Hola a todos y todas las lectoras, aquí mi regalo de año nuevo jejejje... os deseo lo mejor para este 2013 y que vuestros deseos se cumplan. Como siempre gracias a los qu etomais vuestro tiempo a comentar el capitulo... de verdad, muchas gracias.
Salex, Ohaio Nee-chan, si, creo qu epor amor llegamos a perdonar cosas imperdonables... les cortan el royo y además queda en vergüenza..¿que más le queda aguantar a Kakashi? Jejeje gracias como siempre por estar aquí leyendo Nee-chan.. y como no, gracias por ser mi hermana, por estar esta noche especial a mi lado... que tus deseos se cumplan este año.. aishiteru Nee-chan.. el año que viene, habrá más Kakashi jejejej sayoooo nos leemos en el escritorio de al lado... kisss...La dama negra, una vez más, muchas gracias por dejar un comentario, Jiraiya Itachi y Sasuke ejem... poco a poco verdad es que aun le queda mucho por sufrir a Kakashi... nos leemos cuidat ey feliz año kisss... sayooo... y gracias... Maya, jaja hola Guest jejejjejje bueno que decir.. gracia spor tu mega comentario.. me reí mucho jejej la verdad es qu eme pillaste cuando te empezaste areferir al destino y me quede WTF? Jajaja buen abroma.. y bueno mi Nee-chan pregunta si Junior es de verdad tu hermano o es tu alter ego... osea tu Inner... jejeje... feliz año y que tus deseos se cumplan.. muchas gracia spor entrar a formar parte de esta pequeña familia en esta historia...
Gracias alas tres.. un beso enorme... hasta pronto...
Disclaymer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.
Summary:El clan Ryūzoku es aniquilado y Hikari termina en Konoha. Kakashi y ella se aman, pero ella desaparece con un secreto ¿Que pasará entonces? Jiraiya, Itachi y Sasuke Uchiha serán reunidos por Iori Sakumo ¿Quién es ese chico de quince años? Muerte, amor, intriga, humor...
3 Solos
Kakashi iba cogido de la mano de Hikari. Sus piernas temblaban y el miedo recorría su cuerpo entero. Giró su cabeza por unos segundos para mirar a la mujer que estaba a su lado. Miedo...el miedo se había apoderado por primera vez de su corazón. Podía escuchar los gritos de las personas heridas por el Kyuubi.
¿Que estaba ocurriendo? Se preguntaba una y otra vez mientras seguía corriendo al lado de la mujer que amaba. Una mano apareció de golpe delante de su rostro y Kakashi se detuvo al ver quien era. Inoichi Yamanaka lo observaba con el rostro sudado y los ojos llenos de terror.
-Teneis que ir a la roca de los Hokages.- Dijo con voz seria.- Soys la juventud de la aldea y el futuro de los Shinobis.
-Si.- Kakashi apretó la mano de Hikari y siguió corriendo en dirección a la roca de los Hokages.- No tengas miedo.- Le dijo Kakashi a Hikari.- Yo te protegeré siempre.
-A tu lado no tengo miedo.- Dijo Hikari con una sonrisa de preocupación.- Solo temo por la gente que esta fuera.
-Minato nos ayudará.- Kakashi abrazó a la mujer cuando entraron en los pasillos de piedra.- El Yondaime es muy bueno...él nos salvará.
-Minato...- Hikari miró el cielo una vez más antes de cerrar la puerta.- Suerte.
Los dos jovenes entraron en la sala donde estaban los demás niños y adolescentes. Kakashi observó a Azuma, Kurenai, Anko, Gai... todos ellos eran de su misma edad o algo más mayores. También observó a los pequeños niños llorando por sus padres y asustados.
Los golpes se escuchaban muy amenudo. Los derrumbes y los gritos de los ninjas. Aquello era una masacre y ellos eran el futuro de la aldea... Kakashi se sentó en el suelo y abrazó a Hikari contra su pecho. Solo rezaba para que aquello acabara cuanto antes.
Las horas pasaban y los niños iban quedandose dormidos. Por un instant,e pudo ver a Iruka llorando en un rincón. Sus ojos reflejaban el miedo y el terror que acababa de vivir fuera de aquellas protectoras paredes de piedra.
La puerta se abrió y un Shinobi adulto apareció con el rostro lleno de sangre y una pequeña sonrisa en sus labios. Se acercó a la gente despierta y les comunicó que todo había terminado. Kakashi zarandeó suavemente a Hikari y la despertó. Tras ponerse en pie, caminaron lentamente hacía la luz del nuevo día que los esperaba.
-Kakashi.- Hikari escondió su rostro en el pecho del peligris.- Esto es horrible.
-Lo sé.- Kakashi miró cada rincón destrozado de la aldea.- Hay muchos cuerpos...
-Bien.- La voz del mismo Shinobi que había abierto la puerta, llamó su atención.- Queremos que cada uno acuda a su casa y espere las nuevas ordenes. A los pequeños que no tengan un adulto a su cargo, queremos que los lleveis al hospital de Konoha.
Kakashi y Hikari asintieron con la cabeza y se encaminaron a la casa Hatake. Kakashi podía reconocer los cuerpos de sus compañeros. Su corazón latía fuertemente en su pecho y su cuerpo temblaba de la cabeza a los pies. Al llegar a casa, los dos se recostaron en la cama de Hikari y se durmieron por el cansancio. Ninguno de los dos se quitó las ropas de ninja y ninguno de los dos comió nada.
Dos golpes en la puerta despertaron al peligris. El sol ya se había escondido y la noche había hecho acto de presencia. Se habían pasado todo el día durmiendo sin enterarse de nada. Kakashi salió ha abrir la puerta y abrió sus ojos de par en par al ver allí al Sandaime.
-Kakashi, vengo personalmente para comunicarte esta noticia.- El Sandaime le entregó un pergamino, se dio la vuelta y se marchó.- Nos vemos mañana.
Kakashi cerró la puerta de casa, sin entender que es lo que ocurría para que el Sandaime le hubiese dado aquel pergamino personalmente. Poco a poco lo desenrolló y tras leer aquellas palabras, sintió que todo aquello que lo rodeaba estaba fuera de lugar...así como su cuerpo y su alma.
Minato y Kushina habían muerto. Ya no estarían más con él ¿Que había hecho en la vida para perder todo aquello que amaba? Kakashi sintió la ira apoderarse de su cuerpo. Entró en la sala principal de la casa con lágrimas en sus ojos. Tenía ganas de gritar, ganas de odiar todo aquello que le rodeaba. Se sentía solo y vacío. Observó a la anciana que cuidaba la casa y negó con la cabeza dando un grito de desesperación.
La mujer lo observó con lágrimas en sus labios y viejos ojos negros. No podía entender como todo aquello le era arrebatado de esa forma a su pequeño Kakashi. El muchacho subió las escaleras y de un portazo sacó a la anciana de sus pensamientos. La mujer decidió dejarlo solo por un largo tiempo. Debía sacar esa rabia de su interior y desahogarse. Sí, sería lo mejor.
Kakashi entró en la habitación y observó todos sus recuerdos. Las fotos de su antiguo equipo y de Minato. Observó una fotografía donde Kushina se estaba acariciando el vientre y sonreía a la camara. Kakashi cerró los puños con furia y lanzó su bandana contra la mesa rompiendo la lamparita de noche.
El peligris dio otro grito de angustía contra la nada. Con furia se quitó sus guantes de Anbu y los estampó contra la pared ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez ¿Por qué a ellos? Kakashi sintió como las piernas le temblaban y su corazón latía desbocado en su pecho. Le dolía. De nuevo le dolía ese pequeño musculo insignificante...
Se acercó despacio hasta la estantería donde tenía todas sus herramientas ninjas y las cogió una a una lanzandolas contra todo aquello que estaba a su alcance. Los Kunais y los Shurikens invadían la sala. Kakashi cogió los libros de la academia que aún guardaba y empezó a romper paguina por paguina todos aquellos recuerdos.
Un latido fuerte en su pecho lo avisó de que no podía continuar así. Sin embargo no se detuvo...no podía detenerse. Kakashi se levantó del suelo y de un solo golpe partió la puerta del armario. Necesitaba sacar toda esa ira de su interior...necesitaba sentirse libre.
Libre... ¿Que era aquella maravillosa palabra? Pensó mientras rasgaba cada prenda de ropa con su Kunai. ¿Realmente podría sentirse así alguna vez? No... él sabía que jamás le sería permitido ser libre. Siempre habría alguien amado que desaparecería. Era una lección que había aprendido después de perder a su madre y finalmente ver como su padre se quitaba la vida.
Sakumo Hatake... Kakashi observó la fotografía de su padre sobre el escritorio ¿Por qué? Le preguntó con lágrimas en sus ojos derramandose sin piedad alguna. El joven se acercó al escritorio y barrió con su brazo todo lo que allí había. Por un instante, clavó el Kunai una y otra vez contra la oscura madera.
La desesperación se estaba apoderando de él. Muchos habían muerto en aquel ataque del Kyuubi a la villa. Kakashi sintió como la respiración empezaba a fallarle, el ataque de ansiedad estaba cerca. Pronto colapsaría y desearía morir como habían muerto todos aquellos que amaba.
Otro grito salió de su garganta en el mismo instante en que la puerta de la habitación se había abierto. Kakashi se quedó de espaldas a la puerta de rodillas en el suelo. Su respiración estaba agitada y sus ojos nublados por las lágrimas.
-Kakashi.- La voz de Hikari sonó ronca y triste.
-Hikari.- Kakashi tapó su rostro con sus manos.- No deberías estar aquí.- Susurró.- No deberías ver esto.- Pidió el joven con suplica.
-No estas solo.- Ella cerró la puerta de la habitación antes de acercarse al muchacho.- Siempre estaré aquí.
Kakashi se levantó del suelo y se giró. Pudo observar como las lágrimas también resvalaban por el rostro de la joven. Hikari no podía ver completamente el rostro de Kakashi, pero sabía que su labio inferior temblaba bajo aquella mascara.
-¿No estoy solo?- Preguntó Kakashi con la voz rota.- Pierdo a todo aquel que amo ¿Que he hecho mal?- Preguntó agachando la cabeza.
-No has hecho nada malo.- Hikari se acercó a Kakashi y lo abrazó.- Eres buena persona, buen ninja y buen novio.- Hikari separó el rostro de Kakashi de su hombro.
-Me siento solo.- Dijo él desviando la mirada.- Necesito...
-¿Que necesitas Kakashi? Solo... pidemelo.- Dijo Hikari en tono de suplica.
La muchacha ya no sabía como consolar al hombre que amaba. Ella deseaba mostrarle que no estaba solo. Que ella estaba a su lado para amarle.
-No quiero sentirme solo.- Dijo él mirando los ojos púrpura de Hikari.- Necesito saber, necesito sentir.
Kakashi se acercó a Hikari y la estrechó entre sus brazos. Ella entrelazó sus dedos entre los finos hilos plateados de Kakashi y lo acercó a su rostro. Despacio bajó la mascara que cubría el rostro del peligris y juntó sus labios contra los de él.
-No quiero sentirme solo.- Suplicó Kakashi.- Necesito saber que sigo vivo ha pesar de este dolor que me esta matando por dentro.
-Kakashi.- Hikari lo acercó a la desordenada cama y suspiró.- Necesitas denscansar. Yo te ayudaré.
Despacio y con mucha ternura, Hikari deslizó la camiseta de Kakashi sobre sus brazos y lo despojó de ella. Con manos temblorosas desabrochó los pantalones del peligris y los dejó caer al suelo. Kakashi no dijo nada, solamente necesitaba saber que ella estaba ahí, a su lado.
-Tumbate.- Le pidió ella acariciando el rostro de él.- Me quedaré aquí contigo el tiempo que lo necesites.
Kakashi se movió automaticamente sobre la cama. Su cuerpo casi no respondía a sus ordenes y su mente luchaba por quedarse en blanco. Solo quería que aquel dolor y aquel sentimiento de soledad desapareciesen de su interior.
-Hikari.- Susurró contra la almohada.- No me dejes solo.- Pidió entre lágrimas.
-No lo haré.- Hikari se quitó su chaleco de Jonnin y sus pantalones y se tumbó al lado de Kakashi.- Estoy aquí por ti. Tú me devolviste la vida y mis sueños. Te necesito tanto como tú a mi, Kakashi.
-Besame.- Le pidió el muchacho.- Amame, Hikari. Hazme tuyo para siempre y no me sueltes nunca, por favor. Dame una razón para seguir viviendo.
Hikari entendió las palabras de Kakashi y lo que le estaba pidiendo. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios rosados y su corazón empezó a latir fuertemente dentro de su pecho. Asintió despacio y apartó los mechones rebeldes de pelo negro que caían sobre su rostro.
-Somos uno, Kakashi.- Hikari besó dulcemente los labios de su amado y lo aprisionó contra su cuerpo.
Kakashi sintió las manos de la joven sobre su pecho. Aquellas dulces caricias lo hacían olvidar incluso de como se llamaba. Los dedos inexpertos de ella, acariciaron su abdomen y él gimió ante aquel contacto. Kakashi la tendió sobre la cama y se sentó despacio sobre las piernas de Hikari. La observó durante unos segundos y bajó despacio hasta rozar sus labios.
La sentía, sentía el cuerpo de aquella mujer contra el suyo. Sentía su calidez llenandolo por completo. Tras rozar la lengua de ella, un gemido se escapó de su garganta muriendo contra sus bocas enlazadas.
Hikari sentía la piel ardiente de Kakashi bajo las yemas de sus dedos. Era suave y firme. Mordió levemente el labio de él y se estremeció. Podía sentir la respiración de él contra su cuello y sus manos sobre su vientre subiendole la camiseta poco a poco.
-¿Me permites?- Pidió Kakashi contra el cuello de Hikari.
-Sí, pue...des.- La voz de Hikari se rompió en aquel instante. Una ola de placer la invadió al sentir la mano de Kakashi rozar su pecho.- Tocame.- Pidió avergonzada.
Kakashi deslizó suavemente el sueter sobre el cuerpo de Hikari y lo dejó caer al suelo. Ella era sumamente perfecta, y esa perfección lo hacía a él ser mejor persona. El peligris descendió poco a poco las manos sobre su pecho. La piel ardía allá donde tocaba. Un gemido ronco escapó de su garganta al llegar a la tela de sus bragitas. Miró con súplica a Hikari y con manos temblorosas se adentró bajo ellas cogiendolas de la goma.
-Puedes hacerlo.- Hikari le sonrió nerviosa.
Kakashi se recostó sobre ella entre sus piernas y besó sus labios despacio. Sus lenguas se rozaron suavemente y los dos jadearon temblorosos. Kakashi descendió por su mejilla dejando un rastro de dulces besos. Poco a poco se alejaba de los labios de la morena acercandose más y más a su cuello y a sus pechos.
Su piel era suave y Kakashi lo reconoció nada más besó el pecho izquierdo de la joven. La observó a los ojos mientras besaba su vientre, y ella lo miró con amor y deseo. Kakashi sonrió levemente y bajó la única prenda de ropa que le quedaba a Hikari. Sus manos temblaban ante aquel gesto tan íntimo y su corazón golpeaba su pecho desesperado.
Kakashi observó el cuerpo desnudo de Hikari y sus mejillas se colorearon. Jamás pensó que estaría de esa forma con ella tan pronto. Ella era completamente hermosa. Hikari cogió a Kakashi por sus hombros y lo acostó entre sus piernas. No era la primera vez que estaban en esa portura, pero si la primera en que ella estaba completamente desnuda y él en ropa interior.
-No me mires así.- Pidió avergonzada.- Mis mejillas arden.
-No tengas vergüenza.- Pidió Kakashi contra sus labios.- Somos uno.
Hikari respiró hondo y jadeó al sentir el cuerpo duro de Kakashi contra su intimidad. Sin ropa era más placentero. Ella gimió al sentir los labios de Kakashi sobre sus pechos y las manos de él sobre sus piernas. Hikari descendió por los costados del peligris y lo agarró fuertemente por sus nalgas. Necesitaba más de aquello.
-Hikari.- Gimió Kakashi al sentir el calor que ella desprendía.- Hikari.
-Me siento extraña.- Le reconoció ella.- Pero me gusta estar así contigo.
-Te amo, Hikari.- Los ojos de ella se abrieron de golpe al escuchar esas palabras.- Gracias.
-Te amo, Kakashi.- Hikari adentró las manos en la ropa interior del peligris y acarició las nalgas del joven.- Me gusta sentirte así.- Le confesó.
Kakashi apretó sus caderas contra las de ella para sentir de nuevo esa sensación inigualable. Aquello no era nada de lo que había conocido antes. Un gemido se escapó de sus labios al sentir como ella tiraba hacía abajo su ropa interior y sus cuerpos se rozaban desnudos.
Hikari se sonrojó al sentir el cuerpo de Kakashi contra el suyo. No había marcha atrás, lo necesitaba tanto como él a ella. Lamió suavemente el cuello del peligris y lo besó haciendole saber que ella también quería ser uno con su ser.
Kakashi abrió de nuevo las piernas de Hikari y la miró a los ojos. Tenía miedo, miedo de hacerle daño y perderla. Sus mejillas se colorearon cuando sintió la mirada de Hikari . Ella observaba sus cuerpos denudos y sonreía de una forma extraña.
-Hazlo.- Pidió en un susurro.
Kakashi asintió y se tumbó sobre ella. Un gemido se escapó de sus labios al sentir la humedad de su interior. Poco a poco introdujo la punta de su sexo hasta chocar con la prueba de que ella era virgen. Un quejido de dolor salió de los labios de ella y sin poder evitarlo, Kakashi se retiró de su interior.
-Lo siento.- Dijo avergonzado.- No quería hacerte daño, no quiero hacerte daño.
-Es...- Hikari cerró los ojos y le sonrió.- Es normal. Yo tampoco quiero hacerte daño, pero deseo que continues.- Y apretó las caderas de Kakashi contra las suyas.- Se sentía tan bien teniendote dentro.
-Hikari.- Kakashi volvió a entrar en ella despacio.- Te amo.
Tras aquellas palabras, ella lo empujó con sus manos y sintió como se desgarraba en su interior. Un pequeño grito salió de su garganta y las lágrimas salieron de sus ojos resbalando por su rostro. Kakashi apretó los dientes al sentirse completamente en su interior. También le había dolido aquel gesto.
-Solo dime cuando.- Dijo Kakashi contra sus labios.- Y lo haré.
Hikari empujó las caderas de Kakashi nuevamente y cerró sus ojos al sentir aquel pinchazo atravesar su vientre. Podía sentir el cuerpo de Kakashi entrar y salir de ella. Sus respiraciones agitadas y el sudor recorrer su piel.
-Muevete.- Le susurró mientras lamía su oreja.- Esto tenía que pasar de todas formas.- Hikari besó su mandíbula.- Si no hoy, otro día, pero yo debía ser tuya.
-Hikari.- Kakashi salió despacio de ella para adentrarse de nuevo y sentir como una ola de placer invadía su cuerpo. Un gemido ronco salió de su garganta y Hikari rió suavemente contra su hombro.
-¿Te gusta?- Preguntó curiosa.
-Si.- Kakashi tembló sobre ella.- Es...mágico. Me encanta estar dentro de ti.- Le dijo mordiendose el labio inferior y sobrojado.
-Kakashi.- Ella cerró sus ojos.- Aún me duele, pero...
-¿Me detengo?- Kakashi la miró asustado.- Solo haré lo que tú quieras.
-No.- Hikari gimió.- Me siento extraña. Ya no duele tanto, pero siento... ahhh.- Volvió agemir.
-No.- Kakashi se sacudió sobre ella.- No cierres, no puedo...Hikari.- Kakashi sintió como un fuerte calor atravesaba su bajo vientre y ese calor se expandió haciendo que se derramara en su interior.
-Kakashi.- Ella acarició sus cabellos.- Te amo, pero necesito levantarme.
-Lo...lo siento.- Kakashi salió de su interior y la miró apenado ¿Estaría bien?- Hikari.
-Me duele.- Hikari trató de levantarse de la cama y observó la sangre que manchaba las sábanas.- Estoy bien.- Dijo al ver el rostro preocupado de Kakashi.
-Te hice daño.- Dijo él levantandose.- Dejame que te ayude.
-Estoy bien.- Hikari le sonrió cogiendo su mano.- Poco a poco...supongo. La gente adulta lo hace continuamente, así que...
-Si.- Kakashi agachó la cabeza.- Supongo que con la practiga irá mejor.
-Gracias por ayudarme.- Hikari se adentró en la ducha.- Ven conmigo.
Los dos se ducharon casi sin mirarse. Al fin y al cabo era la primer avez que se veían denudos y sentían vergüenza. Kakashi la ayudó a salir y la guió hasta su cama. Dejó caer las sábanas manchadas de sangre al suelo y colocó una limpia. Tras ponerse la ropa interior, los dos se abrazaron y durmieron toda la noche.
A la mañana siguiente, Hikari se despertó temprano. Un rubor coloreó sus mejillas al acordarse de lo que habían hecho ella y Kakashi la noche anterior. Se levantó de la cama y lo observó dormir durante un rato ¿Por qué? Se preguntó mientras miraba todo aquel desorden en la habitación. Solo deseaba darle felicidad y hacerle olvidar los malos momentos y el dolor.
Hikari entró a su habitación y se vistió con su ropa de Kunohichi. Iba a ser un día muy largo, ya que sentía como le ardía su interior. La sangre aún marcaba su ropa interior y aquello le demostraba que se había entregado a él, a la persona que amaba con toda su alma.
Descendió por las escaleras y entró en la cocina al oler el desayuno. La anciana estaba preparando algo delicioso. Hikari se sentó en la silla de golpe y gimió al sentir como un pinchazo atravesaba su vientre.
-¿Que te ocurre?- Preguntó la anciana sonriendole.
-Me duele todo.- Ella agachó al cabeza.- Oye.- La levantó de golpe y miró a los ojos negros de la anciana.- Dime por qué molesta tanto, vieja.
-¿Vieja?- La anciana le sirvió el vaso de leche y la comida del desayuno de un golpe.- Si no hubieras pervertido a mi Kakashi, no te pasaría eso.
-¿Pervertir?- Hikari se enfureció.- Yo no he pervertido a "Mi" Kakashi.- Dijo pronunciando fuertemente el MI.
Kakashi bajó las escaleras y se detuvo al escuchar la charla de las dos mujeres. Sonrió al escuchar como Hikari lo llamaba "Su Kakashi"
-Ten.- Dijo la anciana calentando una pequeña toalla y plegandola.- Esto te ira bien.- Abrió los pantalones de la muchacha y le adentró la toalla entre sus piernas.
-¡Quema!- Gritó Hikari.- ¿Tenías que hacerlo de esa forma?
-Eso te pasa por querer jugar a ser adulta.- La anciana miró la puerta.- Y deja de espiar, Kakashi. Para haber sido Anbu, no se te da muy bien espiar a las mujeres.
Kakashi sintió como toda la sangre se le subía a las mejillas y las orejas. Abrió la puerta de la cocina y entró avergonazado.
-Kakashi.- Hikari lo miró con un puchero.- Dile a la vieja estúpìda que no me trate así.
-Debes cambiarte.- Dijo Kakashi agachando la cabeza.- Hoy iremos de entierro.
-Lo...siento.- Dijo Hikari avergonzada.- No tardo.
Kakashi observaba el cielo azulado y maldecía aquel día ¿Por qué su corazón estaba triste y el cielo lo miraba de aquella forma? Los cuerpos de los ninjas eran enterrados uno a uno ante los ojos de toda la villa. Muchas familias lloraban por su perdida y aquello lo hacía enfadar cada vez más ¿Quien en su sano juicio mata tanta gente inocente? Cerró los puños a sus costados y suspiró.
El último en ser enterrado era Minato Namikaze. Un joven de veintitres años dedicado a su Villa. Yondaime Hokage y esposo ejemplar. El mejor Shinobi que Konoha podía esperar. Un gran heroe que había fallecido junto a Kushina por dar paz y libertad a su gente.
Las lágrimas volvieron a resvalar por su rostro, mientras observaba a los Shinobis allí presentes. Los clanes Hyüga, Aburame, Inuzuka, Akimichi, Nara, Yamanaka, Kurama, y por supuesto los mejores amigos del clan Namikaze...Los Uchiha, dejaron una corona de flores ante su gran tumba.
-Kakashi.- Hikari apretó su mano y lo miró a su único ojo visible.
-Dejame, Hikari.- Kakashi se soltó de la mano de su amada y caminó lentamente hasta la tumba de los Namikaze.- Maestro.- Sin poder evitarlo cayó de rodillas al suelo.- Gracias...gracias por ser como eras y ser quien eras. Gracias por dar tu vida por nosotros, por protegernos...
-Kakashi.- La voz del Sandaime llegó a sus oidos.- Es hora de ir a la piedra de los caidos.- El Sandaime apretó su hombro.
Kakashi sacó de su bolsa ninja un Kunai. Ese Kunai era muy espacial para él... Y tras observarlo por unos segundos, lo dejó a los pies de la tumba.
-Yo nunca seré como tú.- Dijo alejandose de la tumba.- Nunca podré utilizar tu tecnica, ni tu Kunai. Adiós maestro.
Tras aquellas palabras, observó como cada nombre de los caidos era grabado en aquella piedra. Como poco a poco fue reconstruyendose la aldea y como poco a poco la gente iba recuperando sus sonrisas. Desde aquel negro día, Kakashi se aferró a la única persona que quedaba a su lado. Hikari se convirtió en su todo y en su nada. Ella sería parte de él desde aquel momento en que perdió todo.
