Capítulo beteado por Diiana Elizabeth, Betas FFAD.
groups/betasffaddiction/


Hasta que la muerte nos separe… Espero.

POV Edward.

—Edward, ¿estás seguro de esto? —preguntó mi madre.

¿Estaba seguro de esto? La respuesta: no totalmente.

Hace una semana que volví de Italia. Tanya se había quedado allá para su rehabilitación acompañada de su familia. Las palabras de Sulpicia, estaban muy grabadas en mi mente y viendo la tristeza en los ojos de su hija, tomé la decisión de casarme con ella y hacerla feliz… Por lo menos el poco tiempo que le quedaba de vida.

—Tanya inevitablemente se va a morir y un poco de felicidad antes de que eso suceda, no estaría mal —dije más para mí, que para ella. Suspiró.

—Está bien —dijo, levantándose del sofá de la sala—. Ah, hijo, sé que no quieres recordarlo, pero en la universidad se hará un homenaje a Bella.¿Sabes…? Ya se cumple un año.—Bella, cómo olvidarla. Una de las mayores razones, por el cual no estaba convencido con esto de Tanya, era mi Bella, sentía que la traicionaba, pero ella siempre vivirá en mi corazón al igual que mis hijas.

—Lo sé. ¿Cuándo es? —pregunté.

—Faltan casi dos meses para el aniversario, pero lo harán el 5 de octubre.

—Ok, veré si puedo ir —dije con tristeza. Elizabeth me abrazó.

—Hijo, sabes que ellas están en algún lugar cuidándonos. Yo también las extraño —dijo, dándome un beso en la frente, e inevitablemente una lágrima cayó por mi mejilla. Dolía recordarla.

Después de un breve silencio, mi madre se fue. Estábamos a finales de agosto y se acercaba la fecha del suceso que destrozó mi vida: La desaparición de mi amada esposa. Cómo extrañaba su sonrisa, sus sonrojos, sus manías, su torpeza, todo su ser me hacía falta.

Con los recuerdos golpeando mi cabeza, entré al cuarto que había permanecido cerrado desde hace mucho, nuestra habitación. El olor de su perfume, fue como un respiro de alivio que hace mucho no había tenido. Aquí estaban guardadas todas las cosas de Bella, su ropa, fotos y libros, me senté en la cama que había sido testigo de nuestro amor y tomé la foto que estaba en la mesa de noche; Bella y yo en nuestra boda, se veía tan hermosa y destilaba felicidad, que era un reflejo de la mía propia. Las lágrimas volvieron a humedecer mi rostro.

Me acosté en la cama y llevé la foto a mi pecho, el peso de estos días cayó sobre mí y lentamente me fui quedando dormido, rodeado de la presencia de mi Bella.

Soñando con fantasías que nunca se harían realidad.

.

.

Habían pasado dos semanas desde que había hablado con mi madre, respecto a los futuros planes que tenía.

También hablé con Tanya, diciéndole que pronto la visitaría, con Sulpicia y Aro, que estaban contentos con mi decisión. Sulpicia quería una boda como siempre soñó para su hija, celebrada en todo lo alto, con anuncios en televisión y revistas, pero traté de convencerla, de que en el estado de Tanya, era muy peligroso someterla a tanto estrés y a regañadientes aceptó —solo algo—, porque aún quería una fiesta grande.

Cuando llegué a la casa Vulturi, Tanya se veía mejor. Aún tenía que usar los vendajes en las heridas, pero se veía con un poco más de vitalidad.

—Edward —dijo sonriente—. No sabía que vendrías.

—¡Sorpresa!, vine porque quería hacer algo contigo, ¿podemos salir al jardín? —dije armándome de valor.

—Claro, le pediré a alguien del servicio que me ayude a cambiarme —dijo, viendo su vestimenta, que consistía en un vestido verde holgado.

—No, Tanya, así estás bien. Solo es un paseo por el jardín —dije.

—Está bien, vamos.

Salimos hacia el jardín. Era un día cálido, con un poco de viento, el jardín vestido de colores, nos rodeó. Había unas bancas de piedra, donde nos sentamos. Respiré hondo y miré a la mujer que había hecho tantas cosas por mí y ahora se estaba muriendo.

—Tanya, no sé cómo decirte esto, pero, es mejor con la verdad. Tú has sido como un bálsamo, una venda, que ha podido disminuir el dolor de la pérdida de Bella y mis hijas, pero no te voy a mentir, las extraño y amo por sobre todas las cosas, pero tú, mi mejor amiga, has estado allí para mí y no sabes cuánto lo agradezco y aprecio. Así que ahora que tú necesitas de mí, creo que la mejor forma de pagarte y verte feliz es… —Saqué el anillo que tenía en mi bolsillo—. Cásate conmigo. Puede que pienses que es expiación de culpas, pero creo que es lo mejor que puedo hacer.

y más mentiras.

— ¿En serio?¿Harías eso por mí? —preguntó con voz débil. Suspiré.

—Si te hace feliz.

Sus brazos delgados y blancos, rodearon mi cuerpo

—Gracias —susurró.

En mi vida, pensé que contraería nupcias con una persona que no amaba, quiero a Tanya, pero verla morir…

Los preparativos de la boda, estaban a cargo de Sulpicia, Tanya y sus hermanas. A veces, me agradaba ver como Tanya, parecía una niña que le dieron la oportunidad de comprar todas las muñecas que quisiese y otras veces no, evitaba recordar la sonrisa que veía en Bella, cuando hizo los preparativos de nuestra boda y también, me di cuenta de las diferencias que tenían. Bella, hizo que nuestra boda fuera sencilla, pero a la vez tan hermosa, como ella misma. En cambio Tanya, quiere todo de la mejor calidad, había llamado a una diseñadora famosa para el vestido y el de las damas de honor, y conocí una cara de Tanya que nunca había visto, el cinismo.

.

.

.

—Y…¿Ya está confirmada la fecha para la boda? —preguntó mi madre.

Nos habíamos reunido en un pequeño restaurante.

—Sí, Tanya quiere que sea el primero de octubre —dije tenso.

—Pero Edward,¿podrás ir al homenaje? —preguntó contrariada y suspiré.

—No podré ir, Tanya quiere hacer un pequeño viaje para la luna de miel.

Elizabeth asintió, sin decir nada más. Hace unas semanas, había discutido la fecha de la boda con la familia de Tanya, yo no quería hacerla en octubre, y no muy convencido, pero acepté.

—Ok hijo. Me tengo que ir con tu padre, iremos a cenar con… los Swan —dijo lo último, vacilante.

—Mándales mis saludos —dije, solo asintió y se fue. Luego de unos minutos pagué y salí.

.

.

.

Vamos Edward, puedes hacerlo. Solo es un matrimonio que posiblemente no dure mucho tiempo, dijo una voz en mi interior

Faltaban exactamente cinco minutos, para que Tanya cruzara el pasillo de la recepción del hotel, donde sería la boda por lo civil.

Aunque era soltero ante la ley, mi corazón y familia, sabían que mi vida estaba atada a Bella de por vida, así que logré que solo se hiciera la boda por lo civil.

Estábamos en un hotel italiano. Mi padre y mi madre, eran mis únicos invitados, las demás personas, eran familiares de Tanya.

La música de fondo que sonaba suavemente, cambió, anunciando la llegada de la novia. Respiré hondo y miré a mis padres, mi madre me dio una sonrisa de apoyo y mi padre me miró sin emociones, ya que nunca estuvo muy convencido con la boda. Cuando fijé la mirada en la entrada de la recepción, venía Tanya, con un vestido palabra de honor, decorado por un diseño en pequeños diamantes, agarrada de su padre, el cual, tenía una sonrisa de satisfacción en su cara.

En todo el discurso que el abogado dio, mi mente regresó años atrás, donde yo estaba en la misma situación, pero con una persona diferente a mi lado. Mi Bella.

—… y ahora, procederemos a que los novios digan sus votos —dijo el abogado, sacándome de mis pensamientos.

Dije mis votos, o sea, el típico discurso que siempre se da.

—Señorita Tanya Vulturi, ¿acepta a Edward Cullen, como esposo?

—Sí, acepto —dijo con firmeza.

—Señor Edward Cullen, ¿acepta a Tanya Vulturi, como esposa?

Suspiré. Lo siento mi Bella.

—Acepto —dije suavemente.

—Bueno, con el poder que se me ha concedido, en la República de Italia, los declaro marido y mujer, hasta que la muerte los separe. —Espero—. Puede besar a la novia.

Me acerqué lentamente a ella y por segunda vez, toqué sus labios, donde dejé un casto beso y el sonido de los aplausos, llenó el lugar.

.

.

—Edward, ven, quiero presentarte a mis tíos. —Me jaló Tanya, guiándome hacia dos hombres, que hablaban sonrientes con los padres de ella.

—Tío Marcus, tío Cayo —los llamó y estos voltearon a nosotros. Ya conocía a Marcus, ya que fue el cirujano que atendió a Tanya hace unos meses, pero al otro hombre, no. Era un alto y rubio, que inspiraba respeto. Me estremecí un poco ante su presencia.

— ¡Sobrina! Estoy tan feliz por ti —dijo Marcus—. Edward, espero que hagas feliz a mí niña —me dijo, dándome un pequeño abrazo.

—Edward, él es mi tío Cayo Vulturi, es padre de Alec y Jane. Tío, él es Edward, mi esposo —dijo presentándonos.

—Un gusto, los felicito —dijo seriamente, mostrando una leve sonrisa.

La cena siguió, hicimos el primer y el único baile, ya que no quería cansar mucho a Tanya, aunque esta, protestó un poco. También me presentó con el resto de su familia y algunos amigos de sus padres.

Mi preocupación, era la luna de miel. Tanya, no se podía arriesgar a hacer alguna actividad de mucho esfuerzo. ¡Mentira, ella no te atrae sexualmente!, dijo mi conciencia. Uff, era cierto, pero no quería hacerla sentir mal.

Con terrible lentitud, pasó la , se fue por unos momentos con sus hermanas, para cambiarla de vestuario. Nos despedimos de nuestras familias y nos fuimos a la suite.

—Edward —dijo Tanya, sacándome de mis pensamientos—. Gracias por hacer de este día, el más feliz que he tenido.

La miré y lo único que hice, fue abrazarla.

—Vamos, debes estar cansada —dije y abrí la puerta de la suite. Era enorme y muy hermosa, y… estaba decorada con… Tragué saliva fuertemente. Estaba lleno de rosas y candelas aromáticas.¡¿Quién rayos, mandó a hacer esto?!

Unos brazos, me sacaron de mi sorpresa y de pronto, sentí los labios de Tanya, tratando de abrir mi boca. Sorprendido, la agarré de los hombros, pero creo que ella malinterpretó mi acción y lo tomó como iniciativa, y con una fuerza imposible, para una persona en su estado, me empujó y caí en el sofá. Sus manos recorrían mi cuerpo y algo hizo "clic" en mi cabeza.

Me aparté de ella bruscamente, casi haciendo que se cayera. Me levanté del sillón, Tanya estaba sorprendida y respirando agitadamente.

—Lo siento. Seré tu esposo y trataré de hacerte feliz, pero no me pidas que haga el amor contigo, porque no puedo —dije y salí de la habitación. El aire acondicionado chocó contra mi pecho.¿A qué hora Tanya, había logrado desabotonar mi camisa?

POV Tanya.

Mierda, maldito idiota… Estaba desesperada, se supone que es mi disque "luna de miel" y Edward mi maldito esposo, tiene que cumplir como tal.

No creo que Edward, vuelva esta noche.

Agarré mi celular y marqué el número de James.

—Hola, cariño. ¿No se supone que estás en tu luna de miel? —dijo burlonamente.

—Cállate, sino llamaré a alguien más.

—Ok, ok.¿Dónde nos vemos?

—Ven a la habitación del hotel, dile a una de mis hermanas que te traiga. —Colgué.

Si no puedo tener su cuerpo, me tendré que conformar con otros. Pero prepárate, Edward Masen, que este error lo pagarás muy caro.


Hola Feliz año nuevo, Navidad y Dia de los Reyer Magos:)

¿Que tal? Ya volvi con este EPOV de la boda... AGH! odie y ame este capitulo jeje que les parecio?

RespondiendoReviews

-beakis:Si ya se convertira, y se vengara de esa perra...

-LoreMolina:Con tu duda, Tanya esta mintiendo, todo es una manitulacion de la familia Vulturi... pero muy pronto habra justicia jajaja...

-LeslieCullenJb:Aquii estoy:3 jeje Yo igual odio a Tanya pero ella y su familia estan cabando su propia tumba.

-Lili4ever:Uff... ya llegara Bella a darle su merecido

-Amy Swan: Por Dios muero por escribir ese capi, tengo tantas ideas jeje

-SharitoSD: Espero que tus uñas esten bien... pronto Bella volvera a ver a Edward y su matrimonio con esa zorra terminara..