Antes de que lean quiero decir algo...

cof, cof (limpiando mi garganta) jajajaj

No quiero borrar la historia. No me gusta, y creo que ya lo he dicho en mis otra historias, que odio dejar las cosas inconclusas.

El mensaje que deje en los primeros capitulo no era una amenaza, ni advertencia, ni nada parecido... Era un ruego con ojos de gatito y todo. Algo así como "por favor déjenme un mensaje para no tener que borrarla" Lamento si pensaron eso, aunque sea por una persona que le guste mi historia yo la continuaría pero se siente bien abrir el correo y ver los avisos de Reviews en el, mas cuando hay cinco de favoritos y así y solo un Reviews , eso me pone un poco ansiosa, pero créanme, solo voy a borrarla si ustedes me lo piden ( Así que no me lo pidan plisss!) jajajaj

Bueno eso era todo, espero les guste este capi de hoy. Cariños para todas las que me dejaron un Reviews por el capi anterior, me hace feliz que les este gustando.


Edward pov.

Tres días después.

-No puedo creer que estemos aquí como si nada- refunfuño Rosalie dentro del auto mientras estacionaba en el instituto.

-Ya nos hemos recuperado, debemos volver a la rutina- Le dijo Emmett nuevamente intentando calmarla.

Los mire por el espejo retrovisor. Ambos se sentaban en el asiento de atrás y Rosalie miraba por la ventana con furia mientras Emmett le acariciaba la espalda consolándola.

Nos habíamos demorado tres días en recuperarnos por completo de las heridas y daños, el veneno recorrió nuestros cuerpos con saña haciendo arder cada trozo lastimado de nuestros cuerpos. como había pensado fue exacto a nuestra conversión, el ardor, la quemazón, el dolor y sufrimiento, todo lo habíamos tenido que vivir nuevamente, ahora claro como vampiros todo fue más soportable, ya no nos quedamos postrados esperando que pasara, aun así no había sido un lecho de rosas.

Esme nos había cuidado llevándonos la "comida" más cerca para poder alimentarnos y sanar, había aguantado los gritos de Rosalie cuando un hueso se volvía a su lugar con mimos y caricias y las maldiciones y gruñidos de Emmett y míos con humor.

Carlisle… bueno Carlisle había sido un tema aparte. Por más que le rogamos, pedimos y exigimos, una explicación no obtuvimos nada, el solo negó y se encerró en su estudio sin palabras. Aparte de la caótica llegada a casa en donde nos revisó y enumerando los daños (costillas rota, muñecas y hombros dislocados, rasguños y hematomas) no nos había dirigido la palabra, Esme, si no fuera porque era vampiro, se habría desmayado cuando nos vio llegar, y más aun cuando le tuvimos que relatar los sucesos, estaba histeria, asustada, y más que nada preocupada de que esas mujeres nos siguieran para terminar el trabajo.

Carlisle la había calmado y asegurado a todos que nada de eso pasaría, ellas no nos dañarían… el "aun" en su tono de voz no se me paso por desapercibido.

Para cuando los tres días pasaron y nosotros ya estábamos recuperados Carlisle nos había dicho que debíamos volver a la rutina normal, de hecho más que una petición, había sido más una orden. Él estaba empeñado en que hiciéramos como que nada hubiera pasado. De ahí la ira de Rosalie, ella al igual que Emmett y yo, no estaba de acuerdo, eso aunque pudiéramos no se podría hacer. Esas dos chicas había estado a punto de matarnos, no era cosa de mirar hacia otro lado y seguir el camino, pero Carlisle dio el tema por zanjado cuando nos dio la opción de ir a dejarnos al instituto el mismo o lo hacíamos nosotros solos. Decidimos que ya había sido suficiente humillación para todo nuestra existencia haber sido brutalmente golpeados por unas menudas y pequeñas, casi humanas, mujeres como para que ahora tuviéramos que soportar que nuestro padre nos dejara en la puerta del instituto.

Así que, aquí estábamos, mirando hacia otro lado, viniendo al instituto, ignorando a los humanos, actuando como cualquier otro día.

-Creo que Carlisle nos dará respuestas cuando pueda- dije más para mí mismo que para mis hermanos. Me baje del auto viendo como ahora era yo al quien Rosalie fulminaba con sus ojos cuando se bajó de su lado.

-Déjate de ser el hijo perfecto Edward- Escupió mientras cerraba su puerta de golpe- Tu estas tan enojado como yo- me acomode el bolso con mis libros en el hombro con un movimiento mientras desviaba los ojos.

Si, estaba enojado, furioso y confundido, pero Carlisle siempre había sido alguien quien infundía respeto y confianza, ahora él estaba pidiendo espacio y tiempo, sentía que por mucho recelo que sintiera se lo debía.

-Démosle un tiempo Rouse- pedí mirándola ahora al rostro, ella se cruzó de brazos enfurruñada.

-Como sea- movió un mechón de pelo de su rostro y comenzó a caminar adelante, Emmett me alzo los pulgares con una sonrisa y la siguió, sonreí a medias y camine detrás de ellos.

Estábamos cruzando los tres la puerta cuando un ronroneo resonó en el estacionamiento, nuestros cuerpos se pusieron rígidos y estremecí con violencia mientras un líquido frio recorría debajo de mi piel.

Terror

Nos giramos con rapidez para ver cómo se estacionaban con velocidad, en el espacio vacío cercano a la puerta, una moto color roja y negra y a su lado un deportivo color azul eléctrico.

Me trague el rugido apretando los dientes. Con un movimiento fluido el casco fue quitado mostrando una sedosa cabellera castaña con hebras doradas, largo hasta la cintura, su dueña lo acomodo con un movimiento de su mano mientras se bajaba de la moto. A su lado otra mujer se bajó del auto, con el cabello negro reluciente, igual de largo. Ambas hermosas, delgadas y delicadas caminaron hacia nosotros, las costillas y demás lugares que habían estado dañados punzaron conocedores de que la causante estaba muy cerca.

Isabella y Alice

-Esme tenía razón- susurro Rosalie tomando la mano de Emmett con fuerza suficiente para romperla.

No, no lo creía, aquí había muchas personas para que ellas intentaran matarnos, no creía que quisieran descubrir al mundo nuestra existencia, ni la suya propia. Fuera cual fuera.

Un auto frenó en seco detrás de la moto de Isabella y una cabeza rubia salió por el lado del conductor.

-¡Hey!- les grito un chico con el ceño fruncido- ese es mi lugar niña, saca tu moto, ahora- en su mente el mostraba imágenes en donde las chicas se derretían con solo escuchar su voz, el era el popular, adorado y todos hacían lo que el pedía sin excepción.

Estúpido

Isabella paró solo lo suficiente para mirarlo con sus ojos verdes con desgana por sobre el hombro y siguió caminado sin prestarle mayor atención, a sus ahora amenazas y maldiciones, cuando estas comenzaron a subir de tono Isabella levanto su mano sin volver a mirarlo y le enseño su dedo del corazón haciendo que el estúpido creído gritara más fuerte enfurecido, en ese momento Alice le susurro algo en el oído a Isabella.

Se giraron y en cuanto Alice fijo sus ojos los gritos cesaron de golpe, unos segundos después la mente del soso rubio quedó en blando y se subió al auto para estacionarse en el lugar más alejado del estacionamiento sin una palabra más.

¿Qué había pasado?

Mire a mi alrededor para ver que todos los que antes habían estado mirando, seguían haciendo sus cosas, seguían caminado, conversando como si hace unos segundos no estaba alguien gritando a viva voz groserías e insultos, como si no hubiera pasado nada, ni siquiera miraban mucho a los dos hermosas chicas que estaba paradas en medio del estacionamiento sonriendo divertidas, sus ojos las examinaban un segundo y al siguiente pasaban de ellas sin mayor interés.

Isabella y Alice siguieron caminando en silencio pero con sonrisas satisfechas en sus rostros.

Sentí que todo se volvía más lento cuando llegaron frente a nosotros, los ojos celestes y verdes nos examinaron, nos miraron de arriba abajo sin disimulo alguno viendo a través de nosotros si es posible, Alice nos sonrió con malicia y diversión provocando un gruñido de parte de Rosalie y haciendo que la sonrisa se volviera más ancha, Isabella frunció el ceño y el brillo de la ira salto en sus ojos cuando se cruzaron con los míos, el verde resplandeciendo con furia, los movió hacia al frente sin más y siguieron caminado.

Instintivamente nos hicimos a un lado cuando siguieron caminando, pasándonos y desapareciendo dentro del instituto.

-No me quedare aquí- sentencio Rosalie atrayendo a Emmett mas cerca- debemos irnos- antes de que empezara a caminar la detuve con mi mano en su hombro.

-Espera- seguí mirando el espacio ahora vacío por donde Isabella y Alice se habían internado- esta es nuestra oportunidad- mire a mis hermanos-Creo que es por esto que Carlisle insistió tanto en que viniéramos- sentía que algunas cosas se movían poniéndose en su lugar- el nunca no había ordenado algo antes pero con esto se puso casi delirante. El quería esto.

Si lo pensábamos bien esto tenía más sentido. Carlisle siempre respetaba nuestras decisiones, incluso varias veces habíamos tenido que cambiarnos de ciudad cuando nos hartábamos de ir al instituto o teníamos algún problema, el solo asentía comprendiendo y buscaba otro lugar, para que empezáramos una nueva vida, jamás nos había obligado a nada, pero en esto él había sido odioso, insistía en que volviéramos a la rutina, al instituto, si algo tenía sentido en toda esta locura era esto.

- Él quiere que ellas vean que nosotros no somos peligrosos, que éramos quienes él había asegurado y de paso descubrir las respuestas que él no puede darnos- mis ojos se abrieron con asombro mirando lo mismo en mis hermanos.

-No nos mataron hace tres días, no tendrían porque hacerlo ahora- razono Emmett pensativo- supongo que podemos intentarlo- se encogió de hombros y sus ojos buscaron a Rosalie.

-Están locos- gruño pateando el suelo, resoplo y se pasó la mano por el rostro con ademan cansado- pero supongo que no puedo dejarlos solos y además dejar a Carlisle como mentiroso. Eso si…- advirtió alzando su dedo índice- tendrán el celular prendido y nos llamaremos cada una hora, no mas no menos, el resto del día cundo estemos separados- asentimos de acuerdo, yo podría saber cómo estaban ellos en cualquier momento, pero si eso hacia feliz a Rosalie no discutiría.

-Bien, manos a la obra, haremos lo que haríamos en un día normal, para demostrarles a ellas que Carlisle decía la verdad y de paso intentaremos averiguar que son ellas- nos encaminamos a nuestras respectivas clases

Fiel al plan de Rouse nos llamamos a cada hora durante la mañana cuando estábamos separados, aun así no fue necesario, ninguno había visto a Isabella ni a Alice durante esas horas.

Para las últimas clases nos habíamos convencidos que no pasaría nada, nos permitimos relajarnos un segundo en el almuerzo, nos sentamos como siempre en la cafetería, imitando a los demás y luego cada uno a su clase.

Me despedí de mis hermanos y comencé a caminar por el pasillo de grandes ventanales que daban al frondoso bosque, me detuve cuando el conocido escalofrió me invadió, los cabellos se me pusieron de punta y mis ojos se clavaron el conjunto de cabellos castaños y negros flotando al viento pasar como centellas frente a las ventanas donde estaba yo.

Isabella y Alice se internaron el bosque como dos borrones detrás de una silueta que no alcance a definir, me debatí en si llamar a mis hermanos o no. Al final con sigilo salte la ventana y camine con cuidado internándome en el bosque, no llamaría a Emmett y a Rosalie, no me perdonaría si los pusiera en peligro nuevamente.

Cuando me introduje lo suficiente en el bosque comencé a buscar algún rastro. Sabia como era el olor de la Isabella, cuando la había golpeado ella había sangrado, y aunque en ese momento no le tome interés, demasiado aterrado, pero ahora me daba cuenta que mi cerebro lo había guardado inconscientemente.

Ahora la misma esencia, aunque casi inexistente impregnaba mí alrededor. No, no solo alrededor donde estaba parado. Con un escalofrío me di cuenta que su olor estaba en un árbol de donde se veía perfectamente el salón en donde Emmett y yo habíamos estado antes del almuerzo. Ella había estado espiándonos todo el día.

¿Pero por como lo hizo sin que nos diéramos cuenta?

Un gruñido furioso salió de mi boca, estaba furibundo, sentía la ira desplazarse conforme pensaba en todo lo que habíamos hablado en este día.

Ella, solo era ella ya que no se sentía nada más que su aroma, había estado escuchando, cada palabra dicha, cada pregunta e inquietud, escucho nuestros miedos y nosotros sin saberlo.

¿Qué estás haciendo, ella te puede matar? Me repetía mi mente. No me importo.

Seguí el rastro tirando todo lo que mi instinto de supervivencia me decía, tuve que correr al ritmo humano ya que el aroma era en verdad débil, solo un tenue rastro que no podía distinguir ni analizarlo, solo sabía que era algo dulce y eso era todo, estaba tan frustrado que cada paso dejaba una marca al pisar con tanta fuerza.

Luego de varias horas de deambular y varios kilómetros el olor se quedó estático en el aire, me envolvía, lo que significaba ella estaba cerca, muy cerca, camine otros cuantos metros más y me gire en la dirección contraria.

Fruncí el ceño y me detuve, volví a dar la vuelta y me encamine en la dirección inicial solo que esta vez camine solo un par de pasos cuando mi cuerpo volvió a girar desorientado.

¿Qué demonios estaba pasando? Lo volví a intentar con el mismo resultado, no importaba cuantas veces caminara en esa dirección mi cuerpo se movía en la dirección contraria incitándome a volver, parecía un estúpido baile, dos pasos al frente y tres atrás. Me senté en suelo con un resoplido frustrado poniendo mi cabeza en mis puños.

-No puedo creerlo, se suponía que eras tu la encargada de retenerlo hasta que yo llegara-gruño una voz a lo lejos y mi cuerpo se estremeció sin permiso al darme cuenta de que era la voz de Isabella, en menos de un parpadeo y tan silencioso como me fue posible me traslade a la copa de un árbol mas cercano.

- Yo intente retenerlo pero ya sabes cómo es el- respondió una voz más aguda que reconocí como Alice.

-No me ayudas Alice-bufo Isabella- tuve que irme antes por esto.

Aparecieron entre los arboles con los rostros enojados, en realidad el de Alice parecía algo divertido

-Vamos Bella no fue tan grave, además ellos nos son…- con un chitón hizo callar a Alice mientras sus ojos recorrían su alrededor. Todo mi cuerpo se tensó como un acuerda y si fuera humano estaría sudando en cantidades industriales.

Ellas ya sabían que yo estaba aquí, Isabella le susurro algo haciendo que Alice se echara a reír, me gire y prepare para saltar tan lejos como fuera posible y desde ahí correr por mi vida literalmente, pero antes que moviera un musculo la rama en mi cabeza crujió por un peso encima.

Trague el nudo de ansiedad de mi garganta e hice caso omiso a los músculos de mis estomago cuando se retorcieron.

Esto te lo buscaste tu solo. Pensé en un escalofrió.

Mire lentamente sobre mi cabeza y me estremecí vergonzosamente al ver la sonrisa burlona de medio lado en los labios de Isabella.

Sus ojos, verdes aun, brillaban con diversión y sus piernas se balanceaban juguetonamente arriba de mi cabeza.

-Te estas divirtiendo Vampiro?-pregunto con la sonrisa ensanchada-porque yo creo que estoy a punto de hacerlo- dijo regodeándose, rio como niña pequeña y se dejó caer elegantemente en mi rama moviéndola apenas.

Me erguí completamente negándome a demostrarle el miedo nuevamente. Si, ella casi me mata, de hecho todavía podía hacerlo, sabía perfectamente que solo bastaba un segundo para que ella acabara conmigo, pero esto tenía que terminar.

Me tomo unos segundos recuperarme y amordazar todo lo que mi cuerpo me gritaba para que saliera huyendo.

No, que el infierno se enfriaba si escapaba otra vez de esta molesta e irritante niña.

¡Vamos Edward compórtate como un hombre!

-Que, ¿solo se te permite a ti husmear?-pregunte con voz ronca por el esfuerzo de controlar todo lo que estaba sintiendo, mi piel, aunque de roca, se sentía como si la tuviera más fría por el terror recorriéndome mis secas venas.

Mi cuerpo estaba sufriendo estragos por su cercanía, quería correr, cada segundo mi mente me gritaba que escapara, que me alejara, pero no lo le daría ese gusto, además sus ojos aunque enojados no estaban rojos como la última vez, al menos no aun. Esto me dio otra pisca de confianza, en cuanto viera un atisbo de las llamas correría tan rápido como mis piernas me lo permitieran.

-Yo no estaba husmeando-respondió lentamente acercándose con ojos estrechados y quedando a una palma de distancia, una pequeña parte de mi cerebro se regodeo al verla alzar la cabeza para mirarme, ya que solo llegaba a mi garganta y apenas, ella adivinando mis pensamientos me tomo de la camisa para hacerme agachar y quedar frente a frente- creo que ya te demostré que mi estatura no me impide patearte el trasero- gruño, Apreté mis labios viendo solo verde en sus ojo. Bien aún estaba a salvo, tal vez podría empujar un poco.

¡Los golpes te afectaron el cerebro!. Exclamo mi conciencia cuando me di cuanto de que los temblores de mi cuerpo habían cesado un poco, dándome lo que faltaba de confianza.

Relaje mi rostro y sonreí lentamente a un sujeto por ella y mirando sus ojos directamente

-Eso lo se- no servía mentir, ella podía patearme el trasero y mucho más- pero aun así me divierte pequeñita- estuve a punto de darle unas palmaditas en la cabeza pero me contuve, podía hablar pero no podría hacer nada si ella me arrancaba la mano.

¡Qué demonios estás haciendo! grito mi conciencia y me lo imagine tirando sus cabellos con histeria

Isabella ladeo la cabeza con los ojos encendidos en furia e incredulidad.

-Como te atreves a hablarme de ese modo vampiro- escupió indignada apretando su agarre, su ira se desplegaba a mi alrededor pero aun así sus ojos seguían de ese luminoso verde. Bien… ojos rojo o no, temí por mi cuello- Que te dijo Carlisle de mí?- pregunto con brusquedad soltándome de golpe haciendo que me tambaleara hacia atrás.

-El no nos dijo nada- respondí inmediatamente en defensa de mi padre, pero la ira me embargo nuevamente en el segundo siguiente y me alce en toda mi altura nuevamente- pero eso tú lo sabes, ya que estuviste todo el tiempo escuchando- Acuse. Bella sonrío inocente y cruzo de brazos.

-Si lo que estas esperando es que me disculpe gastaras tu eternidad-aviso con altanería-es mi trabajo estar al pendiente de este tipo de…-se golpeó la barbilla con el dedo considerando sus palabras- extrañezas- dijo por fin mirándome con intención- No es común encontrarnos con situaciones como estas y debía tenerla controlada-de pronto sus ojos se volvieron más serios y por primera vez sentí que debía sentir un gigantesco respeto hacia ella- para mí no sería agradable matar a tu padre, pero si el me mentía o rompía el trato es mi deber acabar con él y toda tu familia, aunque eso no sea de todo mi agrado- me le quede mirando unos segundos asombrado, hablando de esa forma ella no parecía tan joven.

- Aunque me encantaría preguntar porque debías acabar con nosotros en ese caso y de que trato hablas sé que no me responderás- ella me miro sin expresión confirmando mis dudas, así que solo suspire resignado y continúe-y me resulta muy desagradable el saber que fuimos espiados pero…-hice una mueca con mis labios sabiendo que lo que estaba por decir me perseguiría por siempre y lo solté entre diente- agradezco el esfuerzo que has hecho para que no hacerle daño a mi familia

Isabella alzo sus cejas y la sonrisa de superioridad apareció nuevamente

-Si, pues soy una gran persona- rodé mis ojos, sin duda ella se llevaría excelente con Emmett- pero no lo suficiente para perdonarte que nos siguieras- sus ojos brillaron entusiasmados- podría matarte por eso- dijo como si la idea pasara solo ahora por su mente. Un aire frio recorrió mi columna. ! Demonios! ella realmente quería matarme- ahora no está Carlisle para defenderte y tengo una buena excusa para hacerlo- comenzó a caminar emocionada hacia a mí.

-Bella- regaño divertida una voz desde abajo, no me atreví a sacar mis ojos de la figura de Isabella que se alzaba amenazante, podría correr pero mi cuerpo no quería moverse y estaba seguro que eso no serviría de todas formas. Isabella en cambio bajo sus ojos molesta.

-No digas nada Alice- me apunto con un dedo acusador-él nos siguió hasta nuestra casa por tu culpa- a pesar del tono de reproche hacia Alice, Isabella desplegaba su furia sobre mi.

Con lentitud y armándome de valor baje los ojos para ver como Alice fruncía el ceño contrariada y cuando mis ojos siguieron deslizándose un poco más allá y casi me caigo del árbol al ver una gran casa, donde hace un momento no había nada.

Mi boca se abrió junto con mis ojos mientras miraba la gran estructura desde arriba. De color blanca, con más ventanas de las que se podía contar, el techo del porche que rodeaba todo el frontis era de color azul a juego con las contra ventanas y marcos, tenía tres pisos con un elegante balcón principal, incluso, con una sonrisa incrédula, divise lo que parecía una pequeña torre con el techo en forma de cono.

¿Cómo mierda no había visto eso hace un rato? Me pregunte viendo la mágica estructura en medio del bosque.

-Bien hecho querida hermana, él no se había dado cuenta- le dijo Alice a Isabella en tono burlón, Isabella se cubrió el rostro con frustración mientras que mis ojos abiertos como platos miraban de ellas a la casa una y otra vez.

-Maldita sea- rumio entre dientes.

-Como..?- empecé pero no pude continuar, moví la cabeza y mi rostro se contrajo en confusión. ¿Qué infiernos se suponía que tenía que preguntar? Isabella alzo la vista enojada.

-Ahora si debo matarte- camino con decisión y me quede congelado mirándola.

Jesús, otra vez me va a golpear…


Espero disfrutara... pobre Edward ¿verdad? jaajjaja.

cariñitos a todas, nos encontramos pronto.

Atte Vale