Lamento mucho el retraso, no había tenido tiempo de nada, entre mis pruebas y demás cosas no podía acercarme a mi computador, incluso creo que tenía algunas telarañas cuando lo abrí nuevamente hoy jajajaj.

Aquí esta esté capi, espero que lo disfruten

Muchas, muchas, muchas gracias por lo reviwes, me hicieron muy feliz y sentirme mucho más culpable por no actualizar cuando debía.

Gracias a todas de verdad, intentare subir el otro muy pronto


-¡Isabella!- exclamo Alice- deja de amenazarlo.

-No es una amenaza, es un hecho- le respondió ofendida.

-No importa- Alice se colocó las manos en jarras- baja para que podamos conversarlo.

-No- dijo rotunda tomándome rápidamente por el cuello de la camisa y apretando- quiero matarlo- el aire dejo de entrar en mis pulmones y aunque no tenía la necesidad de hacerlo sus ojos me tenían paralizado, abrí más los mis ojos cuando note que los estaba cerrando y los clave en los de Isabella, un remolino comenzó a en sus profundidades oscureciéndolos y poco a poco, entre más se acercaba a mi, las llamas se elevaban como si las estuvieran soplando para avivarlas.

-¡Isabella!- grito conmocionada Alice desde abajo- déjalo, no puedes matarlo, ya lo sabes- las llamas comenzaron a retroceder dejando solo el rojo incandescente que me quemaba las pupilas, sentía que su calor me abrazaba por dentro, quemando lo que aún me quedaba de alma, Isabella hizo una mueca disgustada y la presión de sus dedos comenzaron a ceder.

-Esto es una estupidez- estaba diciendo, alejando sus ojos de los míos cuando de pronto Isabella sonrrio con placer volviendo a fijar sus pupilas en las mías, la mano ahora no solo me apretó más fuerte, sino que mis pies se elevaron de sus sitio mientras me alzaba.

-Ahora si puedo Alice, ya que parece que nuestro vampiro no se comportó demasiado bien- sus ojos comenzaron a quemarme cada vez más, miles de imágenes de los años en que me había separado de Carlisle pasaron volando como una película puesta en velocidad maxima.

Ella podía verlo, yo no podía alejar mis ojos de los suyos y ella ya lo sabía, ella estaba viendo todo lo que mi mente había guardado de esos horribles años en que no me conforme con la vida de mi padre. Y por eso iba a morir y ni los gritos de protesta de Alice me salvarían.

De pronto otro par de ojos aparecieron en mi campo de visión, solo que estos eran solo de un frio gris, celestes como el hielo y sin brillo.

-Isabella, eso paso hace muchos años, el ahora sigue los pasos de Carlisle- susurrro Alice mirándome fijamente y con voz muerta- suéltalo- me trague el grito de dolor cuando sus dedos se aferraron más fuerte a mi rasguñándome la piel casi arrancándola, el rojo se opacó quedando solo negro, retrocedieron completamente las llamas y luego el rojo, el remolino comenzó a verse cada vez más y mas verde.

Me soltó

Me sostuve precariamente con piernas temblorosas, las imágenes empezaron a retroceder y ralentizar su curso hasta que ya no vi nada más, pestañe mientras me concentraba en el aire que volvía a entrar y salir con normalidad.

¿Cómo podían ellas ver mis recuerdos? ¿Cómo había hecho resurgir esos recuerdos que tan bien había guardado intentando dejarlos atrás? Incluso podía sentir el sabor de la sangre tibia y deliciosa de mis víctimas. Me estremecí al sentir un explosión de ardor en mi garganta, casi podía escuchar nuevamente el sonido de los corazones apagándose mientras yo tomaba esas vidas. Pero junto a eso, y más poderoso, era una gran amargura y desprecio hacia mí, una parte de mi deseaba que Isabella me matara para sacarme la culpa que sentía recorrerme.

-Espero que no te arrepientas Alice- le dijo Isabella en tono de advertencia.

-Hablémoslo como personas ahí abajo, ya parecemos unas malditas ardillas aquí- fue su única respuesta sonriendo y salto de espaldas y cayendo elegantemente sobre sus pies.

Isabella soltó un bufido y me miro alzando una ceja burlona.

-Es la segunda vez que te perdono la vida- me obligue a pararme derecho y respirar hondo- no existirá una tercera, créeme. Te esperamos a bajo- concluyo y salto. Vi como su cabello flotaba encima de ella, y su cuerpo apenas registraba la caída al llegar al suelo, apenas moviendo las hojas a su alrededor.

Salte detrás de ella parándome a unos pasos alejado de amabas que me estaba mirando con expresiones completamente opuestas.

Alice me miro y sonrío genuinamente viéndose como una inocente niña.

-Hola-saludo extendiendo su mano- creo que empezamos con el pie equivocado-¿tu crees? pensé yo- soy Alice- se la estreche un poco choqueado y guardando todo el sarcasmo para mí.

¿Ella había olvidado que su amiga estaba apunto de matarme hace solo unos minutos o solo era algo que no tenía importancia real para ella? De nuevo, demasiado raro, parecía como si todo fuera algo irreal.

De pronto con sorpresa me di cuenta que empezaba a sentirme mejor, la culpa que me recorría disminuía a pasos a agigantados, retrocediendo como si nunca lo hubiera sentido. Hace segundos estaba dispuesto a poner mi cabeza en manos de Isabella por lo que había hecho hace más de cinco décadas y ahora ya no sentía nada.

¿Que, por todo los infiernos, estaba pasándome?

Mire a un lado de Alice a Isabella que tenía una mueca tan furiosa y cabreada que me sorprendía que me tomara de nuevo del cuello.

-No te preocupes por Bella- dijo Alice viendo hacia donde iban mis ojos y soltando mi mano – ella se comportara ¿cierto?- le lanzo una mirada cargada de significado. Creo que un musculo se movió bajo el ojo de Isabella cuando Alice sonrío con suficiencia.

-Edward Cullen-moví mi mano hacia Bella armándome de valor y controlando todo lo que mi cuerpo me gritaba acerca de lo malditamente equivocado de ese gestó, incluso parecía casi antinatural. Isabella miro la mano un poco dudosa pero un golpe de Alice en las costillas la hizo gruñir y estrecharla por fin, si mi cuerpo hubiera tenido control hubiera corrido cuando su piel toco la mía, mi piel se calentó y sentí ganas de correr muy pero muy lejos.

-Isabella Swan, pero puedes decirme…- me miro ladeando su cabeza y la movió negando- no, tu solo puedes decirme Isabella- termino soltando mi mano y me estremecí por dentro de alivio.

Alice se golpeó la frente con la palma y la miro molesta, esta solo hizo un gesto desinteresado encogiéndose de hombros.

-No creo que esos me resulte muy difícil, la familiaridad solo se daría si quisiera ser tu amigo- respondí mirándolo sin expresión cerrando y abriendo mi mano para sacar el cosquilleo que aún me recorría la palma.

Eres un maldito masoquista, quieres que te vuelva a golpear. Me dijo mi conciencia, pero no era eso, algo de esta niña hacia salir la parte más desagradable de mi personalidad haciéndome olvidar toda precaución y parecía que ese era su propósito

-Perfecto entonces-respondió brusca mirándome con odio.

-Perfecto- repetí yo en un gruñido y devolviéndole la mirada, luego mire a Alice- un gusto conocerte- le sonreí para que viera que era así en realidad, pasando por alto su actitud tenebrosa la primera vez que la vi, era un encanto conocer a alguien tan linda como ella.

Linda y que me había salvado el cuello literalmente. Le sonreiría porque no creía que le gustara que le besara los pies en agradecimiento.

-También fue un gusto, y lamento en verdad la forma en que nos conocimos- volvió a mirar a Isabella con intención y esta le frunció el ceño cruzándose de brazos.

-No esperaras a que le diga lo mismo, ¿cierto?- Alice solo la miro imitando su postura- ¡Te volviste loca! – le soltó en el rostro y sus ojos enfurecidos se clavaron en lo míos, pero por extraño que pareciera esta vez no me asusto tanto, estaba el miedo y la sensación de que seria mejor estar lo mas lejos de ella, pero ahora era algo mas sutil- no me disculpare por hacer lo que me corresponde y menos a alguien que me golpeo.

Abrí mis ojos y mi boca cayó. ¿Todo esto era porque la había golpeado? ella estaba furiosa por haberla golpeado y debía haberlo adivinado, alguien tan confiada y orgullosa como ella no le seria fácil digerir haber sido vencida aunque sea tan solo por un segundo, aun así no podía creer que solo por eso quería arrancarme la cabeza. Por todos los demonios ¿qué me hubiera pasado si la hubiera golpeado más fuerte? Pensándolo bien, no quería saberlo, muchas gracias.

-Si es así, entonces espero que no creas que yo lo are- la mire y me sorprendí disfrutando como sus facciones empezaban a reflejar profunda ira- solo me estaba defendiendo- dije mostrando mis palmas con inocencia.

Sus manos se convirtieron en puños y temí haberlo llevado demasiado lejos, mi cuerpo se tenso un poco, el miedo que se había adormecido un poco comenzó a despertar, aun así me mantuve firme mirándola.

-Escucha- dijo con los dientes apretados, Alice se movió para estar a su espalda advirtiéndome con una mirada de "no se te ocurra responderle algo estúpido" y moviendo el pulgar por su cuello de un lado hasta el otro, en la señal mundial de calla o muere- el único que esta libre de mi es Carlisle Cullen, nadie más. Si tu…-me apunto con el dedo acercándose lentamente- estas vivo es solo porque yo lo quiero así- mi cuerpo comenzaba a estar alerta y ordenado que corriera mientras sus palabras salían mas forzadas y atemorizantes, respire hondo y contuve mis ganas de huir como una niña- ten cuidado porque puedo cambiar de opinión en cualquier momento- termino cuando nuestros pechos se tocaban.

-No te preocupes, no tenemos que volver a vernos nuevamente- hable entre dientes reteniendo todas las cosas que tenia en la punta de la lengua y que podrían pasar por cualquier cosa menos como caballerosas. Alice suspiro en silencio relajándose.

-Eso quisiera yo- respondió con amargura- pero por desgracia me temo que no será tan así- me le quede mirando un poco confuso.

-No entiendo- moví mi cabeza para aclarar mis pensamientos, hasta el momento había pensado que ellas ya no tenían nada que hacer aquí ahora que sabían quienes éramos- pensé que las cosas ya estaban solucionadas- la apunte con un dedo mientras un escalofrió me recorro la espalda-tu sabes que nosotros somos inofensivos, fin de la historia- me sonrió sin alegría y un peso se instaló en mi estómago presagiando lo peor.

-Lamento informarte, que ni tú, ni tu familia son el motivo por el cual yo estoy aquí, ustedes solo fueron una sorpresa- mire de ella a Alice pero ninguna daba muestras de lo que estuvieran pensando en sus facciones ya que ya me había rendido con sus mentes.

-¿Y por qué están aquí entonces?- ellas compartieron una larga mirada antes de que Bella me volviera a mirar.

-Eso vampiro no es de tu incumbencia, solo puedo decirte que yo no me meteré con ustedes si ustedes no se meten conmigo- Alice sonrió avergonzada.

-No deben preocuparse por nada, como tu dijiste ahora nosotras sabemos que ustedes no son peligrosos, y con eso ya no deben temer, no les haremos nada, los dejaremos tranquilos, lo prometemos- Alice miro Isabella y espero hasta que ella asintió a regañadientes y siguió- pero ustedes deben mantenerse alejados de nosotras de igual forma.

Sabia que ella estaba buscando una promesa igual, pero mi cerebro y boca se negaban a dársela.

-La forma en que te lo esta diciendo Alice es solo por cortesía- intervino Isabella- no tienes opciones.

-Siempre tenemos opciones-respondí sin pensar, ella hizo con una mueca atormentada mirando a Alice y esta le regreso una mueca parecida.

-No- respondió brusca- no siempre es así- se alejó hacia la casa dando algunos pasos- vamos Alice- Alice cabeceo en mi dirección como despedida y se le unió- te lo repito, yo me alejare y los dejare en paz, pero ustedes deben hacer lo mismo con nosotros.

Abrí mi boca para preguntar a que se refería con "Nosotros" si solo eran ellas dos, pero no alcance a decir nada cuando ella ya se había alejado y mi boca se abrió del todo al ver que, a pesar de estar cercanos a la casa, desaparecieron de mi vista y cuando intente dar un paso para seguirlas la misma sensación de desorientación me ataco para hacerme dar media vuelta.

-Dejarlas en paz- escupí mientras caminaba de regreso a mi casa- extrañas y misteriosas, apenas puedo creer la miad de las cosas que vi y ellas quieren que me aleje, si claro- ya había caminado varios metros pero aun así pude escuchar una risa aguda tan suave como una brisa seguida por un gruñido, mire a mi alrededor pero por mas que escrute los arboles no encontré nada.

-¡Demonios! eso me pone los nervios de punta- grite al cielo y me lance a correr es cuchando como la risa desaparecía.


Les gusto?

Espero que si, y pronto vamos ir viendo quienes son ellas dos, no se preocupen.

nos encontramos prontito besitos y abrazos.

Atte. Vale