Lamento mucho la demora pero aun no me puedo adaptar a mi nuevo hogar, y además no tengo internet aun así que debo aprovechar los días que tengo clases para conectarme…

Espero les guste este capi. En el próximo sabrán por fin quienes son nuestras amigas..

Disfruten


Edward pov.

-No puedo creer que me convencieras de esto- gruñí mirando como la sonrisa de Emmett crecía en su rostro.

Estábamos en medio del bosque a unos kilómetros de nuestra casa, el cielo como de costumbre estaba nublado y la fría brisa mecía los arboles a nuestro alrededor. Emmett, quien estaba a en la otra punto del claro del porte de un campo de futbol, se agazapo preparándose.

-No te convencí, tú me lo debías por hacerte el héroe, e ir solo donde esas dos extrañas- imite su postura resignándome a recibir mi merecido castigo.

Emmett y Rosalie casi explotaron cuando me encontraron saliendo del bosque luego de mi encuentro con Isabella y Alice. Rosalie había gritado y maldecido tan fuerte que creo que aun oía el eco en mi cerebro y Emmett había estado enojado desde entonces, hasta que esta grandiosa idea se le había ocurrido para que yo pagara mi falta.

Así que aquí estábamos, una semana después de mi encuentro, uno en cada extremo del campo rodeado de árboles, y preparados para correr. Uno contra el otro.

-Ya sabes cómo es esto- indico- tu corres, yo corro, y el que derribe al otro gana- su sonrisa se volvió presumida al ser casi siempre el ganador en este "juego"- ¿estas lista amor?- Rosalie, arriba de un árbol de donde podía ver todo, asintió con una sonrisa- bien aquí vamos. ¡Uno!- se agacho otro poco y sus ojos se clavaron en los míos, sus músculos increíblemente grandes parecieron aumentar de golpe.

-Dos- gruñí yo mientras mi propio cuerpo se endurecía y crecía.

-¡Tres!- gritamos a la vez y corrimos directo hacia el otro. Generalmente Emmett ganaba pero esta vez, pensaba dar cada trozo de mí para ganar. Esta semana había sido cansadora y tenía mucha frustración acumulada que necesitaba descargar. Isabella y Alice se habían integrado definitivamente al instituto y a pesar de que casi no las habíamos visto nuestro cuerpo estaba dolorosamente conciente de su presencia, cada segundo estaba plegado de inseguridad, miedo, siempre preparados para un ataque, no habíamos tenido paz un solo segundo de esa semana.

Así que me concentre en todo esto y logre solo tambalearme un poco, y no salir volando cuando el cuerpo de Emmett colisiono con el mío, con un gran estruendo que resonó en el bosque. Sujete sus manos a la altura de sus hombros y él las mías sin dejar de mirarnos y comenzamos a empujar entre gruñidos.

-Bien hermano has mejorado, aunque no lo suficiente- dijo y yo sonreí sin dejar de empujar con toda mi fuerza a la descomunal masa que era mi hermano.

-Yo creo que te has vuelto más débil- pinche y aproveche para empujar otro milímetro sintiendo como mi respiración empezaba a salir entre jadeos, Emmett gruño y detuvo mí, mínimo avance.

-Eso nunca- empujo haciendo que mis pies se hundieran en la tierra dejando una pequeña marca mientras me movía hacia atrás. Ejercí más fuerza clavándome en suelo y deteniéndolo, Emmett resoplo por la nariz intentando volver a moverme pero sin lograrlo realmente- debo admitir que esta vez estas dándome un poco de problemas- sonrió mientras seguía empujando, y yo sonreí a mi vez disfrutando poder usar toda mi fuerza y ganando otros centímetros.

-Lo que sea por complacerte hermano- Emmett soltó una carcajada distrayéndose y me apresure a empujar logrando moverlo en verdad, las líneas de sus pies quedaron marcadas en la tierra húmeda dejando un rastro y Emmett detuvo su risa convirtiéndola en un rugido mientras me detenía.

-Creo que ya ha sido suficiente- entrecerré mis ojos y luego sentí como el poder descomunal de Emmett se desplegaba sobre mi cuerpo, sus manos casi trituraron las mías cuando comenzó a empujar con todo su poder, sus dientes quedaron al descubierto en una mueca feroz y ya no hubo nada que yo pudiera hacer.

-Maldita sea- rugí con furia mientras sentía como mis pies iban dejando surcos en el suelo a medida que mi hermano, seguía caminando derribándome hacia atrás hasta que por fin salí volando y chocar con un árbol a mis espaldas.

-¡Eso, Emmett!- aplaudió Rosalie desde su puesto.

-Creo que con eso quedas perdonado- abrí mis ojos para ver como Emmett se alzaba sobre mí con su sonrisa ganadora, le sonreí igual y tome su mano para levantarme.

-Eso me hace sentir mejor- me levante y comencé a sacudirme las ramas y hojas de mi ropa.

-Sabíamos que ese ruido no podía ser más que ustedes- miramos hacia la amable voz de Esme que se acercaba con una sonrisa, miró hacia arriba y Rosalie la saludo agitando su mano demasiado cómoda para bajar. Carlisle nos sonrió también y tomo la mano de Esme al llegar a nuestro lado.

-Emmett necesitaba darme una pequeña paliza- justifique mientras saludaba a nuestros padres.

-Supongo que eso es mejor que el castigo del silencio que había estado practicando- Esme nos besó a los dos como si fuéramos niños y sacudió nuestra ropa- es bueno que ya se acabó.

-¿Jugamos Carlisle?- Emmett casi estaba saltando de entusiasmo y le fue imposible a Carlisle negarse a pesar de no gustarle mucho este juego, pero no siempre podíamos ocupar toda nuestra fuerza y esta era una de esas pequeñas ocasiones así que debíamos aprovecharla. Esme y yo nos movimos hacia el árbol donde estaba Rosalie y miramos como mi padre ahora era el que corría hacia Emmett.

Dos horas después estábamos todos contra todos. Carlisle y yo pudimos, juntos, derribar a Emmett una vez, yo le gane a Carlisle en una oportunidad y ahora estábamos riéndonos sentados en el piso mirando como Esme y Rosalie se empujaban entre risas jadeantes sin avanzar un centímetro ninguna de las dos.

-¡Vamos Rouse!- alentó Emmett mientras que Carlisle le gritaba a Esme.

Yo estaba por gritarle a ambas cuando un olor a sangre y muerte se mezcló con la brisa que rodeaba al bosque, las risas cesaron y todos nos movimos para estar de frente a la pared de los árboles de donde provenía el olor.

-¿Quiénes son, Edward?- pregunto Carlisle. Mi mente navego alcanzando las de las personas que se acercaban rápidamente a nosotros.

-Vampiros. Son dos, solo pasaban por aquí pero algo los hizo regresar- fruncí el ceño confundido. Sus mentes estaban plegadas de su caza de hace unos días pero las imágenes se veían un poco difusas, pasaban una y otra vez mezclándose con las de otros tiempos y por alguna razón me pareció muy conocida la sensación, seguí escarbando pero ellos estaba tan confundidos como yo, no sabían porque seguían corriendo en esta dirección si ellos claramente querían ir al lado contrario.

-¿Que los hizo regresar?- negué sacándome las imágenes poco definidas de mi cerebro.

-No lo saben- conteste. Carliele pestaño confundido y al segundo siguiente su rostro cambio de expresión, como si el entendimiento lo hubiera iluminado. Su mente, desde la llegada de Isabella y Alice, había estado vetada para mí así que ni siquiera intente mirar para entender.

-Creo debemos irnos- comenzó a moverse pero ya era demasiado tarde.

Dos hombres aparecieron frente a nosotros deteniéndose de golpe al vernos, vestían vaqueros y camisetas de buena calidad color negras, ambos eran altos, tanto como Emmett pero ni de cerca tan musculosos.

El del lado derecho se adelantó un paso y el cabello castaño le tapo parcialmente el rostro cayendo desordenado por encima de este. El otro se quedó atrás con una postura despreocupada, su cabello estaba rapado casi al cero y en contradicción con su actitud sus facciones estaban rígidas, las facciones duras de un asesino. Me concentre en sus mentes y me arrepentí enseguida cuando las matanzas me atacaron, ambos eran crueles y despiadados, no tenían compasión y disfrutaban haciendo sufrir a sus víctimas. El de cabello rapado era casi un animal, él no se conformaba con solo cazar, él debía destrozar a su victimas para poder disfrutar y el otro se entretenía mirando como sus víctimas se desangraban a sus pies.

-Hola- saludo el de cabello castaño quitándoselo de sus ojos con un movimiento de su mano y una sonrisa amistosa, otro destello de sus recuerdos me invadió en donde ese mismo movimiento había atraído a casi todas sus víctimas femeninas - mi nombre es Lucian y él es Victor- pestañe e intente sacar por todos los medios las horrorosas muertes que esos dos cargaban.

Diablos. Creo que tendría jaqueca, si pudiera, luego de ver sus mentes

Carlisle sonrió un poco rígido y movió su cabeza en un saludo.

-Yo soy Carlisle y ellos son mi familia- movió su mano en un gesto vago señalándonos rápidamente pero sin presentarnos.

Mire de reojo a mi padre preguntándome donde estaba el Carlisle atento y relajado que siempre mostraba cuando inesperadas visitas, de este tipo, llegaban a nuestro territorio, ahora solo parecía que quería deshacerse de ellos lo más pronto posible e irse.

-Un gusto Carlisle- la sonrisa de Lucían se hizo más fría al ver que su llegada no era bien recibida pero aun así su tono no vacilo- Yo y Victor nos encaminábamos hacia Canada pero creo que nos confundimos en algún punto…- la mente de Lucian se quedó en blanco un segundo en un paradero de confusión y desorientación y luego volvió a centrase- como sea- dijo mientras movía su cabeza reuniendo sus ideas nuevamente- solo pasábamos, nos iremos de inmediato si nos indicas el mejor camino- volvió a sonreír encantadoramente.

"Este no me gusta nada" pensó Rosalie cuando los ojos de Lucían la recorrieron rápidamente mientras volvía a hacer el gesto con su cabello "Se cree demasiado bonito" sonreí disimuladamente. Si Rosalie, la reina de las apariencias lo decía, tenía que ser cierto.

-Deben tomar ese camino- Carlisle señalo con la mano el sendero más rápido que debían tomar y dio un paso atrás apurado por retirarse- espero que lleguen… pronto- la vacilación de Carlisle me puso más alerta aun, que su expresión y actitud.

-Esperen-llamo el sobmrio Victor. Su voz tenía la cadencia elegante de los vampiros pero aun así no tenía nada de encantadora, era la voz que escuchabas antes de salir corriendo entre alaridos-ya que estamos aquí ¿por qué no jugamos?.- Carlisle dio una rápida mirada hacia el bosque y retrocedió otro paso con una sonrisa de disculpas.

-La verdad es que ya hemos terminado…

-Ah, pero yo no te lo decía a ti- Victor sonrió- se lo decía a Lucian. Hace mucho que no luchamos con nadie. ¿Te parece Lucian?- pregunto y su sonrisa se hizo más ancha.

Me sobresalte, porque aunque estuviera viendo su mente esta solo me mostraba segundos antes lo que planeaba. Él no pensaba, solo actuaba guiado por sus instintos. Lucian asintió echándose a reír y ambos comenzaron acorrer hacia nosotros.

Nos agazapamos preparados para recibir el ataque y moviéndonos para proteger a Rosalie y a Esme nos adelantamos para encontrarlos en medio del campo.

Un escalofrió me recorrió la espalda, poniéndome los pelos de punta y haciéndome detener de golpe al igual que a todos los demás. Estábamos a unos diez metros de distancia cuando algo poderoso nos envolvió en una bruma de miedo.

¡Ay no!

Mis ojos volaron a mi espalda para ver como Isabella y Alice salían caminando una al lado de la otra. Tranquilas, sonrientes, ambas de la misma estatura, delicadas y menudas chicas que no podían estar desentonando más en el ambiente de lucha en el que estábamos, y al mismo tiempo parecía que no podían estar en un mejor lugar.

Sus cabellos, castaños y negros, estaban atados en una coleta alta que se balanceaba detrás de ellas mientras caminabas hacia nosotros, vestían ropas normales como cualquier adolecente. con la pequeña diferencia que en la cintura de los Jeans color negro de Alice estaba un grueso cinturón con más cuchillas de las que podía contar y en los muslos de Isabella, por encima de sus Jeans desgastados, unas fundas guardaban las mismas dagas que vimos la primera vez. La temperatura de mi cuerpo descendió cuando los ojos de ambas se encontraron con los míos.

Solo había visto un par de veces sus ojos en sus contradictorios colores, pero el frio y el fuego se sintieron escalofriantemente conocidos. Ellas venían a matar.

La pregunta era ¿a quién?

- ¿Esto se volverá rutina Carlisle?- pregunto bromista Isabella cuando llegaron cerca de nosotros.

-Hola Isabella. Alice- saludo mi padre con una sonrisa nerviosa. Isabella lo saludo con un movimiento de cabeza y Alice con una pequeña sonrisa pero con los ojos como el hielo clavados en Lucian y Victor.

Nos pasaron y siguieron caminado hasta pararse frente a los extraños que las miraban confundidos.

-¿Ah, nos trajeron un bocadillo?- pregunto Lucian con ojos brillantes de deseo confundiéndome.

¿Ellos no sentían el miedo que nosotros sentíamos, en presencia de Isabella y Alice?

Isabella ignorando el comentario se detuvo y dejo caer su cabeza hacia atrás mirando a mi padre con diversión.

-Ellos no son tus hijos ¿cierto?- Carlisle suspiro largamente mientras negaba con la cabeza- y supongo, que después de ver que ellos querían matarte a ti y tu familia, no querrás defenderlos ¿verdad?- volvió a preguntar. Carlisle apretó lo puños contrariado. Isabella levanto una ceja lentamente – ellos planean hacerles cosas horribles Carlisle. A ti y a todos- apunto mirándolo ahora de frente- volveré a preguntarte. ¿Los defenderás?- Carlisle la miro un instante antes de dar un paso atrás y negar.

-No interferiré, haz tu trabajo- Isabella asintió complacida mientras las llamas crecían en sus ojos

-Bien, no hubiera sido divertido de otra forma- con una sonrisa y guiñándole un ojo, dio un paso adelante junto a Alice.

-Yo quiero a la castaña- susurro lascivamente Lucian.

Fruncí el ceño asqueado con las imágenes que él estaba reproduciendo en su mente con ella como protagonista.

Asqueroso animal.

-Bien- asintió Victor mientras recorría a Alice con la misma mirada que Lucian.

¿Cómo podían estar tan tranquilos frente al poder que ellas desplegaban? Nosotros, que no éramos los destinatarios de sus miradas, estábamos rígidos.

Isabella y Alice sonrieron angelicalmente viéndose por un segundo más pequeñas e indefensas, atrayéndolos, animándoles a que se acercaran.

Lucian y Victor cayeron sin pensar en su juego y se abalanzaron rugiendo de gozo imaginándose ya como sería el sabor de sus sangre y como se sentiría romper en mil pedazos sus huesos.

Me moví sin pensarlo hacia delante pero la mano de Carlisle me lo impidió y lo mire tan confundido como él me estaba mirando a mí, me tomo del brazo y nos movimos hasta un extremo del campo para ver como Lucian y Victor miraban y le rugían al aire a su alrededor. Isabela y Alice habían desaparecido frente a sus narices

¿Porque me había movido? ciertamente no para defender a ese par de animales ¿pero entonces para qué?

-Alice- llamo Isabella distrayéndome y mis ojos la buscaron hasta encontrarla arriba de un árbol cerca de nosotros. Estaba sentada en la rama como si solo estuviera tomando el sol.

-¿Me llamaste?- pregunto una sonriente Alice que apareció colgada de cabeza arriba de ella. Isabella sonrió al verla provocando que esos inocentes hoyuelos aparecieran en sus mejillas.

-Creo que te debo algo- Alice sonrió y se dejó caer al suelo con delicadeza como si fuera una liviana pluma- son todos tuyos- susurro Isabella haciendo que las llamas de sus ojos chispearan.

- Dejare que termines tú el tuyo para que te diviertas- le dijo mirándola hacia arriba y comenzó a caminar.

-¿Que va a hacer?- le pregunte a Isabella. Ella solo apunto con su dedo hacia Alice sin decirme nada pero sonriendo entusiasmada. Gruñí preguntándome porque le había hablado en primer lugar conocedor de que ella sería la última persona en contestarme y me concentre en la menuda chica de cabello color negro.

Alice avanzo casi saltando hacia las moles que eran esos dos vampiros, pareciendo aún más pequeña a su lado, pero esto no los detuvo de abalanzarse nuevamente intentando derribarla.

Alice los esquivo y golpeo sin piedad una y otra vez, cada vez que se levantaban ellos se volvían a lanzar en su contra y ella arremetía con puños y patadas haciendo que los huesos chasquean dentro de sus cuerpos. Tomo a Lucian de un brazo doblándoselo en un ángulo extraño y lo lanzo a uno treinta metros de distancia y continuo con Victor pateándolo en el estómago tan fuerte que lo elevo del suelo. Todo era tan rápido que apenas podíamos seguir los movimientos, Alice se movía como si flotara entre ellos sonriendo escalofriantemente y sus ojos de frio hielo no se despegaban de ellos en ningún segundo.

-Deberíamos hacer algo- susurro Esme. Carlisle la abrazo haciendo que escondiera el rostro en su cuello

Rosalie, Emmett y yo aunque hubiéramos querido no podamos sacar los ojos de la lucha a algunos metros de nuestra posición.

¿Tan lamentables nos habíamos visto nosotros? ¿Y por qué ellos no escapaban? Incluso nosotros, siendo tan orgullosos, habíamos optado por salvarnos antes de seguir siendo golpeados por Isabella y Alice.

-Creo que es suficiente Alice- dijo Isabella cuando Alice los había mandado a volar por los aires, azotándolos contra un par de árboles.

Levante la vista para ver la fugaz mirada a Carlisle y a Esme abrazados. Alice le hizo una mueca de tristeza pero asintió de todas formas viendo también la posición de Esme

¿Isabella y Alice estaban preocupadas por mi madre?

Lucian y Victor cayeron encima de ella en un último intento de atacarla, aun en sus lamentables condiciones pero esta vez Alice no desapareció ni esquivo, se quedó fija en su puesto y antes de que pudieran llagar a tocarla ella movió las manos, desenfundando sus cuchillas y clavándoselas con certera puntería en sus cuellos.

Nosotros jadeamos de asombro, tanto por su rapidez como por el hecho de que unas cuchillas del porte de nuestras manos habían atravesado la piel del cuerpo de unos vampiros.

Los cuerpos cayeron rugiendo de dolor al suelo y Alice salto quedando a su lado y les saco con violencia sus armas haciéndolos gritar como animales.

Las guardo de nuevo en el cinturón y se agacho para tomar a Lucian del cuello de su camiseta y poniendo un pie encima de Victor para que no se moviera, este gruño pero por mas intentos que hacia no podía levantarse.

-Has sido alguien muy malo- le susurro mirándolo a los ojos y yo me estremecí conocedor de lo que ella estaba haciendo. Alice estaba viendo todas crueldades y matanzas que él tenía guardada en su mente.

-Maldita- le escupió mirándola pero sin mirarla en realidad. Alice soltó una risotada en su cara que se perdió en viento.

-Puede ser- asintió y le saco la cabeza de su cuerpo con un movimiento de su muñeca en solo un segundo.

Rosalie soltó un grito ahogado y se tocó su propio cuello.

"Pude haber sido yo, o Emmett" pensó con pánico y Emmett la abrazo con el rostro serio compartiendo el mismo pensamiento.

-Bella- llamo Alice dejando caer el cuerpo a sus pies con desprecio.

Mire rápidamente a Isabella para verla levantándose con los ojos fijos en la escena, se dejó caer casi flotando en el aire moviendo un cabello suelto lejos de su rostro al tocar el suelo y camino con suavidad al lado de Alice.

-¿Puedo?- pregunto señalando con su barbilla al impotente Victor que estaba aún bajo el piel de Alice.

-Todo tuyo, hermana- Isabella se inclinó y tomo a Victor por el cuello ahorcándolo y poniéndolo a su altura- Mírame- ordeno. Las llamas bailaban lamiendo sus ojos y cuando Victor pudo enfocarla ella sonrió complacida- has sido cruel, has matado sin compasión, mutilado y reído de tus víctimas. Tú y tu amigo son unos malditos animales que deben morir… y ayudarlos en eso será un placer para mí- su mano apretó el cuello de Victor hasta que sus dedos casi se tocaban mientras que el, abría y cerraba la boca en un inútil intento de hablar o respirar.

Con un último apretón Isabella le saco la cabeza que salió rodando hacia sus pies, dejo caer el cuerpo junto al de Victor y se agacho sentándose en sus talones

Pensé, aun en chock por lo que había visto, que Isabella le prendería fuego a los cuerpos pero en vez de eso, ella saco las cuchillas de sus fundas una en cada mano y las hizo girar entre sus dedos, les dio una vuelta y con un rápido y fluido movimiento los clavo en los cuerpos de Lucian y Victor al mismo tiempo, las saco y las volvió a guardar para levantarse y dar un paso atrás.

Mi boca se abrió cuando vi, como los cuerpos comenzaban a consumirse sin llamas rápidamente, hasta que solo hubo un montón de cenizas, inclusos sus cabezas eran ahora solo un pequeño montículo de polvo.

Dios ¿que eran ellas?

-Isabella-llamo Carlisle a lo que está clavo sus ojos en él.

Los ojos implorantes de mi padre no se movieron de los de ella hasta que Isabella frunció el ceño y resoplo moviendo su rostro hacia otro lado.

-Ya que- susurro volviendo a mirar a Carlisle- Alice cree que es una buena idea también y no puedo con los dos- Carlisle le sonrió alegre y yo mire a mi familia con confusión viendo lo mismo en los suyos

¿Que estaban "hablando" ellos dos?

Alice soltó una risita mientras caminaba hasta estar frente a nosotros.

-Sígannos- dijo Alice tomando el barzo de una molesta Isabella y comenzaron a a caminar.

-¿Para que?- pregunto suspicas Rosalie tomando fuertemente a Emmett de la mano.

-Iremos a nuestra casa- le dio una sonrisa tranquila - y ahí hablaremos- termino misteriosa guiñándole un ojo

-Si es que aún sigue ahí- me dije en un susurro. Aun no me recuperaba de la impresión que me dio ver semejante estructura aparecer de la nada.

Alice, escuchándome de seguro, se echó a reír con ganas.

-Estará, no te preocupes, la casa no desaparecerá esta vez- me dijo y comenzó a correr dando por terminada la conversación.

Me quede parado sin saber qué hacer. Carlisle me golpeo el hombro y un extraño brillo de diversión salto en sus ojos, cuando paso a mi lado con Esme de la mano y comenzaron a correr. Emmett y Rosalie me miraron dudosos pero al fin se decidieron por seguir a nuestros padres.

-Tal vez seas tú el que desaparezca, sin embargo- susurro Isabella mirándome por sobre su hombro con malvada anticipación en sus ojos rojos y siguió a Alice aun riendo de mi expresión.


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