Edward pov
Los ojos de un tenue rojo recorrieron la biblioteca esperando a que reaccionáramos del impacto solo comparable con una bomba.
ojos rojos, el tenia los ojos rojos no podía entender como podía ser posible que una cazadora estuviera casada con un vampiro... bueno uno no vegetariano.
-Creo que debiste haberles advertido Alice- Jasper sonrió compasivo mirándonos y luego a Alice quien le sonrió sin atisbo de culpa
-No pensé que tendría que hacerlo tan pronto-los ojos de Alice brillaron de pronto con un pequeño destello de luz plata cuando salto a sus brazos nuevamente- pensé que estarías fuera otro mes mas- Jasper sonrió tanto como una persona podría, mostrándonos una dientes blancos relucientes y tan filosos como los nuestros
-No fue necesario, encontré lo que me pidieron que buscara- su sonrisa vacilo hasta desaparecer formándose la primera expresión seria desde que había llegado. Sus ojos dejaron a Alice quien también sereno su expresión, hasta Isabella quien había estado en un silencio absoluto desde su llegada y su sonrisa resplandeció nuevamente- ¿me extrañaste Bella?- Isabella intento no sonreír al no conseguirlo camino pasándonos a todos hasta abrazarlo, como pudo, teniendo a Alice entre medio.
-Sabes que si- le respondió con una dulce y delicada voz como si fuera el hermano al que se cree es un héroe. Así que con el si podía ser encantadora ¿verdad?- espero me traigas buenas noticias- le dijo al separarse y Jasper hizo una mueca desapareciéndola inmediatamente con otra sonrisa
-Creo que primero debo presentarme- nos sonrió a todos que todavía mirábamos estupefactos la escena- mi nombre en Jasper el esposo de Alice y ustedes deben ser los Cullen ¿cierto?-el vampiro de ojos rojos extendió su mano con una cazadora a cada lado como centinelas, mirando cualquier mal reacción de nuestra parte.
Esto era más que malditamente extraño
-Si- Carlisle movió su cabeza intentando despejársela y camino tomando su puesto de patriarca- soy Carlisle Cullen- estrecho su mano sonriendo y retrocediendo para darle el pase a Esme que estaba a su lado- ella es mi esposa Esme.
-Es un gusto Esme- Jasper se mostró sorprendido por un segundo mientras saludaba caballerosamente a Esme y le echo un rápido vistazo a Isabella. Fue algo tan rápido que si no hubiera estado tan centrado mirándolo me lo hubiera perdido- tienes un gran parecido a alguien que Bella y yo conocimos hace mucho, mucho tiempo- los ojos de Esme se abrieron sorprendidos mirando a Isabella y Jasper.
-En verdad ¿Quién?- Jasper solo sonrió ampliamente como quien guarda un secreto e Isabella bajo los ojos en una expresión tan tierna que sentí que el piso de pronto se movía de la… ¿impresión?
-Mi madre-susurro mirando la punta de sus zapatos.
El silencio nos cubrió sobrecogiéndonos. Desde que habíamos visto a estas extrañas chicas, habíamos conocido distintas faceta de ellas; tenebrosas, siniestras, destructivas, malvadas, sonrientes, divertidas… asesinas y por sobre todo misteriosas, pero jamás habíamos visto a Isabella tan vulnerable como se veía ahora.
Por todo un minuto sus ojos se centraron en cualquier cosa del suelo, hasta que Jasper tomo su mano estrechándosela cortamente…. Y el minuto termino. Isabella volvió a ser la misma, sus ojos, verdes como frías esmeraldas se levantaron retándonos a decir algo dándole una razón para cortarnos la cabeza.
-Creo que yo no tengo nada que hacer aquí -movió su cabeza en señal de despedida y comenzó a retirarse hacia atrás- los veo luego- les dijo mirando a Alice y Jasper que solo se limitaron a asentir y salió silenciosamente por la puerta cerrándola con un pequeño clik.
Nos quedamos mirando por un segundo la puerta aun sumergidos en el silencio hasta que Alice limpio suavemente su garganta llamando nuestra atención, Carlisle sonrió y movió su mano apuntando hacia Rosalie siguiendo con las presentaciones
-Ella es mi hija Rosalie- mi hermana camino hacia Jasper y extendió su mano con las mismas ganas con las que se le extiende comida a un animal hambriento.
-Rosalie- saludo Jasper con otra esplendida sonrisa inclinándose con una pequeña reverencia igual a la que había mostrado con mi madre, propia de un caballero de otros tiempos y haciendo caso omiso a los ojos desconfiados de Rose.
-Y por último mis hijos Emmett y Edward- dijo Carlisle.
-Amigo- Emeett sonrió adelantándose hacia Jasper hasta quedar a su lado- no sé si deba decírtelo pero tu esposa es una cazadora, ella caza vampiros como tu, debes salir corriendo o pateara tu trasero hermano- Jasper exploto en una carcajada contagiándonos a todos, incluso Rosalie mostro una sonrisa mientras movía su cabeza resignada a lo peculiar de su esposo.
-Gracias por decírmelo pero llegaste un poco tarde, ella ya pateo mi trasero hace mucho- Jasper le guiño un ojo a Alice haciéndola reír con un pequeño sonrojo aflorando en sus mejillas
Jasper le extendió su mano a Emmett aun sonriendo. Emmett, adelantándose a la diversión que le causaba ver las muecas de otros vampiros victimas de su poder, se la estrecho con una sonrisa maligna. Pero para sorpresa de todos Jasper solo sonrió tan amplio como mi hermano sin mostrar algún tipo de malestar.
-Eres muy fuerte- alago soltando la mano de un desconcertado, y por primera vez, mudo Emmett
Me acerque por fin y los ojos de Jasper me encontraron con un brillo rojo expectantes haciéndome desconfiar un poco, camino a mi encuentro estrechando mi mano con una sonrisa oculta detrás de su semblante amistoso.
-Edward Cullen- salude devolviendo su apretón y quedándome de pronto cegado por un destello en mi mente que pareció eclipsar todo a mí alrededor.
Miles de imágenes de él y Alice saltaron a mi cabeza casi mareándome por su brillantes y luminosidad, días y días de felicidad aparecían y desaparecían en con pequeños fulgores de luz, me embargo la felicidad de ellos; abrazados, riendo, jugando, tomados de las manos, besándose, mirándose a los ojos como si nada más importara en el mundo, sus risas resonaron en mi cabeza y sentí el eco de su amor atravesando mi alma como la vibración de miles de campanas sonando al mismo tiempo, envolviéndome. Su amor era infinito, más allá de lo que se podría explicar en siglos de tiempos, era algo que está lejos de la comprensión, de incluso, un vampiro con la mente incomparablemente amplia como la mía. Y me di cuente que lo que estaba viendo eran solo los recuerdos de siglos que habían compartido entre ellos a través de los ojos de Jasper, su amor y devoción hacia Alice como él lo había sentido, como los había vivido, me di cuenta también que todo lo que sentía era solo una mínima parte de lo real, de lo que Jasper en verdad sentía por esa pequeña cazadora que estaba a su lado.
Jasper soltó mi mano cerrándome la puerta de sus recuerdos y pensamientos pero yo aún no podía salir de la luz que envolvía su mente, estaba momentáneamente encandilado. Muy lentamente comencé a ser consiente de mi alrededor percatándome que había visto poco más de un siglo del más puro y maravilloso amor en menos de lo que nos llevó el saludo.
Me le quede mirando confundido y mareado sin entender ¿Por qué me mostraba esto? ¿Por qué me hizo testigo de algo tan íntimo? Y debía decir que también me sentía muy celoso.
De pronto los celos se abrieron paso en mi cuerpo casi con la misma magnitud de su amor. Yo quería lo que él tenia, sentía que eso me pertenecía a mí también y que de alguna forma me estaba siendo negado. Estaba desesperado por tener algo que hasta ahora era ignorante de su existencia.
-¿Estas bien Edward?- pregunto Esme poniéndome una mano en el hombre haciéndome saltar, la mire sin palabras, no podía hablar, sentía mi garganta apretada como si me estuvieran estrangulando, mis ojos querían llorar por una amor que no tenía pero que sentía que necesitaba para seguir existiendo, quería lo que sentía era mío, MIO, pero que no estaba ahí.
Jasper que me había esto mirando con una sonrisa juguetona comenzó a dejarla caer mientras miraba como me derrumbaba, su rostro se crispo de confusión y preocupación haciéndome preguntar que rostro comenzaba a tener yo.
¿Qué me está pasando? Me pregunte intentando sacarme la sensación de mi cuerpo pero sin lograrlo, anhelaba algo que no tenía y nunca había tenido ¿Cómo podía ser? Quería lo que Jasper me mostro porque algo en mi decía que eso también estaba para mí.
Me sentía como un ciego al que le muestran las maravillas del mundo y luego le dejan en las tinieblas nuevamente.
-Creo que Edward necesita un poco de aire, tal vez fue mucho para el- Alice me miro con preocupación lanzándole una rápida mirada de reproche a Jasper que ahora se veía casi enfermo
-¿Quieres irte Edward?- pregunto Carlisle mirándome cada vez más preocupado, moví mi cabeza para decir que si pero en el mismo instante que pensé en irme sentí como algo en se desgarraba casi haciéndome caer del dolor.
¿Qué me estaba pasando? ¿que había hecho Jasper?
-Edward-llamo Alice mirando mis ojos que estarían anegados en lágrimas de dolor por un amor perdido, que en realidad no había perdido, si no fuera porque era un vampiro, y me tomo del brazo- sal por el pasillo, veras unas escaleras de caracol, súbelas y llegaras a una pequeña terraza- Alice me alentó con una sonrisa que no le llego a los ojos y me empujó hacia la puerta ya que mis pies se negaban a moverse libremente- solo necesitas despejar tu cabeza- la mire mientras me empujaba con fuerza pero no demostrando en realidad cuanta de esta estaba ejerciendo en mi para moverme.
Me cerró la puerta en las narices y me quede un par de segundos mirando la hermosa madera tallada sin entender aun que me pasaba, el nudo aún estaba apretando en mi garganta y sentía la picazón en mis ojos inútiles para derramar las lágrimas que quería derramar. Respire hondo por la nariz y camine siguiendo las indicaciones de Alice hasta que encontré la escalera de bronce y madera decorada con hermosas enredaderas en el pasa manos.
Subí sin ser consiente realmente viendo solo las imágenes y patéticamente intentando reproducir nuevamente la magnitud del amor que me había mostrado Jasper queriendo llenar el agujero que se había abierto en mi pecho y sintiéndome cada vez más agónico al darme cuenta de que, muy a mi pesar. comenzaban a desvanecerse a cada paso que daba, cada segundo desaparecía otro poco de la sensación.
No quería perderlo, pero tampoco quería lo de Jasper, quería sentirlo por mí mismo, quería lo que era mío desde antes de nacer.
Para cuando llegue al final de las escaleras era solo una desmadejada cascara de mí mismo, abrí una pequeña puerta con las fuerzas que me quedaban y salí a la hermosa luz del día que se filtraba por los vitrales del invernadero. Decenas de flores de distintos colores llenaban cada espacio, colmando todo el lugar de las deliciosas fragancias, camine hasta el centro donde había una pequeño estanque y me senté en una banca de madera ahogándome en pena y dolor sin saber porque.
-¿Qué demonios haces aquí?- mire sobresaltado a Isabella frente a mí de brazos cruzados y con el ceño fruncido sin decir palabra, sus ojos me miraron detenidamente y su rostro se transformó de enojo a confusión dándole pase final a la preocupación mostrando una expresión casi cariñosa. O tal vez solo estuviera viendo cosas en el estado tan extraño en el que estaba
-¿Estas bien?- se acercó unos pasos casi inconscientemente con las manos extendidas como si me fuera abrazar y las bajo rápidamente. Mi mente se despejo tenuemente.- estas más pálido que cualquier vampiro que haya visto- movió su pie nerviosamente dudando si acercarse más o no, la mire sin hablar sintiendo como el dolor comenzaba a fluir lentamente por mi cuerpo, dio un paso hacia atrás y un latigazo de dolor venido desde mi alma me hizo doblarme en dos en el asiento- ¿Edward que tienes?- en menos de un segundo su voz estaba a mi lado y mi nombre en su boca removió de un plumazo el dolor dejándome sentar erguido, algo tan potente como el dolor pero más placentero me atravesó haciéndome estremecer.
-Estoy bien- respondí con voz ronca, casi en trance preso de las cosas que estaba pasando en mi interior, algo caliente me recorría la espalda y mi mente registro que la mano de Isabella estaba en el punto donde las llamas comenzaban hasta propagarse por toda mi piel-¿Que me está pasando?- pregunte en voz alta dándome cuenta de lo agónico que me escuchaba.
Me gire para mirarla a los ojos provocando que los abriera asustada, mostrándome todos los matices del verde.
-No lo sé. Tu dime que te sucede- saco su mano parándose rápidamente y antes de darme cuenta mi mano estaba sosteniéndola para que no se moviera, temeroso de que el dolor volviera- ¿te volviste loco?- intento soltarse mientras su respiración comenzaba a aumentar ¿Por qué estaba tan asustada? Mi mano cosquilleo ahí donde su piel tocaba la mía, propagándose hasta mi estómago y la sostuve con más fuerza pero lo justo para no causarle ni la más mínima molestia.
-No sé qué me paso… yo solo… y él…- balbucee sin poder decir nada coherente ahora encadenado a los látigos de place que me atravesaban casi adormilándome.
-¿Quién?- pregunto volviéndose a sentar mirándome nuevamente con un original brillo de preocupación-¿Quién te hizo que?- sus ojos verdes comenzaron a oscurecerse lentamente y me movió un hombro instándome a contestarle- Dime Edward quien te hizo esto- su mano hizo un ademan mostrando las penosas condiciones en que me encontraba. Aun sin el dolor lacerando mi interior sentía una gran angustia recorrer mi cuerpo clamando por algo que aún no entendía- Estas pálido como si hubieras visto un fantasma, si no fueras vampiro juraría que ahora estarías inconsciente, y no me hablas y…- de pronto detuvo abruptamente su voz que había adquirido un extraño tono agudo, ¿angustiado? y se levantó con violencia de mi lado cortando la conexión entre nosotros dolorosamente- Jasper- dijo entre dientes con un gruñido animal, sus ojos ya no estaban negros, ahora eran más parecidos a dos trozos de carbón con las llamas en su interior inflamándose a cada respiro hasta volverse rojos deslumbrantes como llamas del infierno.
Isabella esta lista para matar
Y yo perdí, por imposible que pareciera, la conciencia.
Lamento el retraso pero no tenia computador pero en cuanto me lo compre me puse a escribir como loca, pronto tendrán el siguiente lo prometo.
Espero les guste este capi, besitos a todas las que se tomen la molestia de volver a leerme
atte vale
