. —Sirius recompuso el gesto y se sentó de forma mas relajada en el sofá.
—La verdad es que pensaba que harías lo posible para evitar que ellos saliesen juntos —confesó finalmente con gesto algo avergonzado.
—¿Y por que iba a hacer eso si es mas que obvio que Lily se muere por darle una oportunidad? Lo que pasa es que es demasiado cabezona como para darse cuenta de lo mucho que le gusta Potter, y creo que hasta los bichos del Bosque Prohibido saben lo loco que esa Potter por ella. Además que por mi salud mental y la de todo el mundo decidí que convencerla para que aceptase la cita era lo mas sensato. Lo que no quiere decir que a mi me haga gracia que este con Potter, o que me guste. —Black tuvo el descaro de guiñarle un ojo.
—Está claro que no te tiene gustar James, porque el que te gusta soy yo. —Rose le hubiera dado un cabezazo de haber estado segura que él no aprovecharía para pillarle con la guardia baja y darle un beso que en el fondo se moría por recibir.
—Lo que quiero decir bobo y babeante babuino, es que lo de los amigos va en los dos sentidos, como Potter le haga algo a Lily te aseguro que mis intentos por destrozar tu integridad física dejarán de ser intentos. —Y como Black siguiese sonriendo así le iban a dar calambres en las mejillas.
—Esa es una de las cosas que mas me gustan de ti —soltó el chico de repente y sin anestesia—.Eres amiga de tus amigos y sin embargo a mi ni siquiera me diste la oportunidad de conocerte.
Rose flipaba y nunca había tenido tantas ganas de tener un manual sobre como funciona el cerebro de los tíos. En serio, ¿qué les pasaba a los hombres?, ¿es que ese chico no pillaba que sus intentos por cargárselo decían a las claras que obviamente no quería verlo ni en pintura?, no se, yo creo que si alguien intentase matarme me daría por aludida. Pero como hablar con necios no sirve de nada, Rose prefirió salirse por la tangente.
—No me apetece hablar de eso ahora Black. Además la oportunidad ya la tuviste, otra cosa es que no la aprovecharas. Así que ahora no me vengas con lloros y haz el favor de dejarme ir que necesito visitar el baño.
—Ya, pero resulta que estamos solos, yo si quiero hablar del tema y tu no te puedes mover, así que como mínimo yo diría que tendrás que escucharme. —El muy imbécil siempre tan seguro de si mismo. Si hubiera podido se hubiera cruzado de brazos y piernas frunciendo el ceño como le había visto hacer a Lily mil veces.
—Eres un tramposo. —Black sacó una de sus sonrisas mas relucientes, todo dientes blancos y brillantes.
—Nunca dije que jugase limpio cielo. Así que Watson quiero que me aclares aquí y ahora porque demonios y en que momento pasaste de querer salir conmigo a querer matarme.
¡Encima tenía la desfachatez de preguntarle!
—En el momento en que a ti te pareció normal tontear y besar a Victoria Bennet delante de mis narices —contestó rápidamente y sin dudar. Y por supuesto como si el tema le resbalase y no se hubiera tirado una semana llorando por las esquinas.
Sirius se quedó callado pensando en qué momento había hecho él eso. Sabía que como novio dejaba mucho que desear. Era un desastre para las fechas, no como James, el romanticismo no terminaba de ser su rollo y además tendía a tontear con toda fémina, físicamente aceptable según su criterio, que se cruzase en su camino. Pero en concreto las pocas semanas en las que estuvo saliendo con Rose no había sentido la necesidad de centrar su atención en nadie que no fuese ella, y por ello mismo se le hacía raro haber cometido semejante fallo de principiante.
—Pues siento decepcionarte Watson pero no tengo ni idea de que me hablas. Creo que me acordaría de un hecho tan sumamente reseñable como conseguir la atención de Bennet. A día de hoy pocos han sido lo afortunados y siento decir que yo no estoy entre ellos… —Y la bombilla se encendió— …yo no, pero mi hermano Regulus si. Quizás nos confundieses. —La probabilidad era remota, pero había visto a Rose sin gafas y podría decirse hablando en plata que veía menos que un pichón por el culo.
Rose abrió la boca como un pez fuera del agua. Se acordaba perfectamente de que ese día iba sin lentillas porque los vapores de la clase de pociones las habían desintegrado, y sus gafas se las había dejado en la habitación. Así que básicamente no veía tres en un burro. Nunca se le hubiese ocurrido pensar que no fuese Sirius quien estaba hablando con la guarra esa. Pero estaba vez si llevaba lentillas y los ojos de Sirius no mentían.
—¡Madre de Merlín! —No sabía como decirle que efectivamente tenía toda la razón. Sirius por su parte solo sonreía como si la cosa no le afectase lo mas mínimo—.¡Podrías habérmelo aclarado mucho antes!
—Pero era mucho más divertido de esta forma. Además, ¿te equivocas tu por estar tan ciega como un topo y la culpa es mía? —Rose suspiró. Había metido la pata hasta el fondo y casi se sentía peor por el hecho de que a Sirius no parecía importarle lo mas mínimo su falta de confianza en el.
—No digo que sea culpa tuya, pero deberías habérmelo dicho en vez de jugar conmigo como si nada ¡Y deberías enfadarte! Decidí odiarte eternamente sin darte ninguna explicación, que era lo menos que te merecías después de haber intentado matarte, y hubiésemos aclarado esto sin necesidad de que nadie saliese herido.
—Nadie ha salido herido Rosie —dijo con una carcajada el chico.
—¡Pero podría! —Rose estaba totalmente indignada pero Sirius podría dar saltos de alegría al haber descubierto la preocupación de la morena. Y sobretodo que no había razón para su enfado.
—Mi única preocupación Rosie eras tú. Pensaba que te había hecho daño. —Black se rascó la nuca evidentemente nervioso—.No suelo salir con chicas a largo plazo ya lo sabes, y creía que si te alejabas era culpa mía, por algo que yo había hecho mal. —Rose no sabía en que momento había decidido odiar a un ser tan adorable.
—Bueno, pues el fallo fue mío por no confiar en ti. —Esta vez era Rose quien se avergonzaba y se ponía nerviosa—.Lo siento Sirius. —Bajó la cabeza y sintió como sus mejillas se ponían rojas inevitablemente.
—No fue culpa tuya, ¿vale? Fue un fallo de comunicación por parte de los dos. —En serio como demonios podía haber querido matar a este chico, y sobretodo como podía ser tan imbécil la mayor parte del tiempo cuando luego demostraba tener sentido común—.Y no me preocupa que no confíes en mi todavía, porque sé que cuando me conozcas me confiaras tu vida.
Y ante semejante declaración de intenciones Rose no pudo mas que sucumbir de nuevo y dejarse llevar por el besazo de película que le estaba dando su merodeador favorito.
—Ahora Black si no es mucha molestia, creo que sería un buen momento para deshacer el hechizo.
Sirius se rió con ese sonido suyo tan característico que a Rose le hacía sentirse como en casa.
—Me parece que se nos va a hacer corta la espera —dijo Black alzando una ceja.
Mientras en la Sala de los Menesteres, había desaparecido la botella y Lily no tenía mucho con lo que defenderse, ya que debido al paso 1, los tacones de aguja no formaban parte de su conjunto esa noche. Y su varita se había quedado totalmente olvidada entre las brumas de su alcoholizado cerebro.
Así que resolvió que su única y mas efectiva arma defensiva eran sus palabras, y como dicen que la mejor defensa en un buen ataque, la pelirroja se lanzó a pensar en argumentos que pudiesen utilizarse como potenciales armas de destrucción masiva.
Y acudió a su mente el maldito quidditch y el desastroso último partido que había jugado Gryffindor.
—Tampoco puede decirse que tu seas un perfecto caballero, Potter. —Lo soltó a bocajarro antes de cambiar de opinión.
El chico pareció sorprendido pero la expresión que seguía predominando en su cara era la de total diversión por el estado etílico de su compañera de velada.
—Yo te he dado argumentos Evans, así que espero que tu me aclares el porqué de esa falsa acusación. —Ahora parecía teatralmente ofendido.
—No te hagas el listo conmigo Potter, tengo argumentos más que de sobra para dejarte a la altura del barro —contestó Lily componiendo un gesto calcado al que pondría la profesora de Transformaciones, ceño fruncido hasta el extremo y labios apretados casi hasta fusionar uno con otro.
—Pues en ese caso mi quería "dama" soy todo oídos. —La actitud burlona y de diversión del chico le ponía de los nervios y hacía que su parte mas retorcida aflorara a la superficie.
—No hace ni una semana que le arreaste un puñetazo inmerecido al pobre bateador de Hufflepuff que le rompió la nariz y le dejó un ojo morado durante toda una semana. Si eso es ser un caballero entonces, Potter, yo soy una dama de la alta sociedad —soltó con bastante mala leche cabe añadir.
Y fue como si una cerilla hubiese prendido en un montón de paja seca regada con gasolina. Vamos que casi pudo ver como los verdes ojos de James se oscurecían de indignación y como sus engranajes cerebrales trabajan a toda maquina para controlar sus impulsos mas primarios que eran ponerse a gritar como un poseso soltando la mayor cantidad posible de tacos por segundo y romper cosas. Dichosa "tontosterona"…
Paso 7:Deportes.
Si te es indiferente este tema, no te conviene iniciar una conversación sobre deportes, pues si él es fanático no parará de hablar. Y bajo ningún concepto te metas con su equipo favorito.
Sus esfuerzos fueron en vano porque lo que siguió fue una perorata, que a Lily se le antojó eterna, sin interrupciones ni para respirar, que versaba sobre todos los legítimos motivos que tenía para haber llevado a cabo esa inevitable acción.
—¡Ese imbécil le había lanzado dos bludgers a Sirius y una estuvo a punto de romperle la cabeza! ¡Y cuando le fui a advertir educadamente (si, claro) que tuviera algo mas de cuidado me lanzó una a mi que me rompió tres dedos! No paraban de hacernos falta y no pitaban nada porque con la lluvia no se veía una mierda, y se estaban yendo de rositas. Y cuando su guardián se dio un golpe, ¡el solo!, contra unos de los aros de gol, nos pitaron falta. Bajamos al suelo a protestar y Meyers, el muy gilipollas tuvo los cojones de venir y reírse en mi cara y me provocó.
—Ya, y tu fuiste tan caballero que en vez de ignorarle decidiste romperte los dedos que te quedaban sanos dándole un puñetazo.
—¡Fue totalmente merecido! ¡Nos estaban robando el partido! Nosotros jugamos mucho mejor pero el arbitro estaba de su parte y ya había expulsado a uno de nuestros cazadores injustamente.
—Sigo sin ver qué tiene de caballeroso ceder ante las provocaciones de un imbécil y recurrir a la violencia física. ¿No has oído nunca eso de a palabras necias, oídos sordos?
—¡Te digo que estaba totalmente justificado! ¡Además que sabrá una chica prefecta como tu sobre quidditch! ¡No tienes ni idea! ¿Acaso estabas allí para poder opinar?
Lily palideció. Había estado en ese partido. Se había pintado la cara con los colores de su casa para camuflarse y por lo visto había funcionado puesto que luego nadie le preguntó nada acerca del incidente en el que se había visto envuelta en las gradas durante el partido. Incidente en el que ella y una chica que animaba a Hufflepuff habían rodado por el suelo recurriendo a la nombrada violencia física cuando Potter atizó a su rival y Lily le animó como una loca.
Nunca, ni bajo tortura reconocería aquello. Solo Rose y las chicas con las que compartía habitación sabían de su afición secreta por el deporte de los magos. Y mucho menos pensaba confirmar que había animado a un alumno, que para mas recochineo era Potter, a recurrir a los golpes. Ella era una prefecta como bien había señalado Potter y desde luego perdería muchos puntos y respeto si se llegase a saber. Razón por la que desde hacía meses bajaba a los partidos camuflada bajo varias capas de pintura roja y amarilla. Y aun así, incluso Rose le había regañado un par de veces por dejarse llevar y acabar soltando mas tacos que el mismísimo Black.
El chico seguía desvariando mientras tanto sobre las múltiples razones y argumentos que tenía para haber pegado a su rival. Todas ellas igual de válidas y que por supuesto ningún jurado condenaría. En el transcurso del discurso Lily volvió a la tierra y decidió terminar con el tema cortándolo en seco.
—Está claro que yo no estaba allí Potter. A ver si te crees que el quidditch o tú me importáis lo mas mínimo. Ni estaba, ni me interesa lo que allí pasase, pero una cosa está clara. No tienes razón. —Potter empezaba a adquirir un color rojo furia—.Admítelo de una vez y zanjemos el tema.
—¡Maldita sea Evans! —James dio un puñetazo a la mesa haciendo que el florero que era la único que quedaba volcase derramando el contenido por la superficie y rodase hasta caer al suelo y romperse en mil pedazos.
Lily que no se esperaba aquello se quedó totalmente en shock. Inmóvil en su sitio mientras intentaba no asustarse ante la muestra de mal genio. Respirando despacio para poder contener las lágrimas que empezaban a amenazar con aparecer. Todo culpa del dichoso alcohol.
Potter ante el silencio repentino de Lily cayó en la cuenta de que estaba gritando y asustando a la chica que pretendía que fuese la madre de sus hijos. Vociferaba como si no hubiese un mañana y ésta, en vez de mandarle a freír churros y salir corriendo de allí como habría sido lo mas normal, se había callado como una muerta y tenía toda la pinta de estar a punto de echarse a llorar. Así que respiró hondo un par de veces para serenarse y la miró listo para pedirle disculpas.
—Lily…yo…lo siento…no quería… —Se rascó nerviosamente la nuca mientras se revolvía aun mas si cabe el pelo.
—Da igual. —La pelirroja se recupero rápido. Parpadeó un par de veces y para dejar de sentirse observada, se agachó a recoger los pedazos de cristal esparcidos por el suelo. Debía mostrarse dura e indiferente ante el comportamiento de Potter, ese era el plan, y era la razón por la que estaba allí—.Nada de lo que digas me afecta Potter. Puedes gritarme y golpear la mesa todo lo que quieras, me da totalmente igual. No soy una de esas chicas con las que acostumbrar a salir. No haré pucheros para que me consueles.
James por su parte se sintió herido con el comentario. La afirmación de que le era totalmente indiferente le atravesó como una maldición imperdonable. Sabía que Lily no era una chica fácil y que desde luego conquistarla era un reto. Pero no esperaba serle indiferente de esa manera. Tenía que decirle lo que sentía por ella. Evans tenía que darse cuenta que lo que decía lo decía en serio. Que de verdad la quería, que no podría vivir sabiendo que la había dejado escapar. Que no sería feliz si el resto de su vida no lo pasaba con ella. Que no se perdonaría a si mismo el haberle gritado y mucho menos si de esa forma había perdido cualquier posibilidad de estar con ella.
—Lily… —comenzó el chico de nuevo agachándose junto a ella—.Lo siento de verdad. Mírame. —La pelirroja alzó la mirada hasta encontrarse con aquellos impresionantes y arrepentidos ojos marrones—.No pretendía gritarte, ni asustarte. Y sé de sobra que no hice bien pegando a Meyers, pero no te diré que me arrepiento porque entonces te estaría mintiendo.
La sorpresa era palpable en el rostro de Lily. Ella estaba al tanto de que Potter no era un chico violento y en el momento del partido realmente no se había parado a pensar las razones que podía tener para haber reaccionado así. Pero la verdad era que el nunca, en ninguno de los partidos que había jugado, que eran muchos, había cometido una falta así. Nunca había recurrido a la violencia y le sorprendía mucho que aun después de haberlo hecho estuviese tan seguro de no arrepentirse. Así que hizo la pregunta lógica y la que debería haberle hecho desde un principio en vez dedicarse a meter el dedo en la yaga.
—… ¿Que te dijo Meyers? —Lo dijo bajito, como si temiese la respuesta, pero al mismo tiempo sin despegar los ojos de los de James.
James bajó la cabeza ligeramente avergonzado por primera vez en toda la velada. Era perfectamente consciente de que estaba apunto de decirle algo bastante peliagudo.
—Dijo… ¿de verdad es necesario que lo diga? —preguntó a la desesperada.
—Si pretendes que te entienda, si. —Lily era inflexible, y cada vez sentía mas curiosidad.
—Está bien, pero no te va a gustar… —La chica rodó los ojos y le hizo un gesto para que siguiera—.Vale… me dijo que eras una zorra frígida… —James miró cautelosamente la expresión de la "zorra frígida" y por una fracción de segundo tuvo el impulso de salir corriendo como alma que lleva el diablo, o que escapa de el.
—¡Si será gilipollas el tío! Hijo de mala banshee, y yo aquí defendiéndole encima. Habrá tenido que pedir ayuda para pensar un insulto compuesto, no tiene ni medio cerebro. Menos que un gusarapo fíjate lo que te digo, como lo pille por los pasill...
—Oye oye, para el carro. —La interrumpió James aguantando la risa—.¿No eras tu la que abogaba no hace ni medio minuto por la no violencia?
—¡Ya pero es que esto se pasa de castaño oscuro! ¡ayy! —gritó Lily. Con toda la rabia que había acumulado había cerrado las manos apretando los puños, olvidándose por completo de que llevaba unos de los pedazos de cristal rotos.
—¿Qué pasa? —preguntó James alarmado por el grito de la chica.
—¡Me he cortado con un cristal! Necesito agua para limpiar la herida. Tengo que encontrar un baño, tengo que… —Lily iba acelerada perdida, medio llorando, manchándolo todo de sangre y corriendo de un lado a otro de la habitación cuando pisó un cristal y estuvo a punto de dar con sus huesos en el suelo si James no la hubiese agarrado en el último segundo.
—¡Joder Evans, ten cuidado! —Ante las ya inevitables lágrimas de dolor y de rabia de la pelirroja James decidió suavizar un poco su expresión pero no por eso dejar de sonar autoritario—.Siéntate en la silla y estate quieta mientras limpio eso. Y procura no cortarte un pie en el proceso.
Lily asintió dócilmente y sorbiéndose los mocos y limpiándose las lágrimas se sentó y obedeció sin rechistar. Potter había recompuesto el jarrón con apenas un movimiento de la varita y en ese momento acercaba su silla a la de la pelirroja para ocuparse del corte que sangraba copiosamente.
—A ver Lily, enséñame esa herida —dijo una vez se sentó al lado suyo.
—¡Pero no toques que me duele mucho! —pidió Lily como si fuera una niña pequeña.
—Solo voy a mirar, ¿me dejas? —Ella asintió ante la diversión de James, que aunque preocupado no dejaba de hacerle gracia los cambios repentinos de humor de su chica. En el fondo se parecían mucho.
El corte no parecía demasiado profundo así que ignorando la petición de Lily le cogió la mano y con un rápido episkey cerró la herida que inmediatamente dejó de sangrar.
Ambos se quedaron en silencio mientras James limpiaba la sangre de la mano de Lily con una servilleta y aprovechaba para acariciarla sutilmente. Era una escena bastante surrealista. Lily tranquila en la silla sin protestar ni soltar barbaridades por esa boca tan dulce que tenía y él tan cerca que sus piernas prácticamente se rozaban mientras sujetaba su mano. Si se lo contaba a sus amigos no se lo creerían.
—…Gracias…
James se sobresaltó un poco cuando la pelirroja rompió el silencio. La miró a los ojos buscando una explicación, pero ella observaba fijamente sus pies, como su allí hubiese algo terriblemente interesante.
—¿Gracias porque? —preguntó el chico realmente desorientado
—Por curarme la herida. Tiendo a ponerme un poco histérica cuando veo sangre y no se que hacer. —James compuso una sonrisa pero se cuidó mucho de que ella la viera.
—No ha sido nada. —Le dio un ligero apretón en la mano antes de soltarla definitivamente.
—…Y por defenderme, a tu manera, cuando el imbécil ese dijo…bueno, cuando se metió conmigo. —Por fin alzó la mirada para encontrarse con la de James que estaba seria y la miraba fijamente como si fuese lo mas valioso del mundo.
—También dijo otra cosa… —empezó el chico bajando el volumen de la voz.
—¿Qué más dijo? —preguntó Lily sin querer saber realmente que mas imbecilidades había soltado ese tío.
—Dijo… que nunca tendrías una cita conmigo… y mucho menos una relación. —Tragó en seco. Nunca se había planteado como decirle a Lily todo lo que sentía, pero no creía que fuese a haber una ocasión tan apropiada como aquella—.Pero aquí estamos los dos, en una cita, que yo creo que no ha salido tan mal.
Lily quería enterrar la cabeza bajo tierra como los avestruces. Sabía de sobra que venía a continuación. Pero era absolutamente incapaz de apartar la mirada y salir corriendo, y no digamos hablar.
—Ya sabes lo que siento por ti Lily. Te lo digo todos los días, pero tengo la impresión de que no me tomas en serio. Y quiero que sepas que no hay ni una palabra de mentira en todo lo que te digo. —Y Lily estaba segura de ello, los ojos marrones de James decían a gritos lo que a él tanto le estaba costando confesar—.Me gustas, y sé que te quiero como no he querido nunca a nadie. Y quiero estar contigo y que me dejes conocerte y me conozcas. Y quiero creer que cuando me rechazas nunca es en serio, que siempre habrá otra oportunidad, porque no puedo soportar la idea de perderte. Por eso necesito saberlo Lily, ¿tiene Meyers razón?
La pobre Lily estaba atrapada en su mirada y no sabía que hacer. Le parecía una autentica crueldad decirle que no quería salir con el. Quién lo haría después de semejante discurso y de todo lo que había echo por ella esa noche. Le había curado la herida y había soportado todas sus locuras de la noche. Había encontrado un sitio precioso donde prepararle una cena romántica. Incluso se había preocupado por enterarse de sus platos preferidos. El alcohol seguía sin dejarla pensar con claridad y en su mente pasaban como flashes las imágenes de la cena mezcladas con los pasos que debía seguir para su cita-desastre. Y de repente lo vio claro.
—10 de Septiembre de este curso, Patricia Crown, detrás de las puertas del Gran Comedor. —Potter no tenía ni idea de que demonios era eso que acababa de soltar Evans—.23 de Septiembre, Mary McArthur, en la Torre de Astronomía. 2 de Octubre, Carla Wilows, en los límites del Bosque Prohibido. 28 de Octubre, otra vez Patricia Crown, esta vez en los baños de Myrtle la Llorona. 31 de Octubre, desconocida disfrazada de calabaza putilla, en el baile de Halloween del Gran Comedor. —A estas altura James empezaba a darse cuenta que Lily estaba haciendo un resumen de las chicas con las que había estado liado ese último curso y con lo embalada que iba tenía toda la pinta de que podría seguir así hasta llegar a Abril, fecha actual. Así que la interrumpió antes de que fuese a peor la cosa.
—¿Se puede saber a que viene eso Evans? —No había contestado a su pregunta y junto con el hecho de que le recitase la lista de sus conquistas la situación no le daba ninguna buena espina. Pero sobretodo le dolía, porque por un momento, había visto la duda en los ojos de Lily. Ella nunca dudaba al decirle que no quería saber nada de el, pero esta vez lo había visto en sus ojos cómo se debatía y su esperanza había renacido. Quizás no fuese esa la noche que la convenciese, pero con mas citas como aquella podría conquistarla y convencerla de que no le iba a hacer daño. Pero de un momento a otro todo parecía haberse torcido.
—Viene a que no voy a ser una mas en tu lista. Viene a que puedes decirme lo que quieras, prometerme la luna y las estrellas y venderme el oro y el moro, pero yo no me creo nada porque resulta que te precede tu reputación y cuatro años de golfeo por el Castillo. —Lo veía claro. A ella no le gustaba Potter, todo había sido culpa de la perfecta actuación del chico para engañarla y acostarse con ella, y seguro que el alcohol tenía mucho que ver en ello. La cita era para que él la dejase en paz, y eso es lo que pensaba conseguir.
—¡Pero ellas no eran tu! —James alzó la voz exasperado por lo cerca que había estado de conseguir ser feliz con Lily.
—Eso está claro, porque yo tengo algo más de cerebro que ellas y no pienso caer, ni ser una muesca más en la cabecera de tu cama.
—Esto no tiene ningún sentido Lily, tú también has salido con otras personas y yo no digo nada. —Puede que no dijese nada, pero parte de las conquistas del chico eran para pasar el tiempo entretenido y no pararse a pensar en que estaría haciendo su Lily con su chico.
—Eso es porque mi lista no podría empapelar esta habitación. —Lily empezaba a desesperarse, quería acabar con la dichosa cita y salir corriendo de allí para que Rose la consolase y le confirmase que había hecho lo correcto.
—Puede que no, pero para ser tan lista como dices, pareces olvidar que cada uno de tus novios ha sido más imbécil y cabrón que el anterior.
Paso 8:Ex-parejas.
No hables con él de asuntos amorosos anteriores, ni de primeras citas con otras personas. No hables de tus ex. Ni bien ni mal. Si quieres mencionarlos, hazlo pero no le dediques mucho tiempo. Por favor, no se te ocurra hablar maravillas de tu antigua pareja ni tocar el tema ciento de veces. Todos tenemos una historia sentimental, pero, en la primera cita, mejor dejarla en casa. Tampoco le preguntes por todas sus ex novias, ni el quiere contártelo ni tu quieres saberlo realmente.
Lily sabía de sobra que sus novios habían sido de todo menos buenas personas. Sabía que no tenía buen ojo con los chicos y precisamente por eso se negaba en redondo a repetir ese error con Potter, sobretodo cuando era tan sumamente obvio que él era el ser mas mujeriego del castillo siendo únicamente superado por Black.
—Cualquiera de mis novios ha sido mucho mas hombre de lo que serás tú jamás. —Ahí estaba mintiendo descaradamente. Y James ya no sabía que hacer así que soltó lo primero que se pasó por la cabeza.
—Veo que efectivamente tienes perdidas de memoria a corto plazo, porque si no recuerdo mal tu último novio te dejó plantada en la fiesta de Halloween por una supuesta emergencia familiar, cuando en realidad estaba haciéndole un hijo a una Slytherin como te confesó dos meses después en la fiesta de Navidad en mitad del Gran Comedor. —A estas alturas Lily estaba llorando y temblaba de rabia y frustración.
—Si yo fuera tu me preocuparía por si también le has hecho un hijo a alguna, por que desde luego por probabilidad es totalmente posible. Y mas aun me haría pruebas por si te han pegado alguna enfermedad. —La pulla hubiera surtido mas efecto si justo después Lily no se hubiese dado de bruces contra el suelo raspándose el codo y haciéndose sangre de nuevo.
Potter hizo amago de acercarse pero la chica vio sus intenciones y fue su furia la que habló.
—¡Ni se te ocurra acercarte no sea que me pegues algo, tengo una herida abierta! —James acusó el golpe y paró en seco.
—Te estas pasando Evans. —Su seriedad dejaba claro que no iba a permitirle a Lily seguir hablándole así sin que su frágil relación sufriese las consecuencias.
—¿Y acaso no lo has hecho tu también? —gritó ella mientras intentaba poner en orden sus pensamientos y dejárselo claro de una vez por todas—.La cuestión Potter es que no me importa. —Solo decirlo le estaba destrozando por dentro—.Puedes salir con quien te de la gana y liarte con quien quieras donde quieras, pero yo no voy a estar en esa lista. Me es totalmente indiferente lo que hagas o dejes de hacer con tu vida amorosa y en la cama de quien andes esta semana, pero te aseguro que no va a ser en la mía. Así que quítatelo de la cabeza. No voy a salir contigo.
Se hizo el silencio. Lily quería huir de allí para no desmoronarse ante los ojos de James. Bastante malo era ya que la viese llorar como una estúpida. Potter estaba inmóvil como una estatua. No tenían nada mas que decirse, y sin embargo su cerebro no terminaba de asimilar la información. Todavía buscaba algo que decir hacer para salvar la situación, pero no sabía que mas hacer después un no tan rotundo. No había esperanza.
Pasaron dos minutos enteros sin que ninguno de los hiciese nada para salir del silencio.
Por fin James salió de su estado catatónico y se acercó hasta donde estaba Lily, que retrocedió un par de pasos insegura sobre como actuar.
Paso 9: La despedida.
Si la cita ha ido bien y sientes que la atmosfera lo pide, un beso de buenas noches puede ser una buena forma de acabar. Pero un beso sutil, en la mejilla o si te sientes con confianza uno cerca de la comisura de los labios, pero no pases de ahí o puedes dar pie a malos entendidos. Si la cita no ha salido como esperabas no olvides ser cortes y educada ante todo, y despedirte igual que como le saludaste.
James cada vez estaba más cerca, y Lily más nerviosa. ¿Qué se suponía que iba a hacer después de todo lo que se acababan de gritar? ¿No iría a besarla? Sabía que estaba enrojeciendo con solo pensarlo pero una parte de ella que nunca confesaría lo estaba deseando.
Finalmente quedaron a un paso de distancia el uno del otro y Potter más serio que un funeral se inclinó para susurrarle al oído.
—Meyers tenía razón. —Lily se sobresaltó y mas lágrimas traicioneras se escaparon de sus ojos—.Eres una zorra frígida e insensible. —Y sin añadir nada mas se dio la vuelta y se dispuso a salir por la puerta.
Lily no podía creer lo que sus oídos le decían. No había sido consciente del daño que le había hecho ni del que se estaba haciendo a si misma cuando rechazó a James hasta que el le obligó tirándole un balde de agua fría por encima con esas palabras. Siguió de pie quieta viendo como una persona con la que podría haber sido feliz se alejaba de ella por su culpa.
Paso 10: Segunda cita
Si te interesa déjale algo con lo que pueda contactarte y deja que sea el quien te busque. Si también le interesas volverá a por ti.
Un rayo de esperanza se hizo paso en su devastado corazón cuando el se paró bajo el marco de la puerta. Pero desapareció tan pronto como el dijo:
—No quiero volver a verte ni saber de ti, así que no te molestes en buscarme. —Cuando la puerta se cerró y James quedó fuera de su vista Lily rompió a llorar y se sentó en el suelo abrazándose a si misma.
¿Qué demonios había hecho?
Bueno pues, este ha sido el 4 y penúltimo capitulo de este short-fic. Tengo la impresión de que me vais a odiar sobretodo porque creo que me he salido un poco del personaje de James en la última escena, pero era necesario que se odiasen así que no os preocupéis y sobretodo no me matéis porque entonces no podré terminar la historia.
Espero vuestras opiniones y sobre que os parece lo predecible que era que Rose y Sirius acabaran juntos. Se aclara la historia que habían tenido y se ve algo del lado tierno que yo estoy segura que tenía Black. Pero como ellos no son los protas tampoco me he querido recrear en los detalles, y eso que aun así me he alargado mas de lo que pensaba.
En cuanto al final de la cita ya me contareis si os parece predecible o no, después de todo era la cita-desastre.
Y finalmente comentar que a lo largo del capitulo hay pequeñas referencias o frases a películas y series que me gustan, quien las descubra todas tendrá la suerte de ser visitada en sueños por James, Sirius o Remus o los tres a la vez ;)
Un beso y gracias por seguir ahí.
