Capítulo 6
Inerte sobre una silla, con las manos esposadas a la espalda y un goteo suministrándole un extraño suero, Peter permanecía encerrado en una blanquísima habitación.
Había alguien con él, una joven vestida de uniforme que, con destreza, manipuló el goteo y después se recostó sobre una pared, esperando a que Peter despertara.
Sin embargo, tuvo que aguardar para ello más de lo que había estimado y comenzó a impacientarse, teniendo que fingir la sonrisa de tranquilidad y suficiencia que e dedicó al neoyorquino cuando éste, con pesadez, alzó la cabeza.
-Hola, Peter.
El enfermero parpadeó e intentó enfocar sus ojos, pero incluso sus pupilas se movían con una lentitud exagerada.
-¿Claire?- inquirió finalmente.
-La misma.
Peter, reaccionando entonces a lo que acababa de descubrir, forcejeó sin demasiado éxito ni maña con las esposas.
-Ayúdame a salir, Claire. Intenta soltarme.
-¿Ayudarte a salir?- repitió la adolescente sonriendo pícaramente-. Ni hablar. Te quería atado en una silla desde hace tanto…
Claire, vestida de animadora y con una falda que a Peter se le antojó todavía más corta de lo normal, se acercó hasta él y se subió a horcajadas sobre su regazo, rodeándole el cuello con los brazos.
-He de decir que me has desilusionado bastante, Peter. Pensé que tendrías un temperamento fuerte, que me dirías qué tenía que hacer y cuándo, que…- Claire se inclinó sobre el enfermero hasta que su boca rozó la oreja de él- me convertirías en tu esclava.
Peter movió bruscamente la cabeza, obligando ala animadora a apartar su cara, de tal forma que instantes después pudo mirarla a los ojos.
-¿Intentas leerme la mente?- preguntó ella, sonriendo divertida-. Te aconsejaría desistir, esta "pócima mágica" te impide usar cualquier poder por un tiempo. Agradéceles a nuestros cerebritos el volver a ser una persona normal.
El neoyorquino lanzó una rápida mirada al goteo, pensando con rapidez e intentando reajustar sus esquemas.
-Mientes- dijo al fin.
-¿Miento¿En qué¿Es que acaso puedes hacerte invisible o volar?
-Tú no trabajas para Ellos. Llegaste a mi casa suplicando ayuda, rogando que te ocultara.
-Buena actuación ¿eh? Siempre he querido ser actriz.
-Además- continuó él como si Claire no lo hubiera interrumpido-, tú no has influido en nada para llegar hasta aquí. Estamos en Tejas sólo por un error.
-Así que no he influido en nada- susurró Claire acercando de nuevo sus caras-. Eres un calzonazos, Peter, lagrimita por aquí, lagrimita por allí, insinuación por aquí, insinuación por allá y haces lo que yo quiero sin tan siquiera saberlo.
La animadora, recreándose en sus movimientos, sacó la lengua y la pasó por los labios de Peter, que se retiró todo lo que pudo (no mucho teniendo en cuenta que estaba atado a una silla).
-¿Por qué te perturba tanto querer hacértelo con una animadora¿Qué pasa, que las jovencitas no sabemos follar?
Y de pronto, pillando completamente de improviso a Claire, Peter adelantó la cabeza, arreándole un tremendo cabezazo en plena frente.
La adolescente cayó del regazo del enfermero y se dio de espalda contra el suelo, produciéndose entonces una extraña ondulación a su alrededor.
-Para querer ser actriz, vuelves demasiado putones a todos tus personajes.
Candice, con una mano en la dolorida frente, se puso en pie dificultosamente y miró a Peter sus ojos oscuros cargados de odio.
-Da igual si tú no nos quieres decir nada, tenemos modos de sacarte la información que queremos.
Peter alzó el rostro, desafiante, y la mujer volvió a acercarse hasta él, en aquella ocasión de forma mucho menos sensual.
-No deberías sonreír de esa forma tan estúpida, Peter Petrelli- le dijo al enfermero, asiéndole por la barbilla y hundiendo sus dedos en las mejillas del hombre-. Si mis jefes te dejan salir vivo de aquí, cosa que dudo, yo misma me encargaré de ti.
-No deberías mezclar trabajo y pasión- susurró Peter, gesticulando entre los dedos de Candice en un acto de valentía.
-Y tú no deberías haberme pegado ese cabezazo.
Candice salió entonces de la estancia. Volvía a poseer su altiva actitud, y la última mirada que le lanzó a Peter fue de puro desprecio.
El neoyorquino, hallándose de nuevo sólo, volvió a debatirse. Estaba forcejeando hasta el extremo de hacerse sangre con las esposas cuando de pronto se dio cuenta de una cosa.
¡La mujer había olvidado abrir de nuevo el suero!
Miró el gotero durante un fugaz instante, obligándose a apartar la vista por temor a que hubiera cámaras vigilando sus movimientos.
¿Cuánto durarían los efectos de la droga? Ya se sentía mucho más despejado que antes, y un trozo de su mente, que durante toda la conversación había permanecido entre brumas, comenzaba a volverse accesible.
Cerrando los ojos, probó suerte.
Y la halló¡sus poderes le respondieron!
Intentando mantener su faz inalterable para que las posibles cámaras no captaran su excitación, Peter usó su telequinesia para quitarse la aguja del suero, y después se tomó su tiempo para elegir con cuidado su siguiente paso.
No quería hacer uso de sus poderes más visibles, al menos no todavía, por lo que decidió abrir y expandir su mente en busca y captura de pensamientos ajenos, como hacía Matt.
Y los encontró, aunque para desconcierto del enfermero, aquella voz susurrante formulaba sus ideas con un tono que no era suyo.
"Peter" dijo de pronto aquella voz, interrumpiendo su discurso, "¿puedes oírme?"
-Sí- asintió el neoyorquino, la emoción corriendo a raudales por sus venas; sin embargo, apenas un segundo después de haberlo dicho se dio cuenta de que debía concentrarse en sus respuestas en lugar de replicar abiertamente.
"Sí."
"Soy Matt, estoy aquí, al otro lado del cristal. Me obligan a leer los pensamientos de los que capturan. Ayúdame, Peter."
"¿Yo? Estoy atado a una silla¿acaso no me ves?" preguntó el enfermero mirando a la ventaba de cristal reflectante tras la que ocultaban al policía telepático.
"Yo también estoy esposado a una silla, pero tú cuentas con el factor sorpresa: ellos todavía no saben todo lo que eres capaz de hacer."
Peter sopesó aquellas palabras.
----------------------------------------------------------------------------------------
Peter miraba fijamente a Claire mientras la muchacha tironeaba de las esposas que la ataban a la silla, tal como él mismo había hecho al despertar.
-¿Qué me dijiste aquella noche en un mi apartamento cuando te despertaste tras una pesadilla?- le preguntó el neoyorquino a la joven, que se detuvo para mirarlo.
-¿Qué?
-¿Cuáles fueron tus palabras al reconocerme?- insistió él.
Había sido Candice quien había entrado a Claire y quien la había esposado a la silla, pero Peter había aprendido a dudar de cualquier cosa que sus ojos captaran en aquel lugar, por lo que antes de hacer cualquier cosa, quería asegurarse de la identidad de su acompañante.
-Desvanezcámonos- dijo Claire tras pensar durante un instante-, me teñiré…
-De acuerdo, eres tú.
-¿Y tú¿Qué soy para ti?
Peter frunció el ceño mientras buscaba la respuesta a aquella pregunta. Por un instante pensó que la adolescente se refería a los sentimientos que últimamente había estado experimentando y a los que todavía no daba nombre, pero entonces recordó.
-Eres mi mayor heroína.
Claire pareció relajarse al oir aquello y miró al neoyorquino con unos ojos que transmitían todo el miedo que sentía, como si hasta entonces hubiera estado ocultando sus sentimientos tras una máscara de frialdad.
-¿Qué vamos a hacer?- preguntó, sus clarísimos ojos empañados por las lágrimas.
Peter miró a un lado y a otro, buscando las cámaras que todavía no había visto pero que sabía estaban ahí. Para que nadie se diera cuenta, había vuelto a clavarse la aguja del suero en el brazo, pero ésta no le administraba la droga que lo dejaba menos lúcido, por lo que era capaz de seguir manteniéndose alerta a todo, aunque Ellos no lo supieran.
-Nos vigilan, nos están observando- dijo simplemente.
Quería hablar con ella, decirle todo lo que sabía, contarle su todavía incipiente plan de huida, hablarle de que Matt intentaría encubrirles… pero si lo hacía, Ellos estarían escuchándoles desde el otro lado del cristal.
Deseó por un instante poder hablar mentalmente con ella, como hacía con el policía, pero con Matt había podido comunicarse debido a que a que ambos leían las mentes, cosa que Claire no era capaz de hacer.
-¿Qué vamos a hacer?- preguntó la animadora como si no lo hubiera oído o ya hubiera olvidado sus palabras.
-Nos han puesto juntos porque quieren que hablemos, que pensemos- explicó Peter-. Quieren saber lo que estamos planeando, lo que somos capaces de hacer, todo lo que sabemos… no podemos actuar según su plan, Claire.
Peter miró a la animadora de forma penetrante, y ella le sostuvo la mirada. Por un instante consideró la posibilidad de que, pese a su interrogatorio, la adolescente no fuera realmente Claire sino alguien de la agencia que intentaba sacarle información, pero entonces su mente se iluminó y supo con certeza qué estaba sucediendo: Claire estaba asustada, tremendamente asustada, y necesitaba hablar, exteriorizar sus miedos, compartir sus terrores con alguien…
-¿Qué te han hecho?- preguntó Peter asustado de pronto.
Tenía las tripas atenazadas, y todos sus músculos se habían puesto tensos. ¿Qué habrían sido capaces de hacerle a aquella dulce niña¿De qué cruel modo habrían intentado sacarle información…?
-Claire…- susurró Peter.
La muchacha había bajado la cabeza, hundiéndola entre los hombros y provocando que su pelo le tapara por completo la faz.
-Claire- insistió él, aterrado por lo que sobreentendía del silencio.
Sin embargo, cuando la adolescente volvió a alzar la vista, se leía en sus ojos la determinación.
-Vamos a salir de aquí- aseguró.
Y como un eco de estas palabras, se oyó un horripilante sonido que puso los pelos de punta a Peter: un hueso acababa de romperse.
-¡Claire!- exclamó él.
La joven, con sus ojos clavados en los de Peter como si hallara en ellos un bálsamo de sosiego, forcejeó con las esposas hasta sacar una mano. El dedo pulgar lo tenía colocado en una posición extraña, como si se lo hubiera dislocado, pero el neoyorquino supo que estaba roto.
Otro crujido hizo estremecer a Peter, que observó aguantando la respiración cómo Claire libraba su otra mano del agarre de la esposa y después se recolocaba ambos pulgares con una serie de desagradables chasquidos.
-Claire…- murmuró, impresionado.
La joven, libre de sus ataduras, se abalanzó sobre él y lo abrazó en un gesto desesperado, apremiándole instantes después para que hiciera lo mismo que ella. Sin embargo, tras un repiqueteo mucho más débil, Peter se liberó de sus esposas sin necesidad de romperse ningún hueso.
-Tus poderes…- murmuró ella, cayendo entonces en la cuenta de que con todas sus habilidades, Peter podría haber huido de allí hacía mucho-. ¿Por qué no los has usado antes?
-No podía irme sin ti, y todavía estaba planeando cómo salir de aquí juntos. Te has adelantado -le recriminó él-. ¿Ahora qué vamos a hacer? Estamos sin esposas pero encerrados en esta habitación…
-Yo…
Mas Claire no pudo continuar, pues en aquel instante la puerta se abrió violentamente y varios hombres uniformados, armados con pistolas de dardos, entraron en la sala y apuntaron con ellas a la pareja.
A partir de entonces, todo ocurrió muy rápido.
Peter se apresuró a parapetar tras de si a la animadora, que por instinto se aferró a su espalda. Los intrusos dispararon unos dardos que quedaron suspendidos en el aire a tan sólo un palmo del cuerpo del neoyorquino hasta que de pronto cayeron al suelo. Con un único pero estruendoso grito, Peter lanzó por los aires a dos de los uniformados…
Y de pronto, el neoyorquino se duplicó.
Claire dio un respingo y se aferró todavía con más fuerza a la espalda del Peter que tenía más cerca. ¿Duplicarse? No sabía que él fuese capaz de clonarse a si mismo.
Parpadeó confundida.
En una esquina de la sala se había materializado un hombre que sin duda era Peter, pero que a diferencia de él, iba completamente vestido de negro y parecía rodeado de un aura distinta, peligrosa.
Sintió que sus tripas se atenazaban cuando los ojos marrones de aquella réplica imperfecta de Peter la miraron directamente.
Sin embargo, pronto no sólo Claire fue consciente de su presencia, y una pistola de dardos lo apuntó… aunque no por mucho tiempo.
El Peter de aspecto tenebroso alzó una mano y, tan sólo con el poder de su mente, lanzó al uniformado contra la pared. Después arrugó brevísimamente el entrecejo y todo quedo en silencio.
Claire, aguantando la respiración sin apenas darse cuenta de ello, contempló a los intrusos armados, que se habían quedado estáticos, como si alguien hubiera apretado el botón de pause en un mando de televisión.
-Es hora de irnos, Peter y Claire- dijo el enlutado dando un paso hacia ellos.
El neoyorquino más cercano a la animadora retrocedió con los ojos desencajados.
-¿Quién eres?
-Soy tú- contestó el otro-. Tú en el futuro, y he venido a ayudaros.- Extendió sus manos hacia ellos-. Es hora de irnos.
Bueeenooo, siento haber tardado tanto, pero entre que fanfiction daba error al subir los documentos y que quería hacerlo largo (vamos, que he juntado dos capitulos originales) pues la espera ha sido irremediable... :( En fin, de todas formas espero que os haya gustado el capi :) Por lo que me han ido diciendo en los otros foros y según mi opinión (completa e irreversiblemente subjetiva) está como mínimo interesante... :D ¡¡Espero de verdad que os haya gustado!!!
Belle¿yo cruel¡¡Para crueles los guionistas de la serie!! Todavía estoy aguantando el parón de seis semanas!! Jaja. Por como he cortado este capítulo seguiré siendo cruel... ¡dos Peters!!!! waaa. jajaj. ¡Espero que pese a todo te haya gustado:D Gracias por leerme y espero seguir viéndote por aquí ;)
Bea! bienvenida a mi unirverso particular de Heroes xDDD. Me alegro mucho de que te guste mi historia, y siento haber tardado tanto, pero como ya he dicho antes, quería hacerlo más largo y por eso me llevó más tiempo... Espero que te haya gustado este capi y que me sigas leyendo, porque como bien has dicho¡¡¡de ilusión también se vive!!! Muchas gracias por el reviuw!
Rory, este más largo y... ¡¡con mucho más punto Peter!! Jajaja, lo digo porque como ahora hay dos... jajajaja. Ojalá te haya gustado el capi. La tiparraca de Candice se llevó su merecido¡¡cabezazo que te crío!! Jajja, tal vez tu todavía no la odies, pero cuando veas los capítulos aprenderás lo bicho que es... jajaja. Me alegro de que te guste mi historia y ¡¡¡muchísimas gracias por la opi!!!
