Capitulo 2: Una noche en Budapest.

El QuinJet se detuvo horas más tarde en la base secreta de S.H.I.E.L.D. de Hungría. Allí la agente Romanoff y el agente Barton se presentaron frente al encargado de la base húngara, nada mas y nada menos que el agente Jasper Sitwell quien se encontraba allí temporalmente. "Fury nos informó de su llegada, tenemos todo preparado." Les entregó a ambos dos archivos. "Datos personales, pasaportes, credenciales. Todo está ahí." Les indicó. "Su habitación de hotel está reservada a nombre del señor y la señora Karenin." Clint miró a Natasha y luego a Sitwell. "¿Soy ruso?" Inquirió él a lo que Sitwell respondió. "No creo que tengas problemas con eso." El vengador iba a continuar cuando Romanoff lo interrumpió. "Estaremos bien, gracias Sitwell. Te llamaré si necesito apoyo." Le informó y comenzó a caminar hacia la salida. Clint la siguió boquiabierto.

Afuera de la agencia, un coche negro esperaba por ellos. La viuda y el halcón ingresaron en este el cual se puso en marcha de inmediato. "Tengo mis objeciones, el acento ruso no es lo mío, eso es… bueno lo tuyo." Comenzó a quejarse enseguida que el coche se puso en marcha. Natasha no le prestó atención iba absorta mirando la ciudad. "Está nevando mucho." Mencionó ella con la mirada perdida. Clint la observó, Natasha no era una mujer melancólica, y su comentario le sorprendió. "¿Tasha?" Inquirió él en un susurro que la Viuda apenas pudo escuchar. Ella salió de sus pensamientos. "Ya te escuché, tienes miedo de no poder imitar el acento." Le respondió a su queja sin importarle mucho su anterior comentario, ni la verdadera razón de que Clint hubiera bajado la voz. "Solo déjame hablar a mí, si no te sientes cómodo." Le explicó y Barton asintió. "Me parece justo."

El auto giró en una esquina y luego continuó en un trayecto largo y sinuoso por la nieve. Nevaba mucho para conducir adecuadamente, y aunque los pilotos de S.H.I.E.L.D., tanto por aire como por tierra eran expertos conductores aún así había que ir con cuidado. "Esta noche planearemos el ataque a HYDRA y mañana por la noche lo llevamos a cabo." Le confió Natasha de pronto. Ella siempre tenía todo planeado. "Suena a que tenemos un plan." Declaró él sonriendo, aunque sin tanta alegría como horas atrás. La pelirroja agente de S.H.I.E.L.D. no dijo nada al respecto, simplemente asintió levemente. Le gustaba el silencio proveniente de su compañero.

Casi enseguida el coche se detuvo frente a un enorme hotel. "Gracias." Simplemente se despidió Natasha del conductor del coche y bajó del mismo. "Vamos, ¿amor?" Inquirió ella cuando el Botones se acercó con ganas de llevar sus maletas. Como ambos agentes se habían vestido de civiles antes de subir al coche, Clint asintió descendiendo del vehículo. "Nunca esperas que te abra la puerta." Se quejó tomando el brazo de su compañera. Widow se detuvo en la puerta del hotel, y se acercó a su compañero. "Eres muy lento…" Confesó rozando sus labios con los de ella. "…abriendo puertas." Continuó y tras eso lo besó apasionadamente. Hawkeye quedó paralizado por un momento, no esperaba eso, pero sabía que era todo parte de la actuación, así que tomó a Natasha de la cintura y respondió el beso con vehemencia.

"¿Luna de miel?" Inquirió el Botones del hotel incómodo detrás de ellos, pues quería ingresar por la araña y el halcón estaba justo frente a la puerta. La mujer asintió separándose así de quién aparentaba ser su esposo. "Así es." Declaró en un perfecto ruso y tomó a Clint de la mano para ingresar por fin.

El recepcionista los atendió enseguida y el Botones les acompañó hacia la habitación, la suite presidencial, donde ambos pasarían la noche. Durante el viaje en ascensor Natasha y Clint no dejaron de besarse, y acariciarse delicadamente incomodando al Botones, pero debían hacer ver su luna de miel lo más realista posible. Pero a pesar de que todo era actuación, los besos y las caricias de Natasha estaban haciendo efecto en Barton. No en vano la Viuda era famosa no solo por ser la mejor espía y asesina del mundo, sino por ser la más seductora.

Cuando el ascensor por fin se detuvo en el último piso, Clint dejó escapar un suspiro y Natasha se apartó de él, rápido pero cuidadosamente para que el Botones no notara ningún cambio. Éste último bastante incomodo por la situación en el ascensor, les entregó la tarjeta de la habitación y las maletas y se retiró a cumplir sus labores. El Halcón y la Viuda ingresaron entonces y cerraron la habitación con el seguro.

El vengador no iba a mencionar nada de lo ocurrido, pero ni tiempo tuvo. "Sé como te sientes." Declaró la pelirroja asesina, caminando hacia él. Clint la miró de ojos grandes. "¿Lo sabes?" Inquirió no muy seguro de si ella pensaba lo mismo que él. "Yo también lo siento." Confesó Widow deteniéndose frente a él, cerca, demasiado cerca para que Clint fuera capaz de controlarse más. "¿Lo sientes?" Balbuceó él observando el cuerpo de su compañera que estaba oculto detrás de un largo vestido negro. "Oh si." Aseguró ella y lo besó intensamente.

Nuevamente esta acción tomó por sorpresa a Clint pero de inmediato reaccionó sujetándola por la cintura con fuerza al mismo tiempo que respondía al beso con pasión. El vengador se giró sosteniéndola y la arrinconó contra la puerta apoyando todo su cuerpo sobre el de ella. La Viuda no pudo evitar gemir de placer al sentir cada parte del cuerpo de su compañero presionando contra su cuerpo. El beso que compartían se volvió peligrosamente sensual, al igual que las caricias. Natasha rasgó por completo la camisa de Clint, quitándole los pantalones enseguida, y él hizo lo mismo con el vestido y su ropa interior. Ya desnudos Hawkeye buscó que Widow entrelazara sus piernas alrededor de su cintura, y la presionó aun más contra la puerta. Sin dudarlo mordisqueó sus labios, a lo que la Viuda respondió con diversos arañazos en sus hombros y espalda. Clint gimió en respuesta e ingresó en la femineidad de la Viuda con movimientos rápidos y continuos como a ambos les gustaba.

La puerta crujió, así que haciendo un gran esfuerzo Clint cargando a Natasha la sentó sobre la mesa donde continuaron frunciéndose en una pasión sin limites. Pero la mesa no resistió lo suficiente. Así que la Viuda le pidió que fueran a la cama, donde ambos culminaron con el deseo que los había aprisionado desde que habían llegado a la ciudad.

Momentos después, el cabello pelirrojo de Natasha se extendía por su espalda y parte del torso de Clint, debido a que su cabeza se encontraba apoyada en el pecho de este. Su mano izquierda descansaba junto a su cabeza, mientras dormía apasiblemente, algo que ella no siempre lograba. Por otro lado el Halcón se mantenía despierto, pensando en lo que había ocurrido, pensando que quería una vida con la mujer que estaba ahora en sus brazos, pero él sabía que era solo un pensamiento, no sería jamás un hecho.