Edward

Voces, muchos gruñidos y susurros me rodeaban.

-Isabella debes intentar calmarte- fue lo que por fin pude definir claramente reconociendo la voz de Alice

-No puedo creer que hicieras algo así Jasper- gruño Isabella y se escuchó el sonido de forcejeos

Me sentía extrañamente incorpóreo, mi mente estaba clara como siempre pero mi cuerpo no respondía a sus órdenes, así que elegí permanecer, como y donde estuviera, hasta saber que me estaba pasando y seguí escuchando la conversación que ocurría a mí alrededor

-No imagine que le afectaría tanto- se justificó Jasper y me di cuenta de que estaban hablando de mi- ya llevan casi un mes aquí, pensé que ya había comenzado a adaptarse

-Es un lector de mentes Jasper- Dijo Alice con un leve toque de reproche en sus palabras- su mente es más receptiva que las demás, pudiste hacerlo más gradualmente. Y no podría adaptarse tan rápido si Isabella…- un gruñido interrumpió a Alice que identifique de Isabella sorprendiéndome de poder diferenciar algo así

-¡Maldita sea! Ni rápido ni lento, esto simplemente no debía ocurrir- grito angustiada Isabella provocando que mis ojos se abrieran por fin.

Me levante de golpe del piso en donde estaba tendido, viendo que seguía en el invernadero y tres pares de ojos me miraron con diferentes expresiones

Jasper, que era el más cercano a mí, me miraba preocupado y suspiró aliviado como si no pensara que despertaría en realidad, pero lo que me impacto fue Alice e Isabella

Alice, con el rostro inexpresivo y ojos planos, sostenía a Isabella por los brazos que tenía una expresión demoniaca en su rostro, con sus ojos destellando en un rojo profundo.

-¿por qué la sostienes?- fue lo primero que salió de mi boca casi con enojo sorprendiéndome a mí más que a ellos. Jasper sonrió muy tenuemente mientras que Alice hizo girar sus ojos que ya comenzaban a ser de su color gris normal. Isabella apretó sus dientes mirando con odio hacia Jasper.

-Suéltame Alice- demando con voz firme y Alice la miro desconfiada- estoy bien ahora- gruño lanzándome una mirada rápida y una esquina de la boca de Alice tembló sin llegar a convertirse en sonrisa antes de soltarla

-¿Que me ocurrió?-pude preguntar solo una vez que Isabella estaba libre sin entender la razón

- Tuviste lo más parecido a un desmayo que puede tener un vampiro- me respondió Alice pero mi atención estaba en Isabella, que se retiraba hasta el rincón más alejado sin mirarme

-¿Cómo?- pregunte aun con mis ojos en Isabella, recorrí su rostro que estaba dirigido hacia el suelo, absorbiendo como la luz que entraba hacia brillar los delicados cabellos dorados que se mezclaban con el castaño y que colgaba por un lado de su cuello y hombro. Ya había visto su peculiar color antes pero ahora no podía entender porque mis ojos se negaban a moverse, y confundiéndome más aun, me di cuenta que no me importaba en realidad saber la respuesta

Jasper y Alice llamaron mi atención carraspeando suavemente y dirigí mis ojos, con esfuerzo, hacia ellos viendo sus rostros con pequeñas sonrisas.

-Bueno…- Alice frunció los labios buscando las palabras para expresarse- a veces un vampiro en raras ocasiones puede, algo así como desconectarse, congelarse por algún tiempo. Eso te ocurrió a ti-me sonrió ampliamente, orgullosa de su explicación

-Raras ocasiones- repetí entrecerrando los ojos sintiendo difusamente el eco del dolor que había sentido antes de "desconectarme"- raras ocasiones como cuando un vampiro le hace algo al otro provocándolo- acuse mirando directamente a Jasper y sintiendo como el enojo se iba abriendo camino en mi cuerpo- ¿qué me hiciste Jasper?- Isabella gruño ferozmente dese su rincón llamando mi atención.

Alice y Jasper la miraron pero ella no los miraba a ellos, su rostro estaba dirigido hacia un lado mirando con ojos rojos hacia más allá de las paredes de vidrio del invernadero, se irguió, camino con rapidez pasándonos y abrió uno de los gigantes vidrios hacia arriba. Mire a Alice asustándome al ver sus ojos desprovistos de vida nuevamente, haciéndome temblar, camino a un lado de Isabella y ambas miraron al espeso bosque.

Una brisa fría se introdujo en el cuarto alborotando las flores y haciendo volar el cabello de Isabella libre hacia un lado, recordándome la primera vez que las había visto. Ahí, paradas, cada una en un árbol, mirándonos con la expresión más escalofriante desde lo alto, justo antes de comenzar a cazarnos.

-¿Cómo es posible?- pregunto Isabella sin dejar de mirar hacia afuera, Jasper me dio una mirada sombría y camino hacia ellas conmigo pisándoles los talones.

-Supongo que nuestras sospechas eran ciertas- Respondió Alice con la voz suave y neutra.

Mire por sobre el hombro de Isabella hacia el bosque y mis ojos casi se salieron de mis orbitas.

Ahí, entre los arboles del bosque y a unos cien metros de la casa, venían sin miedo a equivocarme más de treinta vampiros acercándose cada vez más hacia nosotros. Una extraña sensación me invadió, demandando correr a matarlos sin piedad. Me estremecí confundido por la fuerza del deseo que en realidad no sentía como mía.

-Hazte para atrás y estarás bien- susurro Isabella mirándome por sobre su hombro. Obedecí confundido, alejándome de ella y la sensación comenzó a retroceder a medida que mis pasos nos separaban.

Moví mi cabeza aturdido pero resignado a que este no era el momento preciso para mis preguntas.

-Jasper, supongo que estas eran las mala noticias ¿verdad?- murmuro Isabella lanzándole una mirada acusadora. Jasper asintió con frustración mirando nuevamente como el grupo de vampiros se detenía para comenzar a mirar, pasando sus ojos de un lado a otro pero sin posarse sobre la casa en ningún momento. De pronto recordé el desagradable episodio con la casa y mi impedimento de verla y seguir avanzando

-Ellos no pueden ver la casa- le asegure a Isabella desde mi lugar sabiendo que no debía molestarme en llamar su atención y ella sin dudar se giró para mirarme como si en realidad la hubiera llamado. Fue una extraña sensación de estar unidos, una conexión de no necesitar palabras y que de pronto se sintió natural y familiar. Una parte de mi sabía que ella se giraría sin que yo en realidad la llamara y que yo respondería de igual forma. Se sintió tan natural que ni siquiera dedique más de un segundo en analizarlo.

-No- me respondió mirándome brevemente y miro de nuevo hacia el grupo con el ceño fruncido con algo más que disgusto- pero eso no durara por mucho ¿Qué dices Alice?- Alice ladeo su cabeza pensativamente sin quietar sus ojos de los vampiros

-Tres, a lo mucho cuatro minutos- le respondió. Isabella asintió y se movió de la ventana

-Eso pensé- camino a mi lado y me tomo del brazo hasta hacerme encorvar y llagar a la altura de sus ojos. Yo con mi casi metro noventa y ella con sus escasos metro sesenta apenas llagaba a mi hombro. Sabía que ya lo había echo una vez, me había tomado y enfrentado casi nariz con nariz amenazándome, pero ahora sin saber porque, sentí que esta vez era algo extrañamente intimo que me tocara y mi cabeza se nublo al sentir su calor traspasar mi camiseta- ¡escúchame!- demando haciéndome volver a prestarle atención y pestañe enfocándome nuevamente- ve con Jasper, reúnete con tu familia y protégelos, esto se pondrá muy feo- la mire a los ojos y, estando seguro que algo me poseyó, asentí rápidamente y me acerque hasta que mis labios tocaron su frente, la piel cálida calentó mis labios y el calor se desplazó por todo mi cuerpo electrizándolo.

Para cuando recupere la cordura me erguí con violencia alejándome de ella y mire intentando entender que me había pasado a Alice y Jasper, que tenían la misma expresión de asombro que yo y miraban de Isabella a mí alternativamente. Baje, temeroso hasta la medula, los ojos con puro horror a Isabella esperando, que con una furia descomunal, me arrancara la cabeza, solo para encontrarme que tenía los ojos tan abiertos como era posible y su boca caía abierta sin respirar

-¡Maldita sea Jasper!- exclamo con voz aguda saliendo del trance y mirando con furia hacia el esposo de Alice. Aunque, hasta para mí era algo claro que Isabella sería incapaz de hacerle daño, Jasper en realidad se veía condenadamente asustado, como esperando que al que le arrancaran la cabeza fuera a el- ¡Ve con el!- le espeto con voz contenida y se giró caminado con furia hacia la ventana sin mirarme nuevamente.

Alice movió la cabeza con pena mirando a su esposo.

-Te amo, pero esta vez estas más que jodido- Volvió a mover su cabeza y se empinó para darle un beso en la mejilla- ve- le insto con la cabeza y se unió Isabella

-Vamos Edward- Jaspe me tuvo que casi arrastrar hacia la puerta y parte de las escaleras ya que y aun no volvía en sí de mi asombro, intentaba pensar que me había pasado sin llegar a ninguna respuesta, de hecho, todo lo que podía ver detrás de mis ojos era una y otra vez a mí mismo inclinándome y besando la frente de Isabella.

Yo. Besando. A Isabella.

¡Por Dios, que me había pasado!

-¿Acabo de besar a Isabella?- pegunte, llegando a la conclusión cuando llegamos al pasillo, que solo había estado aun en el extraño trance, solo que esta vez había alucinado ese beso con Isabella

-Eh… si- respondió Jasper mirándome con nerviosismo mientras caminábamos hacia la biblioteca

-¿La bese?- volví a preguntar esta vez casi tropezando y viendo mis esperanzas del sueño estrellarse en mi rostro, en mi rostro besador de Isabellas- ¿a Isabella?

-Creo que ya hemos afirmado ese hecho- me dijo Jasper, aunque temeroso, también un poco exasperado

Me detuve en la mitad del pasillo y me sostuve la cabeza, que si hubiera sido humano, estaría por estallar

-¡Oh por Dios!- grite fuera de mí. Había pasado. Lo supe desde que ellas habían llegado. Por fin me había vuelto loco- sí, me he vuelto loco- asegure exteriorizando mis pensamientos mientras miraba a Jasper con el rostro en verdad desquiciado

-No te has vuelto loco- me consoló Jasper con un suspiro y me empujo para que siguiera caminando- te lo explicaría pero ahora no tenemos tiempo, debemos avisar y poner a salvo a tu familia- asentí aun trastornado, intentando concentrándome en lo que tenía que hacer.

Avanzamos con más velocidad llegando en segundos a la puerta de la biblioteca y Jasper entro de golpe, sobresaltando a mi familia que estaban parados merodeando entre los libros, se detuvieron y nos miraron asombrados sin entender nuestra agitación.

No nos habían escuchado venir. Supuse que está a casa no estaba hecha como cualquier otra y no me sorprendió

-¿Estas bien Edward?- me pregunto Esme acercándose y yo asentí resuelto. Estaba loco, pero eso no era algo que importara ahora de todas formas ¿verdad?

-Si pero debemos seguir a Jasper- les dije llegando a su lado

-Afuera acaba de llegar una horda de vampiros, vienen por nosotros y tengo que ponerlos a salvo- Jasper se movió aun en la última frase hacia la pared de la biblioteca, moviendo una puerta que yo no había visto, para sumergirse y salir armado hasta los dientes con dagas y cuchillas

-¡Vampiros¡- Esme se llevó la mano a la boca consternada-¿ Cómo es posible? nunca antes había pasado algo así. Aquí casi no se ven vampiros- miro a Carlisle quien se acercó para tomarle la mano.

Jasper la miro un segundo, antes de volver sus ojos a las armas, que ahora estaban en la pequeña mesa y comenzó a descartar algunas

-Isabella y Alice son una especie de imán- descarto otro par de cuchillas moviendo la cabeza y comenzó a elegir otro par- pero esto es otra cosa, ellos no deberían haber llegado tan lejos, y mucho menos poner en peligro la barrera de Alice- asintió hacia un hermoso par de cuchillas con un ángel garbado en la empuñadura y un par de pequeños tridentes con el mango dorado y un intrincado diseño en la cuchilla del mismo tono - Debemos irnos- camino hacia la puerta pero se detuvo desconcertado cuando vio que no nos movíamos- no quiero ser descortés pero deben moverse

-No podemos dejarlas solas- dijo Carlisle avanzando y tomando una de las cuchillas descartadas- ellas pueden ser muy capaces de hacerlo solas, lo sé, pero creo que de todas formas debemos ayudar- Emmett asintió con una gran sonrisa e hizo crujir sus dedos

-Yo me apunto. Ellas mataron a esos dos hace un rato y me quede con mucha energía reprimida- Jasper abrió la boca para replicar pero la detuve con mi mano

-Mayoría gana, lo siento- Rosalie se acercó de un salto hacia la mesa mirando las armas y sonrió feliz mientras tomaba unas pequeñas cuchillas plateadas y le daba un par a Esme

- Camina chico, o nos perderemos la diversión- camino como solo ella podía hacer y salió seguida de una sonriente Esme quien estaba haciendo girar las cuchillas en sus manos

-Esa es mi mujer- rio Emeett y la siguió en un parpadeo con Carlisle a su espalda

-Esto no le gustara a Isabella y a Alice- murmuro Jasper mirando por donde habían salido. Yo solo me encogí de hombros

-Tu puedes calmar a Alice- sonreí sin saber bien porque, seguro por culpa de mi nueva y desquiciada mente y camine golpeando amistosamente la espalda de Jasper- yo me encargo de Isabella- Jasper me miro intensamente pero yo solo me volví a encoger de hombros

¿Qué tan malo podía ser?


Espero les guste, y repito mis disculpas por la demora de los capis. besitos a todas

Atte vale