Hola... bueno aquí traigo el primer capi... Se que el comienzo es algo extraño, pero desde aquí comienza ya la trama. Nos leemos. El segundo capi lo subiré a principios de Diciembre... así que... hasta entonces. Kiss... Desam.


Salex, Ohaio Nee-chan... Siento mucho que la historia que tanto te hacía ilusión no tenga seguidores... pero aún así, te prometo que la seguiré subiendo... Aquí te traigo el primer capi para que sigas emocionandote jejejjeje... Espero que este te guste como el principio del fic. Desde aquí, sabes que simplemente es puro Kakashi Hatake, así que a disfrustarlo Nee-chan. Un besazo y nos leemos a principios de Diciembre. Cuidate hermanita Sayooo...


Disclaymer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.


Summary:El clan Ryūzoku es aniquilado y Hikari termina en Konoha. Kakashi y ella se aman, pero ella desaparece con un secreto ¿Que pasará entonces? Jiraiya, Itachi y Sasuke Uchiha serán reunidos por Iori Sakumo ¿Quién es ese chico de quince años? Muerte, amor, intriga, humor...


1 Konoha

Kakashi observaba detenidamente a la muchacha recostada e incosciente en la cama. Su curiosidad podía más con él. Necesitaba saber quien era y porque estaba allí junto a un cadaver. Su ceño se frunció al recordar a su maestro cargando el cadaver de esa mujer. Al fin y al cabo, lo había dejado a cargo de la joven...así que... no hacía nada malo acercandose ¿Verdad?

El joven de cabellos grises se acercó a la cama, y observó más detenidamente a aquella muchacha de cabellos negros y piel pálida. Sonrió al ver su cara aniñada. Poco a poco fue acercandose a la chica hasta posar sus manos sobre la cama ¿Por qué sentía tanta curiosidad por aquella extrajera?

Sin poder contenerse, observó la pierna derecha de la joven. Dio la vuelta a la cama y alzó la pierna para verla mejor ¿Que llevaba dibujado? Sin darse cuenta la mano izquierda de Kakashi estaba debajo de su muslo y la otra, sujetaba su pantorrilla en el aire provocando que la bata del hospital dejara a la vista la ropa interior de la muchacha. Kakashi observó el dibujo y quedó embobado ante el gran dragón negro.

Las manos de la joven se movieron y de su garganta salió un quejido lastimero. Eso llamó la atención del peligris que la observó sin soltar su pierna. Tras unos segundos, su mirada negra como el carbón, se cruzó con una mirada púrpura y triste. Hikari sintió el tacto caliente de las manos del joven y sin poder evitarlo gritó.

-¡Kyaaaa!- Hikari asustó a Kakashi.- ¿Por qué me estas tocando?- Dijo Hikari con un lápiz en su mano apuntando la yugular del peligris.

-¿Que ocurre aquí?- Dijo Minato al entrar en la habitación y ver el espectáculo.

-Maestro.- Kakashi tragó pesadamente al observar sus manos tocando a la joven.- No es lo que puede parecer.- Dijo excusandose y soltando a la muchacha.

-Me estaba sobando.- Respondió Hikari.

-No creo que sea así.- Dijo Minato acercandose a la cama nientras pasaba su mano tras la nuca y se la frotaba.- Kakashi es un buen niño.

-No soy un niño.- Dijo el ofendido entrecerrando sus ojos.

-¿Que hago aquí?- Dijo Hikari al darse cuenta que estaba en un hospital.- ¿Donde estoy?- Miró de lado a lado.-¿Y Yuri?- De pronto las imagenes de su hermana atravesada por la Katana y desangrandose después, llegaron a su mente.

-Te encontramos en mitad del camino.- Dijo Minato sentandose al lado de la cama.- Será mejor que sigas descansando.

-Aquí no tienes nada que temer.- Dijo Kakashi con las manos en alto para que no hubieran mal entendidos.- Somos shinobis de Konoha y estás en nuestra villa.

-Konoha.- Dijo Hikari con lágrimas en sus ojos.

-¿Se puede?- Una voz desconocida para la joven resonó en la habitación.

-Hokage.- Kakashi agachó la cabeza en señal de respeto.

-Minato.- El Hokage se acercó al nombrado y posó su mano sobre el hombro del rubio.- ¿Como está la joven?

-Acaba de despertar.- Minato miró al Hokage a los ojos.- Parece desorientada.

-Esta bien.- El Hokage miró a la joven.- Siento mucho lo sucedido.- Miró a Minato y a Kakashi.- Hemos enviado a un grupo de Anbus a investigar.

-Toda mi aldea fue destruida.- La joven sintió un agujero en su pecho.- Todos están muertos.

-Lo sabemos.- El Hokage miró con tristeza a la joven Hikari.- No hay supervivientes.

-¿Quien es la otra joven que estaba contigo?- Preguntó Minato.

-Era mi hermana.- Hikari volvió a llorar.- Ella intentaba protegerme. Ellos querían nuestro... ellos querían saber...

-Tranquila.- Minato cogió la mano de la joven entre las suyas.

-Creo que será mejor que yo me ocupe de esto.- Kushina entró por la puerta.- Ella y su villa han sufrido lo mismo que yo sufrí en su día.

-Kushina.- Minato se levantó de golpe de la silla y caminó junto a su novia.- Siento no haberte dicho que había regresado a la villa.

-Un Anbu me informó.- Kushina saludó con un gesto de cabeza al Hokage.- Me comentó que os habías encontrado a una joven en el camino.

-Lo dejo en tus manos.- El Hokage miró directamente a los ojos a Kushina.- Se que estará bien.

-Gracias.- Kushina agachó la cabeza.

El Hokage salió por la puerta dejando allí a Minato, a Kushina y a Kakashi.

-Maestro.- Kakashi miró a Minato.- Tengo hambre.- Dijo agachando el rostro.- ¿Le importaría si fuera a comer algo?

-Ir a comer algo.- Kushina acarició el rostro de su novio.- Será mejor que vayas a casa a ducharte, estás lleno de sangre.

-Si.- Minato miró a Hikari.- Kushina cuidará de ti, no tengas miedo, ella no te hará daño.

Tras aquellas palabras, Minato y Kakashi salieron de la habitación dejando solas a las chicas.

-Hola, jovencita.- Kushina se sentó al lado de la cama donde antes estaba Minato.- Mi nombre es Kushina ¿Cual es el tuyo?

Hikari miraba con duda a Kushina. Tal vez ellos tampoco fueran buenos ¿querrían también el poder de su villa?

-Veo que no quieres contestar.- Kushina le sonrió.- No pasa nada, mandaré a que te traigan algo de cenar. Has dormido durante muchas horas.

-Muchas...Horas...- La niña miró con tristeza a Kushina.- ¿Y mi hermana?

-¿Has dicho que se llamaba Yuri?- Kushina suspiró y la niña asintió.- El Hokage esperaba a que despertaras para enterrarla. Mañana será su entierro.

-Me he quedado sola.- Hikari apretó las sábanas entre sus dedos.

-Eso no es cierto.- Kushina se acercó a ella y apretó su pequeña mano entre las suyas.- Yo estoy aquí. Minato y Kakashi tampoco te dejarán sola ¿Sabes?

-Me llamo Hikari.- La pequeña observó sus manos y luego miró a los ojos a Kushina.- Provengo del clan Ryūzoku.

-Entiendo.- Kushina trató de sonreirle.- Mi clan fue exterminado. Yo provengo de la aldea del remolino y eramos especialistas en sellado.

-Se la historia.- Hikari abrió los ojos como platos.- Padre nos la contó muchas veces. Decía que nos buscaban para hacer lo mismo con nosotros y que debíamos protegernos unos a otros... siempre.

-El clan Uzumaki.- Kushina se señaló a ella misma.- No sé si hubo otros supervivientes en la huida. Pero aquí en Konoha, me acogieron como a una más. Nunca me he sentido sola.

-Gracias.- Hikari sonrió a Kushina.- Intentaré recordarlo siempre, aun que me sienta sola.

-No tendrás tiempo para ello. En cuanto te recuperes, entrarás a formar parte de nuestros shinobis. Seguro que seras una buena Kunohichi.- Ella le sonrió.

-Se hacer algunas cosas.- La joven sonrió.- Mañana será un día duro ¿Verdad?

-Si.- La pelirroja suspiró.- Voy ha avisar para que te traigan algo de comer.

-Gracias.- Hikari se recostó de nuevo en la cama.

Kushina salió de la habitación y se limpió las lágrimas que tanto había intentado retener allí dentro. Caminó despacio hasta la sala de enfermeras, y allí pidió algo para la niña. Una de ella se levantó inmeditamente y salió hacía la cocina.

La pelirroja se quedó toda la noche cuidando a la pequeña Hikari. No podía dejarla sola en aquellas condiciones.

o-o-o-o

A la mañana siguiente, Minato entró por la puerta vestido de negro. Se acercó despacio a su novia y le tendió un uniforme negro como el de él, y dejó otra bolsa con ropa al lado de la cama.

-Iros preparandoos.- Minato dio un suave beso en los labios a la Kunohichi.-Os espero abajo.- Y tras sus palabras salió de la habitación.

Kakashi estaba abajo esperando a su maestro. El Hokage les había pedido personalmente que estubieran en el entierro. Minato apareció por la puerta y caminaron juntos hasta el cementerio.

-Es una lástima.- Dijo Minato mirando el cielo.

-¿Donde vivirá ahora?- Preguntó el peligris.

-No lo sabemos.- Minato se paró delante de un montón de tierra preparado para el entierro.- No se que va a pasar con ella.

-Puede vivir en casa.- Kakashi se sonrojó bajo la mascara y agachó la cabeza.- Sabes que vivo solo con... Bueno esa señora que me cuida...a veces...

-Esa señora, es la mujer que ayudaba a tu padre.- Minato sonrió al niño.- Muchas veces necesitaba ayuda con las cosas de la casa. Esa mujer, es la que te ayuda ahora a ti también.

-Bueno ¿Te parece bien?- Kakashi se frotó la nuca con la mano derecha.

-Esta bien.- Minato acarició los rebeldes cabellos del joven.- Si ella acepta.

-Minato.- La voz de Kushina los sacó de su conversación.- Ya estamos aquí.

Los dos se giraron para ver a Kushina acercandose con Hikari tomada de la mano. La joven niña tenía los ojos empañados en lágrimas y sus mejillas estaban coloreadas. Kakashi sintió algo romperse en su interior, ya que tan solo hacía un par de meses que había enterrado al Colmillo blanco de Konoha "Su padre".

Las dos mujeres se posaron al lado de los jovenes. El Hokage apareció a los pocos minutos acompañado de cuatro Anbu. Los enmascarados cargaban el ataud de su hermana. Hikari salió corriendo al verlos llegar y se tiró contra los hombres.

-Hikari.- El Hokage cogió a la joven de los hombros.- No puedes hacer eso.

-¡Dejala!- Kakashi se acercó a ellos y soltó a Hikari del agarre del Hokage.- Solo esta dolida. Solo quiere a su hermana.

Minato sintió la tristeza de Kakashi en ese momento. Hikari se abrazó al ataud cuando los Anbu lo depositaron en el suelo cerca del hoyo en la tierra.

-Hikari.- Kakashi se arrodilló en el suelo junto a la joven.- Lo siento mucho.

Tras las palabras de Kakashi, la joven de ojos púrpura escondió el rostro bajo sus brazos y lloró. Lloró por su hermana y sus hermanos. Lloró por su padre y su pueblo.

-Es la hora.- El Hokage miraba a los jovenes.- No podemos esperar más.

-Hikari.- Kushina se acercó a la joven y la alzó del suelo.- Vamos, ella necesita descansar en paz.

Los Anbu enterraron a la joven después de unas pequeñas palabras del Hokage, en forma de consuelo. Tras depositar unas flores en la lápida, se fueron del lugar dejando solos a los cuatro jovenes.

-¿Que ha sido del resto de mi familia?- Preguntaba Hikari entre lágrimas.

-Los han enterrado en la villa.- Minato acarició los cabellos de la joven.- Ahora es un santuario.

-¿Que voy a hacer ahora?- Hikari miró con ojos suplicantes a Kushina.

-Vivirás en Konoha y formarás parte de la voluntad de fuego.- Dijo Minato dandole la espalda.- Serás una de nostros y te protegeremos como tal.

-Puedes vivir conmigo.- Kakashi se separó de Hikari.- Vivo con una mujer que me ayuda en la casa.- Kakashi suspiró cansado.- Es muy grande y tiene mucho espacio.

Hikari asintió con la cabeza y sonrió a Kakashi dulcemente. Al fin y al cabo, no tenía otra alternativa.

-Yo me he de ir a una misión.- Minato observó a Kakashi.- Mi grupo me necesita.

-Si.- Kakashi miró apenado a Minato.- Sé que tiene sus obligaciones con su grupo, maestro.- Kakashi agachó la cabeza.- Gracias por ayudarme.

-Hasta luego.- Minato desapareció ante los ojos de los tres allí presentes.

-Que rápido es.- Hikari miró asombrada el lugar donde antes había estado Minato.

-Él es el rayo amarillo de Konoha.- Kushina rió bajito.- Un día, será Hokage.

-¿No es tu maestro?- Hikari miró a Kakashi y el aludido asintió con la cabeza.- Entonces... ¿Por qué se va con su equipo sin ti?

-Yo no pertenezco a ningún equipo.- Kakashi sonrió bajo su mascara.- Soy muy pequeño para hacer misiones peligrosas. Sin embargo soy de rango mayor para estar en la academia.

-¿Que rango eres?- Dijo Hikari mientras seguía a Kushina fuera del cementerio.

-Soy Chunnin.- Kakashi miró el cielo.- Y no encajo con los de mi edad. Así que Minato me ayuda llevandome a misiones fáciles para mi edad y mi rango.

-Mi villa era pequeña.- Hikari miró hacía atras y observó la lápida de su hermana.- No eramos muchos shinobis, pero si los suficientes para mantenernos.

-Tú...- Kakashi se rascó la cabeza.- ¿Eres shinobi?

-Si.- Hikari le sonrió.- Iba a hacer la prueba para ser Gennin. Dentro de un mes cumplo doce años.

-Y la harás.- Kushina le sonrió.- La semana que viene entrarás a formar parte de un grupo Gennin, seguro.

o-o-o-o

Los meses habían pasado muy deprisa y con ellos los años. Hikari se había adaptado muy bien a la villa en esos cuatro años. En la academia, la recibieron con los brazos abiertos y entró a formar parte de un grupo Gennin. A sus quince años, ya era Chunnin y estaba muy orgullosa por ello. Hikari miró la pared blanca de su habitación. Vivía bien en aquella casa, sin embargo casi no veía al joven Kakashi. No era que le importara mucho, ya que Kushina la visitaba todos los días, pero ese peligris le había llamado la atención hacía ya mucho tiempo.

-Hikari.- Kakashi tocó suavemente a la puerta.-¿Puedo pasar?

-Kakashi.- Hikari se levantó del suelo de un salto y abrió la puerta.- ¿Que pasa?

-No pasa nada.- Kakashi sonrió bajo la mascara de tela que siempre llevaba ocultando medio rostro.- Solo es que me voy de misión con el grupo y Minato. Tardaré tres días en volver.

-Gracias.- Hikari agachó la cabeza en muestra de agradecimiento.- Te esperaré.

-Si.- Kakashi sintió como sus mejillas se coloreaban al escuchar esas palabras.- En cuanto venga, celebraremos mi ascenso.

Tras aquellas palabras, salió por la puerta y desapareció por las calles de Konoha. Hikari volvió a sentarse en el suelo y buffó inflando sus mofletes. Kakashi era tres años menor que ella y sin embargo sentía algo espacial en su corazón. Cada vez que el joven se acercaba a ella, sus piernas temblaban como gelatina y su corazón látia más rápido que el de un colibrí.

Hikari se levantó nuevamente del suelo y salió de la casa hacía el bosque. Tras llegar allí, se sentó en la hierba y observó el cielo azulado. La muchacha admiraba realmente a Kakashi. Tras llevar medio año viviendo con él, se enteró que se había graduado con tan solo cinco en la academia. Que a los siete fue subido de rango a Gennin y cuando ella lo conoció casi con nueve años, ya era Chunnin.

Tras llevar un año viviendo con él, lo vio aparecer en la casa con una mascara de perro, ocultando su rostro y sus ropas eran distintas. Kakashi había sido entrenado para ser Anbu. Hikari cerró los ojos y sonrió al recordar aquellos tiempos. El joven peligris era muy serio y casi no hablaba con ella, sin embargo nunca pudo dejar de fijarse en él.

Abrió los ojos y sonrió al cielo una vez más. Hacía solo ocho meses que había dejado de ser Anbu y había entrado a formar parte de un equipo. Al parecer, había un joven llado Obito Uchiha que era "insoportable" según Kakashi... Sin embargo, la chica era muy amable con él. Hikari dejó de sonreir al recordar como Kakashi le había explicado que Rin era una Kunohichi médica y era muy agradable con él.

Sabía que eran celos. Sabía que la odiaba sin conocerla, simplemente por el mero hecho de estar al lado de "su Kakashi". La joven de ojos púrpura no se había atrevido a decirle a Kakashi que le gustaba... Hikari se levantó del suelo y empezó a caminar por las calles de Konoha. Kakashi había sido ascendido a Jonnin con tan solo doce años y medio. Tenía que preparar algo para su vuelta.

Hikari se adentró en una tienda de la villa y compró los ingredientes para hacer un buen pastel. Cuando Kakashi llegara, lo tendría preparado para darle una sorpresa.

La misión se había alargado mucho más de lo previsto. Hikari observaba por la ventana la calle. Kakashi aún no había llegado a la villa, tras cinco días. La joven empezó a sentirse nerviosa y sin pensarselo dos veces, corrió en busca de Kushina.

-Kushina.- La joven llamó a la puerta del apartamento.- Soy Hikari, abre por favor.

-¿Que ocurre?- Kushina abrió la puerta asustada.- ¿Te ocurre algo, Hikari?

-Kakashi aún no a vuelto.- Dijo la joven con las mejillas sonrojadas y mirando al suelo.

-Tranquila.- Kushina la hizo pasar a su salón.- Hemos recibido noticias de ellos. No tardarán en llegar.

-Me dijo que estaría tres días fuera.- La joven limpió una lágrima que había caido por su rostro.

-¿Te gusta Kakashi?- Kushina cogió la mano de Hikari entre las suyas.

-¿Yo?- Hikari se sonrojó y trató de sonreir sin mucho exito.

-Veo como lo miras cada vez que esta cerca de ti.- Kushina suspiró.- Se que él es muy serio con las normas shinobis y que respeta mucho las cosas. Se que Kakashi parece una persona fría, pero también se que puede ser muy tierno... a veces.

-Él es extraño.- Dijo al fin Hikari mirando el suelo.- La mayoría de las veces no existo para él.- Hipó conteniendo las lágrimas.- Otras sin embargo, llega a casa y se sienta en el salón conmigo. No dice nada, pero está a mi lado y es lo que me importa.

-Entonces te gusta.- Kushina volvió a sonreirle.- Diselo.

-Nunca.- Hikari volvió a enrojecerse.- No creo que él quiera nada conmigo. Además, nunca está en casa y...

-Solo son excusas.- Kushina se levantó del sofá y cogió una foto de Minato.- Él me salvó la vida.- Dijo señalando el rostro del rubio Namikaze.- Siempre había pensado que era un niño enclenque y debilucho. Sin embargo fue el único que se dio cuenta que había desaparecido. Desde aquel día, Minato y yo, nunca pudimos separarnos. Solo debes darle esa oportunidad.

-Pero...- Hikari suspiró.

-Ve a casa.- Kushina abrió la puerta del apartamento.- Ya deben haber entrado en la villa.

Hikari asintió con la cabeza y salió de la casa con una sonrisa en sus labios. Al llegar a la casa, encontró todas las cosas por el suelo rotas. Hikari se asustó al ver el desastre y llevó su mano contra el pecho ¿Que había pasado? Entró corriendo al escuchar ruidos y gritos en la habitación de Kakashi.

-¡Kakashi!- Gritó Hikari al llegar a la puerta.- ¡¿Que ocurre, Kakashi?!- Y abrió la puerta de la habitación sin esperar respuesta.

Los ojos de la joven se abrieron de par en par al entrar en la habitación, y ver a Kakashi de espaldas a ella sin camisetas. Nunca, en los años que llevaba viviendo con él, había visto a Kakashi sin su camiseta ocultandole el rostro.

-¡Largate!- Le gritó Kakashi aún de espaldas.

-¿Que te pasa?- Hikari no pudo contener sus lágrimas.- Nunca habías actuado de esa forma.

-¡He dicho que te larges!- Kakashi se giró en ese mismo instante.

Hikari se quedó bloqueada al ver su rostro por primera vez. La joven tapó su boca con la mano y cerró los ojos fuertemente. No podía ser verdad, aquello no podía ser verdad. Su cuerpo entero tembló y su corazón se agitó dentro de su pecho ¿Que le había ocurrido?

-No quiero ver a nadie.- Kakashi cayó de rodillas en el suelo ocultando su rostro entre las manos.

-Y yo no te dejare solo.- Se arrodilló a su lado.- Así como tampoco me dejaste tú cuando llegué a esta aldea.

-No lo entiendes.- Kakashi negó con la cabeza.- Ha sido mi culpa.

-¿Que ha ocurrido?- Dijo ella entre lágrimas.

-Obito...Obito a muerto.- Kakashi destapó su rostro.- Él quiso salvar a Rin y yo lo abandoné. Después llegué tarde y perdí mi ojo. Obito quedó enterrado bajo una cueva...

-Tu ojo es rojo.- Hikari acarició la cicatriz que recorría casi todo su rostro.- ¿Que...?

-Es el ojo de Obito.- Kakashi tembló de la cabeza a los pies.- Él me lo regaló antes de morir. Ese fue su regalo de despedida, ya que no me había hecho regalo por mi ascenso.

-Los shinobis nunca sabemos cuando vamos a morir.- Dijo Hikari abrazandolo contra su pecho.- No es culpa tuya...

-Soy peor que la escoria.- Kakashi abrazó a Hikari.- Aquellos que rompen las reglas con escoria, pero aquellos que abandonan a sus compañeros, son peor que escoria.

-Kakashi.- Hikari lloró junto a su amado.

o-o-o-o

Dos meses después...

-¡Hikari, vamos a llegar tarde!- Gritó Kakashi desde la entrada de la casa.- Y no creo que a Minato le haga gracia que llegemos tarde a su ceremonia.

-Yo no tengo la culpa de que lo hayan nombrado Hokage tan pronto.- Dijo la joven apareciendo con un Kimono japones de color crema, con bordados dorados y verde pálido.

-Estás preciosa.- Dijo Kakashi en un susurro.

-Gracias, tú también te ves bien.- Dijo ella sonrojada.- Vamos.- Y tiró de la mano de Kakashi hacía la plaza de la villa.

-¿Recuerdas lo furioso que se puso el día de la cena de su compromiso hace dos semanas?- Preguntó divertida Hikari mientras corrían por las calles de la villa.

-Llegamos una hora tarde.- Kakashi suspiró.- No te decidias con la ropa. Y cuando llegamos, ya se habían comprometido.

-Pues esta vez, que nos esperen.- Dijo divertida Hikari.

Al llegar allí, los dos observaron a toda la gente de la villa esperando el discurso del Hokage. Hoy era un día muy importante para Konoha, ya que por primera vez, la villa iba ha tener un Hokage muy joven. Todo el mundo que conocía a Minato lo adoraba y aquello era un sueño para el joven rubio de ojos azules.

-Allí está.- Señaló Hikari emocionada hacía la torre.- Esta guapisimo hoy.

-Se ve feliz.- Dijo Kakashi sonriendo bajo su mascara.

El Hokage habló al fin anunciando su retidara como Sandaime. Tras los aplausos y los gritos de la gente de Konoha, se anunció quien iba a ser oficialmente el Yondaime. Minato se adelantó unos pasos hasta colocarse al lado del Sandaime y esté le colocó el sombrero anunciando así la bienvenida a su cargo. Realmente Minato se sentía feliz al ver cumplido aquel sueño.

-Querida gente de Konoha.- Dijo el rubio algo nervioso.-Desde hoy, yo seré vuestro nuevo Hokage y protector de esta villa. Espero no defraudaros y seguir el legado que me ha dejado el Sandaime. Me alegro de formar parte de esta gran familia y sentir la voluntad de fuego en mi interior. Simplemente, gracias por vuestro apoyo y bienvenida.

Una vez acabado el discurso de Minato, la gente volvió a aplaudir y a mandarle mensajes de ánimo y bienvenida. Kakashi se acercó a la torre y esperó a que todo el mundo se fuera para subir.

-Maestro.- Kakashi entró al despacho.- Enhorabuena.- Y agachó su cabeza en señal de respeto.- Desde este momento, supongo que tendré que llamarlo Yondaime.

-Para mi siempre serás mi alumno.- Minato se levantó de su asiento y se quitó el sombrero que lo identificaba junto al haorí.- Siempre serás el serio, impulsivo y desobediente Kakashi Hatake.- Y le sonrió.

-Gracias, Yondaime.- Kakashi sonrió bajo su mascara.

-¿Como te sientes?- Preguntó Minato sentandose a su lado.

-Estoy mucho mejor.- Kakashi se levantó y trató de salir de la habitación.- Ya no debes de preocuparte por mi, ahora tienes cosas más importantes que atender.

Minato se levantó de su asiento tras él y sin esperarselo el joven de cabellos grises, el rubio lo abrazó por detras como un padre hace con un hijo...

-Siempre serás mi mejor alumno.- Kakashi suspiró.- Siempre estaré ahí cuando me necesites. Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Tras aquellas palabras, Kakashi salió de la sala. Las cosas ya no iban a ser iguales. Desde aquel instante él sería el que ocuparía el puesto de maestro con un grupo y sería él el que enseñara todo aquello que había aprendido de su rubio maestro.

El sol anunció un nuevo día. Kakashi abrió los ojos y sintió las punzadas de dolor en su cabeza. El tiempo seguía pasando en su contra. Hacía solo cuatro meses que había perdido a Obito en una misión y ahora había perdido a Rin. Él la había dejado en otro grupo para convertirse en el lider de suyo propio. Tal vez si la hubiese dejado con él... no hubiese desaparecido de aquella forma. Se levantó despacio de la cama y salió al pasillo. Kakashi sintió el olor a comida en la casa y aspiró el delicioso olor.

-Buenos días.- Dijo Kakashi aún con la voz ronca.

-Buenos días Kakashi.- Hikari se sonrojó al verlo sin su camiseta a cara descubierta y su ojo derecho cerrado.- ¿Como te sientes?- Preguntó avergonzada.

-Estoy un poco mejor, gracias.- Kakashi se sentó en el taburete y se arrimó a la mesa.

-Mañana es la boda de Minato y Kushina.- Dijo la morena.

-Hace solo tres días que desapareció Rin, y mañana voy de boda...- Gruñó al tiempo que debaja el vaso vacío sobre la mesa.

-Es tu maestro.- Dijo Hikari confundida.- Se que la perdida de tus compañeros te ha afectado mucho, pero no puedes estar todo el día triste.- Hikari se acercó a Kakashi y lo abrazó.

-Gracias, Hikari ¿Que haría yo sin ti?- Kakashi la miró a los ojos.

-No...no lo sé, supongo que vivir.- Y se sonrojó.

Sin entender muy bien por qué, Kakashi se levantó de su asiento y se acercó a Hikari. Tras acoger el rostro de la joven entre sus manos, se acercó lentamente a ella y posó suavemente sus labios contra su boca.

Hikari sintió como las piernas le temblaban y un escalofrío recorría su columna de arriba a abajo. Kakashi la estaba besando...en la boca...

-Lo siento.- Kakashi se disculpó al separarse y agachó el rostro. - Lo siento mucho...yo...

-No.- Hikari se sonrojó.- No importa, de verdad que tú...

El silencio se hizo en la cocina. Kakashi alzó de nuevo su rostro y al verla tan cohibida y tan desprotegida, sintió las ganas de besarla de nuevo. Tras perder a Rin, se había dado cuenta de cuanto le importaba Hikari... No quería perderla a ella también.

-Hikari.- Dijo al separarse de sus labios.- No quiero perderte a ti también.- Y la abrazó.

-Nunca me perderás.- Hikari apoyó su rostro sobre el hueco del cuello de Kakashi y aspiró su aroma.- Siempre estré ahí para ti.

-Te quiero.- Los ojos de Hikari se abrieron de par en par.- Se que igual te parece muy precipitado, pero...

-No importa.- Hikari tapó los labios de Kakashi con su dedo.- Yo también te quiero, Kakashi.

Tras aquellas palabras, los dos se quedaron abrazados por un largo tiempo en silencio.