Sucesos extraños
Capitulo 2: Qué es eso? –La aventura perturban te de Sora y Mimi.
Advertencia: Este capítulo contiene gran contenido de perversión y violencia.
Comenzamos gracias…
Después de ese día no paso nada fuera de lo común, los ocho niños se habían reunido en un parque, el día estaba soleado y caluroso, claro aun era verano. Koushiro recuerda de repente aquella "cosa" que vio ayer, pensó por un momento si les contaba o no a sus camaradas pero no tuvo más remedio ya que tal vez si era un digimon o algo que involucre el digimundo.
-Chicos… ayer me paso algo muy extraño…- El pelirrojo desvió la mirada con algo de preocupación.
-Que te sucedió?- Taichi con mucha curiosidad no se toma la molestia ni de fijarse en la pequeña reacción de su amigo al hablar.
-Bueno es que yo…, cuando estaba re regreso a mi casa, vi algo… que para cualquiera seria perturbador…- Con esto prosiguió contando, la verdad sus amigos estaban preocupados ya que sabían que Koushiro no era de la clase de personas que dicen mentiras y su forma de actuar tampoco lo parecía.
-Creen que me estaré volviendo loco?- Dijo bajando la cabeza.
-Claro que no, Koushiro- Yamato puso un gesto pensativo tras escuchar lo sucedido a de su amigo, era algo extraño.
-Que miedo… pero que podrá ser…- Mimi estaba aterrada tras escuchar lo que dijo Koushiro.
-No creo que sea un digimon o sí? – Takeru puso esa posibilidad pero fue descartada cuando el pelirrojo agregó.
-No… no lo es… o si no hubiese podido analizarlo en mi computadora pero… no pude…- Koushiro saco su digivice y lo contempló pensativamente, tal vez estaba estropeado.
-Pero… supuestamente acabamos con la maldad en el digimundo no? Entonces no creo que sea posible que sea algo relacionado con eso…- Hikari dijo mirando a los chicos que se hallaban con preocupación.
-Es un fantasma!- Todos se giraron a ver a Jou con sorpresa.
-QUE!?- Se escucharon en coro al decir al mismo tiempo, Jou estaba cruzado de brazos, con el ceño fruncido y ojos cerrados mientras asentía con la cabeza notoriamente.
-Es que no puede a ver otra explicación…- Sora lo miro y recordó cuando Jou y ella tuvieron que decir un conjuro para derrotar a ese digimon.
-A sí que todos iremos a comprar amuletos…- Dijo el mayor mientras apuntaba con el dedo a una dirección "x".
-Y tú crees que de verdad funcione?- Tichi no estaba muy convencido ya que él no creía mucho en ese tipo de cosas. Se llevo una mano a la cabeza mientras miraba a Jou y caminando hacia donde el indicaba.
-Claro que funcionara…- Sonrió satisfechamente el muchacho de anteojos ya que se sentía todo un experto. Takeru se acercó a Taichi para decir un comentario.
-Es mejor prevenir que lamentar –Dijo con una sonrisa el pequeño.
-Sí pero… que tal si no funciona?...-Miró al pequeño rubio que se encontraba aun sonriendo.
-Deberíamos comprar unos porsiacaso- Koushiro era el que se sentía más asustado por eso sintió que cualquier cosa aunque sea insignificante le ayudaría aunque sea un poco a calmar ese miedo y sentirse con más tranquilidad.
-Mmmm está bien… iremos a comprar esos amuletos!- Taichi comenzó a caminar al templo más cercano y compraron 8 amuletos iguales.
-Qué bonito…- Dijo Mimi mientras se lo colocaba alrededor de su cuello y todos la imitaron.
-Espero que ahora se sientan mejor –Dijo el castaño con una sonrisa algo burlona ya que para él era algo tonto.
-Pues… yo me siento más tranquilo…- Dijo el portador del conocimiento, ya que, él fue el único que ha pasado por esa experiencia horrible. Taichi se acercó a él, Koushiro lo miro con extrañeza pero el simplemente se quedo mirándolo fijamente.
-Qué pasa?- Dijo el pelirrojo, Taichi luego desbió la mirada y puso sus manos en la cintura.
-Nada, no importa…- La verdad quería ver si su amigo estaba en verdad diciendo la verdad, él sabía que koushiro no era de esos chicos que mienten pero le costaba mucho trabajo creer en lo que él decía y en lo que le pasó. Los niños elegidos volvieron al parque en que se habían reunido anteriormente pero no se quedaron en el mismo lugar, simplemente comenzaron a dar vueltas por todos lados, un paseo por el parque. Ninguno decía algo, estaban todos en un completo silencio, Sora se detuvo al ver algo extraño, pero simplemente lo vio por el radillo del ojo, cuando quiso ver eso ya no estaba.
-Que sucede Sora?- Su amiga Mimi se volteó a verla, al parecer estaba concentrada buscando con la mirada algo que ya no estaba allí.
-No… no es nada…- Siguió avanzando junto con la castaña. Pero justo al perder de vista donde estaba viendo apareció nuevamente, aquella extraña sombra pero esta vez sus ojos no se veían, simplemente se visualizaba una sonrisa muy amplia como la del "Gato rison" de la película de Alicia. Las horas pasaban y los niños elegidos dejando de lado el tema hablaban de muchas cosas, como que harán en los días de vacaciones que les quedan, Yamato y Takeru iran con sus padres al mar, aunque iba hacer incomodo pero ellos decidieron pasar un poco en familia, Taichi y Hikari pensaban en ir al parque de diversiones un día de estos, Jou planea estudiar todos los días que le quedan, sus amigo lo miraron con extrañeza, no podían creer que alguien le gustara tanto estudiar como Jou. Mimi iba a ir a Hawái con sus padres, Sora iría a visitar por unos días a su padre y Koushiro no haría nada solo se quedaría en su casa.
-Que aburrido eres Koushiro… -Replicó Taichi con una mueca cerrando un ojo, el pelirrojo bajo la cabeza ya que a él no le gustaba salir mucho, prefería quedarse en su casa.
-Vamos koushiro no lo tomes a mal- El castaño al ver la reacción del portador del conocimiento se sintió extraño ya que él no quería hacer que se sienta incomodo ni mucho menos herirlo.
-Vamos chicos, porque no mejor tomamos un helado todos juntos? –Sora dijo encogiéndose de hombros y para romper la incomodidad.
-Yo conozco una heladería donde hacen unos helados realmente delicioso- Mimi cerró sus ojos sonriendo y llevo ambas manos al pecho al recordar el sabor de aquellos helados, a todos les agradó la idea y fueron en guía de Mimi a aquella heladería. Al caminar un rato visualizaron una tienda de color rosa con detalles azules, estaba completamente lleno de gente.
-Valla les va muy bien- Miró Hikari a todas las personas que estaban en la fila.
-Sí, pero solo mira los precios.- Mimi le sonrió, la niña de la Luz miro arriba donde se encontraban los precios de los helados y realmente se sorprendió al ver que baratos eran.
-Solo espero que sean igual de buenos que los precios- Yamato enarcó una ceja al ver esos precios que parecieran que fueran una mentira o que los helados eran de muy mala calidad.
-Yo los he probado y realmente son exquisitos – Todos la miraron con mala cara ya que los gustos de Mimi por la comida eran algo bastante extraños, aunque a pesar de eso ellos esperaron, a Taichi le toco estar en la fila mientras los demás observaban la decoración de la heladería. Por fuera era rosa con detalles azules y por dentro, el suelo esta de dos colores tenía las baldosas de color café y color crema, tenía adornos como bastones de caramelo o galletas gigantes.
-Me siento como en el cuento de Hancel y Gretel …-Dijo Hikari al ver toda esa decoración con una amplia sonrisa, también tonó que en este negocio todos sus trabajadores sonreían de una forma muy extraña, hasta llegaba a dar miedo. Taichi al esperar 20 minutos en esa larga fila logra llegar y lo bueno es que todos ya habían decidido el sabor que querían, a medida que le entregaban un helado lo iba pasando a su dueño hasta que por ultimo pidió el suyo, los pagó y salieron de aquel lugar tan plagado de gente.
-Valla al fin salí… casi morí asfixiado… Aparte el señor frente de mi no se puso desodorante…- Taichi refunfuñaba mientras respiraba onda para tener aire fresco, Sora y Jou lo miraron algo asqueados por lo que le toco pasar.
-Bueno a la próxima me pondré yo en la fila- La portadora del amor sonrió a su amigo castaño pero este aun no estaba satisfecho.
Se pusieron a pasear por las calles de Tokio, hacía mucho calor y por mala suerte la de Takeru que su helado se derritió y cayó al suelo, este no lloró pero estaba triste por eso.
-No te preocupes Takeru, yo compartiré el mío contigo- Hikari se acercó a él y le puso la mitad del suyo en el barquillo y lo bueno es que pidieron el mismo sabor de helado, chocolate.
-AH! Muchísimas gracias Hikari –Sonrió el rubio a la castaña y ella se lo devolvió, Hikari enredó su brazo con el de Takeru y caminaron juntos. Todos comían su helado felices, al parecer Mimi tenía razón con lo de que eran ricos porque de verdad que lo eran.
-Mmmm... Está delicioso – Yamato miró a los demás y todos asintieron al mismo tiempo.
-Ven yo se los dije – Mimi sin darse cuenta se ensucio su blusa con helado de fresa.
-Mimi tu blusa…- Dijo Sora indicando la mancha.
-Hay no!... –Mimi estiro la blusa para ver mejor la mancha y luego bajo la cabeza.
-Ven, vamos a pedir prestado un baño de algún restaurante – La tomo de la mano y buscó el más cercano, por mala suerte fue un bar donde se juntan esos viejos borrachos y que le tiran piropos incómodos a las chicas. Mimi miró a todos lados al entras, estaba repleto de hombres mayores y todos se veían pervertidos, Sora aun tomando la mano de Mimi se acercó al señor que servía los tragos y algunas bebidas. (No recuerdo el nombre xD)
-Disculpe podría prestarme el baño?- Dijo la portadora del amor posando una mano en el mostrador.
-Pero mi amor… este es un bar solo para mayores de 18 años…- El señor miró a Sora de arriba abajo tratando de buscar algo bueno, Sora se dio cuenta pero necesitaba el baño con urgencia.
-Por favor… solo será un momento…- Suplicó un poco fastidiada, Mimi solo veía alrededor como los viejos le echaban el ojos a ella, sintió miedo y por un momento quiso quedarse con la blusa manchada pero Sora logro convencerlo.
-Muchas gracias!- Dijeron ambas y entraron corriendo al baño. Sora mojó un poco de papel higiénico con agua y jabón, comenzó a tratar de sacarla, por suerte la blusa de Mimi no era blanca si no de color bordó.
En otro lado los chicos no se dieron cuenta que Sora y Mimi se había separado del grupo y caminaron hasta estar bastante lejos de ellas. Yamato se giró al tratar de buscar con la mirada a las dos chicas que faltaban pero no pudo verlas en ningún lado.
-No han visto a Sora o a Mimi?-Preguntó por fin el rubio, Taichi lo miro y luego miró a todos lados.
-Creí que iban de tras de nosotros… - Todos comenzaron a buscarlas con la vista.
-Pero están si están juntas no creo que pase nada- Dijo Jou acomodándose los anteojos.
-Si es cierto, aparte yo creo que ellas pueden ubicarse en la cuidad- Dijo el castaño llevando ambas manos a la cabeza.
-Sí, pero aun así no podemos dejarlas solas he irnos como si nada- Dijo Yamato devolviéndose diciendo que aun así hay que buscarlas.
-Será mejor buscarlas por separado- Dijo Koushiro haciendo un gesto con las manos, todos asintieron y se pusieron de acuerdo que se tenían que juntar en la torre de Tokio a las 18:00 PM.
Hicieron parejas, Matt con Jou, Taichi con Takeru y Koushiro con Hikari, luego de eso se separaron para buscarlas.
Mientras tanto en el baño del bar, Sora ya había logrado quitar la mancha pero la blusa de Mimi estaba mojada por el abundante agua que tuvo que utilizar para sacar esa molesta mancha, Sora buscó algo con que pudiera secarse y vio un secador de manos automático, que raro ya que el baño no era muy bueno que digamos, la mayor lo encendió y Mimi tuvo que quitarse la blusa para secarla y por si acaso cerraron la puerta del baño con seguro.
-Con el aire caliente no tardará en secarse –Dijo sonriendo Sora mientras tenía la blusa bajo el secador de manos.
-Muchas gracias Sora- Dijo la niña pureza mientras se abrazaba a si misma ya que solo se quedo con su sujetador. Al cabo de unos 15 minutos la blusa estaba como nueva, Mimi se la puso y abrazo a Sora.
-Muchas gracias Sora- Dijo nuevamente con mucha felicidad.
-No hay de que Mimi- También la abrazó pero ahora llegaba lo mas incomodo, salir del baño y enfrentarse a esos viejos, Sora abrió la puerta para que todo pase rápido, salió de la mano con Mimi y agradeció, cuando estaban a punto de irse uno de esos viejos le toco el trasero a MImi.
-AHHH! Que viejos mas asquerosos, porque no se fijan en alguien de su edad!?, debería darles vergüenza, tocar de esa forma vulgar a una hermosa dama como yo! Dejen de estar perdiendo el tiempo en este bar de cuarta y hagan algo productivo en sus vidas viejos seniles!- Todos se quedaron con la boca abierta y Sora la jaló del brazo para irse rápido de allí. Al estar lejos Sora comenzó a reír y Mimi la miro aun molesta por lo que pasó.
-Bien dicho Mimi!- Dijo entre risas, la menor la miro con el ceño fruncido pero luego comenzó a reír con ella. Hablaron del tema mientras caminaba y no se percataron que el ambiente cambió drásticamente, ya no parecía que estuvieran en Japón o tal vez si?.
Sora se detuvo al ver que algo raro ocurría y vio a su alrededor, al parecer todo había cambiado, las personas estaban todos vestidos con kimonos y muy pocas con ropas normales como vestidos, camisetas o pantalones.
-Donde estamos Sora? –
-No lo sé… pero esto es muy extraño…- Sora se dio cuenta que todos comenzaron a mirarlas como si fueran algo extraño. Un anciano que parecía un sacerdote se les acercó y comenzó a decir unas palabras.
-Vallan se criaturas del mal, del infierno, no invadan nuestras tierras sagradas.- Decía mientras tiraba arena a la niñas elegidas y extendía un pergamino.
-Que!? Quien se cree que es al decirnos que somos criaturas del mal!?- Dijo Mimi muy molesta, las personas presentes se asustaron a la reacción de Mimi y retrocedieron gritando.
-Que está ocurriendo aquí?..- Dijo Sora mientras tomo nuevamente de la mano a su amiga y se echó a correr junto con ella, comenzaron a notar que todo era muy antiguo, si habían edificios pero muy pocos y muy antiguos parecía hubieran viajado al pasado o algo así.
-Que haremos?...- Mimi en el tono en que hablaba se notaba que estaba asustada.
-No se… será mejor buscar a los demás…-Dijo sin saber que otra cosa hacer, ambas caminaron sin rumbo por aquel extraño lugar gritando los nombres de sus amigos.
-TAICHI! Donde estas!?- Gritaron las dos al mismo tiempo para que se escuche más a lo lejos. Caminaron hasta llegar a un puente viejo, donde bastante gente parecía que vivieran allí. Comenzaba a atardecer y el frió aparecía de a poco hasta que la noche calló.
-Tengo hambre y frio…- Se comenzó a quejar la niña pureza.
-Yo también Mimi, mejor quedémonos sentadas aquí…- Dijo señalando una banca, ambas se sentaron y juntaron sus cabezas para poder descansar un poco.
-Como habremos llegado aquí… -Comentó Mimi quedándose dormida y Sora estaba en las mismas pero una presencia hizo que la chica del amor se incomodara, abrió con ojos y se puso alerta tratando de buscar algo que ni ella sabe lo que es. Visualizó una sombra, una silueta con una sonrisa y unos ojos enormes, pero no se distinguía rasgos faciales, perecía una figura en dos dimensiones que las miraba a unos 100 metros de distancia.
-Mimi…MIMI…MIMIII! DESPIERTA! – Comenzó a agitarla bruscamente al sentir mucho miedo, aquella sombra se comenzó a acercar cada vez más, pero desaparecía y se materializaba un poco más cerca de ellas.
-MIMI!- La tomo de la mano con fuerza y comenzó a correr y no se fijo si su amiga estaba siendo arrastrada por ella o se ya estaba despierta, pero al parecer estaba despierta porque comenzó a preguntar que le había ocurrido, porque salió corriendo de repente. Al estar corriendo chocaron con una mujer y ambas cayeron al suelo.
-Lo siento mucho señora…-La mujer no pareció ser afectada ya que era de ancho cuerpo, como el de un hombre, tenía la cabeza tapada con un pañuelo pero aun así su rostro estaba al descubierto, sus ojos estaban pintados de color negro al igual que sus labios, llevaba puesto un viejo kimono y estaba sin zapatos. Aquella mujer les sonrió y pudieron ver un gran hueco en su dentadura, le faltaba un diente pero a ella no parece importarle mucho ya que su sonrisa era amplia.
-Pobre niñas… están perdidas?... ya es muy tarde, si gustan pueden acompañarme a mi casa, allí les preparare algo.- Rió de una forma no my confiable pero aun así aceptaron, Sora estaba demasiado asustada por lo que vio. Se marcharon con aquella mujer pero antes le chica portadora del amor se dio vuelta para ver si aquella cosa aun las seguía y cuando se calmó recordó lo que Koushiro le había contado, pero porque ellas estaban en aquel lugar, que ocurrió?, comenzó a hacerse todo tipo de preguntas mientras caminaban a un lugar en peores condiciones en las que estaban, Mimi al sentir miedo se aferro al brazo de Sora y ella también la tomo haciendo como un gancho con los brazos de las dos.
Llegaron a una casa muy pobre, parecía sucia, entre los pies de Mimi pasaron un par de ratas que hizo que ella soltara un grito.
-No deberías temerles ya que son nuestras amigas- le dijo mirándola de lado mientras se dibujaba en su rostro una sonrisa macabra y soltaba una risa que hizo que ambas niñas se le pusieran la piel de gallina, al entrar encontraron una serie de personas y todas eran muy particulares, uno de ellos tenía todo el cuerpo vendado aunque aun así se le veía gran parte de su rostro, le faltaban ambos brazos y llevaba una ropa estilo marino o algo así, otro era un gigante daba miedo lo grande que era, vestía un kimono de hombre y su cuerpo estaba lleno de cicatrices, había un niño de cabello largo y le llevaba sujeto a una cola de caballo, la verdad parecía una niña, otro era realmente aterrador era un hombre sin extremidades, solo el torso y que se arrastraba como si fuese una oruga y por ultimo una chica, era muy bonita y mostraba un poco mas de edad que Sora y Mimi, parecía de unos 12 o 13 años.
Al entrar ellos al parecer practicaban algo, la chica estaba con un kimono algo descubierto, tirada en el suelo abrazando un gallo y de repente ella mordía el ojo de ese animal embarrándose el rostro de sangre, al no soportar el asco vomito sobre el suelo del lugar; La pobre chica parecía que estuviera sufriendo ya que todos se reían de ella y se burlaban, una escena que les dio aun mas temor y Sora creyó que sería mejor pasar la noche afuera y correr de aquel ser extraño que estar aquí con estas personas realmente extrañas y perturbadoras.
-Yo… mejor nos iremos…- Dijo Sora al no confiar en aquellas personas.
-váyanse, váyanse! – Grito esa chica con los labios ensangrentados son sangre de gallo. Mimi y Sora al escuchar como desesperadamente les advertía que se fueran de aquel lugar ellas quisieron hacerle caso pero al darse la vuelta para salir que aquel lugar, esa mujer cerró la puerta con seguro.
-Así me pagan tratando de ayudarlas? Que desconsideración…- Aquel gigante las tomo a ambas en brazos, ellas no pudieron zafarse de él y las llevo a una habitación.
-Que es esto… porque no nos dejan ir…- A Mimi se le llenaron los ojos de lagrimas por el terror que sentía en ese momento y Sora solo la abrazó.
Luego de estar unos minutos allí escucharon unos gritos, una chica gritando, Mimi y Sora se asustaron, había un pequeño agujero en la pared, Sora miró a través y no pasó ni un minuto y no quiso seguir observando. La pobre muchacha estaba siendo violada por todos los integrantes de esa casa.
-Y si luego abusan de nosotras? … tengo miedo Sora…- La niña pureza se llevo ambas manos al pecho y las sostuvo entre sí, Sora que aun estaba algo perturbada por lo que acaba de ver no podía razonar lo que estaba ocurriendo, por un momento pensó que todo era un sueño pero se pellizcó y sintió lo que temía.
-Y los demás? Yo creo que nos están buscando no Sora?- Al escuchar esto Sora miró a su amiga con algo de esperanza, es cierto, sus amigos deben de estar en su búsqueda tras darse cuenta de su ausencia, eso pensó la niña amor mientras sonreía de una forma desesperada.
De pronto entro aquella mujer tan desagradable al igual que todos en este lugar o casi todos, tomo a Sora del brazo bruscamente y con una sonrisa maliciosa comentó.
-Espero que hagas algo útil…- Sora al escuchar eso se puso de todos colores y Mimi sin saber que hacer preguntó.
-Que le vas a hacer..?!- Dijo casi entre gritos mientras fruncía el ceño pero aun con una mirada de pavor pero aun así desafiante.
-Algo que de lo que no te imaginarias nunca princesita- Se llevó a Sora a rastras por el suelo, forcejeando y tratando de soltarse, aquella mujer le dio un golpe en el rostro haciendo que su nariz sangre, Sora no pudo hacer nada mas, aquella mujer encerró a la chica ya utilizada por primera vez con Mimi y cerró la puerta con seguro. Unos cuantos segundos después se empezó a oír un grito desgarrador eminente de su amiga, la chica pureza vio a través de ese pequeño hoyo en la pared como aquellos sucios le despojaban con violencia y descuido las ropas de Sora.
-SORA!SORA!-Comenzó a gritar Mimi, se levantó del suelo y comenzó a golpear la puerta en un intento desesperado por abrirla y salvar a su amiga, gritaba entre lágrimas y mientras escuchanba como su amiga gritaba de dolor. Se detuvo al ver que no podía ayudarla, se quedo parada en frente de aquella puerta vieja de madera.
-Porque…porque hacen esto…- Bajo la cabeza ocultando su rostro entre sus cabellos ya despeinados, la joven que se encontraba en el mismo aposento que Mimi la miraba con tristeza ya que no había nada que se pudiera hacer.
-No tienen derecho…- Decía murmurando mientras aun se oían los gritos de su amiga.
-¡BASTA!- Al gritar su pecho brillo dejando ver la marca de la pureza, o sea su corazón, la acompañante de Mimi abrió los ojos como platos al ver aquello que estaba brillando.
*Mientras en el digimundo, todos los digimons de los niños elegidos se encontraban juntos aun, pero de repente Palmon sintió una enorme angustia y se dio cuenta de que Mimi estaba en peligro, Piyomon sintió lo mismo pero como iban a ir en su rescate si la puerta estaba cerrada.
-Tal vez Gennai sepa algo!- Dijo en tono alto Tentomon, todos se pusieron en marcha, en busca de aquel viejo que tanto les ayudó en sus aventuras. Al cabo de unas horas, aproximadamente 2, llegaron aquel lago donde se encontraba la casa de Gennai, Gomamon se sumergió y habló con él para que los dejara pasar y lo hiso. El viejo se veía preocupado se paseaba de un lugar a otro como león enjaulado.
-Que sucede?- Dijo Gomamon al verlo en ese estado, era obvio que algo muy malo estaba ocurriendo o que les ocurriría a los niños elegidos.
-Lo que sucede es que…- Comenzó a hablar con los digimons de algo que dejo a todos impactados, Agumon quería ir a buscar a Taichi y a los demás pero Gennai no sabía cómo abrir la puerta, les comentó que trataría de averiguarlo lo más rápido posible, los pobres digimons se quedaron preocupados y Gennai les dijo que podían quedarse en su casa.
Piyomon escuchaba los gritos desgarradores de Sora en su mente, no podía quedarse allí sin hacer nada, tenía que salvarla.
-SORA! - Algo ocurrió, una luz comenzó a brillar alrededor de Piyomon y ella sentía como una energía recorría su cuerpo, aquella luz comenzó a brillar con más intensidad, una luz segadora que hizo que los otros digimons tuvieran que taparse los ojos y al cesar aquel resplandor se dieron cuenta de que Piyomon ya no se encontraba allí.
-Que sucedió señor Gennai, donde está Piyomon?!-Dijo Gabumon muy sorprendido.
-Creo que logró ir a donde esta Sora…- Dijo Gennai con una expresión serian aun.
-Pero como!- Gomamon algo exaltado ya que si la puerta estaba cerrada como es que pudo?
-Pero eso significa que no están en su mundo, como ya les dije anteriormente existen muchos mundos aparte de este y el mundo de los humanos.- Dijo el viejo sentándose en el suelo.
-Entonces eso quiere decir que están en otro mundo?- Palmon hablaba con un tono de alta preocupación mientras se llevaba sus "manos" a sus mejillas.
-Eso parece- Confirmó el señor Gennai.
-Pero al parecer Piyomon hizo contacto con el emblema del amor, por eso pudo trasladarse. La preocupación que tuvo Piyomon por Sora fue tan grande que hizo contacto con el emblema- Todos los digimons miraron a Gennai sorprendidos, Mientras tanto unos minutos antes de que ocurriera esto…
Sora comenzó a gritar el nombre de su digimon con desesperación, Mimi lloraba de miedo y rabia por no poder ayudar a su amiga, comenzó a ver por aquel hoyo en la pared y cada vez le daba más rabia pero de pronto algo comenzó a brillar cerca de Sora mientras su emblema también comenzó a brillar, junto a ella se materializó un ser rosa, parecía un pájaro, Mimi sonrio de felicidad al ver a Piyomon.
-Piyomon!- Grito la niña pureza, le dijo que tire la puerta y que salve a Sora, eso hizo.
-Que le hacen a Sora!?- Piyomon tenía una mirada de rabia al ver el estado de su mejor amiga, estaba semidesnuda, la habían colgado desde los pies cabeza abajo en una tabla firme en el techo, su rostro y su cuerpo tenía heridas y moretones, la pobre chica tenía la mirada perdida pero aun así sonrió débilmente al notar la presencia de su digimon y que había escuchado sus gritos de auxilio.
-Me las pagaran por haber le echo esto a Sora!- Piyomon quiso digievolucionar pero no pudo al parecer Sora no tenía el digivice consigo.
-Piyomon… lo siento… me lo han quitado…- Dijo antes de perder completamente la conciencia.
Todas las personas de ese lugar se sorprendieron al ver ese ser rosa, no era nada de lo que hayan visto antes y ellos sí que ven cosas extrañas, Mimi trataba de buscar con la mirada quien podría tener el digivice y vio que aquel niño lo tenía en su mano muy bien agarrado. Mimi se acercó a él sigilosamente y trató de tomarlo pero lo tenía bien sujeto, el al darse cuenta comenzó a forcejear con la chica peleando por aquel aparato.
-Suelta lo maldito niño con malos gustos!- Decía la niña pureza forcejeando el digivice. De repente sintió como la tomaban del cabello y se dio cuenta de que era aquella horrorosa mujer que nos condujo a todo esto.
-Valla que cabello tan suave…- Dijo riendo y tironeando del cabello de Mimi.
-Suéltame, me duele!- Piyomon soltó a Sora y la coloco en el suelo pero de pronto sintió un gran golpe en la cabeza, aquel hombre gigante la golpeo con todas sus fuerzas con una tabla gruesa.
-Piyomon!- Mimi vio como aquel digimon perdía la conciencia y quedaba tirada junto a Sora.
-Porque…, paren de hacer esto… - Mimi se quedo con la cabeza baja pero aun sujeta por aquella mujer, sus manos temblaban y no sabía qué hacer. Ya en su máxima desesperación tomo una navaja que estaba tirada cerca de ella pero pudo alcanzarla e hizo un movimiento hacia atrás con el brazo cortándose el cabello que estaba siendo sujeto y así pudo liberarse.
-No se me acerquen o los voy a cortar en mil pedazos!.- Decía extendiendo aquella navaja no muy grande frente de ella para protegerse, su cabello había quedado corto hasta la altura de los hombros pero a ella no pareció importarle, solo quería salvar o intentar salvar a Sora y Piyomon aunque tuviera que luchar sola, pero alguien se puso a su lado, aquella muchacha de cabello corto y negro que al parecer quería ayudar a Mimi, se lanzó contra ellos tratando de ayudar en algo.
-Toma a tus amigos y corre!- Decía mientras hacia un esfuerzo inútil por detenerlos, aquel hombre de gran tamaño tomo con ambas manos la cabeza de esa chica y comenzó a apretarla, mientras Mimi trataba de despertar a Piyomon o a Sora.
-Sora, Piyomon despierten por favor…- Escuchó el grito de esa muchacha y un sonido que hizo mirar lo que estaba ocurriendo, aquel hombre le quebró el cuello a la chica pero de tal manera que su cabeza diera la vuelta a 360° quitándole instantáneamente la vida, Mimi quedo boquiabierta y con los ojos bien abiertos al ver como quedo la chica.
-BASTA YA!- gritó y su emblema nuevamente comenzó a brillar, una luz junto a Mimi apareció al igual cuando apareció Piyomon, Mimi sonrio amplia y aliviadamente al ver que apareció Palmon a su lado.
-Palmon! –Sus lagrimas cayeron instantáneamente, su amiga verde la miro y sonrio.
-Al sentir tu pureza pude trasladarme hasta aquí, lo mismo paso con Piyomon, al conectarnos pude llegar hasta tu lado Mimi…- Ellas se abrazaron con fuerza y ternura, Palmon vio que el hermoso cabello de Mimi estaba cortado bruscamente y se dio vuelta al ver aquellas asquerosas personas sorprendidas al ver que otra criatura apareció frente a sus ojos.
-Otra cosa de esas…, al parecer ustedes no son chicas ordinarias…- La mujer sonrió al igual que los otros y luego se escuchó una voz de un señor.
-Que está ocurriendo- De la puerta trasera entró un pequeño hombre, muy pequeño y vestido con un traje y un sombrero de copa, miró a su alrededor y vio como estaba todo en esa casa.
-Jefe! Solo nos divertíamos un poco…- Dijo la mujer cambiando el tono de voz y agachando la cabeza como si tuviera miedo y lo mismo hicieron todos allí.
-Y SIN MI PERMISO!...- Al gritar un jarrón de rompió cerca de él, le dijo que sufrirían su castigo por no pedir su permiso. Aquel hombresito comenzó a hacer fuerza mientras miraba fijamente al niño y aquella mujer, ellos se desesperaron y trataron de huir pero se detuvieron cuando sus cuerpos de comenzaban a deformar, era una escena horrible, sus brazos y piernas se dieron vuelta al igual que sus torsos, ellos gritaban y se quejaban de dolor, se escuchaba como sus huesos se quebraban y en eso el niño dejo caer el digivice de Sora, Mimi se dio cuenta y lo tomo de inmediato y retrocedió hasta donde estaban sora y sus digimons al ver que sus cuerpos comenzaban a deformarse de tal manera que empezaban a tomar formas esféricas con todo su cuerpo, sus rostros habían desaparecido, simplemente se convirtieron en gigantescas bolas de carne ensangrentadas.
Sora y Piyomon habían recuperado la conciencia y por buena suerte al mismo tiempo, Sora aun se encontraba en shock por lo que le habían hecho pero trato de ser fuerte y más al ver que estaba consigo su gran y mejor amiga Piyomon .
-Sora qué bueno que despertaste, Piyomon…- Mimi les regaló una sonrisa.
-Solo quiero irme de este lugar…- Dijo Sora levantándose y poniéndose las ropas que habían sido arrebatadas.
-No crean que les será tan fácil…- Dijo riendo aquel hombre, realmente daba miedo aunque sea mucho más pequeño pero no era un humano común.
-No me das miedo!- Mimi se puso de pie frente aquel hombre y su digivice comenzó a brillar al igual que Palmon.
-Vamos Palmon, digievoluciona! – La luz que rodeaba el cuerpo de Palmon era la luz de la digievolucion y finalmente puso convertirse en Togemon, aquél cactus gigantes con guantes de boxeo. La sorpresa de ese hombre era realmente notoria y hasta parece que le hubiera dado miedo pero más miedo les dio a Sora y compañía cuando Mimi le dijo a su digimon…
-Togemon… Mátalos a todos! Todos los que nos hicieron sufrir y los que acabaron con la vida de esa pobre chica- Decía entre lágrimas y con una mirada de odio, nunca habían visto a Mimi de ese modo, pero al parecer fue muy afectada.
-Mimi… que estás diciendo…- Sora no pudo razonar las palabras que su amiga decía, se acercó a ella y puso su mano diestra en el hombro de la niña pureza y observó la cara de desesperación de la chica.
-Si ellos siguen con vida… harán sufrir a más personas…! ellos no merecen vivir!- Dijo finalmente mirando al frente y a los ojos de aquel hombre, la chica de verdad lo decía en serio, estaba dispuesto a matar a todos. Sora miro el cadáver de aquella muchacha y sintió un odio profundo, ella no parecía ser una mala chica ya que por lo que pudo notar estaba atrapada al igual que ellas.
-Tienes razón Mimi…- Sora sonrió de una forma segura y confiada.
-Sora…- La chica pureza miró a su amiga y su sonrisa que la hizo sentirse mejor, le entregó el digivice a Sora y ella le agradeció con otra sonrisa pero cerrando los ojos y tomo él digivice.
-Piyomon, Digievoluciona!- Al igual que Palmon, Piyomon fue rodeada por la luz de la digievolucion y se transformó en Birdramon, un ave anaranjada gigante. Aquel hombre se asustó mucho más al ver aquellos seres cambiar y sobre todo porque ahora eran dos, al crecer los digimons destruyeron la casa completamente.
-No tan rápido – El hombre trato de hacer algo con su poder mental pero al parecer no era rápido.
-Ataquenlos!- Gritaron ambas chicas y los digimons eso hicieron.
-Meteoros fugaces!- Un par de bolas de fuego salieron de las alas de Birdramon.
-Ataque de espinas- Togemon giro a gran velocidad mientras disparaba espinas gigantes. Antes de que ocurriera el fin de ellos Sora tomo la mano de Mimi y cerró los ojos para no ver y lo mismo hizo Mimi, sintieron unos gritos ya que trataron de huir del lugar, pero no tuvieron éxito.
Al abrir los ojos no quedaba prácticamente nada de esa casa, solo unas cenizas, escombros y el contorno negro de los cuerpos de los hombres que trataron de huir. Mimi vio las cenizas de aquella muchacha y los ojos se le llenaron de lágrimas comenzando a llorar descontroladamente, Sora al verla así no pudo aguantar y también comenzó a llorar junto a ella mientras la abrazaba con fuerza. Ambos digimons volvieron a la normalidad, ellas simplemente las miraban hasta que se pudieron calmar un poco. Palmon se acercó a Mimi y la abrazó desde las piernas.
-Mimi… nunca te dejaré sola… siempre estaré contigo… discúlpame por no llegar antes…- su voz se comenzó a quebrar y se convirtió en pequeños sollozos, Mimi se puso en cuclillas y abrazó fuertemente a su digimon.
-No digas eso… llegaste en el momento justo… o si no yo ya no estaría aquí… te lo agradezco Palmon… eres mi mejor amiga y no quiero que nada nos separe…- Ambas lloraron abrasadas por unos cuantos minutos hasta que Sora comentó.
-Mimi… me sorprendiste mucho… gracias a ti estoy con vida…- Sora tomo a Piyomon entre sus brazos y la abrazó, nunca antes había sido tan feliz de estar con vida.
-Pero… Sora… yo no pude hacer nada cuando ellos…- Sora interrumpió haciendo un gesto de silencio con su dedo índice.
-Yo… no se… yo…- Sora se largó a llorar mientras abrazaba a Piyomon y ella hacía lo mismo, por un lado estaba feliz de estar viva pero por otro… quería morir… no quería vivir con el sufrimiento de que le arrebataron su inocencia tan brusca y asquerosamente, las imágenes comenzaron a correr en la cabeza de Sora, ella comenzó a perder el sentido, quiso por un momento estar muerta.
-Quiero morir…- Susurro al dejar de llorar, a Mimi se le rompió el alma al escucharla decir eso, se sintió culpable por ser tan débil, por no poder salvarla a tiempo- Sora al no poder procesar mas esos pensamientos se desmayó, eso era demasiado para ella.
-Sora!- Piyomon la sostuvo y luego se la dejó a Mimi.
-Aparte… no sé como regresar…, quiero irme a mi casa… ayudar a Sora…- De repente todo el lugar se volvió blanco, no había nada, solo ellas tres y algo más. Mimi visualizó en frente de ella una sombra pero parecía una imagen en 2D que las miraba y sonreía.
-Quien eres!- Mimi aun con miedo no dudo en hacer esa pregunta pero luego recordó lo que Koushiro había dicho, será lo mismo pensó por un momento Mimi. De repente se escuchó una voz terrorífica, quebradiza, grabe y poco entendible que provenía de aquel ser pero este no movió su boca para decirlo, a decir verdad, Mimi lo escuchaba dentro de su cabeza ya que Palmon y Piyomon no escuchaban nada. Aquella voz decía.
-El momento de acerca… El momento de acerca… El momento de acerca…- Repetía una y otra vez pero cada vez más fuerte, con el tono de voz mas y mas enojado. Mimi comenzó a gritar que saliera de su cabeza, Palmon preocupada se acercó a Mimi, ellas no podían hacer nada… los doa digimons estaban aterradas, nunca habían visto algo así y era algo que tenía muy mala intenciones.
-MORIRAN TODOS!- Dijo al comenzar a acercarse con mucha rapidez a ellas, deslizándose con mientras abría la boca y en ello parecía como si hubiera otro mundo dentro de ella, un universo. Las tres gritaron y se abrazaron entre sí cerrando los ojos y esperando a que algo sucediera pero, nada paso.
Mimi al abrir los ojos se encontraba en la calle a unos 20 metros del bar donde estaban esos viejos asquerosos, Sora seguía igual y por suerte estaba con los digimons, miró a su alrededor y sintió como la felicidad la invadía hasta podría darle un beso a uno de esos viejos seniles. Trató de despertar a Sora pero seguía en el mismo estado que la habían dejado, la subió en su espalda y fue en busca de un taxi para ir a la casa de la portadora del amor y no les costó mucho, estaban en una calle principal mientras esperaban el carro.
-Que habrá ocurrido…- Dijo Mimi mientras miraba hacía donde habían aparecido de repente de volver de ese mundo.
-Será mejor llevar a Sora a su casa Mimi, lo antes posible…- Dijo Piyomon apuntando que ya venía el taxi. Ya se estaba ocultando el sol, ellas habían pasado un día y media noche en ese lugar, entonces como era que recién estaba atardeciendo?. Un recuerdo vino a la mente de la chica y era que hace mucho tiempo Gennai les dijo que existían muchos mundos y que en todos el tiempo transcurría de diferente forma.
-Vamos Mimi- Asintió con la cabeza y sentó a Sora en el auto, los digimons se hicieron pasar por muñecos y luego Mimi se subió, pago el taxi con anticipación y se puso en marcha. Mimi pudo verse a través del retrovisor como había quedado, su cabello estaba muy mal cortado, lo tocó y comenzó a llorar silenciosamente al recordar la mala experiencia que habían pasado, hasta llegar a la casa de Sora.
Mimi toco la puerta de la casa y rápidamente salió la madre que al ver el estado de las dos y también al ver a los digimons, se dio cuenta que algo grave les pasó. Recostaron a la pobre chica en su cama y Mimi le contó todo mientras con los ojos rojos e hinchados siguió llorando y su madre no pudo evitar hacerlo también por todo lo que paso y sobre todo por el abuso hacia su hija. Así calló la noche y Mimi se quedó dormida, la señora Takenouchi la recostó junto con Sora y le hizo un espacio a los digimons.
Y así terminó aquel horrible día para esas niñas, pero en la ventana… estaban siendo observadas por aquel espectro tan terrorífico.
Continuará…
Espero que les haya gustado, la verdad me costó hacerlo ya que no tengo mucha imaginación…
Bueno la película donde saque algunas escenas y donde estaba ambientado era en "Midori: La niña de las camelias" y otra escenita que tal vez hallan notado, muy conocida de un anime muy conocido xDD
Bueno el nombre del próximo capítulo es, "Friendship and sincerity trapped in wonderland?"
Hasta la próxima n nU
