Capítulo 2: De miradas, pensamientos y recuerdos
En la sala se respiraba un tenso ambiente. Aquello había sido demasiado…
"A mí me dais igual."
"Muy pronto nos volveremos a ver."
Takuto suspiró y se pasó una mano por la cara. Todavía no podía creerse lo que acababa de pasar. Kirino se acercó y le posó una mano en el hombro. Su amigo tan solo volvió a suspirar.
Aoi estaba sentada en una esquina observando la copia de la foto a la que habían disparado. En ella aparecía Tenma sorprendiéndola con un abrazo por detrás. Acarició con ternura la foto mientras una lágrima se deslizaba lentamente por su mejilla. Silvia se sentó a su lado y la abrazó, ella también estaba muy afectada por lo que le había pasado a su primo.
-Escuchadme todos.- habló Tsurugi acercándose al centro de la sala.- Tenma nos ha dicho que nos volveríamos a ver muy pronto, ¿no? Seguro que se refería a vernos en un partido de fútbol, por lo que debemos seguir entrenando.
Todos se miraron entre sí no muy convencidos. Miradas de inseguridad y duda poblaron el recinto. Takuto se dirigió firmemente hacia Tsurugi, quien lo observó con una sonrisa.
-Chicos, sé que esto ha sido muy duro para todos, ¡pero no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo como manipulan a Tenma como un juguete! ¡Nos prepararemos a fondo para el partido, y así traerlo de vuelta con nosotros!
-¡SÍ!- exclamaron todos con gran esperanza.
Hikaru se acercó a donde estaban Silvia y Aoi y le tendió la mano a esta última.
-Todos juntos lucharemos por él.- le dijo dulcemente a la chica.
Todos formaron un semicírculo alrededor suyo, dándole ánimos con sus mejores sonrisas. Aoi miró indecisa a Silvia, la cual le animó con un suave empujoncito en la espalda.
Volvió a mirar a Hikaru, y luego a la mano que le ofrecía. Sonrió, alargó su brazo y tomó su mano, con lo que tomó impulso para levantarse. Midori y Akane se acercaron y la animaron pasándole un brazo por los hombros.
-Ya verás, ¡Tenma no tendrá nada que hacer contra nosotros y volverá a ser el mismo de siempre!- exclamó la del pelo naranja con una sonrisa segura y a la vez reconfortante.
-Y yo estaré ahí para fotografiarlo, ¡y también a mi Shin-sama!- comentó Akane mirando ruborizada al capitán.
-Pero dile lo que sientes de una vez, Akane.- la animó Aoi.
-¡N-no! ¿Y si me rechaza? ¡No puedo! – dijo atropelladamente la gerente.
-Vamos, no hagas como Aoi… le gusta Tenma pero sigue sin decírselo.
Al oír el nombre del chico, Aoi agachó la cabeza.
-Lo siento, no fue mi intención…- se disculpó Midori avergonzada.
-No te preocupes, no pasa nada.- le tranquilizó con una pequeña sonrisa.- Pero dime, ¿te he preguntado yo por Ryo?
-¡Eh! ¡Sólo yo le llamo así! Esto, quiero decir, ¡qué a mí no me gusta Ryouma!- exclamó indignada Midori, sonrojada como nunca antes.
-Pues si pisarle los pies cuando te hace enfadar y llamarle Ryo no es estar enamorada de él, entonces que…- comentó divertida Akane.
-¡Dejadme en paz!- farfulló Midori cruzándose de brazos.
Un carraspeo llamó la atención de las gerentes, y se voltearon.
-Ejem… Sabéis que están delante, ¿no?- dijo Kariya con una sonrisa burlona señalando a los chicos.
El rostro de Takuto y Ryouma se tornó a un rojo intenso. Akane y Midori intentaron poner alguna excusa sin parar de gesticular.
-¿Esto es así todos los días?- le susurró Silvia a Celia observando la divertida escena.
-Esto, y mucho más.- contestó la peli azul sonriendo.
-Es así un día tras otro.- murmuró Jude esbozando una pequeña sonrisa.
Mark también sonrió, y luego miró a Aoi. Vio que se reía, pero notó como sus ojos estaban bastante apagados. Tomó aire y miró al equipo.
-Bueno, desde ahora, ¡entrenamiento especial! ¡Os voy a poner a cada uno a trabajar vuestra mejor habilidad!- exclamó con tono autoritario.
Los chicos lo recibieron aprobatoriamente, y salieron del club para ir preparando las cosas para el entrenamiento del día siguiente.
En la sala tan sólo se quedaron las gerentes, Mark, Celia, Jude y Silvia.
-¡Nosotras también debemos ponernos a trabajar!- dijo decidida Midori.- ¡Les voy a hacer un brebaje que les va a poner a tope!
-A saber qué haces…- comentó Aoi.
-Ya verás… ¡Y vosotras dos me vais a ayudar!-
Dicho esto, Midori agarró a cada una del brazo y las sacó a rastras de la sala.
Pasó el tiempo, y llegaron las primeras nevadas del invierno. La ciudad se tiñó de blanco durante esos días, y el equipo decidió ir a pasear. Aoi llevaba a Sasuke, ya que desde que Tenma se convirtió en un SEED ella lo cuidaba.
El ánimo del equipo había mejorado bastante, porque cada vez estaban más preparados para enfrentarse a su antiguo compañero de equipo. Aoi también estaba más contenta, y de eso se habían encargado los chicos, que la trataban muy amablemente.
-Chicos...- llamó Hayami temblando, y no precisamente por el frío.- ¿E-ese de ahí no e-es Tenma?
Aunque, lo que sin duda no se esperaban, era encontrarse con él en el parque.
Los chicos se pusieron tensos, y miraron en la dirección de Hayami. Lo vieron acercarse a ellos, pero había algo raro... estaba normal. No llevaba aquellas oscuras mechas en el cabello, ni tampoco la sombra negra en forma de cicatriz que atravesaba su ojo izquierdo. Iba vestido en un conjunto azul en diferentes gamas tonales: unos pantalones, una sudadera y una bufanda.
Cuando dio llegado, se acuclilló sin mediar palabra junto a Sasuke. El perro retrocedió un poco, asustado. Tenma le acarició la cabeza y luego se sacó la bufanda.
-Tienes frío, ¿verdad?- cuestionó, esbozando con una pequeña sonrisa.
El equipo se sorprendió al ver su gesto amistoso.
Sasuke soltó una especie de gruñido, y se volvió a acercar al chico. Tenma suspiró, y le ató la bufanda al cuello. Luego sacó una especie de collar del bolsillo. Desabrochó el de Sasuke y le colocó ese. Tomó la chapa y presionó un botón.
-Sé que tienes frío, no me lo niegues.- dijo Tenma.
-Muy bien, tú ganas...- dijo una voz que provenía del collar.
Todos soltaron una exclamación de sorpresa. ¡Sasuke acababa de hablar! Mejor dicho, el collar habló por él. Al parecer, esa cadena era algo más que lo que pretendía aparentar. Era un artefacto que captaba mediante ondas los pensamientos del animal que lo portaba y los transformaba en palabras, que se escuchaban a través de un altavoz.
Por primera vez, Tenma reparó en la presencia de la pandilla. Se puso de pie y se acercó un poco más.
-Ah, hola.-
Se escucharon varios murmullos de saludo por parte del grupo.
-Qué, ¿ahora ya no se saluda a la gente?- cuestionó alzando una ceja.
Al no obtener respuesta, se cruzó de brazos y miró de uno en uno a cada miembro. Reparó especialmente en Aoi, y se acercó a ella.
-Esto, Aoi... ¿Podemos hablar un momento?- preguntó, casi con timidez.
Aoi se puso algo nerviosa y le dirigió una rápida mirada a sus compañeros.
-E-eh, claro... ¿De qué se trata?
-A solas.- aclaró Tenma.
La chica vaciló unos segundos, pero acabó aceptando. El castaño la guió hacia unos árboles.
Hikaru les iba a seguir, pero Tsurugi le impidió el paso con un brazo.
-¡Pero...!- intentó replicar el menor.
-Déjalos estar a solas, si pasa algo estamos cerca.- explicó Tsurugi con calma.
-Está bien...-suspiró Hikaru.
Desde que ocurrió todo, el chico no se separaba de Aoi. Hasta había llegado a cogerle un cariño especial. Con Tenma fuera de juego, tenía vía libre. Aunque jamás haría algo tan ruin como confundir los sentimientos de Aoi, por lo que debía intentar controlarse, por muy difícil que le resultara.
-¿Y bien? ¿De qué querías hablarme?- preguntó Aoi apoyándose en un árbol.
Tenma bajó la mirada y jugó distraídamente con el pie derecho, haciendo circulitos sobre la nieve.
-Am... Sabes qué el próximo sábado es el baile del solsticio de invierno, ¿no?- dijo Tenma, y Aoi asintió.- Bueno, pues me preguntaba sí... no sé... si quisieras ir al balie conmigo.
Aoi abrió mucho los ojos. Uno de sus mayores deseos era que Tenma la invitara a ese baile. Sintió como la invadía la felicidad. Pero segundos después, la alegría dejó paso a la angustia.
-Tenma... me encantaría ir contigo pero...- la expresión de Tenma se tornó a una triste.- Ya no estás en nuestro instituto y, además; ahora eres un SEED, y...
-¡Y que más da!- exclamó el chico.- Sigo siendo yo, ¡Tenma!
-No, no eres tú... no eres la misma persona que yo conocía.- contestó con la voz un poco quebrada.- No sé que te habrán hecho, pero, antes eras el mejor chico que había conocido en mi vida, atento, amable, valiente, cariñoso... y un loco del fútbol.
-Aoi...- murmuró el chico.
Fue en ese instante cuando la chica se fijó por vez primera en sus ojos. ¡Eran los mismos de siempre! Tal vez un poco más oscuros, pero, eso podía deberse al extraño comportamiento de ahora.
-Entonces...- Tenma se acercó a Aoi.-...acláramelo todo...- sus labios estaban ya a centímetros.-... porque no entiendo nada.
Cerró la pequeña brecha que separaba sus labios. Aoi se sorprendió y se quedó quieta. Tenma, al ver que no le correspondía, se separó.
-Pensaba que era alguien importante para ti.- dijo Tenma con un deje de tristeza.- Pero ya veo que no soy nada.
-No, no has entendido...
De repente, Tenma se quedó estático, y notó un fuerte latido en su cabeza. Se agachó y llevó sus manos a la cabeza, retorciéndose de dolor.
-¡Tenma! Tenma, ¿estás bien?- exclamó Aoi asustada.
-A-Aoi... ayúdame...- el chico se incorporó a duras penas, sin dejar de temblar.- Tenéis que... traerme de vuelta...
-¡Tenma, eres tú!- dijo la chica observando sus ojos, que habían recuperado su tonalidad.
-No por...mucho tiempo...
Y ya no le dio tiempo a decir nada más. Volvió a inclinarse, y el viento azotó fuertemente. Un viento oscuro rodeó a Tenma, envolviéndolo completamente. En unos segundos se retiró tal y como llegó, y el castaño se incorporó. Aoi observó a Tenma. Las marcas negras habían regresado a su cuerpo y a su cabello. Y sus ojos estaban nuevamente oscuros, oscuros como las más tenebrosas sombras.
-¿Habéis viento eso?- preguntó Kaiji frunciendo el ceño.- El viento...
-Oh, no... ¡Aoi!- exclamó Takuto, y todos echaron a correr hacia donde estaba su amiga.
Doblaron una esquina, y al llegar vieron a la chica y a Tenma. El joven les estaba sonriendo burlonamente.
-Vaya, la caballería andante.- ironizó, empezando a reír.
Los chicos se iban a acercar a él, pero Aoi se lo impidió.
-¡No, no le hagáis nada! ¡Lo están controlando!
-¿Cómo?- preguntó Shinsuke.
-No lo sé, ¡creo que es algún tipo de control mental o algo parecido!
-Bah, ¿queréis callaros ya?- dijo arrogantemente Tenma.- Tengo cosas mejores que hacer que aturaros.
Dicho esto, chasqueó los dedos. El viento oscuro acudió a su llamada, y giró entorno a él haciéndolo desparecer sin dejar rastro.
-Control mental. - murmuró Tsurugi.- Pensé que habían retirado ese método.
-¿Lo conoces?- preguntó Kirino.
-Sí.- asintió Tsurugi.- Pero es muy peligroso usarlo con humanos, las consecuencias a largo plazo pueden llegar a ser extremas. Ya que, como le ha pasado a Tenma, ha habido un bajón temporal en el sistema que lo controla, lo que le ha permitido ser, medianamente, como era. Cada vez que se estabilicen los sistemas, el control que se ejercerá será mayor. Y si llega al máximo... su cuerpo no podrá soportarlo, y acabará por matarlo.
Un escalofrío recorrió la espalda del equipo al oír las últimas palabras.
-¿Y cómo sabes tú esto?- cuestionó Kariya intrigado.
-Porque lo usaron conmigo.
-Entonces, quieres decir que...
-Sí, yo también estuve apunto de morir.
Sí, ¡podéis matarme! Sé que estoy tardando mucho en actualizar, sobre todo el de Un amor incandescente, pero es que ahora estoy en exámenes finales, y he encontrado tiempo para terminar este capítulo, que ya poco me faltaba. Espero que os haya gustado este capítulo, puse todo mi empeño en él para que os gustara... Si os gustó -.-
