Los personajes son de nuestra reina Sthephenie Meyer pero la trama y algunos otros personajes secundarios son míos de mi c:

Este capítulo va especialmente dedicado a mi Ex-Beta "Invisible" que aunque ya no seguirá beteando mis capítulos, le agradezco lo mucho que me apoyado. Te quiero.

Capitulo 2: Edward, ¿eres tú?

Cuando alcé la vista me encontré con una persona alta con pelo color cobrizo, ojos verdes, su piel pálida como la nieve. Era hermoso. Como un Dios griego.

Como la perfección—pensé para mí.

—Lo siento. Ha sido mi culpa. No fue mi intención—dije un tanto sonrojada y muy apenada.

—No te preocupes —suspiro. Tenía leve rubor en las mejillas—. Soy Edward Cullen, ¿y tú? —me dedicó una sonrisa.

¡Alto! Era Edward Cullen. ¡Edward! ¡Edward!

Mi corazón latía a mil por hora. Edward, mi vida, mi razón de existir.

—¿Edward? ¿Eres tú?

—¿Nos conocemos? —preguntó dudoso.

—En teoría—reí—. Soy Isabella Swan, ¿me recuerdas?

—Bella—sonrío ampliamente.

Me dio un abrazo y sentí que mis pies dejaban de tocar el suelo, dimos unas cuantas vueltas en el aire, momentos después me depositó en el suelo.

—Pero que hermosa estás —comentó.

—Tú no te quedas atrás —dije sonrojada.

—Te invito un café… Claro, si quieres.

—Encantada.

Caminamos hasta un hermoso Volvo Plateado, me abrió la puerta del copiloto. Como todo un caballero. Subí sonriendo, rodeo el auto y nos abrochamos el cinturón de seguridad.

—¿Es tu auto? —pregunté cuando encendía el motor.

—Sí —contesto nervioso.

—Oh —fue lo único que pude decir.

A los pocos minutos llegamos. Era una linda cafetería. Lucía acogedora.

—¿Y qué has hecho? —preguntó él una vez que ordenamos.

—Vivo en Chicago. Me encanta la literatura; decidí estudiar eso, ¿y tú?

—Soy médico pediatra.

—¿En serio? —pregunté asombrada, asintió con la cabeza—.Vaya. ¿Vives aquí en Chicago? —pregunté tratando de ocultar mis nervios.

—Sí. ¿Y tú? ¿Vives por aquí cerca?

—Sip, esta es mi dirección —le di un papelito.

—Gracias —tomó una servilleta y anotó la suya—.Esta es la mía.

Le sonreí agradecida.

—Cuanto tiempo… —comentó.

—Once años…

—Tienes vientres años, ¿no?

Asentí. —Y tu veinticinco.

—Supongo que ya tienes una familia hecha… —dijo algo... ¿triste? ¿Nervioso? No lo sabía…

—¿Qué dices? —reí—. ¡Claro que no! Soy joven.

—¿Ósea que no tienes novio?

—No. Pero tú si tienes novia, ¿verdad? —pregunté con tristeza. Temía escuchar la respuesta.

Negó con la cabeza. —No. Tú has mi única novia.

—¿En serio? —pregunté asombrada.

¿Cómo alguien tan guapo como él podía decir eso? Una voz mala me susurro "es mentira, es un mujeriego que jugara contigo" e inmediatamente la voz buena dijo "No le hagas caso, es obvio que aún está enamorado de ti" . Sacudí un poco mi cabeza y le presté atención.

—¿Y tus padres no viven aquí? —preguntó.

—No. Ellos viven en Forks.

—Ósea que vives sola.

—Exacto. Vine aquí, a Chicago cuando tenía dieciocho años, quería independizarme, ya sabes; al principio mis padres se negaron pero al final terminaron por aceptar, aunque solo lo aceptaron porque mis hermanos viven aquí.

—¿Tu hermana vivía aquí antes?

—Sí. Ella ama la moda, por eso vino, quería estudiar diseño de modas. Se mudó cuando yo tenía diecisiete.

—¿Y tus hermanos qué estudian?

—Mi hermano Jasper estudia psicología. Emmett es abogado.

—Oh —fue su única respuesta.

—¿Y tu hermano? —pregunté.

—Él es médico general.

—Eso es bueno… —no tenía nada más que decir.

—Si de hecho, ya sabes cómo es Alice, suerte que hay tres médicos en la familia —dicho esto, comenzó a reír a carcajadas, reí con él.

—Me lo imagino—dije rodando los ojos.

Mi celular comenzó a sonar. Era Taylor, mi jefe.

—Disculpa, tengo que contestar —le dije a Edward sonriendo en forma de disculpa—. ¿Bueno?

Isabella necesito hablar contigo, ¿crees que nos podamos ver?

Hice una mueca. —¿Ahora?

Sí, es urgente.

Suspiré. —Estoy en la cafetería Ilusión.

—Te veré alla. —dicho esto, colgó.

—Mi jefe. —le dije a Edward mientras guardaba mi celular.

—No te preocupes.

Seguimos platicando un rato más. Sobre que habíamos hecho todos estos años. Seguía siendo interesante. Y encantador.

La campanita de la puerta sonó, mi jefe nos localizó y se acercó.

—Hola Taylor. Él es Edward, Edward él es Taylor, mi jefe —les presenté.

Se dieron un apretón de manos. Edward se levantó, y tomó su chaqueta que estaba en el respaldo de su asiento.

—Los dejo. Pasen una linda tarde.

—¿Ya te vas? Por favor… —rogué. No se podía ir. Necesitábamos hablar todavía.

Me miro por algunos instantes. Sus ojos color esmeralda brillan. —De acuerdo —accedió. Pero en esta ocasión se sentó a mi lado. Sonreí. Taylor se sentó enfrente de mí.

—¿Qué pasa? ¿Cuál era la urgencia? —le preguntó a Taylor.

—Quiero proponerte algo.

...

A todas las que han leído este capítulo y no dejan reviews les advierto que ni Edward ni Jacob entraran esta noche por su ventana. T_T

Hola ¿Les gusto? Ese Edward es un lindo, no saben la propuesto que les dará Taylor oww:3 Gracias por todo el apoyo y el acertamiento que hasta ahorita le han dado a esta historia, prometo actualizar más seguido.

Las Doro muchisisisisimo

Lully Sayavedra.