Capítulo beteado por Diiana Elizabeth, Betas FFAD.
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A nova vida.

BPOV.

Todo estaba oscuro y en paz. ¿Así es la muerte? ¿Dónde está el túnel con la luz blanca al final? ¿Dónde están las puertas del Cielo?

Sentía mi cuerpo, pero no podía moverlo, también empecé a escuchar leves susurros a los lejos. No sentía el paso del tiempo, no sabía si eran minutos u horas las que pasaban.

Algo cambió, cuando sentí un pinchazo en mi cuello y toda la paz que me rodeaba, se esfumó, un ligero calor recorrió mi cuerpo, era como estar en un sauna, pero poco a poco ese calor se fue era una llama que pasaba dentro de mí, el sentido de supervivencia se activó tratando de mover mi cuerpo del fuego, pero este no respondía a las órdenes que mandaba mi cerebro.

Quería gritar y pedir ayuda, que alguien me salvara del fuego, pero no hallaba mi voz y mucho menos salir de, lo que supuse, la inconsciencia.

Mientras el fuego quemaba cada célula de mi cuerpo, en mi desesperación ocurrieron dos cosas. Logré abrir los ojos, solo para toparme con un blanco cegador y de mí garganta salió un grito agónico.

—Bella, hija, escucha, tienes que ser fuerte, ¿sí? —me habló una voz masculina muy familiar.

— ¡Mátame! —grité.

—No —me respondió la misma voz.

—Bella, tienes que luchar. —Era otra voz, una femenina y dulce, pero impregnada de miedo—. Hazlo por tus hijas, por Edward.

Hazlo por tus hijas, hazlo por Edward…

Por tus hijas, por Edward…

Edward, Emmy, Elizabeth…

Lo último que dijo la voz, hizo que recordara todo. Flashes de mi vida, pasaron por mi mente; el secuestro, mis hijas, los Cullen, la leucemia, mi Edward y… Tanya.

Con la revelación de los sucesos de mi vida, pude saber en qué situación me encontraba: me estaba convirtiendo en vampiro.

Abrí los ojos y por fin pude ver dónde me encontraba. Era un cuarto, pero no el mío, estaba acostada en una cama y a mi lado tenía a Esme y Carlisle, que supuse eran sus voces las que escuchaba.

Jadeé de dolor.

El ritmo de mi corazón era rápido, como tratando de luchar contra lo que ahora sabía, era la ponzoña en mi cuerpo.

—Ca-aar-lisle —tartamudeé—. ¿Cu-ánto faa-alta-aa?

—Solo falta un día, sí, muy pronto —dijo, mirándome con preocupación, dolor y un poco de í.

— ¡Ahhh! —Más dolor.

Sentía que mi cabeza iba a explotar y volví a sumergirme en la inconsciencia. Sentí que solo habían pasado unos segundos desde que cerré los ojos, cuando el fuego en mi cuerpo, se fue concentrando en mi pecho, precisamente en el músculo que bombea la sangre, que ahora latía como el corazón de un colibrí y el fuego por fin quemó mi corazón y después… Todo se llenó de paz. No había dolor, ni fuego, ni ardor, no había nada, pero tampoco podía abrir los ojos.

Todo estaba en silencio, pero a lo lejos escuchaba… ¿Eran las hojas de los árboles? No recordaba que hubiera un bosque cerca de la casa, pero también podía escuchar… ¿Voces? Pero más bien eran susurros alejados y ninguna de esas voces parecerían estar conversando, sino más bien parecían… ¿pensamientos?

Por fin logré abrir los ojos y me deslumbré con lo que veía, todo era muy claro y nítido, podía apreciar las pequeñas fisuras del techo de madera, también me percaté de mi sentido del olfato, percibía el olor de la madera mojada de los árboles y las voces susurrantes, llenaron mi mente.

Se ve tan hermosa, mi hija. Reconocí la voz de Esme.

Por fin el sufrimiento pasó. —Ese era Carlisle.

¡Qué guapa! ¡Dios ¡Dios! — ¿Alice?

Está bastante calmada y confundida, un poco extraño para un neófito. —Sí, ese era Jasper.

¡Mierda! Ya quiero enseñarle a cazar. Emmett, seguramente.

—Hija —dijo Carlisle, con un tono de ¿precaución? No pasó ni una fracción de segundo, cuando ya estaba fuera de la cama, mirando a mi familia.

— ¡Wow! —exclamé sorprendida y me percaté que mi voz había cambiado.

—Calma —dijo Carlisle, mientras Jasper me enviaba una gran ola de tranquilidad.

—Por Dios, Jasper, ya basta. Dejen de mirarme como si tuviera dos ojos extras.

—Es que… es increíble, estás demasiado controlada —dijo algo escéptico.

— ¿Qué?

—Hija, ¿no tienes sed? —Y esa palabra, fue como un detonante para mi garanta que estalló en llamas, jadeé y llevé mi mano hasta ella.

Tienen que ir a cazar —susurró Esme y la miré.

—Esme, aún no sé cómo cazar.

Todos me miraron sorprendidos

¿Cómo supo lo que pensé?

— ¿Lo pensaste? ¿Pude… leer tu pensamiento…?

— ¡Vaya! Al parecer ya sabemos cuál es tu don —exclamó Carlisle, como si hubiera descubierto un nuevo elemento.

— ¡Oh genial! —gritó Emmett—. A ver, hermanita, ¿qué estoy pensando?

Me concentré, pero era como un recuerdo, estaba en el bosque como buscando algo y después salió Rose, vistiendo un…

— ¡Mierda, Emmett! No quiero saber de tu vida sexual —exclamé un poco horrorizada.

— ¡Auch! Esme, ¿por qué me pegas?

—Por mal educado —lo regañé, cual niño pequeño y me reí.

— ¡Ya Basta! —gritó Jasper—. Bella, por favor ve a cazar, por mi salud mental, tienes mucho control sobre ti.

—Está bien —dije y me acordé—. Esme, ¿dónde están las niñas? ¿Ya las puedo ver?

—Bella, las niñas están con Rose, per… —Carlisle la interrumpió.

—Hija, será mejor que vayas a cazar, antes de que las veas, es por precaución. Asentí.

—Oh, no. ¡Espera! —dijo Alice, que hasta el momento no había hablado—. Tienes que verte al espejo, estás hermosísima —dijo saliendo del cuarto y en unos segundos, apareció con un enorme espejo, que lo situó frente a mí.

Una mujer hermosa se reflejó en el espejo, era esbelta, la piel pálida pero hermosa, su cuerpo era delgado y escultural, su cabello brillante, largo y sedoso, su cara era como una delicada pintura de un ángel, pero sus ojos… eran de un color escarlata. Me horroricé y la cara en el espejo hizo una mueca; mis ojos que una vez fueron marrones, ahora eran de un rojo espeluznante, entonces sentí una fuerte ola de calma.

Obligué a mis ojos a despegar la vista del espejo y vi a Carlisle y le pregunté—: ¿Por qué tengo los ojos así?

—Es porque aún tienes sangre humana en tu cuerpo, en unos meses se volverán dorados —me explicó Carlisle.

—Bien, ahora por favor, vamos a cazar —rogó Jasper.

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—Bien Bella, quiero que te concentres y escuches todo a tu alrededor —me indicó Carlisle. Él y Jasper estaban conmigo, ya que a Emmett no lo dejaron venir porque… es Emmett.

No irás con ellos. Cuando Bella tenga más experiencia con la caza, podrás acompañarla, le había dicho Esme.

Estábamos en una planicie de pocos árboles y todo estaba cubierto por la nieve.

Me quedé quieta y por instinto cerré los ojos e inhalé profundamente. A mi nariz llegaron miles de olores, pude sentir el olor de la madera de los árboles mojada por la nieve, el olor de la tierra enterrada en la nieve, pero un olor atrajo mi completa atención, era dulce y apetecible, de pronto mi garganta empezó a arder demasiado como para poder soportarlo y me tensé, mi ahora descubierto, instinto de caza, me decía que tenía que ir tras ese exquisito olor.

—Lo hueles, ¿verdad? —me dijo Jasper. Aún con los ojos cerrados, asentí—. Bien, hay unos osos polares como a medio kilómetro, quiero que te dejes llevar con lo que tu instinto dice y te alimentes. ¿Sí?

Abrí lo ojos y no muy segura dije—: Está bien. —Y corrí guiada por el olor de la sangre del oso.

A unos 20 metros de mí, había un gran oso polar escarbando en la nieve, no había un árbol cerca para poder ocultarme, así que muy lentamente caminé hasta quedar detrás del oso y con mi nueva súper velocidad, corrí hasta él y salté a su lomo, donde encontré su vena pulsante de sangre caliente y todo pasó tan rápido para el oso, pero para mí no, cuando percibí la sangre del animal, sentí que mis colmillos crecían en mi boca, como si lo hubiera estando haciendo desde hace años; clavé mis dientes precisamente en su vena del cuello, donde salió ese líquido rojo que tanto deseaba, pero el oso aún trató de defenderse y con una pata logró rasgar la manga de mi suéter negro, sin hacer ningún daño a mi brazo, aun así, seguí drenándolo hasta que a los pocos segundos, cayó muerto.

Cuando terminé, me di cuenta que Jasper y Carlisle, me veían sonrientes y sorprendidos a unos cuantos metros de mí y en segundos ya los tenía enfrente.

— ¡Wow! Esperaba más desorden para ser una neófita —dijo Jasper, entre pequeñas risas.

— ¿Por qué? —pregunté extrañada.

—Bella, mira un poco a tu alrededor —dijo Carlisle—, solo has sufrido una rasgadura en tu ropa. A los neófitos les cuestan un poco sus primeras cazas y terminan hechos un desastre, pero tú pareces que lo llevas haciendo por meses, realmente eres extraordinaria, hija. — ¡Dios! Si fuera humana, ahorita estaría roja.

—Bueno, ¿quieres seguir cazando, o está controlada la sed?

—No, estoy bien. Ese oso era grande —bromeé.

—Pues creo que ya es hora de que puedas ver a las soldaditas —dijo Jasper. Logré recordar que hacía pocos meses, Jasper les puso ese apodo a mis hijas.

¡Mierda! Veré a mis hijas. Cálmate Bella no les harás daño a tus hijas, tienes tu sed controlada.

Mientras corríamos a la casa, me permití pensar un poco en mi futuro, en el de las niñas y sobre todo, el plan "Rescatemos a Edward de la mafia". Yo nunca fui una persona violenta, pero casos extremos, requieren medidas extremas, además, esa familia del crimen son de lo peor.

—Bella —dijo Carlisle, sacándome de mis pensamientos—, hemos visto que tienes un mayor control de tu sed que los neófitos normales, pero acuérdate que son humanas. —Me miró advirtiéndome—, pero puede que el saber que son tus hijas, haga que el deseo de su sangre disminuya, aunque no es seguro.

Bella. —Escuché a Jasper en mi mente—, estaré cerca de ti, para ayudarte por si te sientes nerviosa o no logras controlarte, ¿sí? —Asentí y lo miré con agradecimiento.

Como estábamos cerca de la casa, podía escuchar los murmullos de adentro, pero dos pequeños tamborcitos llamaron mi atención, sabía que eran los corazones de mis pequeñas. Jazz sintió mi leve nerviosismo y envió una ola de calma, respiré llenándome de valor y entramos a la casa.

—Bella, ¡qué bueno que ya estés aquí! —dijo efusivamente Esme, dándome un abrazo, al cual correspondí con entusiasmo.

— ¡Auch! Bella, eres más fuerte que nosotros —se quejó.

—Ups. —Me alejé de ella—. Lo siento

—No te preocupes. —Sonrió y me guió hacia la sala, donde todos me estaban esperando con una sonrisa.

Las niñas estaban en medio de la habitación, jugando en el suelo. Su olor me impactó, era delicioso, pero no me llamaba la atención, era como tener un plato de comida que olía bien, pero no te atraída comerla y me relajé. Tal vez Carlisle tenía razón, mi amor por ellas era más grande que mi sed. Ojalá eso suceda con Edward.

Espero que logre controlarse. —De entre todos los pensamientos, ese logró captar me atención y provenía de Rosalie.

—Lo estoy Rose, no te preocupes. —Me miró sorprendida y Emmett se carcajeó.

—Pero, ¿có… —La interrumpí.

—Puedo leer la mente —aclaré, sonriendo.

Las niñas por el escándalo, voltearon a verme y sus caritas se iluminaron y rápidamente se levantaron.

—Mami, mami. —Llegaron a mí y abrazaron mis piernas.

Con un poco de lentitud, ya que aún no podía controlar la velocidad de mis movimientos, me agaché, las abracé con cuidado y deposité un beso en sus caritas sonrientes.

Por fin estaba con mi familia, con mis niñas y ahora sí… Nada se va a interponer para que pueda recuperar a mi esposo y hacer pagar a esa perra y a su familia.

Desde ahora, empieza la caza a la familia del crimen Vulturi.


Hooola... aqui estoy con un nuevo capitulo. ¿Que les parecio? POr fin Bella se conviertio en vampiroo.

AVISO: El Lunes empiezo el cole, y saldre tarde, asi que me tardare en subir los capitulos pero eso no quiere decir que dejare el fic, aun quiero escribir como Bella tendra su venganza.