Capítulo beteado por Diiana Elizabeth


El Origen de Tanya Vulturi.

Tanya Vulturi Denali, nació en un pequeño hospital apartado de la mano de Dios, a las afueras de un pueblo en Italia. Como en toda mafia, no siempre se puede estar fuera de peligro, y en esos días, Aro y Sulpicia Vulturi estaban huyendo del jefe de jefes de los yakuza. The Boss Tanaka.

Los yakuza son el crimen organizado en Tokio, Japón, que tenían enemistad con la mafia italiana y habían decidido atacarla en sus momentos de debilidad, aunque su ataque fue fallido. No obstante, los yakuza se caracterizan por ser estrategas y saber esperar.

Tanya descubrió la muerte en carne propia a la edad de diez años, con el homicidio de sus abuelos por el jefe Tanaka.

Se encontraba viviendo con sus abuelos en Venecia, ya que sus padres creían que estando lejos de ellos estaría más segura, pero fue una muy mala idea. La protegieron del peligro que ellos corrían, sí, pero no pensaron en el peligro que corría ella sola.

―Hija, tienes que esconderte ―le dijo su abuela, empujándola hacia un pequeño armario al fondo de la habitación de ellos, cerrando la puerta―. Quédate aquí y por nada del mundo salgas.

Escuchó que abrían la puerta con violencia. Un disparo. Un grito. Y pasos por las escaleras.

Por los espacios de las rejas que tenía el armario, ella pudo ver como entraban cinco hombres a la habitación, dos de ellos de aspecto fornido, tenían sujetados a sus abuelos, los otros dos, tenían cada uno una pistola y una espada samurái (ya que los yakuza aún tenían esa "tradición" de usar esa arma), y un hombre imponente, vestido con un traje negro como si fuera a una gala. El japonés era alto, de cabellos rubios, blanco como la cal y ojos rasgados, y al igual que los dos hombres, portaba una katana(1) y una pistola. El hombre, muy calmado y sonriente, se fue a sentar a un sillón al otro extremo de la habitación cerca de la cama.

― ¿Dónde está? ―preguntó.

―Ella se fue hace días ―respondió con firmeza su abuelo.

Tanaka lanzó una carcajada seca.

―No soy idiota, Vulturi, sé que está aquí esa mocosa. Ahora. ―Lo apuntó con la pistola―, dime dónde está o te vuelo la cabeza.

El "viejo" Vulturi, logró zafarse de las manos del hombre que lo sostenía dándole un golpe en la base del estómago y de un movimiento rápido, rompió su cuello, matándolo. Después liberó a su esposa, volviendo a quebrar el cuello del sujeto. Lamentablemente, no vio al que estaba detrás de él, que empujó su poderosa espada a través de su espalda, atravesando su pulmón derecho y corazón

Y James, "el viejo" Vulturi, cayó muerto frente a los ojos de su nieta. La niña sintió miedo, dolor, tristeza y rabia, al escuchar una estridente risotada, escuchaba el llanto de su abuela, a la que habían tomado del cabello y azotado contra el armario, quedando enfrente de Tanya. Ella quería ayudarla, hacer algo para que no lastimaran a su abuelita.

Tanaka se levantó del sillón y caminó hacia la mujer. Desenvainó su katana, y la hundió directo en el corazón de la señora, traspasando también la puerta de madera del armario, quedando a centímetros del rostro de Tanya.

Lágrimas silenciosas recorrían las mejías de la pequeña niña. Quería matar a esos hombres, quería vengar la muerte de sus abuelitos.

Cuando los hombre se fueron, Tanya salió del armario y vio a sus abuelos tendidos y sin vida en el suelo, con charcos de sangre a su alrededor. Lloró desconsoladamente, a los pocos minutos llegaron sus padres, que al parecer los habían alertado sobre el ataque. Encontraron a su hija arrodillada enfrente del cuerpo de su abuela, la tomaron y se la llevaron.

Juró venganza.

Para su desgracia o suerte, el jefe Tanaka era un pedófilo.

Cuando ella vio que tenía la oportunidad de estar cerca de ese hombre, la tomó. Uno pensaría que sus padres detendrían a su hija en esa locura, pero no. Ellos mismos le enseñaron todo lo que tenía que hacer, ellos mismos entregaron a su hija a un joven para que "practicara". Incluso le enseñaron cómo usar armas, entre ellas, pistolas, navajas y espadas.

A los once años, ella vivía en la casa de Tanaka con el nombre de O-Ren, ya que este nunca había conocido el rostro de Tanya. El hombre vivía en una casa llena de lujos, pero con una pequeña particularidad, casi veinte niñas de entre 10 y 15 años, vagaban por la casa vistiendo minúsculos trajes, dejando ver sus cuerpos, entre ellas estaba Tanya, que hacía seis meses había llegado ahí.

Pero su venganza no tuvo lugar, hasta que ella cumplió los 12 años.

―Vamos, pequeña, córrete ―rugió Tanaka, que tenía a Tanya sobre él, sosteniendo su cadera y embistiéndola con fuerza. Tanya había aprendido a disfrutar del sexo con ese hombre, pero aún lo odiaba, odiaba lo que hacía con las otras niñas que se resistían a complacer sus deseos, pero el mero acto de tener sexo, le gustaba, y precisamente ese día, lo estaba disfrutando al máximo.

Cuando los dos se corrieron, Tanaka se dejó caer exhausto sobre la cama, casi a punto de dormirse y esa fue la oportunidad de Tanya. Se paró de la cama y tomó la espada de Tanaka, la misma con la que había matado a sus abuelos, y se volvió a sentar en sus caderas.

Tanaka sonrió, pensando que su niña preferida, quería más.

―Pequeña, estoy cansado ―dijo acariciando las piernas de Tanya―. Déjame dormir y seguimos.

―Claro que te dejaré dormir ―dijo con malicia―. Si quieres, duerme para siempre. ―Y como si de una estaca se tratase, clavó la espada en su pecho. Tanaka reaccionó al dolor lacerante que sintió, y vio en la cara de la pequeña tanta ira, que por un momento se asustó―. Mírame ―dijo ella con voz sombría―. ¿Sabes quién soy? ―preguntó, presionando más la espada―. ¿Sabes quién es la niña que acabará con tu miserable vida? ―volvió a preguntar, con una sonrisa furibunda en su rostro―. ¿No encuentras conocidos mis ojos, mi nariz? ¿Ah? No sabes nada de las niñas inocentes que tienes aquí ―seguía diciendo Tanya. Tanaka estaba conmocionado, se fijó en las facciones de la niña y vio en unos instantes, el parecido que tenía a la pareja de ancianos que había asesinado.

―Vulturi ―logró pronunciar.

Tanya bufó y exclamó―: Exacto, viejo miserable. ―Y sacó la espada del pecho de Tanaka, que murió en segundos por la hemorragia.

Tanya salió aún con la espada en mano. En silencio, se fue a su cuarto, se bañó y se cambió.

Salió de ese lugar, donde aún no se habían dado cuenta que su jefe estaba muerto y regresó a Italia, donde sus padres muy orgullosos de su hija, la recibieron.

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A los 24, tuvo un nuevo objetivo. Viviendo en Seattle, conoció a la familia Masen. Edward Masen, era el hombre con el que siempre había soñado y tenía la vida que ella había querido, pero que nunca lograría tener.

Y como a la mocosa le enseñaron que ella podía tener todo lo que quisiera sin importar lo que estuviera por medio, incluso vidas, planeó destrozar a la feliz familia, incluso sabiendo que la señora Masen esperaba a sus primeras hijas.

Armó su plan.

Lo ejecutó.

Pero pasó algo que ella no buscaba y pronto sería su pesadilla.

Edward, lo único que sintió por ella fue lástima.

Isabella fue convertida en una criatura sobrenatural, que podría llegar a ser la más despiadada y cruel existente.


(1) La katana, se refiere a un tipo particular de sable de filo único, curvado, tradicionalmente utilizado por los samuráis. Su tamaño más frecuente ronda el metro de longitud y el kilo de peso.


Si probablemente estas pensando ¿Espere tanto tiempo para esto? pero esque me dio un ataque de inspiracion un dia viendo una pelicula (Kill Bill) y ah nose me dio por escribir pero despues con los trabajos del cole y mis proximos examenes me fue imposible terminarlo, perooo uhh estoy aqui! con inspiracion para escribir...

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