primero gracias por sus comentarios, un beso a todas y también a los favoritos y demás. Se agradece inmensamente

Esto se calienta ahora... y como buenas ranitas nos vamos a quedar en la olla hasta que el agua hierva y morir cocinadas jajajja

¿Ven por que empece suavecito?

Espero les guste...


Bella . pov

Me lance a su brazos sin pensarlo ya más, quería, necesitaba tocarlo, había pasado tanto tiempo ya sin él, mi cuerpo ya no soportaba más sin el contacto que tanto lloraba. Ataque su boca escuchando lejanamente su exclamación ahogada pasar a un gemido cuando mi lengua se metió en su boca. La acaricie si piedad necesitando su calor, quiera sentirlo, quería saborearlo

¡Dios cuanto había esperado por sus labios!

Edward me respondió sin tener otra opción por supuesto, el sentiría lo que yo, cada caricia, cada vibración de mi cuerpo el la obtendría haciéndola propia, tal como yo hacía con él.

Me alzo apretando sus brazos en torno a mí y enrede las piernas en su cintura sintiendo como mi cuerpo se amoldaba su dureza. Me apegue todavía más, lamí sus labios y volví a invadir su boca rozando mi lengua con fuerza contra la suya y su gruñido entro en mí, deslizándose como lava por mi garganta expandiéndose por dentro de mi piel calentándolo todo, mi cabeza se nublo más y apreté mis manos en su cabello queriendo acercarlo mas.

"Ven a mi Edward, ven a mi" roge en mi interior y sentí como su cuerpo respondió a mi pedido acorralándome contra la pared, sentí el ruido de la mesa caer al suelo con un estrepito solo como música de fondo, mi espalda golpeo el cemento frio y la fuerza lo agrieto pero poco me importo, al sentir como sus manos recorrían mis piernas desde las rodillas hasta mi trasero apretando y soltando una y otra vez y me volvió a golpear contra la pared preciándose contra mí.

Dulce Señor el deseo me golpe una y otra vez como una sucesión de puños con rapidez y certera puntería

Gemí alzado la cabeza al cielo al sentir el mínimo dolor de la acción como placer en mi indestructible cuerpo. Edward ataco mi cuello besándolo y lamiendo desde mi oído hasta mi clavícula murmurando algo sobre sabor a vainilla, tome su cabeza nuevamente atrayendo sus labios a los míos mordisqueándolo y lamiéndolos en un juego sensual. Mordía, lamia, mordía y volvía a lameros.

Quería mas, me moví sintiendo su erección contra mi retorcerse y la presión contra la pared aumento, me impulse tomando la pared como apoyo y lo arroje al suelo. Caímos sin soltar nuestras bocas y las manos de Edward se metieron dentro de mi camiseta con fuerza rasgándola y comenzó a pasar sus mansos con fuerza contra mi piel de arriba a abajo, dese mi cuello hasta mi cadera, mi trasero, todo cando podía alcanzar era quemado con su toque.

Caliente, Edward estaba caliente literalmente. ¡Oh no!

-De… ten…te- gemí, tartamudee y jadee todo al mismo tiempo. Tenía que pararlo pero que difícil era cando ahora estaba debajo de él y sus labios movían lo que quedaba de camiseta en mi pecho bajando cada vez más.

¡Señor dame fuerzas!

-Edward espera, debes detenerte- saque mis manos de su cabello y me obligue a calmarme, sabía que lo que Edward estaba sintiendo era mi culpa, si yo me detenía él tendría que hacerlo, éramos uno, pero me sorprendí cuando aun cuando yo intentaba enfriarme el deseo de Edward no aminoraba, su deseo era ahora mayor al mío y hacia que yo quisiera volver a alcanzarlo, era un maldito, pero delicioso, circulo de destrucción.

-No te detengas- me ordeno en un gruñido mientas sus labios lamian el comienzo de mis pechos, mi corazón salto y creí que saldría por mi garganta, mi piel llameo y mis manos se movieron obedeciendo sus órdenes para rasgar sus camiseta. La lance lejos y rasguñe con fervor los muslos de su pecho y abdomen y vi como mis uñas dejaban marcas en su pálida piel como si no fuera en realidad de piedra.

Mi lívido bajo de golpe y sentí como mi cuerpo tembló con fuerza por el cambio tan brusco, mi cabeza se despejo. Tome a Edward del pecho y me levante lanzándolo lejos contra otra de las murallas.

Lástima, otra pared agrietada, Alice me mataría

-Qué demonios- gruño Edward cando se levantó con el ceño fruncido y los trozos de su camiseta que aún quedaba sobre su cuerpo se derramaron lentamente como si fueran miel.

Me sacudí el deseo que volvía con fuerza la ver su torso desnudo.

-Debemos parar- dije como pude con la voz más ronca que me hubiera escuchado jamás

-Si, ya me di cuenta- dijo mirándome con los ojos negros llenos de el deseo, aun desbordándose por ellos, me miro el rostro y luego sus ojos bajaron lentamente por mí cuerpo y volvieron a subir con igual lentitud, cuando llegaron de nuevo a los míos sentí como mi sangre hervía bajo mi piel y mi cuerpo grito para volver a los brazos desnudos del monumento que tenía adelante, su deseo me alcanzo, pude sentir todo lo que el sentía en ese segundo y me estremecí mientas apretaba mis dientes para detenerme., no era tiempo, no aun, el todavía no estaba preparado.

¡Maldito Jasper! ¡Lo maldigo a las profundidades más oscuras del infierno!

-No podemos seguir tu… tú no puedes hacerlo- me aclare la garganta. ¿Cómo explicarle cuando mi cuerpo estaba en llamas? Maldición, mi cuerpo estaba batallando, mi deseo ascendía y descendía como uno de eso juegos de parques de diversiones.

-Yo puedo seguir, créeme- me dijo mientras se acercaba con los ojos ardientes y por primera vez me sentí como una vulnerable oveja.

-No… no… me refería a eso- intente explicar con voz aguda mientras extendía ms manos frente a mi cuerpo y me di cuenta de que mi camiseta estaba rasgada dejando ver mi sostén y mi abdomen y solo una parte la manga de mi hombro derecho estaba intacto mientas que todo lo demás caía en pedazos sobre mi piel. Suspire y volva prestarle atención al vampiro descontrolado por la lujuria que tenía adelante. Edward era primero y no mi estúpido pudor por estar media desnuda. Aunque en realidad mi aspecto no ayudaba mucho a la situación de Edward ¿verdad?

-Bella- susurro y yo trague mientras me recorría un delicioso escalofrió al escucharlo saborear mi nombre- no puedes atacarme como lo hiciste y esperar que me detenga así sin mas- seguía acercándose y yo seguía alejándome, mi cuerpo recibía a baldazos las olas de calor y lujuria proveniente de su cuerpo y el mío estaba en guerra intentando repelerlas para que no me tocaran.

Si no lo detenía esto terminaría mal

Edward saldría herido

Me pare derecha y respire profundo con decisión, nunca dejaría que el saliera dañado, eso estaba más allá de cualquier deseo o anhelo.

-No- me detuve y alce un dedo en su dirección deteniéndolo con mi voz. Yo seguía siendo la cazadora, el, aun en su estado, y nuestra nueva conexión tendría que obedecerme- detente y cálmate- mi orden surgió efecto y suspire agradecida. Edward me miraba como un niño regañado al que se le quito un delicioso dulce y bloquee todos sus pensamientos, las cosas que estaba pensando hacerme no me ayudaba a mantenerme derecha, de hecho mis rodillas estaban temblando.

-¿Por qué?- se pasó una mano por su cabello y masajeo su cuello y la deliciosa piel de sus brazos se estiro sobre sus músculos y su pecho se amplió ante mis ojos. Sentí como mi vista se desenfocaba y tuve que pestañar para concentrarme en su rostro

¡Solo mira su rostro, solo su rostro maldita sea!

-No es el momento aun- dije en lo único que salía de mi boca que era un ronco murmullo

-Te deseo- sus ojos se clavaron en los míos y tuve que respirar profundo para detener la electricidad que me golpeo

-Tienes que calmarte-volví a ordenar sintiendo como su control volvía a desaparecer- tenemos que hablar de algunas cosas- la palabra "hablar" me salió como un insulto. Se sentí tan incorrecto teniéndolo con el torso desnudo frente a mi todo deseoso y caliente.

Edward respiro hasta llenar sus pulmones y lo dejo escapar lentamente por su nariz. Sonríe para mí la ver como aun hábitos humanos habitaban en él.

Dios cuanto lo amaba

-Sé que debes tener muchas pregunta, o las tendrás una vez que te calmes- susurre viendo como Edward se calmaba lentamente, ahora solo necesitaba mantenerme yo tranquila y todo estaría bien.

Mire la mesa en el suelo y todos los papeles de Jasper regados por el suelo, los trozos de ropa y el polvo de sementó acumulado en el suelo bajo las murallas que ahora tenían una largas líneas abiertas de arriba abajo, en conclusión todo era un desastre. Volví mis ojos al Edward viendo que sus ojos recorrían la habitación también con el rostro incrédulo, al parecer ya había vuelto a la normalidad.

-¿Quieres sentarte?- pregunte mientras apuntaba hacia un extremo del sótano debajo de las escaleras que quedaba escondido y que tenía un par de muy como dos sofás, Edward se sobresaltó al parecer muy metido en sus pensamientos y se me quedo mirando incomodo, me volví a mirar y me cruce de brazos fingiendo despreocupación- no subiré a buscar ropa, si te molesta te aguantas- no me gustaba ser tan fría, de acuerdo a veces era divertido, pero en esta situación no lo era. No espere su respuesta y camine hacia los sofás sentándome justo antes que él.

-¿Que paso?- pregunto de inmediato al sentarse en el otro sofá lo más lejos de mí. Chico listo.

Me removí incomoda en mi puesto

-Lamento haberte atacado así- no lo hacía en realidad, al menos no completamente, sus labios aun me tentaban, eran deliciosos y de seguro que no me arrepentía de tocar su cuerpo, pero él no tenía por qué saber cuándo lo sentía o respecto a que ¿verdad?

-En realidad me preguntaba a por qué pareaste- me susurro con voz ronca, me trague un gemido y solo abrí mi boca sorprendida, Edward no estaba tan calmado como yo creía si me estaba diciendo eso

-Eh…- me quebré la cabeza en busca de las palabras, literalmente habían volado de mi cerebro remplazada solo con el tono de voz ronca y sensual que salía de esa boca dulce y deliciosa. ¡Concéntrate!- tu no estás listo- pude sacar al fin. Edward alzo una ceja y una sonrisa lobuna aprecio en sus labios.

-Yo no creo eso- ¡Dios había desatado a un monstruo!

-Mira tú pecho- dije como toda respuesta. Edward me miro extrañado antes de bajar sus ojo y ver a lo que me refería. Su pálida y pulida piel, estaba marcada con mis dedos desde su pechos hasta la cadera muy, pero muy cerca del límite de sus pantalones con delgadas y suaves líneas blancas. Me sonroje un poco, en verdad llegaban muy debajo de su cadera.

-¿Que me paso?- exclamo sin sacar sus ojos de su piel y una de sus manos se levantó para tocar tentativamente las líneas, posos sus dedos respingando al sentir un leve dolor.

-Tu cuerpo está cambiando- me levante segura de que todo deseo había quedado relegado por el miedo y la incertidumbre. Me senté a su lado y pase mis manos por los rasguños suavemente- aun no está listo para...he… estar conmigo.

-¿Estar contigo? ¿Cambiando? No entiendo. Explícate- saque mis manos de su pecho y me acurruque en el sofá abrazando mis piernas

-No sé por dónde empezar- murmure

-Me dijiste que yo era lo que Jasper era para Alice

-Así es- asentí viendo cómo se levantaba y comenzaba a caminar delante de mí

-Creo que debemos empezar por ahí

-Nosotras necesitamos a un compañero- me solté las piernas y me senté correctamente dispuesta a contarle todo y esperar que tuviera una buen creación

-Y yo soy el tuyo- no era una pregunta pero asentí de todas formas

-Eres mío- murmure asustándome cuando sus ojos se clavaron en míos con una intensidad demencial- Tu, y solo tú puedes ser mi compañero

-¿Como sabes que soy yo?- no parecía una pregunta con la intención de desconfiar, más bien parecía intentar convencerse de que no yo no estaba equivocada

-¿Tú me amas?- pregunto en un susurro mientras se acercaba a mí y me ayudaba a levantarme, suspire mientras sus manos recorrían la piel expuesta por la inexistente camiseta y me apoye en él.

Supe que ese era el momento exacto en que las cosa ya no serían igual entre nosotros, todo había cambiado, ya no habría más secreto, ya no tendría que retenerme nunca mas

-La pregunta aquí es si tú me… si tu sientes algo por mí- pregunte vacilante echándome atrás poniendo una abismo de centímetros entre nosotros, debía hacer que lo dijera, que comenzara a asumirlo

-Yo…- me mire a los ojos y sabía lo que se estaba preguntando. ¿Sentía algo por mi? Por mí, que lo había querido matar, yo que durante una semana en el instituto lo había hecho pasar por una tortura intimidándolo a él y a sus hermanos y sin contar las intentos y amenazas de sacarle la cabeza

¿Cómo podía explicarle que debía intentar matarlo para que su cuerpo y mente estuvieran preparados? ¿Y que por culpa de Jasper el proceso se había adelantado sin que su cuerpo estuviera listo?

-Tú me intentaste matar-me respondió en cambio. No me dolió, no me molesto, no valía la pena, sabía lo que el sentía solo debía esperar a que se adaptará a la idea

-Tenía que hacerlo, es así como funciona

-¿Cómo funciona, que?- inquirió tomando mi mano, sentándonos de nuevo pero ahora conmigo cómodamente sentada en su regazo.

-Yo soy más fuete que tú- comencé

-Obviamente- dijo con voz divertida, me gire para mirarlo y ver como sonreía. Mi corazón se estremeció. Me encantaba cuando sonreía así, por eso no lo miraba nunca al rostro, mi mente se desconectaba completamente al verlo.

-Tu cuerpo debe cambiar para que puedas ser mi compañero, no sería divertido que yo me estuviera conteniendo cada vez que te fuera abrazar ¿verdad?- sus ojos volvieron tener ese brillo seductor que hacia parecer a mis rodillas de lana

-No vi que te retuvieras mucho hace un momento- murmuro acercándose a mi cuello dejando un frio y deliciosos beso. Me encogí con un estremecimiento

-No, y mira cómo te deje- me gire para pasar mis manos por sus heridas, sus manos también las tocaron y alzo sus cejas

-Ya no me duelen- paso sus dedos con más firmeza viendo que en realidad ya casi no se veía las líneas

-Cada vez sanara más rápido- explique suspirando

-¿cada vez?- repitió mirándome

-Se supone que debo golpearte mucho, mucho mas- susurre apretando mis ojos, cuando los abrí vi su ojos se muy grande.

Aquí vamos en… tres, dos, uno…

-¿Qué?- escupió ahogado mientras yo hacía una mueca de dolor. Esto sería lo más difícil

-Ya te lo dije, tu cuerpo debe cambiar- me detuve- Para eso debo golpearte para que tu cuerpo se acostumbre y te vuelvas tan fuerte como yo- explique todo rápido y sin tomar un respiro mirando como sus ojos volvían a crecer

-¿Vas a golpearme de nuevo?- me pregunto reteniendo un estremecimiento

-Pero serán muchas y cortas veces- me apresure a explicar y vi como sus piel se volvía más clara y el calor que había adquirido gracias a mí, descendía

- Creo que sigo perdiéndome de algunas cosas- murmuro

- Es como un entrenamiento, en cuanto más te golpee yo, más fuerte te volverás tu- mi mente de pronto me golpe con Alice y Jasper y la saque antes de romper en risas- en cada ocasión te sanaras más rápido hasta que tu fuerza y la mía serán la misma- mire sus ojos dorados brillantes y un suspiro salió de mis labios- seremos uno por fin

-¿Cuantas veces deben ser?- pregunto no sin cierto miedo, también con un brillo de entusiasmo. Hombres, incluso siendo vampiros quieren ser más fuertes

-Muchas si así lo quieres, no tengo porque matarte a golpes una sola vez- y ahí estaba la imagen de nuevo.

Alice en cuanto había descubierto que Jasper era su pareja no había esperado. Lo golpeo durante horas, pateo, dio puñetazos, le rompió costillas todo en un tiempo ridículamente corto, literalmente le había pateado el trasero hasta que Jassper había explotado por fin y solo porque su deseo estaba más allá de cualquier razonamiento, quería a Jasper y lo quería ahora, no estaba para esperar.

Rompí a reír recordando el rostro furioso y deseoso de Alice y la sonrisa de anticipación que ponía cada vez que Jasper se levantaba cada vez más rápido.

-¿Acabo de ver a Alice golpeando a Jasper?- pregunto Edward mirando el vacío y pestañando confundido.

-Ya puedes mirar en mi mente- dije alucinada. Él estaba avanzando a pasos agigantados

-¿Fue tu mente?- pregunto sonriendo ampliamente maravillado

-Ahora podrás ver dentro de mi mente y como yo contigo- asentí moviendo mi cabeza

-Esto se vuelve cada vez mejor- susurro acercando su rostro al mío, cuando vi sus labios cerca de los míos me levante como si su regazo estuviera en llamas

-No lo hagas si no quieres que se repita lo de hace un rato- dije agitadamente

-Pero si eso es justamente lo que quiero- Oh dulce señor ¿cómo sus palabras podían provocar que mi cuerpo ardiera? ¿Y que le había pasado a Edward?. Bueno sabía exactamente lo que le pasaba pero su cambio había sido incluso mayor que el de Jasper que cambio en el transcurso de un día mientras Alice lo apaleaba.

Pero claro el beso como que nos habíamos dado cambiaba a cualquiera.

Solo esperaba poder sobrevivir a lo que se venía, Edward no sabía lo que se avecinaba pero yo sí y me estremecía de placer.

Lo mire de reojo y sonreí.

Si, esto sería muy placentero… para mí.


Y que les pareció

Espero sus Reviews

besitos...

Atte vale