Agradezco de todo corazón los Reviews que me dejo BeaGiil por los capis. espero este te guste.
Y espero que las otras niñas encantadoras que estaba leyendo antes de que me perdiera vuelvan y me dejen un lindo comentario... o un comentario para regañarme por la demora. lo que sea. Quiero que disfruten de los capis que vienen ahora.
Y una gran bienvenida a las que se acaban de integrar.
Besos, nos encontramos prontito.
Atte VALE
Edward
-Pensé que a ustedes no le gustaban las peleas- me dijo Jasper cuando me alcanzo en la puerta del frente. El viento frio nos envolvió desordenándome el cabello y meciendo los arboles del bosque frente a nosotros.
-No nos gustan-afirme mientras comenzaba a caminar por el frontis hasta llegar a la esquina de la casa- pero esto es extraño, no podemos dejarlos solos. Además, somos vampiros Jasper, está en nosotros, incluso Rosalie y Esme son excelentes peleadoras. ¿Por qué están siendo atacados de cualquier forma?- Mire como Jasper hacia una mueca contrariado y suspire- luego será, entonces- camine un poco más rápido pero sin llegar a correr, no sabía cómo funcionaba la extraña barrara que hacia invisible la casa y no quería llamar la atención del grupo hacia Isabella y Alice o a mi familia que ya debía estar llegando atrás.
Jasper sin embargo se apresuró corriendo y ahora confiado corrí pasándolo con facilidad llegando antes y deteniéndome de golpe al ver a Alice y a Isabella paradas una al lado de la otra enfrentándose al bosque y mirando como los vampiros se acercaban cada vez más a la casa.
Alice me miro solo un segundo sonriendo antes de volver la vista de nuevo al bosque, Isabella sin embargo me frunció el ceño
-Te dijo que te protegieras con tu familia- suspire y camine hasta llegar a su lado. No sabía qué demonios me había pasado hace un rato pero algo extraño fluía ahora por mí, que me hacía sentir completamente normal estar a su lado, hablarle, incluso, con el horror que me produjo, tocarla o besarla como lo había hecho. Así que, esa misma sensación, me empujo a poner mi mano con confianza en su espalda intentando apaciguarla
- No las podíamos dejar solas con algo así- y yo no podía dejarte a ti sola, quise agregar pero me lo guarde y en cambio mostré una gran sonrisa, haciendo caso omiso a la rigidez de su cuerpo cuando la toqué
-Como quieran- gruño pero no se alejó de mí ni de mi toque- solo manténganse alejados de mí, no me controlo muy bien últimamente- me miro un segundo y la acusación brillo en sus ojos rojos antes de volverlos al bosque- especialmente tu- murmuro dejándome sorprendido- ¿Lista Alice?- pregunto mientras se alejaba unos pasos de mí y recibía con una pequeña sonrisa las cuchillas con el ángel grabado que Jasper le estaba entregando.
-Siempre- le respondió Alice sonriendo con los ojos fríos carentes de brillo. Diabólicos, creo que nunca me acostumbraría- Edward- llamo mientras movía los tridentes, acostumbrándose a su peso-tu familia está en el otro extremo del bosque, les pedimos que se escondieran para darles una pequeña sorpresa a nuestros invitados y alejarlos de la casa- Alice apunto, más allá del grupo de vampiros con ojos del más brillante rojo, que casi alcanzaban el claro donde nos encontrábamos. Asentí y camine decidido para encontrarme con ellos, pero Alice negó dándome una sonrisa más normal y no escalofriante- tú te quedas, te necesitamos aquí.
-¿Para qué me necesitas?- pregunte curioso regresando mis pasos.
-Nosotras podemos, más o menos, ver las mentes de los vampiros pero es algo más visual que nada, también podemos controlar los pensamientos, es algo fácil en realidad, pero lo que ahora necesito es que veas que están pensando todos ellos-la mire con tristeza
-Me encantaría hacerlo Alice pero cerca de ustedes soy como un vampiro más, mis poderes no funcionan- Alice sonrió traviesa
-Lo sé- miro a Isabella con una ceja levantada recibiendo de respuesta un suspiro exasperado
-Ahora podrás escuchar- me dijo Isabella y de pronto sus ojos se encendieron mirándome fijamente- pero si haces un intento, por pequeño que sea, de entrar en mi mente, te juro que no dudare en sacarte cada extremidad y dejarte para que te repares solo- abrí mis ojos más sorprendido que asustado. ¿Era miedo lo que vi en sus ojos?- te lo advierto, no podrás hacerlo sin que yo me dé cuenta y cuando lo haga cumpliré mi promesa- asentí sin dudar de ella. Al menos no había amenazado con matarme como hacía antes- bien. Ahora escucha- de pronto todas las voces mentales a mí alrededor me golpearon dejándome un poco aturdido.
Me concentre rápidamente dejando de lado a Alice, a Jasper, y por supuesto a Isabella, y deje correr mi mente hacia la horda.
-Mmmm, están confundíos, conozco la sensación debo agregar, pero saben que las casa está aquí- mire Alice con el ceño fruncido- uno de ellos te menciona especialmente a ti Alice, cree que a pesar de que le advirtieron de ti él puede deshacer la barrera- el rostro de Alice se transformó con furia haciendo que sus ojos brillaran extrañamente como la luz atreves del hielo
-Ese debe ser el psíquico- dijo con voz baja y letal- ese es mío
-¿Psíquico, como yo?- Alice negó, se veía tan furiosa que tuve que retroceder al sentir la sensación en mi cuerpo alertándome del peligro, Jasper se acercó poniendo una mano en su espalda baja y Alice pareció relajarse un poco pero la furia seguía irradiando de su cuerpo
-Alice tiene algunos trucos que se trajo de su vieja vida- me dijo Isabella mirando a su hermana con calma- su familia, a pesar de ser noble, tenía una integrante algo diferente- Isabella hizo girar las cuchillas pensativamente- Su abuela sabia de la existencia de que algo fuera de lo normal vivía en este mundo y descubrió algunos trucos para protegerse- hizo un gesto con su mano hacia el bosque- la barrera que los mantiene confundidos y desorientados lejos de la casa es uno de ellos, pero estos como toda magia, es algo mitad mental y mitad físico. El psíquico que esta entre ellos puede, con algo de esfuerzo, desbaratar la barrera. Al parecer él puede "ver" lo que hizo Alice y encontrar una solución-Alice incluso vibraba de furia cuando Isabella termino de explicarme.
Tuve que volver a retroceder porque me estaba sintiendo verdaderamente mal al lado de Alice, el malestar era como un mazo detrás de mi cabeza golpeteando para que corriera lejos.
-Edward- llamo Alice mientras movía su cabeza señalándome el bosque y tuve que concentrarme para dejar el malestar y continuar escuchando
-Hay algunos otros vampiros especiales: un rastreador, y otro…- me concentre en la mente de este vampiro en espacial-otra- me corregí- Es una chica, ella…- alta, con el cabello castaño que caía sedosamente hacia su espalda, largas piernas y un cuerpo exuberante estaba sentada en la rama de un árbol. Su mente estaba repleta de imágenes de hombres mientras esperaba que el psíquico derribara por fin la barra. Si pudiera me hubiera sonrojado- bien, eh, ella puede… seducir con mucho éxito a los hombres y luego los controla, los prefiere, pero bien puede hacerlo con mujeres. Sabe específicamente que con ustedes esta un hombre y lo quiere- mire temeroso a Alice que gruño mostrando sus dientes al bosque- Y… oh, hay otro que sabe que estoy con ustedes, le acaba de decir a… Amber, que hay otro hombre y ya está pensando cómo hacer…- me detuve incomodo por el escenario del que era ahora protagonista
-Ella es mía- gruño Isabella sobresaltándome por la fuerza de su odio
-Son cincuenta en total- dije volviendo a concentrarme- cuatro con poderes: Amber la mujer, Tomas el psíquico, Gabriel el rastreador y Richard, el… no se realmente que hace ¿cuenta?- fruncí el ceño confundido
-Él puede saber exactamente la cantidad de personas, mujeres y hombres, que hay a su alrededor- me aclaro Isabella
-Eso no parece muy impresionante- dije con aburrimiento
-No lo es- me dijo dándome la razón- no en la cotidianidad de cualquier forma. Pero en la guerra por ejemplo, saber cuántos enemigos hay detrás de las trincheras siempre es algo muy útil- estaba por darle la razón cuando las mentes conocidas de mi familia me invadieron, le sonríe sin pensarlo a Isabella y por un segundo su boca se movió como si me la fuera a responder. Estuve a punto de escuchar su mente pero me detuve al ver sus ojos estrechados. Retrocedí con las manos en los bolsillos y le guiñe un ojo, pero ella se giró rápidamente sin dejarme ver su rostro.
-Mi familia esta lista- anuncie. Alice asintió y miro a Isabella.
-Fue buena cosa que vinieran mientras estaba el aquí ¿verdad?- le pregunto sonriendo y apuntándome con la cabeza- hazlo- Isabella se puso rígida un segundo y pareció respirar hondo mientras se volteaba y comenzaba a caminar hacia mi
-Quédate quieto- me dijo cuando llego a mi lado- y recuerda bien lo que te sucederá si te metes en mi mente- advirtió y casi salto del asombro cuando acerco su rostro al mío.
Sus ojos me quemaron y su respiración calentó mi boca haciendo respirar hondo intentando tragarme su aroma, sus manos en mi pecho parecían la señal para que el fuego comenzara a arrastrase bajo mi piel haciendo que mi respiración aumentara su ritmo, avivando más y más las llamas y la electricidad que zumbaba entre nosotros
Mis manos se anclaron en su cintura y abrí mi boca intentando respirar, aunque innecesario, más oxígeno. Isabella se acercó cada vez más hasta que sus labios estuvieras casi sobre los míos, me prepare abriendo mis labios para recibirla, lo quería, lo anhelaba, lo necesitaba…
Sin embargo ella solo exhalo su aliento en mi boca, quemando mi interior con verdadero fuego, las llamas corrieron por mi boca hacia abajo rápidamente llenado cada espacio vacío en mi interior.
Se alejó, una vez que la solté poniendo sus pies en el suelo, ya que sin darme cuenta la había levantado para que alcanzara mi estatura y tuve que cerrar mis manos en puños para no atraerla hacia a mi nuevamente y me concentre en lo que me estaba pasando
Cerré mi boca, sintiendo el fuego recorrerme sin hacerme daño, envolviéndome hasta que solo sentí fuego, me quede quieto, temeroso de convertirme en cenizas si me movía, y espere a que la sensación se desvaneciera. No lo hizo, sin embargo, solo bajo los grados suficientes para dejar moverme sin miedo. Sentía mi cuerpo irradiando calor como no había hecho desde que deje der humano
-¿Que fue…?-Isabella me miro con la respiración agitada y el fuego de sus ojos escondía algo más que mi cuerpo respondió con el nuevo calor aumentando y estabilizándose nuevamente
-Habla con tu familia- me dijo moviendo la cabeza hacia el bosque. La mire sin entender y ella rodo sus ojos casi con simpatía- te di un pequeño regalo. Vamos inténtalo, solo debes imaginar que tu voz se proyecta en sus mentes- abrí mi boca pero la cerré con rapidez mirándola a los ojos.
Sus ojos rojos, mire su hermoso rostro siendo bañado con la pálida luz del día nublado, su cabello ahora atado en lo alto de su cabeza con algunos cabellos revoloteando en su delicado cuello y sus labios, que tenían una pequeña esquina levantada, sin duda divertida por mi rostro.
Estaba perdido, me dije a mi mismo, quitando mis ojos de los de ella antes de que viera en ellos lo que yo acababa de descubrir entre pestañeo y pestañeo.
Me concentre en mi familia, vi a través de los tranquilos ojos de Carlisle a los demás en la cima de unos árboles mirando las espaldas de los vampiros. Estaban concentrados y un poco preocupados como debía ser en cualquier pelea, pero sorprendentemente estaban excitados, incluso Esme estaba sonriendo como una niña con las cuchillas plateadas haciéndolas girara entre sus dedos
-Carlisle- probé intentando proyectar mi voz como había dicho Isabella, y mi padre dio un respingo casi cayendo del árbol
-Edward- susurro mirando hacia todos lados y luego se regañó por hablar tan cerca del enemigo, por suerte los otros estaba demasiado ocupados buscando algo que les había dicho el psíquico
-¿Edward eres tú? ¿Dónde estás?- pensó mientras me buscaba alrededor- ¿y cómo puedes estar dentro de mi cabeza?
-Sinceramente no lo sé- le dije y Carlisle se estremeció cuando me escucho en su mente
-Esto es extraño- no sé si se lo dijo a él o a mí pero de todas formas conteste
-Y me lo dices a mí- dije mirando a Isabella y recordando, con un golpe en el estómago, la fuerza del deseo que me había sacudido con sus labios en casi tocando los míos
-¿Besaste a Isabella?- Vi en la mente de Esme como Carlisle abrió exageradamente los ojos y esta vez fui yo quien dio el respingo
-¿Puedes ver eso también?
-Tu acabas de golearme con la imagen Edward, lo sentí tan nítido como si hubiera sido yo el que lo vivió- me regaño y podría jurar, que si pudiera, Carlisle estaría rojo de la vergüenza
-¿Carlisle estas bien?- le pregunto Esme en un murmullo y mi padre le hizo una señal para que esperara
Estaba horrorizado, le había mostrado a mi padre el deseo aplastante que había tenido con Isabella. Nadie debería pasar por algo así. Ni siquiera un vampiro
-¿Cómo estás haciendo esto?- volvió a preguntar cambiando, gracias a Dios de tema, y frotándose la frente con la yema de sus dedos - y por favor intenta hablar más bajo
- Isabella hizo algo…- dije vagamente y las imágenes volvieron a llenar mi cabeza y las sensaciones mi cuerpo. Carlisle crispo el rostro como si estuviera sufriendo
-Por lo que más quieras Edward, contrólate, estas casi gritándome tus sentimientos- Volvió a frotarse, esta vez con más fuerza, su frente.
- Lo lamento, me estoy acostumbrando- me disculpe probando intentar bajar mi volumen y controlarme-Ella me hizo algo, un regalo me dijo- Carlisle asintió
-Nos dijeron que se comunicarían con nosotros, supongo que te ocuparon como megáfono mental- alce mis hombros. "Megáfono mental" podría ser peor
-¿Qué le pasa?- vi que le pregunto Emmett a Esme y ella se encogió de hombros mirando un poco preocupada a Carlisle
-Es Edward- les dijo él y los demás comenzaron a mirar a su alrededor- Esta en mi cabeza- Emmett, Rosalie y Esme se le quedaron mirando, como cualquier persona cuerda, que mira a alguien que dice escuchar voces en su cabeza- es una larga historia- les dijo moviéndose un poco incómodo con sus miradas
-Edward, diles que deben atacar pero que lo principal es alejarlos de nuestra casa- me indico Isabella y yo asentí rehuyendo de su mirada y transmitiendo el mensaje a mi padre.
-Edward dice que debemos atacarlos pero el objetivo principal es alejarlos de ellos- les explico Carlisle y luego de otra ronda de miradas, Emmett se encogió de hombros
-¿Por qué no? hoy he visto más de lo que creí capaz, si él cree escuchara a Edward entonces yo digo que es algo genial
-Gracias Emmett- le dije con un poco de sarcasmo y Emmett pego un salto tocándose la frente
-No lo creí posible Edward pero alcanzaste otro nivel de rareza
-Ahora Edward- me dijo Alice- están por hacer caer mi barrera-comenzó a maldecir entre dientes y yo asentí con rapidez dejando pasar el comentario de Emmett
-Es momento Carlisle- Carlisle asintió y se dejaron caer llamando la atención de los demás
Desde mi lugar pude ver como los vampiros se detenían, se volteaban hacia donde estaba mi familia y la mayoría comenzaron a correr hacia ellos entre gruñidos ensordecedores.
-¿Por qué atacaron tan rápido?- me sorprendí de la violencia y furia con la que los vampiros habían comenzado a atacar, habían pasado de cero a cien en un latido de Isabella
-Creen que somos nosotras- contesto Isablella sonriendo diabólicamente con la mirada perdida hacia donde estaba el grupo- y que nuestro olor es irresistible, están en un frenesí- pestaño y sus ojos se centraron y sonrió alegre cuando Alice le aplaudió
-Lo del olor fue algo muy bueno, felicidades hermana- no sabía porque era algo tan bueno pero no alcance a decir nada porque un gran, y conocido, grito resonó en todo el bosque.
-¡Que se desate el infierno!- Rugió Emmett y se lanzó a correr con el mismo fervor hacia el grupo comenzando a golpear a todo lo que se interponía en su camino.
Mire a Isabella con reproche
-A él no le he hecho nada- me dijo mostrándome las palmas frente a ella y una sonrisa inocente. Suspire, ya me lo temía, pero tenía esperanzas de que la actitud de mi hermano fuera obra de algo externo en su mente. Era demasiado pedir, solo estaba siendo Emmett
El grupo que quedaba, liderado por el rastreador inicialmente se habían quedado, pero al ver como la masa de músculos de mi hermano estaba sacándose de encima a sus compañeros como moscas, corrieron en su ayuda. Cuando Carlisle vio que los todos los vampiros venia por ellos llamo a Emmett y comenzaron a correr alejándolos de nosotros y la casa
-Perfecto. Recuérdame darle un regalo a tu hermano- me dijo Isabella asombrada mirando a Emmett y mi frente se arrugo
Primero estaba pensando en la forma en que me dio mi regalo y su imagen tan cerca de Emmett casi me provoca un derrame cerebral y lo siguiente que sabía es que estaba cerca de su rostro amenazadoramente gruñéndole:
- De ninguna jodida manera-estrelle mi nariz con la suya viendo como sus ojos se agrandaban en schok- pasas por mi cadáver primero- Isabella me miro por otro segundo y se alejó intentando mantener su rostro serio pero incluso yo, en mi neblina de coraje, pude ver que le estaba siendo muy difícil
-Yo pensaba en algo como un par de muñequeras que se transforman en cuchillas al expandirlas- dejo de intentarlo y su sonrisa resplandeció en su hermoso rostro- pero si tu no quieres, de ninguna jodida manera supongo que será otra cosa- pestañe estupefacto y la vergüenza me invadió.
-Mmm, si, no, yo creo que eso le gustara- dije aclarándome la garganta y cometiendo el error de mirar hacia Alice y Jasper. Ellos estaban partiéndose de la risa en silencio
-Es hora- dijo Alice, vendita Alice, caminando y haciendo terminar el momento
Corrimos con ellas a la cabeza hasta que encontramos mucho más lejos de la casa al grupo de vampiros siendo atacados por mi familia
-Ahí están- suspiro Rosalie y pensé por un segundo que estaba feliz de terminar de pelear, pero mi sorpresa fue grande cuando miro a Isabella a los ojos y grito desde su lugar, mientras pateaba a un vampiro en el estómago, que venía por ella- ¡Debemos solo reducirlos o podemos matarlos!- Isabella le sonrió como si hubiera encontrado un pequeño tesoro o una nueva amiga.
-Déjame a esa-Isabella señalo a la vampiresa Amber que estaba en un rincón, protegiéndose con un par de vampiros que hacían de escudo- los demás son todos tuyos- miro las cuchillas que estaban en la cinturillas de Rouse y las apunto- esas te ayudaran a pulverizarlos- Rosalie sonrió, se ató el cabello en un cola y tomo las cuchillas haciéndolas girar con facilidad
-Gracias- le sonrió por última vez y corrió al encuentro de un par de vampiros, que seguros de que sería una presa fácil ni siquiera intentaron defenderse hasta que fue demasiado tarde y Rosalie ya los tenía en el suelo, enterrándoles las cuchillas.
Esme por su parte había escuchado y estaba con su propio vampiro dos veces más grande que ella y, contra todo pronóstico, esto fue la perdición del idiota que no la vio deslizare por entre sus piernas para saltar a su espalda y arrancarle la cabeza.
Isabella y Alice corrieron y comenzó la matanza, no se detuvieron en ningún segundo y parecía que los vampiros eran atraídos hacia un agujero negro, a pesar de ver que eran extinguidos seguían intentando abatir a las dos pequeñas y delicadas mujeres que se movían con tanta rapidez que las cabezas y extremidades parecían una pequeña y macabra lluvia a su alrededor.
Me pareció extraño y durante un segundo dude en lanzarme hacia ellos, no parecían capaces de controlarse y yo no sabía que estaba pasando, me sentía un poco mal por matar a esos vampiros que estaba atacando sin detenerse un segundo y que parecían inconscientes de sus actos
-No lo pienses tanto- me dijo Jasper saltando a mi lado- ellos están en alguna especia de hipnosis, esto va más allá de la ilusión de Isabella, algo más los controla, no puedes hacer nada por ellos Edward, solo quieren matar y no se detendrán por nada. Son ellos o nosotros- lo mire un segundo y luego de nuevo hacia Alice e Isabella que seguían siendo atacadas sin compasión por más y más vampiros. Jasper me dio una mirada empática, se notaba que al tampoco le agradaba mucho esto, pero corrió a la lucha sin detenerse.
Moví mi cabeza con lastima y salte por mi propio vampiro, tirándolo al suelo, encargándome en pocos segundos y lanzándome por el siguiente.
Éramos nosotros o ellos. Me repetí cada segundo en que luche
Corrí a la ayuda de Emmett que estaba luchando con tres y me encargue de uno mientras mi hermano mandaba a volar a los otros dos
-Eso es hermano- Emmett se giró con la palma hacia adelante esperando que chocara la mía en ella-esto es lo mejor que hemos hecho en mucho tiempo- asentí y Emmett corrió como niño en una juguetería derribando a otro par de vampiros.
Los gruñidos a mí alrededor eran enloquecedores, apaleé, di patadas, mordí y decapite a todo lo que no era mi familia, Alice, Jasper e Isabella
De pronto un golpe me saco volando hacia los arboles cercanos estrellándome con uno. Me levante con facilidad, ahora que sabía lo que era el verdadero dolor al ser golpeado por Isabella me sentía más fuerte, nada se comparaba con ese dolor.
Mire al frente y vi a Amber sonreírme pero sus ojos estaban desenfocados al igual que los otros vampiros.
-Tú debes ser Edward- se lamio los labios mientras sus ojos rojos, brillaban con deseo- me va a encantar probarte- me estremecí sintiéndome de pronto algo sucio al ver sus ojos recorrerme
Sus ojos se clavaron en los míos y sentí una leve bruma invadirme, imágenes de ella y yo entrelazados, besándonos, me colmo la mente, pero eran imágenes entre cortadas, como si la señal estuviera defectuosa sin poder conectarse debidamente.
Me sacudí haciendo que las imágenes poco definidas me dejaran y vi su rostro espantado y confundido muy cerca de mí, estaba casi abrazándome con sus manos en mi pecho y la aleje de un empujón sin pensarlo.
-Imposible, deberías desearme, quererme. ¿Qué pasa con ustedes?- golpeo el suelo con su pie en un berrinche y se me lanzo derribándome al suelo sosteniendo mi cabeza con sus manos Era extrañamente fuerte, más de lo que su apariencia presumía y me golpeé por haber caído en el mismo error que los demás con Isabella, Alice, Esme y mi hermana Rosalie- Eres fuerte pero solo necesito besarte y serás mío para siempre- su rostro se lanzó por el mío pero antes de que llegara siquiera a tocarme su cuerpo salió volando lejos de mí.
Isabella estaba parada mirándome con tanto odio que me encogí por un segundo
-Interrumpí algo-me gruño ferozmente- ¿quieres terminar de besarla?
-Ella quería besarme- me defendí rápidamente sin saber bien porque, me sentí muy ruin acusando a una mujer a Isabella pero cuando era el cuerpo de Amber el que recibía las llamas de sus ojos ahora, no pude sentirme otra cosa que aliviado.
Me levante y fui hasta su lado sorprendiéndome de no sentirme enfermo al estar a su lado cuando sentía su odio y furia salir de su cuerpo en raudales, mientras miraba como Amber se levantaba
-¿No te hizo sentir… algo?- inquirió mirándome de frente y a pesar de que claramente era más baja que yo sentí como si sus ojos estuvieran a mí mismo nivel quemándome
-No- dije rápidamente
-Eso va a cambiar cando lo bese-dijo Amber segura y me volvió a mirar con deseo sin percatarse de la cazadora a mi lado envuelta en su propio trance. Los ojo de Isabella se encogieron y mi mano voló sin permiso a su cintura poniéndome a su lado un poco temeroso, realmente no quería que ella me volviera a tocar, se sentía muy incorrecto-vamos bebe, sé que te gustara mucho cuando estemos juntos- me dijo dando un paso hacia mí.
Isabella exploto, su rostro se puso rojo de ira como nunca la había visto y por un segundo pensé que sus ojos irradiaban luz de tan intenso que estaban
-¡De ninguna jodida manera!- rugió lanzándose sin esperar otro segundo y la tomo por el cuello golpeado su rostro contra un árbol.
Hice una mueca, eso sin duda desfiguraría la linda cara de Amber.
-No puedo decir que eso me hace sentir muy mal- dijo una voz saliendo de entre los árboles, instintivamente salte y tome a Isabella por los brazos alejándola a un extremo y haciéndola soltar a Amber, que quedo inerte en el suelo. Isabella gruño como un animal a quien se le quita su alimento y me fulmino con la mirada. La abrace por detrás, tomando su cintura sin pensarlo
De pronto las imágenes de Amber me golpearon en el rostro dejándome aturdido, se vieron nítidas y espectacularmente sensoriales con la diferencia que Isabella era ahora mi compañera. Sentí, como el nuevo fuego en mí, latía con fuerza contra cada centímetro de mi piel y mis ojos se empañaron. Su calor se traspasaba de su cintura a mis palmas y de ahí al nuevo calor de mi cuerpo que parecía ser esclavo de Isabella, latiendo en sincronía con el latir de su corazón.
¡Concéntrate. Concéntrate!
Apreté mis parpados con fuerza hasta que las imágenes retrocedieron lo suficiente para dejarme respirar y que el calor descendiera nuevamente dejándome ver.
Tomas el psíquico, Gabriel el rastreador y Richard… el que contaba, no sabía cómo mas llamarlo, salieron del bosque mirando sin emoción hacia su compañera medio muerta en el suelo entre nosotros.
Tomas era el más pequeño de los tres, tenía el cabello largo hasta sus mejillas de color negro profundo y su mirada tenía una extraña expresión adormilada
Richard que estaba al lado derecho, era el más alto y tenía una sonrisa más parecida a la de Emmett, casi infantil. Su cabello cortado casi al cero y sus pantalones de camuflaje lo hacían parecer un verdadero militar, coincidiendo con su poder, muy útil en la guerra como había dicho Isabella
Por ultimo Gabriel, el rastreador en medio de Richard y Tomas, con el cabello corto y rubio miraba casi feliz detrás de una expresión grave.
-Puedes terminar con ella o lo aremos nosotros mismos- Richard era el que había hablado en un principio y su sonrisa creció recordándome más a Emmett- esa mujer es una pérfida- Isabella se movió y la solté para ponerme a su lado aun rodeando su cintura con un brazo.
Los tres vampiros me miraron con una gran confusión al ver como tocaba a la que se suponía era una letal asesina de nuestra especie
Buena suerte intentando entender pensé mientras los miraba sonriendo en mi mente ni siquiera yo puedo hacerlo.
-Los voy a matar a ustedes primero- anuncio Isabella con simpleza, me di cuanta sorprendiéndome de que a pesar de verse muy relajados, ellos estaba realmente incomodos, no parecían, como los otros que estaban en ese extraño trance, solo queriendo atacarla, estaban alerta y como nosotros lo estuvimos un día, intentando por todos los medios no escapar.
-Creo que necesitamos conversar- le dijo Gabriel a Isabella haciendo de líder, y según vi en su mente realmente le costó un gran esfuerzo, camino hacia nosotros
Isabella se cruzó de brazos y lo miro con intensidad parando su caminar
-Realmente creemos que debes escuchar lo que tenemos que decirte- le dijo Richard mirando ansiosamente a su amigo que estaba demasiado cerca de Isabella para su gusto
-Eh…- Isabella fingió considerarlo un segundo con sus dedo en la barbilla- Creo que no, mi método es más; golpea primero y pregunta después- dio un paso decidida hacia ellos que retrocedieron mirándose nerviosos
-Nosotros no queríamos venir aquí- le explicó Tomas que ya no tenía la mirada perdida, más bien era una asustada- él nos obligó, nos engañó al igual que a los demás, solo que nosotros pudimos revertirlo- balbuceo mientras los tres retrocedían más rápido. Isabella, quien había estado avanzando lentamente hacia ellos, se detuvo con el ceño fruncido.
-¿El los obligo?- pregunto con la mirada desconfiada. Tomas, Richard y Gabriel suspiraron al unísono al verla detenerse.
-Jasper me dijo que los vampiros estaban en algún tipo de trance- interferí tomando la mano de Isabella echándola hacia atrás para que dejara respirar a los tres vampiros. Sabía por experiencia propia lo que Isabella hacía sentir tan cerca
Los tres volvieron a mirase extrañados al ver mi cercanía con Isabella y quise rodar los ojos.
Aun así, una parte de mi volvió a preguntarse qué me había hecho Jasper para que ahora no sintiera el rechazo que había sentido antes y en cambio sintiera que no podía estar demasiado cerca.
Isabella me alzo una ceja mirando nuestras manos unidas pero se hizo hacia atrás lo suficiente para que ellos pudieran hablar sin querer correr lo antes posible.
-¿Un trance?- me pregunto a mí sin sacar sus ojos de ellos amedrentándolos
-Eso dijo Jasper- respondí y le di un apretón en la mano- deja de intimidarlos o no nos dirán nada- le sugerí, sorprendiéndome cuando Isabellla me guiño un ojo y se cruzó de brazos pensativamente un segundo para luego clavar sus ojos en ellos
-Mi amigo aquí-les dijo Isabella apuntándome con naturalidad como su pulgar y cambiando su peso a una pierna- cree que debo escucharlos, así que les voy a dar una oportunidad- se sacudió las rodillas de sus pantalones que estaba cubiertas de tierra y ramitas y se irguió sonriendo malignamente- no los matare y escuchare lo que tengan que decir, pero para eso debe estar aquí mi hermana Alice y …- camino ampliando su sonrisa traviesamente hasta quedar a unos pasos de unos asustados Gabriel, Richard y Tomas, que de pronto se quedaron rígidos, sus ojos se voltearon hacia atrás y cayeron pesados como sacos repletos de piedras al suelo- y ustedes deben estar inconscientes- termino mirando los cuerpos inertes
-Isabella- regañe creyendo que estaba muertos pero su sonrisa me tranquilizo
-Solo están en una especie de sueño, de hecho, creen que están en lindo lugar, un poco caluroso pero perfecto para ellos- la mire dudoso y ella me regalo otra sonrisa inocente batiendo sus pestañas.
Mi estómago subió a mi garganta y volvió abajar en picada hacia abajo, estrellándose en mi ingle.
Por Dios, que no vuelva a hacer eso o no respondo. Rogué mirando hacia el cielo
-¿Qué lugar?- pregunte mientras tomaba a uno de ellos, en un intento de distraerme, y echándomelo al hombro.
-El infierno- me dijo con simpleza y mi cabeza voló para mirarla estupefacto. La sonrisa inocente cambio a una repleta de maldad cuando me volvió a mirar- vamos, debemos llevarlos a la casa e intentar que Alice no los mate, en especial a ese Psíquico- apunto al Tomas que estaba en mi hombro y tomo como si solo fueran plumas a Richard y Gabriel del cuello de sus camisas y los arrastro detrás de ella.
-¿Que harás con ella?- señale, recordando de pronto al cuerpo de Amber aun tendido en el suelo detrás de nosotros a unos cuantos metros. Isabella la miro con aburrimiento por sobre su hombro y golpeo un par de veces su pie en el suelo considerándolo.
-Se la dejare a Alice- siguió caminando sin mirar atrás- le encantara luego de saber que ella si logro besar a Jaspe hace un rato, por suerte en él no tiene ningún efecto al ser la pareja de Alice pero eso no detendrá su furia cuando se entere. La matara tan rápido que no sabrá que la golpeo- estrecho los ojos y de pronto soltó una gran carcajada- y Jasper recibirá un pequeño castigo. Oh, venganza, dulce venganza- canturrio y salió casi saltando hacia adelante
Solté una carcajada sorprendido y con la sensación caliente en mi cuerpo incrementándose al verla tan feliz. No sabía que había pasado conmigo, pero sin duda esta Isabella que estaba revoloteando adelante mío, con una sonrisa alegre haciendo más hermoso su rostro, era una Isabella diferente. Una Isabella que me encantaba.
La seguí y su coleta se balanceaba detrás de su cabeza a cada saltito que daba, llamando mi atención. Solo necesitaba una pista, algo que me dijera que estaba pensando. Tal vez solo un pequeño vistazo…
-No te atrevas Edward- advirtió sin detenerse y sin mirar hacia tras. Sacudí mi cabeza incrédulo.
-Mujer, tú me asustas- Una dulce carcajada hizo eco a nuestro alrededor y siguió en mi cabeza mucho después de que la última nota se desvaneciera.
