Sucesos extraños capítulo 3… "Friendship and Sincerity trapped in wonderland?"

Espero que les haya gustado el capítulo anterior y también muchas gracias por seguir leyendo este fic. Bueno como lo dice el nombre del capítulo es obvio que se trata de Yamato y Jou. Estará basado en la historia de Alicia pero mesclando la verdadera historia llamada "la guerra de los espejos".

Espero que les guste, comenzamos.

Se habían separado para buscar a Mimi y a Sora, Yamato estaba algo molesto porque su hermano Takeru quiso ir con Taichi, que tiene de especial? Pensó mientras fruncía el seño de una manera exagerada.

-Yamato?- Dijo el portador de la sinceridad pero se dio cuenta de que este no le estaba prestando atención, Yamato seguía caminando al frente de él bastante rápido. Jou inclinó levemente la cabeza a un lado y de pronto comenzó a sentir una voz muy cálida, él se detuvo y comenzó a tratar de ubicar en donde proviene aquella voz.

-Que haces?...- Yamato se detuvo al darse cuenta de que dejo a su amigo muy atrás, aun estaba molesto por lo que ocurrió.

-No escuchaste algo?- Jou fijó la mirada a un enorme museo, la verdad nunca lo había visto allí y vio que en la entrada se encontraba una niña con un vestido victoriano, tenía el cabello largo y dorado, se encontraba con la cabeza baja ocultando su rostro. Yamato también fijo su mirada hacia allí, aquella niña extendió su brazo derecho mientras hacía una seña con la mano, les decía a ambos que la siguieran, tras esto se echo a correr al interior del museo.

-Será bueno seguirla?...- Jou decía con un tono de voz temeroso.

-No lo sé… tenemos que buscar a Sora y Mimi... pero tal vez estén allá dentro…-Yamato comenzó a caminar hacia la entrada y Jou se quedó atrás.

-Yamato… -Jou se quedo meditando unos segundos y luego decidió ir con él.

Aquel museo era enorme, como un castillo europeo, ambos niños quedaron con la boca abierta al ver lo asombroso y hermoso que era.

-Qué extraño…- Dijo el mayor mientras se acomodaba los anteojos y esto le llamo a atención a Yamato.

-Que ocurre?- Dije mirándolo fijamente mientras este observaba cada detalle.

-No recuerdo que hubiera un museo como este aquí…- Jou tenía razón, Yamato miro hacía donde comenzaba un pasillo y allí vio nuevamente aquella niña de cabello dorado.

-Mira Jou…- Yamato le hizo un gesto con la cabeza a Jou para que viera a aquella muchacha, ella estaba allí cabizbaja pero era notorio que los miraba fijamente, Jou dio unos pasos para acercarse.

-Oye tu sabes cuándo pusieron este museo aquí?...- Tras dicho esto la niña se echo a correr a lo largo del pasillo y Jou algo confundido fue tras ella.

-Espera Jou! – Yamato lo siguió tratando de alcanzarlo.

Al avanzar por aquel pasillo Yamato se fue dando cuenta que parecía como si no tuviera fin o que están corriendo por una escenografía que se repite y se repite pero también pudo notar que aquel pasillo comenzaba a distorsionarse o deformarse; L a niña entro por una puerta que tenía un letrero que decía "ábreme", ambos se detuvieron al ver aquel cartel en la puerta.

-Qué extraño… que puerta tiene un cartel que diga eso…- Jou estaba algo confundido por el mensaje de aquella puerta.

-No lo sé pero esto me da mala espina, Mejor vámonos Jou…- Yamato dio unos pasos para acercarse a la puerta con intención de abrirla.

-Espera!... y si algo malo ocurre?...- Jou temeroso dio unos pasos hacia atrás.

-Que cosa mala puede pasar, hemos estado a punto de desaparecer por causa de Apocalimon, yo creo que no habrá nada peor que eso- En parte Yamato tenía razón pero aun así hubiese sido mejor idea no arriesgarse.

-Si…- El portador de la amistad abrió la puerta y algo raro ocurría, en su interior estaba completamente negro ni siquiera las luces del pasillo iluminaban lo que estaba dentro Yamato y Joy se miraron las caras.

-Que es esto?- El rubio extendió su mano para pasarla al otro lado para probar si era seguro, simplemente al pasarla por aquella puerta su mano se distorsionaba pero al sacarla volvía como era antes.

-Vamos- Yamato entró por aquella puerta y en unos pasos desaparece en la densa oscuridad que cubría ese lugar.

-Qué?!... espérame!- Jou lo siguió, cada paso que daban era más irreal, como si estuvieran flotando por el universo pero a lo lejos lograron ver algo que brillaba en un color azul marino.

-Que es eso- Yamato fue hacia allí y Jou iba de tras de él. Al acercarse vieron que era una mesa de piedra donde en sima tenía un mazo de cartas de tonos azules que eran cubiertos por un cristal.

-Qué museo tan extraño- Dijo Jou al ver a su alrededor completamente negro.

-Pues yo no creo que esto sea un museo…- Yamato saco aquel cristal que cubría y protegía aquel mazo y lo tomo.

-Que vas a hacer?- Jou algo nervioso ya que aun creía que podría haber algún guardia que pensara que estaban robando o algo por el estilo.

-Simplemente voy a verlas- Comenzó a pasar las cartas y cada una tenía una figura diferente, había una reina, un bufón, entre otros, pero cuando estaba por la mitad vio la carta de una sombra o una silueta pero se notaba que tenía ojos y una gran sonrisa luego Yamato recordó lo que les dijo Koushiro, un escalofríos recorrió el cuerpo del portador de la amistad y luego hubo una que le llamo mucho la atención.

-Mira, mira Jou- Le dijo el al chico de anteojos mientras le mostraba la carta.

-Qué? No puede ser…- Aquella carta era la de una chica de cabellos dorados, Jou reconoció que era la chica que estaban persiguiendo. La carta mostraba su bello rostro, ellos lo miraron por unos segundos hasta que su rostro cambió, aquel bello rostro ahora estaba deforme, lloraba sangre y no tenía ojos, simplemente tenía un par de cuencas bacías.

-Qué rayos…- A ambos se les erizo el vello del cuerpo y miraron hacia el frente y allí la vieron a la chica, ella tenía la cabeza baja pero cuando la alzo para verlos a ambos su rostro era igual como estaba en la carta. Jou espantado retrocedió unos pasos y luego esta chica habló.

-Comienza el juego…- Dijo con una voz grave muy grave, poco entendible, casi como el rugido de un león, como la voz de un monstruo.

-Quien eres tú! Que quieres de nosotros!- Yamato para disimular el miedo comenzó a gritarle a ese espectro pero ella simplemente rió de una manera terrorífica. De pronto el lugar donde se encontraban parados Joy y Yamato ya no parecía que los sostuviera como si a ellos les hubieran puesto gravedad, comenzaron a caerse pero Yamato se sostuvo en una de las patas de aquella mesa donde encontró las cartas y luego alcanzó a tomar la mano de Jou, ambos estaban colgando y a punto de caer a un vacio de oscuridad.

-Que sucede!- Grito el mayor que hacia un esfuerzo por no soltar la mano de su amigo. Aquella "chica" se acercó a ellos a paso lento y al estar al lado de donde Yamato se sostenía, ella bajo la cabeza para mirarlos e hizo una sonrisa de oreja a oreja, la piel que estaba alrededor de su boca se arrugó tanto que parecía como si se le fuera a salir y sus dientes eran afilados pero como si ella misma les hubiera dado la forma con una lima. Yamayo y Jou la miraron con horror pero algo hizo que el portador de la amistad se soltara, unos ojos enormes se abrieron entre la oscuridad por detrás de ella, unos ojos que lo miraban penetrantemente y eso hizo que Yamato soltara la mesa y ambos cayeron al vacío.

Aquella caída parecía como si no se fuera a acabar nunca, Jou seguía gritando mientras que Yamato lo miraba con mala cara.

-A donde llegaremos?- Dijo Yamato algo fastidiado ya que parecía un pozo sin fondo.

-No lo sé, pero si quieren que nos estrellemos pues que paso pronto porque esto me pone muy nervioso!- Jou junto sus manos como si estuviera listo para rezar. Luego de unos minutos aun cayendo comenzaron a ver pasar objetos como una silla, un armario, cosas así y la oscuridad comenzó a desvanecerse tomando un color rojizo como si estuvieran alumbrando con una antorcha.

-Y ahora qué?!- dijo Yamato viendo los objetos, cayeron sobre una cama que al parecer fue con tanta fuerza que rebotaron y en seguida cayeron de ella.

El lugar comenzó a tomar forma, vieron que ya no era oscuridad que pareciera que estuvieran dentro de un pozo de ladrillos y eso hizo poner más nervioso a Jou.

-AH! Vamos a morir!- Dijo cerrando los ojos con fuerza, el rubio miro hacia abajo y vio como se acercaban a gran velocidad al termino del pozo y el también sintió como si su fin había llegado pero centímetros antes de tocar el suelo se detuvieron, flotaron en el aire por unos segundos y luego cayeron al suelo. Yamato se levantó rápidamente y Jou se tardó un poco más al ver a su alrededor, el lugar era una habitación como si estuvieran en una casa, Jou miro hacia arriba y vio como el agujero por donde habían llegado ya no estaba.

-A qué lugar hemos llegado…- Dijo Yamato sin para de mirar a todos lados.

-No lo sé… pero de seguro no es un buen lugar…-Jou vio como un rayo de luz entraba por una ventana, curiosamente miró por la ventana y vio un jardín hermoso, Yamato se acercó a una puerta que parecía la puerta de salida.

-Mira Jou podremos salir por aquí- Sin ningún problema pudo abrir aquella puerta de madera con picaporte de oro, se vía como un túnel muy oscuro pero al final se veía una luz.

-Qué extraño, pero si el jardín se ve tan cerca- Jou estaba algo atemorizado

-No tenemos opción hay que ir por aquí- Yamato comenzó a caminar y Jou lo siguió de cerca, como un chico que va a pasar a la secundaria puede ser tan cobarde, eso se le vino a la cabeza a Jou mientras caminaba cabizbajo por aquel túnel y al estar distraído en sus pensamientos no se percató lo que estaba ocurriendo en ese momento.

Cuando ya estaban afuera Jou chocó con Yamato haciendo que este se callera al suelo.

-Que ocurre Yamato porqué te detienes así de pronto!- El rubio no le contestó simplemente apuntó hacia donde estaba fijando la mirada y Jou al ver quedo helado al igual que su amigo.

Lo que vieron fue aquel jardín hermoso que Jou vio por la ventana pero este tenía un detalle, todo era realmente enorme, el chico de anteojos de levantó sin dejar de mirar aterrorizado aquel jardín, el chico portador de la amistad miró hacia atrás y vio la puerta.

-Es muy peligroso estar aquí… es mejor volver- Jou asintió con la cabeza ya que le encontró toda la razón pero cuando estaban dispuestos a volver la puerta de cerró de un portazo y desapareció como si un pequeño agujero negro se la hubiera tragado.

-QUE!? No puede ser…- Jou fue a donde estaba la puerta pero solo había una pared de ladrillos.

-No tenemos otra opción más que seguir- El rubio comenzó a caminar con las manos en sus bolsillos y Jou lo miro por un momento como si estuviera decidiendo que hacer en ese momento y al fin decide seguir a Yamato.

Caminaron por horas y solo se veía aquel césped gigantesco a su alrededor pero luego sintieron una risas, eran chillonas pero tampoco eran desagradables, Yamato corrió hacia allá para ver de qué se trataba y cuando llego al lugar en donde provenían aquellas risas no había más que unas hermosas flores de distintos tipos como rosas, violetas, margaritas, tulipanes, etc.

-Qué extraño estaba seguro de que aquellas risas provenían de aquí- El portador de la amistad miro a su alrededor tratando de buscar algo que pudiera producir risas como niños o personas.

-Qué raro nunca había visto un jardín donde las flores estuvieran tan desordenadas, por lo menos en la casa de mi tía tiene cada tipo de flores separadas de las otras ya que no se ven muy bien todas juntas y desordenadas- Jou se acomoda los anteojos.

-Que ahora eres experto en jardinería?- Yamato dijo entre risas mientras Jou se llevaba la mano a la nuca y cerraba los ojos como si estuviera algo avergonzado.

-Que muchachos tan mal educados!- De pronto se escuchó una voz femenina que no sabían de donde provenía pero de pronto se sorprendieron al ver que una de las rosas la que parecía la más hermosa de todas las que están allí comenzó a moverse y hablarles.

-AH! Una flor parlante!- Grito Jou apuntando a aquella planta.

-Como que flor!? No me confundas chiquillo yo soy más hermosa que una simple flor, soy una rosa- Decía mientras se movía de un lado a otro y sus pétalos se revolvían como si fuera su cabello.

-Que fastidio…- Dijo Yamato mirando a otro lado.

-Como te atreves a mostrar ese comportamiento en frente de nuestra querida reina?!- Dijo un tulipán mientras se acercaba estirando su tallo a Yamato, este se sorprendió y retrocedió unos pasos y de pronto todas quellas floras comenzaron a moverse.

-Que es esto!- Grito nuevamente Jou muy sorprendido.

-Ya deja de gritar!- Dijo aquella rosa muy molesta, Jou guardó silencio al instante que ella se lo mandaba. –Tks… los chicos como tú me fastidian…- Dijo cruzando las hojas de su tallo como si fueran sus brazos.

-Lo siento- Dijo el chico sinceridad mientras bajaba un poco la cabeza.

-Bueno ya que estamos aquí – Dijo Yamato acercándose a la rosa.-Nos puedes decir que es este lugar?- La rosa lo miró de arriba abajo examinándolo.

-De donde vienen ustedes?- dijo esa sofisticada rosa.

-Somos de Japón- Dijo Jou mientras nuevamente se acomodaba los anteojos.

-Japón? Qué es eso?- Dijo confundida

-Entonces estamos en el Digimundo?!- Dijo Yamato en seguida y con un tono de voz alto.

-Tampoco sé que es eso!, acaso me están tomando el pelo?!- Dijo un poco más molesta por el tono de voz del muchacho, las otras flores se acercaron furiosas a los muchachos con intención de atacarlos en cualquier momento.

-Qué? No claro que no, es que estamos perdidos-Dijo nervioso Jou al ver el comportamiento de las flores.

-No sé si les puede ayudar, no sé en donde queda ese Japón pero vi a un chico como ustedes cerca de aquí, lo vi a los lejos asique no puse ver bien sus características- Dijo una pequeña margarita.

-De verdad!? Tal vez sea uno de los muchachos!- Dijo Jou muy feliz, de pronto a aquella flor se le calló un pétalo marchito y luego puso una mirada de terror, la rosa la miró al igual que las otras flores.

-Desháganse de ella- Dijo la rosa y luego sin piedad alguna las otras flores comenzaron a arrancarla del suelo.

-EH?! Que hacen!- Dijo Yamato sorprendido por lo que estaba viendo

-No podemos dejar que nuestro jardín se vea imperfecto, hay que deshacernos de aquello que no es perfecto- dijo la rosa mirando como aquella pequeña flor es arrancada cruelmente, se escuchaban los gritos de desesperación de la margarita, la trasladan en cadena hasta tirarla fuera de aquel jardín en una montaña de estiércol.

-Que cruel…- Dijo Jou mientras miraba como se descomponía rápidamente aquella flor hasta que se desmaterializa por completo dejando un pequeño y marrón tallo podrido.

-Como pudo hacer eso que cruel es!- Dijo muy molesto Jou mientras apuntaba con el dedo aquella rosa que parecía no importarle lo que hizo.

-No me hables así niño- Dijo molesta.

-Tú eres la que debería haber muerto, eres hermosa pero estas podrida por dentro!-Las otras flores se sorprendieron al escuchar las palabras del chico y luego voltearon a ver a la rosa.

-QUE HAS DICHO!- Dijo molesta mientras que por tanta furia comenzó a brotarle espinas que estaban ocultas y los bordes de sus hojas se volvieron como los de una cierra.

-Jou ahora si la hiciste enojar- Yamato se puso nervioso y ambos comenzaron a retroceder.

-Ahora sí que no los perdonaré!- De lo tan molesta que estaba de un solo golpe destrozó con una de sus hojas a un tulipán que estaba cerca de ella.

-Ya se volvió loca…- Dijo Yamato aun mas llamando la atención de la rosa y enojándola aun más.

-MATENLOS!- Dio la orden a todas sus súbditas y luego se abalanzaron contra los dos chicos.

-CORRE!- Yamato se echo a correr y Jou lo siguió, corriendo desesperadamente una de las raíces de una de las flores atrapó el pié de Yamato haciendo que este caiga al suelo.

-Yamato estas bien!- Jou se arrodilló y trató de quitarle la raíz pero una segunda atrapó a Jou, ambos quedaron en las manos de aquella rosa hasta que un grito desconcentró a todo el mundo.

-BASTA! Estoy cansada de esto!- Dijo una hermosa rosa blanca que se encontraba entre las violetas.

-Que dices?!- dijo la rosa mirándola con odio.

-Estoy cansada de vivir con miedo de que tus nos destierres del jardín solo por nuestras imperfecciones y yo creo que todas se sienten igual que yo, tú también tienes una imperfección y es ser perfecta!- Dijo con un tono desafiante aunque todas las flores del jardín se miraron las caras, aquella rosa blanca tenía razón, ellas nunca podrán vivir en paz por el temor de ser desterradas del jardín.

-Es cierto… yo también estoy cansada…- Dijo una violeta y todas las otras flores asintieron para demostrar que se sentían igual.

-La única que debe ser desterrada eres tú!-Dijo la rosa blanca a la rosa carmesí.

-Es verdad!- Dijeron en coro las otras flores del jardín y se voltearon a mirar a la rosa carmesí.

-Que cosas están diciendo!- sin mas todas las flores de lanzaron contra ella despojándola de sus hermosos pétalos y arrancándole sus deslumbrantes hojas.

-Aunque sea ella… esto es cruel…- Dijo Jou levantándose al ser liberado de esa raíz al igual que Yamato.

-DEJANME! YO SOY PERFECTA!- De aquella flor solo quedo un horrible tallo desnudo y luego las flores sin piedad la cortaron y la arrojaron fuera del jardín tirándola en aquella montaña de estiércol.

-Es mejor que se vallan…- Dijo la rosa blanca.

-Pero a donde.. no sabemos cómo regresar- Dijo Jou algo confundido.

-Es mejor que sigan a ese chico que les dijo aquella margarita, lo más probable es que se haya ido al sur ya que allí hay un pueblo o eso he escuchado- Dijo moviendo sus hojas.

-Si eso será lo mejor..- Yamato se dio media vuelta para irse.

-Espero que ustedes estén bien…- Dijo Jou mirando cómo había quedado aquella rosa.

-Estaremos bien ya que sin ella este jardín podrá vivir en paz con sus imperfecciones- dijo con un tono cálido, aunque esas palabras les alegraban un poco a los muchachos ellos aun creían que lo que habían hecho era cruel, las flores son hermosas por fuera pero por dentro todas están podridas..

Los dos chicos se despidieron y salieron de aquel jardín, caminaron por mucho tiempo hasta que ya no se veía el lugar de las flores.

-Al fin salimos de aquel lugar…- Dijo Yamato mirando a Jou.

-Es cierto…, solo espero llegar pronto a aquel pueblo que ella dijeron.-Bajo la mirada el mayor mientras ambos seguían caminando hasta que ya había caído la noche, se pusieron a buscar unos leños para encender una fogata, habían encontrado un buen lugar donde pasar la noche aunque mientras estaban en busca de leños se encontraron con unas luces.

-Que será eso?...- Se acercaron y vieron un patio donde había una gran mesa rodeada de sillas, llena de tazas y teteras.

-Sera una fiesta de té o qué?- Dijo Yamato tratando de ver mejor y vio a tres individuos.

-Quienes son…- Dijo Jou observando y luego se sorprendió al ver que era un conejo todo roñoso, un señor con un gran sombrero y una rata gigante.

-Bueno, sean quienes sean nos pueden ayudar a encontrar ese pueblo - El rubio se dispuso a hablar con ellos mientras estaban festejando, cantando y tomando el té.

Aquella rata se quedo viendo a Yamato, era algo perturban te ya que aquella rata tenía unos ojos enormes y rojos que lo miraban fijamente, el rubio se cohibió un poco pero aun así sigue acercándose a ellos.

-Emmm… disculpen… -Dijo para llamar la atención no solos de aquella rata, luego los otros dos lo miraron, aquel conejo parecía tener una vista cansada, son sus bigotes torcidos y con un desagradable tic que era como si se acomodara el hombro de una forma exagerada y aquel hombre llevaba un sombrero de una copa muy alta y de un diseño muy inusual, tenía un cabello platinado aunque era notorio que en la parte superior de la cabeza estaba calvo y tapaba su calvicie con aquel sombrero, tenía una chaqueta larga de color morado que la usaba abierta dejando ver una camisa de muchos colores y usaba unos pantalones abombachados con unos zapatos puntiagudos.

-HAY! Un invitado!- Aquel hombre se levanto y pareciera que dé un salto se acercó a Yamato, lo tomo por los hombros e hizo que se sentara en una de las sillas y luego miro a Jou que hacía en la entrada aun.

-Ah… yo..- Dijo el chico acomodándose los anteojos.

-Ven tu también, entre mas invitados mejor ajajaja- Decía entre una extraña risa como si fuera un enfermo mental, fue hacía él y lo tomo por el brazo arrastrándolo a sentarse en otra de la sillas algo alejados de ellos y los puso a ambos sentados frente a frente.

-No quieren una taza de té? Jekjekjek…-Dijo el conejo que se tambaleaba en la silla derramando el té que tenía en su tasa.

-No gracias… solo queremos..- Yamato fue interrumpido por las miradas de odios de los tres seres o bueno la rata no mostraba expresión pero sintió que estaba molesta.

-Está bien, tomaremos té- dijo Jou negando con las manos como diciendo que no se molesten, cambiaron la expresión rápidamente y les sirvieron una taza a cada uno.

-Quieres azúcar!- Dijo aquel señor hablándole a Yamato.

-Si gracias…- El hombre prácticamente le lanzó el azucarero mientras se reía sicópatamente.

-Pueden llamarme Sombrerero- Dijo cortando una taza por la mitad y sin saber la respuesta puso servir el té sin derramarlo, era un lugar realmente extraño.

-Bueno… sombrerero… estamos buscando el pueblo- Dijo Jou tomando el té que estaba bastante bueno.

-El pueblo?... porque?- Dijo como si no le importara.

-Porque?- Dijo el conejo.

-Porque?- Dijo finalmente la rata con una voz muy extraña y que casi no se entendía.

-Porque llegamos a este lugar y queremos hablar con alguien que sepa cómo podremos volver- Dijo Yamato alzando una ceja aun extrañado por lo que sucedía.

-AH! Y de donde son forasteros?- El sombrerero puso los pies sobre la mesa mientras miraba la taza y cerraba un ojo para ver si aún le quedaba té algo, extraño ya que ahora su tasa estaba entera y la boca es lo suficientemente grande como para ver si uno terminó o no.

-Somos de Japón- Jou nuevamente se acomodó los anteojos.

-Japón!- Dijo con impresión mientras se levantaba de la mesa asombrado.

-Sabes donde es!?- Dijo Jou alegre por la reacción del sombrerero.

-No, que es eso?- Dijo nuevamente sentándose como estaba antes, Jou bajo la cabeza decepcionado y Yamato se acercó para hablar con su amigo en secreto.

-No ganaremos nada aquí… será mejor irnos…- Dijo mientras miraba de re ojos a aquellos sujetos que estaban completamente locos pero, lo que más lo inquietaba era aquella rata gigante que no paraba de mirarlo y justo ahora lo estaba haciendo.

-Tienes razón, es mejor pasar la noche al lado de una fogata que con estos sujetos…- También comenzó a secretear con su amigo.

-Aparte esa rata que está allí es lo más extraño de este lugar… no me deja tranquilo…-dijo Yamato algo perturbado.

-Tienes razón, nos despedimos de ellos y nos vamos.- Dijo Jou y Yamato asintió con la cabeza.

-Bueno será mejor irnos…, es muy tarde y mañana seguiremos nuestro camino- Dijo El rubio levantándose de la mesa.

-Qué? No era que querían saber dónde estaba el pueblo?- El sombrerero los miró y se levantó rápidamente, al parecer no quería que ellos se fueran de ese lugar.

-No se preocupe ya lo encontraremos- Jou se levantó de la mesa algo nervioso.

-Que mala muy mala educación- El sombrerero negó con la cabeza.

-Mala educación?- Dijo Yamato perdiendo la paciencia.

-Nosotros los ayudamos y ustedes se van así nada más… que mala educación- El sombrerero cerró los ojos y frunció el seño.

-Ustedes no tienen intenciones de ayudarnos y ya no puedo soportar estar cerca de esa rata- El portador de la amistad le dio un escalofríos al ver que ya no estaba.

-Rata? Cual rata?- Dijo el sombrerero confundido pero luego se echó a reír.

-Eh?...- Los dos muchachos se miraron las caras al escuchar las palabras que emitió el sombrerero.

-Pues el que estaba allí junto a ustedes…- Dijo Jou cada vez más nervioso.

-Juajajaj creo que están algo loquitos jajajajaja- Dijo el conejo mientras untaba mantequilla en una tostada y se la comía de un mordisco.

Luego Yamato noto como algo se asomaba desde la ventana de la casa y era aquella rata que aun seguía mirándolo fijamente pero luego algo de tras de ella apareció, una sombra femenina y algo pequeña, aunque estaba oscuro se dio cuenta de que era la figura que esa niña extraña que los mandó a este mundo, ella abrió los ojos mientras estos se dieron vuelta y dibujó una sonrisa exageradamente enorme.

-Que sucede Yamato?- Le dijo Jou al chico al verlo tan pálido.

-Vámonos que aquí Jou!- El chico rubio se exaltó demasiado lo único que quería ahora era escapar de allí sea como sea.

-Pero quédense a tomas otra taza de té- Dijo el sombrerero sirviendo mas té.

-No gracias nos tenemos que ir, lo siento, nosotros buscaremos el pueblo por nuestra cuenta- Yamato tomo el brazo de Jou y prácticamente lo estaba arrastrando.

-Espera, lo único que sé es que está muy lejos de aquí pero un lindo conejo siempre va al pueblo y pasa por aquí como a estas horas si lo siguen tan vez los lleve el pueblo- El sombrerero comenzó a untar mermelada a un plato de porcelana y luego le dio una mordida como si fuera una tostada.

-Gracias… eso haremos.- Yamato volvió a ver la ventana y allí no había nadie ya, comenzó a caminar aun arrastrando a Jou ya que no quería volver a ver esa ventana, tal vez si lo hace de nuevo estén allí mirándolo fijamente de nuevo.

Al haber salido Yamato sintió un gran alivio que hizo que soltara un suspiro, ambos comenzaron a caminar y de pronto algo se movió cerca de ellos.

-Que puede ser eso..?- Jou se asustó bueno en no le importaba mucho demostrarlo pero Yamato no era igual que él pero aun así estaba igual de asustado que su amigo, de pronto logró visualizar un pequeño animal blanco con unas orejas enormes, era el conejo pero no era como el que estaba en él la fiesta de té si no este estaba muy bien cuidado su pelaje era impecable y usaba ropa elegante y estaba con un reloj de bolsillo pero casi tan grande como él.

-Mira… vamos a seguirlo- Al acercarse Jou pisó una ramita que esta se quebró, aquel conejo paro las orejas y los sintió.

-Quienes son, que quieren?- el conejo blanco frunció el seño, ambos se sorprendieron al escuchar el conejo hablar, bueno no sé por qué ya que hace muy poco vieron a otro hablar también.

-lo siento… nosotros tratamos de llegar a un pueblo que está en el sur- El conejo algo fatigado levantó una ceja.

-Niño… hay muchos pueblos en el sur… bueno lo más probable es que quieran llegar a la ciudad Clay, es la más grande ya que esta el castillo que nuestra hermosa reina- el conejo les dio la espalda.

-Nos podrías llevar allá?- Jou se acercó un poco más a él.

-Claro… si es que logran seguirme… jejeje- Aquel conejo comenzó a correr en una velocidad impresionante.

-Vamos o lo perderemos de vista!- Yamato corrió tras él tratando de no perderlo y Jou fue tras Yamato pero sin darse cuenta por donde pisaba calló a un agujero, el rubio se tebo a ver como se encontraba este y luego vio por donde se había ido él conejo pero lo había perdido de vista.

-Yamato ayúdame por favor!- Dijo el mayor tratando de salir de allí, Yamato molesto lo ayudó.

-Porqué te tuviste que caer en este momento, ahora lo perdimos!- le gritó mientras ponía sus manos como puño.

-lo siento Yamato… yo…- Bajo la cabeza y fue interrumpido por el molesta Yamato.

-Pedir perdón no cambia las cosas!- se da la vuelta y comienza a caminar por donde él creía que se pudo haber ido. Jou en ese momento comenzó a sentirse muy inservible y mal, todo lo tenía que arruinar, al darse cuenta de que Yamato estaba bastante lejos corrió junto a él pero sin decir ni una sola palabra.

Al seguir caminando por un sendero de tierra en medio del bosque se dieron cuenta de que este cada vez se ponía más y más tétrico, el ambiente cada vez más pesado y había olor a cadáver.

-Que es esto… no creo que él se halla ido por aquí- Yamato comentó mientras que con su antebrazo se tapaba la boca y la nariz.

-Es mejor que salgamos lo más pronto de aquí- Jou hizo lo mismo que Yamato por no poder soportar aquel hedor tan asqueroso que emane de todos lados de ese bosque.

Comenzaron a buscar una salida y notaron que el sendero se dividía en dos, se miraron las caras como si así pudieran encontrar una respuesta aunque al parecer era para ver que decían.

-Ahora que aremos? – Jou miró ambos caminos a ver cuál era el "mejor", pero los dos eran casi iguales.

-No creo que sea una buena idea que nos separemos o si jou?- Yamato se llevó la mano a la barbilla para pensar en una solución.

-Pues claro que es mala idea, que tal si a uno de los dos nos ocurre algo malo…- El mayor estaba algo asustado.

-Entonces…- Algo interrumpió a Yamato, era una voz suave pero algo tenebrosa que hablaba entre risas.

-así que… están atrapados…. Jeje… jeje- Los dos chicos miraron a su alrededor en busca del emisor de aquellas palabras pero estaba algo oscuro como para poder distinguir algo con claridad. De pronto vieron como una sonrisa apareció, aunque simplemente era una sonrisa que se encontraba allí flotando, no había un cuerpo donde pudiera "sostenerse".

-qui… quien eres tú?- Dijo Yamato con una mirada desafiante.

-Vamos, vamos, no pongan esa cara tan espantosa, solo sonrían…- De aquella sonrisa se materializaron un par de ojos verdes con una pupila alargada, los dos chicos se sorprendieron ya que no sabían que podría ser aquella cosa que se les puso en frente pero… se tranquilizaron al ver como comenzaba a tomar cuerpo aquel ser, era un gato muy sonriente.

-Es solo un gato…- Dijo Yamato algo aliviado.

-Solo un gato! Mira esta flotando!- Jou se acomodó las gafas.

-Bueno un gato que flota… hemos visto cosas más raras en el digimundo….- El rubio miro a mi amigo.

-Bueno si…. En eso tienes razón…- Jou miraba fijamente aquel gato que flotaba como si fuera una pluma.-Que eres tú?- Se atrevió a preguntar el cuatro ojos.

-Yo?... pues no se….-hablaba de una forma muy rara como si estuviera muy relajado.

-Como no sabes?!- Yamato apretó los puños irritado.

-Pues que importa… aquí nadie sabe nada… jejeje…- Desapareció y volvió a aparecer junto a Jou y eso hizo que se ponga nervioso.

-Mmm… no importa… queremos ir a un pueblo que estaba en el sur…- Dijo Yamato.

-Ja… pero niño hay muchos pueblos en el sur…-

-AH! Al pueble Clay… o algo así… eso dijo el conejo…- Recordó Jou.

-Así que…. Los niños desean ver a la reina?- Desaparece y aparece arriba de una rama.

-Pues queremos saber cómo volver a nuestro mundo…-Sin más ánimos dijo Yamato, estaba ya cansado de todo lo que les estaba ocurriendo.-Dinos como llegar al castillo de la reina…-

-Pues hay tantos lugares de cómo llegar… que me da flojera…-

-OH! Por favor! Eres nuestra única esperanza!- Dijo Jou ya descartando al conejo que se les había perdido de vista.

-Oh pero que honor… bueno pues hay millones de maneras de ir allí…. Pero… pueden tomar el atajo que siempre tomo yo- De pronto el gato abrió un hoyo en el espacio y se convirtió en una entrada.

Ambos se irritaron ya que no les pudo decir desde un principio y les hizo perder mucho tiempo.

-Van a pasar?- dijo el gato entrando el también.

Los dos jóvenes se miraron y entraron a la misma vez, y al haber cruzado el hoyo simplemente desapareció, como si no hubiera nada allí.

Continuará...

Espero que les halla gustado jejeje

no se preocupen que luego subiré la parte 2 ;)